9.04.19

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro" – Lo que somos con el pecado, al pecar

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Lo que somos con el pecado, al pecar

 

“Al pecado nos lleva una apetencia consciente de brutalidad, como una sed de fango y una codicia de instintos animales.” (El sillón de ruedas, p. 97)

 

Digamos que sí, que no somos del todo ignorantes si hablamos del pecado y de las consecuencias que tiene caer en el mismo. Es decir, no podemos decir que no sepamos lo que es pecar y lo que, con eso, pasa en nuestro corazón y nuestra alma.

Digamos, por tanto, que la teoría la conocemos más que bien porque hace muchos siglos que está dicha…

También sabemos que, como se suele decir, el pecado es un verdadero misterium iniquitatis porque hay iniquidad en determinados comportamientos. Y eso, por decirlo así, es un misterio que no acabamos de entender y es lo que le hizo decir a San Pablo que, por muy bien que supiera qué era el bien acababa haciendo el mal…

Sin embargo, que nadie vaya a creer que el pecado es algo así como una realidad que aparece y, de repente, rapta nuestro bueno pensar y creer, rompe con nuestra fe y, en fin, nos hace en el abismo. No. La realidad es muy otra.

El Beato Manuel Lozano Garrido sabe muy bien que aquí, en esto del pecado, nosotros tenemos mucho más que ver que lo que a veces creemos entender o nos conviene entender…

Este hombre, que subió hace unos años a los altares, a lo mejor también sabía que era pecador. Bueno, sabía que lo era como todos los somos (aunque en su caso, seguramente, las caídas eran mucho menores que en el resto de creyentes católicos) pero aquí apunta a tres causas del pecado o, mejor, a qué es lo que nos lleva al mismo.

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7.04.19

Serie Venerable Marta Robin – Indignos del Amor de Dios a veces somos

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Indignos del Amor de Dios a veces somos

 

“Nosotros nos manifestamos indignos del amor de Dios todas las veces que dejamos que nuestro corazón se encolerice, todas las veces que cerramos la puerta a la caridad y al perdón”. (Consejo 19)

 

Si no somos, del todo, inconscientes de lo que somos en materia de fe, sabremos exactamente de qué pie cojeamos. Y sabemos que a veces lo hacemos de los dos.

La Venerable Marta Robin, que conoció más que bien la naturaleza espiritual de sus hermanos católicos, nos pone sobre la pista de algo que nos puede venir la mar de bien porque nos puede evitar, digamos, malos actuares o pensares.

Sí, es cierto que sabemos que la Voluntad de Dios, nuestro Padre del Cielo, tiene relación directa con cómo somos sus hijos y, en fin, con cómo nos tomamos las cosas del alma. Y quiere lo mejor porque conoce muy bien el fin de todo eso: la vida eterna, habitar las praderas del definitivo Reino que nos ha preparado y ocupar alguna de las estancias que su Hijo, Cristo, nos está preparando. Y no está de más decir, ahora mismo y por cierto, que tales estancias se construyen con lo que nosotros, con nuestra vida ordinaria, enviamos al Cielo, a modo de perdones, de misericordias y de todo lo bueno que seamos capaces de dar. Y, por tanto, según sea nuestro proceder, así será la estancia que luego ocupemos…

Pues bien, Marta Robin nos habla, cierto es que nos habla de lo mejor para nosotros y por eso nunca debemos olvidarlo, de cómo no debemos ser para no manifestarnos como indignos ante Dios Nuestro Señor.

Podríamos decir que sabemos más que bien cómo podemos ser indignos de un merecimiento como es el de ser recibidos en el corazón de nuestro Creador. Pero nuestra hermana Marta Robin se refiere a lo que de propio tiene el Amor de Dios en nosotros si somos capaces de manifestarlo  con nuestro prójimo.

Sí. Nuestro prójimo ha de esperar de nosotros un corazón limpio y un corazón donde, de verdad, el amor se manifieste hacia quien nos acompaña en este valle de lágrimas y a quien Cristo tiene por hermano y, por tanto, también nuestro lo es. El prójimo, pues, ha de preferir de nosotros un comportamiento propio de un hijo de Dios y no de uno de Satanás…

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La Palabra del domingo - 7 de abril de 2019

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V Domingo de Cuaresma

Jn 8, 1-11         

 

 

1       Mas Jesús se fue al monte de los Olivos.

2       Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles.

3       Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio

4       y le dicen: ‘Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.

5       Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?’

6       Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra.

7       Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: ‘Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.’

8       E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.

9       Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio.

10     Incorporándose Jesús le dijo: ‘Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?’

11     Ella respondió: ‘Nadie, Señor.’ Jesús le dijo: ‘Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.’”

 

COMENTARIO

 

Una lección de amor y justicia de parte de Cristo

 

Hay que reconocer que el Mal es perseverante. Es decir que las intenciones que tiene de provocar en los hijos de Dios daño que sea irreparable no cesan con nada. Siempre está al acecho para ver si nos hace caer en sus trampas y, así, atraernos a su redil. 

A Jesús, como podemos imaginar, le tenía mucha inquina el Maligno. Y se adueñaba de los corazones de aquellos que no lo querían nada de nada. Y si eso no era suficiente, les ponía en bandeja casos como, por ejemplo, el de aquella mujer sorprendida en adulterio. 

Aquí no se nos dice que Jesús diga que aquella mujer no fuera adúltera. No. La realidad era la que era pero, por encima de la misma, había algo más: Dios, su misericordia, el amor y el perdón. Y todo eso era, seguramente, demasiado para según qué tercos y duros corazones. 

De todas formas, podemos imaginar los pensamientos de aquellos que habían llevado ante el Maestro a la mujer a la que había cogido, por decirlo así, in fraganti, cometiendo adulterio. En su mente sólo había una acción: apedreamiento. Y es que no lo decían por ellos sino que otro, Moisés, ya había establecido tal pena para tal acción. Y ellos, ¡hala!, a aplicar la ley y aquí paz y allá gloria. 

¡Qué obtusos eran!, debió pensar Jesucristo. Aunque, a lo mejor, bastaría con mostrarles sus propios corazones. No como ellos se veían sino como, en realidad, eran. Sí, eso debía astar para solventar una situación que era verdaderamente difícil de sacar adelante. 

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4.04.19

Ventana a la Tierra Media – Microrrelatos - 1ª parte

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La Sociedad Tolkien Española organiza, entre otras cosas, un concurso de Microrrelatos (denominado “Premios Bilbo: microrrelato en 280 caracteres”) que, anualmente, lleva a todos aquellos que quieren expresarse en este, digamos, moderno (ocupa lo que pueda ocupar un Tweet aunque, en caso de que se publique en Facebook puede ser algo mayor la longitud) medio de expresión a hacerlo sobre el tema que, para el caso, se sugiera que, para este año 2019 ha sido el de la raza de los Enanos.

 

El que esto escribe, como no tiene intención de presentarse ni a tal concurso ni a ningún otro, va a compartir sus propios microrrelatos que, espera, sean aceptados como humildes aportaciones al mundo propio de J.R.R. Tolkien aún sabiendo que es un recién llegado a la Tierra Media y seguro que tropezará con más de una piedra en el camino o sea atacado por trasgos, orcos o, incluso, hombres… 

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2.04.19

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro" – Saber lo que nos conviene

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Saber lo que nos conviene

 

“Sobre la presencia hereditaria del mal pesa un análogo matiz de elección. De un lado está Dios con su fragancia, su perfección ascendente y su perpetuidad. De la cara ésta nos inclinamos por la degradación, el desfondarse y lo corruptible.”  (El sillón de ruedas, p. 97)

 

Ciertamente, Dios da al ser humano, que es semejanza suya, libertad de elección, para escoger entre una cosa y la otra. Y eso nos parece la mar de bien porque desdice de forma total la especie según la cual nuestro Creador nos domina hasta eliminar nuestro ser.

Bien. Sabemos, por tanto, que cuando se plantean dos caminos distintos en nuestra vida… en fin, que podemos y debemos escoger. Pues lo mismo pasa con la fe que tenemos, la católica, y con lo que la misma supone para nosotros.

El Beato Manuel Lozano Garrido que, como es lógico, también tendría que escoger muchas veces a lo largo de su vida, nos dice que sí, que debemos escoger pero habla muy bien acerca de qué puede ser tal elección en materia espiritual.

Que el Mal existe es bien cierto y que, también, en nosotros radica no poco del mismo (de nuestro corazón salen las obras y no siempre son buenas…) es una verdad más que grande.

Dice Lolo que la presencia del mal es hereditaria. Y es que no podemos dudar lo más mínimo acerca de que, en efecto, desde que el pecado entra en el mundo (recordemos… Adán, Eva, la serpiente, etc.) no ha habido día en el que no se manifieste el mismo. Por eso sabemos que hemos heredado una capacidad innata de pecar y, así, de hacer que el Mal no cese nunca de estar en funciones.

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31.03.19

Serie Venerable Marta Robin – Camino hacia la santidad

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Camino hacia la santidad

“Ninguna ocupación, ningún pretexto nos debe hacer olvidar el examen de conciencia; por cada falta debemos hacer acto de reparación. ‘Esta resolución tiene la ventaja de reafirmar nuestra voluntad de no pecar más’”. (Consejo 17)

 

Todos los consejos vistos hasta ahora de los dichos por la Venerable Marta Robin tienen la validez que supone que los diga alguien como aquella creyente católica que, enferma pero sustentada por la fe, sabía de lo que hablaba.

No podemos decir que el de hoy sea poca cosa. No.

Es más que posible que pongamos excusas, muchas veces peregrinas y siempre impresentables, a lo que el darnos cuenta de en qué hemos pecado o, mejor, qué es lo que debemos reconocer como pecado.

Nos referimos, claro está, al examen de conciencia. Y no vale decir aquí, a tono de broma, que es que nosotros no tenemos conciencia y, claro, no podemos examinarla… Eso sobra y más que sobra porque la cosa tiene una importancia tan grande que no podemos tener como no puesta ahí por Dios.

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La Palabra del domingo - 31 de marzo de 2019

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IV DOMINGO DE CUARESMA

 

Lc 15, 1-3. 11-32

 

“1Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: ‘Este acoge a los pecadores y come con ellos.’3 Entonces les dijo esta parábola.11         Dijo: ‘Un hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió  la hacienda. 13 Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. 14 ‘Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. 16 Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba.17 Y entrando en sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me  muero de hambre! 18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti.

 19 Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.” 20 Y, levantándose, partió hacia su padre. ‘Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. 21 El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.” 22 Pero el padre dijo a sus siervos: “Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas  sandalias en los pies. 23 Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron la fiesta. 25’Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas;26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 El le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.” 28 El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. 29 Pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca  me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; 30 y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo  cebado!” 31 ‘Pero él le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; 32 pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba  perdido, y ha sido hallado.’”

 

 

COMENTARIO

 

El exacto amor de Dios

 

Sabemos que Jesús, cuando predicaba y hacía uso de las parábolas, lo hacía porque sabía que era una forma muy conocida de explicar aquello que podía resultar más difícil de entender y porque sabía, además, que muchas veces era la única forma de mínimamente entendido. 

El caso es que  podemos decir que las compañías de Jesús, aquellos con los que hablaba y con los que tenía una relación muy cercana, no eran, según determinadas conciencias, lo mejor de cada casa (y entiéndase esto, por favor). Y es que si había venido a salvar lo que estaba perdido ¡qué mejor que estar con lo que está perdido! 

Queremos decir que Cristo Jesús se juntaba con personas que, a tenor del pensamiento de los sabios oficiales, no eran muy recomendables: pobres, publicanos, ciegos, paralíticos, enfermos en general o, en fin, leprosos o mujeres y niños… 

Todo aquello había que le tuviesen cierta inquina los que eran considerados conductores del pueblo judío o, lo que es lo mismo, fariseos et alii. 

Pero Jesús sabía cuál era la misión que tenía encomendada y la cumplía a rajatabla y sin pararse en comportamientos políticamente correctos o pegados al qué dirán o respeto humano. Es más, algunos de los considerados sabios le dijeron en una ocasión (que sepamos) que sabían que era así. 

Pues bien, Jesús se ve en la obligación de explicar con toda claridad cómo es Dios. Lo hace a través de la muy conocida parábola del hijo pródigo que bien podríamos titularla “La parábola del amor de Dios por sus hijos perdidos”. 

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29.03.19

Ventana a la Tierra Media – Soberbia y ceguera: la caída de Númenor

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De la gloria al fin de todo. Así podemos definir la existencia de un regalo que hizo Eru a la raza de los hombres que tanto habían luchado y sufrido contra Morgoth. Pero, sobre todo, bien podemos decir que en este caso particular, muy especial en la obra de J.R.R. Tolkien y que, a lo mejor, tanto tiene que ver con la existencia de la Atlántida en cuanto a lo que la imaginación de nuestro autor pudiera servir la misma, aquí tiene que ver mucho el comportamiento ciego y cegado por la soberbia y la falta de seso… si ustedes nos entienden. 

Por cierto, no hemos dicho que el regalo citado arriba es la isla estrellada (con forma de estrella aunque luego también se “estrelló”, hundiéndose, por culpa de los hombres, podemos decir) de Númenor que es un nombre que, en sí mismo, incita mucho la imaginación y, podemos decirlo así, el ansia por conocerla. ¿Qué fue Númenor?, ¿Qué fue de ella? 

Veámoslo. 

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27.03.19

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro" – El Derecho de Dios

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

El Derecho de Dios

 

“Fundamentalmente, la peripecia de la manzana no fue sino un irrumpir alevoso en el campo de Dios para pisotearle abiertamente sus derechos. Dios, así, tenía que volver por el orden conculcado.”

 

Es bien cierto que, aún sin saber si lo que causó el desliz grave del pecado original fue una manzana, ponerla como ejemplo de lo mal que se pueden hacer las cosas es, digamos, más que recomendable. Y nos sirve para mucho y  para más que mucho…

Antes de decir nada, debemos apuntar algo que muchas veces se olvida: Dios tiene Derecho, así, con mayúsculas. Y es lo que se suele decir cuanto uno se quiere referir a su Ley.

Cuando decimos que Dios tiene una Ley queremos decir que sus hijos debemos cumplirla. Pero hubo una  criatura o, mejor, poseída fue una de las existentes en el Paraíso por Satanás para que irrumpiera en aquel mundo ideal en el que el ser humano (dos eran, sólo, entonces: Adán y Eva) para sembrar la especie según la cual el Creador tenía engañados a sus primeros hijos nuestros, a su vez, Primeros Padre.

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25.03.19

Serie Venerable Marta Robin – Sufrimiento y vida eterna

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Sufrimiento y vida eterna

 

“Si las almas conocieran el precio del sufrimiento y de la humildad para adquirir las virtudes y trabajar por la salud de las almas, no buscarían ni querrían tener consolaciones en nada más. Mientras que los sufrimientos de la vida no son más que de poca duración, los tesoros que nos hacen acumular son para la vida eterna.” (Consejo 16)

 

Pudiera dar la impresión de que no hay otra cosa de qué hablar, cuando nos referimos a la Venerable Marta Robin, que no sea de sufrimiento. En realidad, cuando de eso lo hacemos es porque ella descubrió la salud espiritual que le reportaba el mismo.

Resulta de importancia espiritual vital darse cuenta de cómo son cierto tipo de realidades, de mucho de aquello que nos pasa que encasillamos dentro de lo desastroso que nos acontece. Y hablamos, claro está, de aquellos momentos en los que, simplemente, sufrimos por causas físicas o espirituales. Y Marta Robin tuvo, sin duda, de las primeras y, seguramente, también de las segundas.

Pues bien, decimos que es importante darse cuenta. Y darse cuenta supone, al fin y al cabo, aceptar aquello que nos pasa porque, a lo mejor, es Dios quien quiere que nos pase.

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