InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Apostolado laico -La Palabra para el Domingo

4.01.26

La Palabra del Domingo – Domingo, 4 de enero de 2026

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Jn 1, 1-18

1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio con Dios. 3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. 4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, 5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. 7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. 8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció.11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; 13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.15 Juan da testimonio de él y clama: ‘Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.’ 16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. 17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.’”

COMENTARIO

De donde, exactamente, viene Cristo

Empezamos un nuevo año. Y nada mejor que hacerlo con un texto que habla, precisamente, del Principio… pero del Principio de todo, de todo esto y de todo lo que ha de venir y vendrá.

El texto que se nos ofrece hoy como Evangelio es uno que lo es muy especial. Es, antes que nada debemos decirlo, lo primero que escribe el discípulo más amado por Cristo (aquel joven que lo siguió y recostó su cabeza en el pecho del Salvador en la noche de la cena última antes de sufrir su Pasión de Hijo de Dios) y por eso mismo añade, a su inspiración divina, un aspecto nuevo que tiene mucho que ver con aquello que vio a quien se le había permitido estar presente en el Apocalipsis.

Nos dice san Juan algo muy importante y que tiene que ver con la historia misma de la humanidad. Escribe el más joven de los apóstoles que cuando aún no existía nada de lo creado por Dios ya existía la Palabra. Y por Palabra entendemos al Hijo engendrado por el Todopoderoso. Y estaba frente al Padre (tal es la traducción del griego original) porque permanecía en actitud de diálogo con Quien lo enviaría al mundo a nacer de una joven virgen llamada María.

Como ha ido sucediendo en las últimas semanas, la persona de Juan el Bautista tiene una radical y esencial importancia en al advenimiento del Hijo de Dios. De él dice el evangelista san Juan que Dios lo había enviado o, lo que es lo mismo, que se lo había entregado a Isabel y Zacarías para que lo cuidaran. Tenía que cumplir una misión muy especial que era, más que nada, anunciar a Quien tenía que venir, Palabra de Dios, para salvar a la humanidad. Por eso Juan anunciaba a Jesús, aún viniendo detrás de él (nació unos meses después que el de Aim Karem, el Bautista) era cierto que, como dice el propio texto de san Juan, existía mucho antes que él y todo lo había recibido de Dios.

Capítulo 1 - Mi sitio

Llegó la luz, nació Cristo. Sin embargo, no todo iba a ser felicidad para la humanidad porque ante el nacimiento del Rey del Universo hubo dos actitudes que mostraron sus hermanos los hombres: aquellos que creyeron en Él y los que se alejaron del Maestro por no estar de acuerdo con lo que predicaba y había.

A tales actitudes correspondieron dos resultados siendo el más importante de ellos el hecho de convertir en hijos de Dios a quienes creen en su Enviado.

El Evangelista Juan aporta, con su característica forma de contar lo que pasa, que Cristo nació por intervención del Espíritu Santo y no por fruto de una relación carnal entre María y José. Aquello, que por medio de otros evangelistas, entendemos que así sucedió lo confirma aquel que, seguramente, vivió con María bastantes años al habérsela entregado Jesús, en la Cruz, como Madre. Es más, fue “deseo” de Dios que naciera Cristo y no de hombre pues así tenía que ser según la voluntad de Dios.

En el principio era la Palabra… Así da comienzo, como hemos dicho, el Evangelio aquel joven apóstol que dio su vida por el Maestro que tanto le enseñó. Pidamos a María, Madre de Jesús, Madre de Juan y Madre nuestra, que nos auxilie en nuestro caminar hacia el definitivo Reino de Dios y nos perfeccione como el Creador quiere.

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no dejan que Cristo entre en sus corazones.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que hacen caso omiso a la voluntad de Dios.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a recibir tu Palabra reconociendo que es la propia de nuestro Creador.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

La Palabra siempre está con nosotros. ¿También queremos nosotros estar con ella?

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

28.12.25

La Palabra del Domingo- Domingo 28 de diciembre de 2025

Resultado de imagen de SAnta BibliaMt 2, 13-15. 19-23

13 Después que ellos se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: ‘Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.’ 14 Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; 15 y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: = De Egipto llamé a mi hijo. = 19 Muerto Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: 20 ‘Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel; pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño.’ 21 Él se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel. 22 Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea,23 y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese el oráculo de los profetas: = Será llamado Nazoreo. =”

COMENTARIO

Cumplir con la Voluntad de Dios

A lo largo de su vida espiritual, aquel hombre a quien el Ángel del Señor le había comunicado cuál era la voluntad del Creador al respecto de su esposa María, tiene que demostrar que es fiel al Todopoderoso. Y lo hace en muchas ocasiones y no sólo en aquella en la que aceptó que el hijo que iba a nacer de su esposa venía del Espíritu Santo.

Estamos más que seguros que José estaba muy feliz con todo aquello que le estaba ocurriendo: le hacía nacido un hijo y, aunque él supiera era adoptivo, no por eso lo iba a querer menos o a demostrar interés por su desarrollo físico y espiritual. Lo amaba porque, además, sabía que venía directamente de Dios y eso le haría pensar que todo aquello estaba valiendo la pena.

Pero el Creador le tenía reservadas, al parecer, muchas sorpresas.

En un momento determinado le vuelven a dar otro mensaje. Y más tarde, algún tiempo después, otro.

Ahora ha de marchar de Belén porque hay un poderoso con mucho poder que tiene miedo de aquel niño del que han dicho que es Rey. En realidad, aquel hombre poderoso no sabe que el Reino de Jesús no es de este mundo pero él, mundano como era, no podía pensar más que, precisamente en tal reino, en el terreno. Y lo busca, pues, para matarlo. Y, seguramente, en aquel mismo momento ya se había producido la matanza de los inocentes que pesará eternamente sobre la cabeza de Hedores.

Egipto vida y resguardo. San Mateo 2, 13-15. 19-23. – Evangeliza Fuerte

Y José cumple, otra vez, con la voluntad de Dios. Marcha a Egipto donde vivirá durante un tiempo de su trabajo de carpintero y, aunque no sabemos qué pasó entonces en aquellas lejanas tierras, es más que seguro que aquel hombre, aquella mujer y aquel niño, anhelaban volver a su tierra natal donde estaban, además, todos los suyos.

Pero murió Herodes. Entonces vuelve a recibir la visita del Ángel, que le conmina a tomar a su familia y regresar a su tierra. Sabe el enviado de Dios, así se lo debió transmitir el Creador, que las profecías debían cumplirse y que, por eso mismo, debían volver a Galilea.

Pero la salud física de aquel niño aún corría peligro. El hijo de Herodes reinaba y era de esperar que tampoco quisiese que un niño fuera citado como Rey siendo él, ahora, el que reinaba en aquellas tierras.

Y José fue vuelto a avisar mediante un sueño.

Ahora debe ir a Nazaret porque allí estarán seguros tanto él como María y, sobre todo, el Niño Jesús. Y se cumple, por eso la profecía a la que refiere el evangelista Mateo.

Vemos, por lo tanto, que José cumplió siempre con la voluntad de Dios y que su fe fue inquebrantable. Ejemplo es, pues, de lo que debe hacer todo hijo del Creador.

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no confían en la voluntad de Dios.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no esperan de Dios nada bueno.

Roguemos al Señor

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a tener siempre confianza en aquello que tienes pensado para nosotros.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

¡Queremos ser fieles como José! ¿Queremos?

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

21.12.25

La Palabra del Domingo - Domingo 21 de diciembre de 2025

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Mt 1, 18-24

18 La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. 19 Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. 20 Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. 21 Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él

salvará a su pueblo de sus pecados.’ 22 Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: 23 = Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, = que traducido significa: ‘Dios con nosotros.’ 24 Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.”

COMENTARIO

Todo lo que estaba escrito debía cumplirse

Los profetas, inspirados por Dios, anunciaron lo que ahora estaba pasando. Y, entre ellos, el profeta Isaías. Fue a quien el Todopoderoso inspiró la verdad, aquello que, con el paso del tiempo, iba a suceder.

Seguramente por eso, cuando Jesús, muchos años después, habla a los discípulos de Emaús les habla acerca de lo que los profetas habían escrito sobre la venida del Mesías. Y es que todo, como decimos, debía cumplirse.

Aunque el episodio de la Encarnación está mejor narrado en Lucas, Mateo hace hincapié en algo muy importante. Jesús debía de tener un padre-hombre para que fuese reconocido como tal y evitar, así, los posibles problemas que podía tener María al decir que estaba embarazada. Es seguro que había sido lapidada.

José, al que no puede reprochársele su pensamiento, tuvo alguna duda, al principio, de qué es lo que estaba pasando. Pero Dios, viendo que el fiat de María podía venirse abajo por eso, envió a su Ángel a que le comunicara que todo estaba en orden, según lo establecido por Dios.

NO TEMAS JOSÉ… – VIRGEN MARÍA

Conocedor como era el Ángel de lo que iba a pasar le dice a José lo que ha de suceder, el nombre del niño que va a nacer, Jesús, apostillando, para demostrar lo que le decía, con las palabras del profeta Isaías (Isaías 7, 14) lo que acabó de convencer a José: Virgen, María, profeta, Emmnanuel-Dios con nosotros-… Todo sonaba a cierto, a Verdad.

José hombre piadoso donde los hubiera, accede a lo dicho por el Ángel y, como dice el texto, “tomó consigo a su mujer” pues, según el derecho judío, al haberse llevado a cabo los desposorios, Ya podía llamarse “marido” y María “su mujer”.

Este texto de hoy, conocido y reconocido, nos ha de traer, por fuerza y razón, a la mente, a aquella mujer que, ajena a la escena entre el Ángel y José, suspiraba con su situación y tenemos, por eso, que demandar ayuda de su corazón y auxilio de su amor.

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que dudan del poder de Dios.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no confían en la voluntad de Dios.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a confiar siempre en tu santa voluntad.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Cristo vino al mundo como Dios quiso que viniera.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

14.12.25

La Palabra del Domingo - Domingo, 14 de diciembre de 2025

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Mt 11, 2-11

2 Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a decirle: 3‘¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?’ 4 Jesús les respondió: ‘Id y contad a Juan lo que oís y veis: 5 los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva; 6 ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!’ 7 Cuando éstos se marchaban, se puso Jesús a hablar de Juan a la gente: ‘¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? 8 ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten con elegancia están en los palacios de los reyes. 9 Entonces ¿a qué salisteis? ¿A ver un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta. 10 Este es de quien está escrito: = He aquí que yo envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino. = 11 ‘En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él.’”

COMENTARIO

Entre Juan y Jesús

La vida de aquel hombre designado por Dios para introducir en el mundo a su Hijo había sido muy ajetreada. Si desde el seno de su madre, Isabel, recibió la buena noticia de que el Salvador del mundo iba en el vientre de la prima de su Madre, llamada María, no iba a dejar de cumplir la misión para la que, muy especialmente en el seno de una mujer a la que llamaba estéril, iba a nacer.

Pues bien, aquella misión la cumplió tan bien Juan el Bautista que, por eso mismo, fue encarcelado pues no pudo el Mal hacer otra cosa que utilizar a ciertas mujeres y a cierto hombre poderoso para que la cabeza de aquel buen hombre de Dios rodara por el suelo y fuese servida, ante indignos comensales, en una bandeja.

Pero aquí, en este texto del evangelista Mateo, Juan aún no ha subido a la Casa del Padre. Sus discípulos, aún en la cárcel estando su maestro, se ven enviados por el mismo a preguntar a Jesús si es que era Él quien debía venir para salvar al mundo.

Es más que probable que Juan supiera, lo sabía de hecho antes del bautismo de Jesús, que su primo era, en efecto, el Mesías. Sin embargo, necesitaba la confirmación del hijo de María y de José para que todo el mundo supiera, ya para siempre que había llegado el Esperado, el Ungido de Dios.

Y Jesús no puede apartar nada más, y nada menos, que lo que ha hecho. Las Sagradas Escrituras hasta entonces conocidas por el pueblo elegido por Dios, decían que el paso por el mundo del Mesías se vería acompañado de una serie de hechos que, por extraordinarios determinarían que el mismo era, en efecto, el Enviado de Dios. Y no por casualidad todo aquello se estaba cumpliendo a la perfección: Jesús cura a ciegos, cura a sordos, resucita a muertos y, como consecuencia de todo eso, anuncia que el Reino de Dios ha llegado.

Todo, pues, se estaba cumpliendo.

Pero Jesús sabe que ha de decir algo importante sobre Juan.

Al igual que le pasaba a Él mismo, que muchos esperaban un Mesías vengador contra el pueblo opresor romano, lo bien cierto es que muchos también esperaban que quien debía anunciar al Mesías debía ser un hombre más bien rico, muy bien vestido… Y, sin embargo, como a Él mismo le pasa, Juan también es pobre y viste pobremente aunque Él cumple la voluntad de Dios, igual que hace Jesús.

Como todo lo que estaba sucediendo ya había sido escrito por los profetas de Dios en los textos sagrados hasta entonces conocidos, lo que estaba pasando con Juan también se había escrito. Dice Jesús, por eso mismo, que aquel hombre era quien enviaba Dios para que preparar el camino y, como diría Él mismo, anunciase que los caminos del Señor debían ser enderezados (señal de que se habían torcido bastante). Era, de aquí su importancia intrínseca, el más importante de los nacidos sin contarlo a Él mismo, claro.

Y algo muy importante dice Jesús al final de este texto. Juan el Bautista es un hombre muy importante pero incluso así quien ha alcanzado el Reino de los Cielos, el definitivo Reino de Dios y allí es el más pequeño es más grande que quien bautizó a Cristo.

¡Gran misterio es éste!, y, sin embargo, nos muestra la importancia que tiene no olvidar cuál es nuestro destino eterno y cómo debemos enfocar nuestra vida: enderezando nuestro camino…

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no tienen en cuenta las recomendaciones de Juan el Bautista en su predicación.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no se dan cuenta de que la importancia espiritual es mucho más importancia que la material.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a encontrarte en lo bueno y mejor del mundo. 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Dios quiera que nosotros sepamos cumplir con nuestra misión como supo hacerlo Juan.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

7.12.25

La Palabra del Domingo  - Domingo, 7 de diciembre de 2025

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Mt 3, 1-12

1 Por aquellos días aparece Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: 2 ‘Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos.’ 3 Este es aquél de quien habla el profeta Isaías cuando dice: = Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas. = 4 Tenía Juan su vestido hecho de pelos de camello, con un cinturón de cuero a sus lomos, y su comida eran langostas y miel silvestre. 5 Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán, 6 y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. 7 Pero viendo él venir muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo: ‘Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? 8 Dad, pues, fruto digno de conversión, 9 y no creáis que basta con decir en vuestro interior: “Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham.10 Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. 11 Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 12 En su mano tiene el bieldo y va a limpiar su era: recogerá su trigo en el granero, pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.’”

COMENTARIO

Terribles y esperanzadoras palabras

No podemos negar que Juan el Bautista no era nada políticamente correcto. Como se suele decir, le importaba un comino lo que se pudiera decir de lo que él decía. Debía cumplir una misión y, como profeta, la iba a llevar a cabo pesase a quien pesase. Y por lo que sabemos de su vida y del final de la misma… fue a él a quien más le pesó.

Pero ahora lo encontramos, podemos decir, predicando. Y lo que dice no podía gustar mucho a los aludidos que, como es bien conocido por todos, eran los mismos que iban a perseguir a Jesús hasta darle muerte.

El Bautista no llevaba una vida regalada. Vivía en el campo de lo que podía encontrar y no vestía con púrpura y lino sino de una forma más que pobre. Y eso era, para muchos, muestra de que no era ningún charlatán y que había que escuchar lo que decía y seguir lo que hacía. Por eso tuvo como discípulos, más que probablemente, al mismo Juan, el que fuera el menor de los Apóstoles de Jesús que siguieron al Maestro de Nazaret cuando su primo el Bautista dijo que era el Cordero de Dios.

Pues bien, Juan no se corta un pelo ni tiene pelos en la lengua. Al contrario es la verdad: da a cada uno según lo suyo que es una antigua definición del término “derecho”. Lo que pasa es que algunos merecían todo lo que les decía aunque no les gustara.

A los jóvenes: Liderazgo, más que dirigir o predicar - 4

El caso es que Juan predica acerca de la conversión. Y lo hace porque sabe que es la única manera de alcanzar el Reino de los Cielos del que habla. Lo era entonces y lo es ahora mismo, cuando tantos se alejan de Dios porque, como pasaba con el Bautista, no gusta mucho lo que nos dice.

Pero Juan no deja de comunicar lo que cree que es importante. Por eso bautiza para el perdón de los pecados. Y muchos lo siguen, se bautizan en el río Jordán y salen limpios. Era una primera posibilidad establecida por Dios Padre Todopoderoso para que sus hijos fueran preparando el camino hacia su definitivo Reino.

Muchos, sin embargo, debían acudir allí para algo distinto. No querían saber nada ni de conversiones ni de perdón de los pecados (estaban seguros que sólo Dios podía perdonarlos y no un hombre… menos aún un andrajoso como aquel Bautista…) Y ellos vivía en su seguridad espiritual.

Pero Juan los ha calado y les ha tomado la matrícula, los ha identificado a la perfección llamándolos “raza de víboras”. Y eso, seguramente, no debió gustarles mucho que digamos. Pero hacía lo que debía hacer independientemente de las consecuencias que, para su vida, eso pudiera acarrearle.

Y, al final de esa predicación suelta la bomba: ha de venir quien bautice con Espíritu Santo y fuego. Es más, tiene en su mano el instrumento para limpiar a los malos de la faz de la tierra y, además, para quemarlos en el fuego eterno. Y, por eso, él se considera nada ante tal persona.

No podemos negar que Juan el Bautista tenía valor y que para nada le importaba la opinión de los que, con toda seguridad, estaban perdidos para siempre.

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no creen en la venida de Cristo Rey del Universo.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren cambiar su corazón de piedra.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a convertir nuestro corazón.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

¡Cuánto nos convendría tener la fe de Juan!

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.