InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Apostolado laico -La Palabra para el Domingo

1.02.26

La Palabra para Domingo - Domingo, 1 de febrero de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Mt 5, 1-12a
 

“1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. 2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:

 3 Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.


4 Bienaventurados = los mansos =, porque = ellos poseerán en herencia la tierra. =

5 Bienaventurados los que lloran,  porque ellos serán consolados.

6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,  porque ellos serán saciados.

7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

8 Bienaventurados los limpios de corazón,  porque ellos verán a Dios.

9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,   porque de ellos es el Reino de los Cielos.

11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron  a los profetas anteriores a vosotros.”
                           

       
COMENTARIO

Según somos… ¡qué difícil es ser bienaventurados!

 
Si hay un texto bíblico que sea conocido y más que escuchado es el de las Bienaventuranzas el que ha de ocupar un lugar destacado. Y es que todo católico lo leído y escuchado habrá unas cuantas y más que cuantas veces. 


Digamos, para empezar, que 
a lo mejor no nos ha afectado mucho lo que hemos escuchado. 

Es posible que el evangelista Mateo recogiera, digamos, de una vez, lo que Jesús dijera acerca de las Bienaventuranzas. También es posible que las dijera todas de una vez en el monte, como nos dice el autor de este Evangelio. De todas formas, eso (como suele pasar con otros aspectos de la Biblia) no debería importarnos demasiado porque sería como mirar el dedo cuando alguien señala a la luna con el mismo.

Pues bien, 
podemos decir que lo que Jesús dice en este texto (y que tan importante es) a veces lo tenemos por dicho pero no por escuchado. Al menos, en profundidad, las Bienaventuranzas no pasan, para muchos de nosotros, de ser unas bonitas palabras dichas muy bien por el Hijo de Dios. 

Esto, dicho así, puede parecer duro pero, francamente, ¿qué es lo que pasa a tal respecto? 

Las Bienaventuranzas - El Buque Escuela

Una a una de las Bienaventuranzas (que vienen a ser como una humana concreción de los Mandamientos de la Ley de Dios, un poner sobre la mesa qué debemos ser) son muy difíciles de llevar a cabo, de cumplirlas, de ser como según ellas debemos ser. 

¿Quién goza siendo pobre de espíritu? ¿No somos la mayoría de las veces soberbios? 

¿Quién es siempre manso? ¿No actuamos con demasiada precipitación y muy lejos de la requerida mansedumbre? 

¿Quién acepta llorar? ¿No queremos, muchas veces, venganza? 

¿Quién manifiesta siempre misericordia? ¿No somos muchas veces odiosos por el odio que manifestamos? 

¿Somos siempre limpios de corazón? ¿No lo tenemos tantas y tantas veces sucio? 

¿Trabajamos siempre por la paz? ¿No sembramos muchas veces cizaña? 

¿Aceptamos ser perseguidos por ser discípulos de Cristo? ¿Cuántas veces somos políticamente correctos para no incurrir en persecución?

En fin… bien podemos ver lo lejos que solemos estar de aceptar, de verdad y con franqueza, las Bienaventuranzas. 

De todas formas 
esto no debe ser obstáculo para reconocer que son un programa espiritual profundo y que, de cumplirlo, se nos abrirán las puertas del Cielo donde nos estará esperando Aquel que quiso para nosotros, al proclamarlas, lo mejor. Y lo mejor era, y es, cumplir con la voluntad de Dios que no puede tener otra idea en su corazón que estas palabras santas, santas palabras, dichas por Quien había venido al mundo no a derogar la Ley de Dios sino a hacerla cumplir. Y las bienaventuranzas son, no por casualidad, la concreción más exacta de tal cumplimiento. 

Cierto es que nosotros, que tantas veces decimos que somos sin serlo hijos de Dios, nos cuesta. Y es que nuestro corazón aun es demasiado duro. Vamos, casi de piedra. 

PRECES

Por todos aquellos que no quieren ser bienaventurados

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no aceptan el don de Dios de la bienaventuranza.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a ser bienaventurados

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

  
Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:
 
Debemos ser bienaventurados porque nos es verdaderamente esencial.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

25.01.26

La Palabra del Domingo  - Domingo, 25 de enero de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Mt 4, 12-23

12 Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. 13 Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; 14 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: 15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! 16 El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. 17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: ‘Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.’

18 Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, 19 y les dice: ‘Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.’20 Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. 21 Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. 22 Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.
23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.



COMENTARIO

Convertirse y creer

La regla matemática dice que, en determinadas operaciones, el orden de los factores no altera el producto. Por eso el resultado de multiplicar, por ejemplo, 4 por 5 es el mismo que hacerlo 5 por 4.

En el reino de Dios y con su Ley, sin embargo, no pasa lo mismo. Como suele suceder, el Creador nos sorprende con una lógica que, claro, no es la nuestra.

Ejemplo de esto tenemos cuando sabemos que mientras que en el mundo, también llamado siglo, la confesión de lo mal hecho acarrea la imposición de una pena, en el reino de Dios lleva aparejada el perdón. Y esto muestra, en efecto, dos realidades muy distintas.

Algo parecido pasa con el mismo hecho de creer.

En otra ocasión ya dice Jesús “Convertíos y creed en el Evangelio”. Ahora dice Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado”.

Aquí sí que hay alteración del resultado si cambiamos los factores de esta especial cuenta espiritual.

Así, primero se nos pide la conversión y luego, la creencia en el Evangelio y no al revés.

Simón y Andrés, hermanos y mártires

Vemos, por lo tanto, que cambiar el corazón (de uno de piedra a uno de carne) es fundamental para considerarse discípulo de Jesucristo. Luego se creerá, se pondrá la confianza en el Evangelio pero lo primero es venir a ser un hombre nuevo.

Actuar así no era, digamos, voluntad exclusiva de Jesús, aunque también, sino que venía a cumplir la que lo era de Dios cuando, como recoge el profeta Ezequiel (11, 19-20) escribe que dijo el Creador “yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que caminen según mis preceptos, observen mis normas y las pongan en práctica, y así sean mi pueblo y yo sea su Dios.

Por tanto, convertirse era, es, lo básico, lo esencial, lo primero que debe hacer quien pretenda considerarse discípulo de Jesús e hijo de Dios.

Y así recorrió Jesús aquella tierra para llamar a sus primeros discípulos los apóstoles. Lo dejaron todo porque cambiaron su corazón antes, siquiera de conocer lo que luego haría y, así, el Evangelio, la Buena Noticia que aún no conocían porque aún no habían andado con aquel hombre que los llamaba para ser pescadores de hombres.

La vida pública de Jesús conllevó el cumplimiento de todo lo que había sido escrito en las Sagradas Escrituras antes de salir al mundo. Por eso se cumplió lo que había dicho Isaías al ir a la tierra de Zabulón y de Neftalí y por eso, precisamente por eso, pedía la conversión del corazón.

Y es que a Dios nadie le gana en ser fiel a lo dicho.

PRECES


Pidamos a Dios por todos aquellos que no tienen intención de cambiar su corazón de piedra.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aceptan el cumplimiento de la Palabra de Dios.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a endereza el camino errado que podamos llevar en nuestra vida y a cambiar nuestro corazón por uno de carne misericordioso.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.  

  

Panecillo de hoy:

Seguir a Cristo es una decisión mucho más que razonable.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

18.01.26

La Palabra del Domingo – Domingo, 18 de enero de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Jn 1, 29-34

29 El día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: ‘He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30 Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. 31 Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea Manifestado a Israel.’

32 Y Juan dio testimonio diciendo: ‘He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. 33 Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo.’ 34 Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios.’”

COMENTARIO

Quien tenía que venir como Cordero de Dios

Quien lea el texto del evangelista Juan se dará cuenta que a Juan, el Bautista, se le había comunicado cuál era la finalidad de su labor y qué, sobre todo, tenía que anunciar.

Cuando da testimonio es porque es testigo de la venida del Mesías. Él, a lo mejor el único que así aprecia tal cosa, ve al Espíritu Santo bajar sobre Jesús cuando sale de las aguas del Jordán tras el bautizo. Fue, con toda seguridad, una gracia de Dios otorgada a quien se le había dicho lo que tenía que hacer y lo había hecho.

Había pasado un día desde que Jesús se acercó al Bautista para que le limpiara las impurezas que su alma podía tener. Bien sabemos que eso debía ser, sobre todo, para dar ejemplo, porque es bien cierto que el Hijo de Dios no tenía pecado ni podía tenerlo. Tenía, sin embargo, que cumplir la misión que le había sido encargado (“para eso he salido” diría en una ocasión) que no era otra que hacer cumplir la Ley de Dios y la conversión del corazón era uno de sus principales motivos de vida.

Volviendo a lo dicho arriba, cuando Juan comunica, a los que le oyen, que se le había dicho lo que tenía que pasar es porque es fiel a la voluntad de Dios y que, aunque no sintiese fuerzas espirituales para desatar las sandalias a Jesús, hizo lo que tenía que hacer.

Éste es el Cordero De Dios!

Pero lo que más nos ha de importar es lo que dice Juan de Jesús. Dice que es el “Cordero de Dios” y, además, que “quita el pecado del mundo”.

Como Cordero de Dios llevaría una vida mansa que, al final, determinaría una muerte también mansa; como perdonador de los pecados tenía tal facultad donada por Dios de limpiar el alma de tales manchas.

Además, dice, también otras cosas como, por ejemplo, que Jesús ya existía antes que Juan. No es que hubiese nacido antes porque, sabemos que Cristo nació unos meses después de su primo e hijo de Isabel y Zacarías sino que existía desde siempre, desde el Principio…

También podemos deducir que la vida de Jesús, que se da en llamar, secreta (en cuanto no pública) así lo fue porque su primo, el que saltó en el vientre de Isabel cuando María la visitó tras la Anunciación y el que debió jugar en su infancia muchas veces con él, no sabía que era el Mesías hasta que aconteció el episodio del bautismo. Sabía que tenía que venir pero, en realidad, no cuándo ni en qué momento que es, exactamente, lo que nos pasa a sus discípulos porque tampoco sabemos cuando volverá y tenemos que estar preparados para tal momento como lo estuvo Juan el Bautista: fiel y atento a la voluntad de Dios.

Quién tenía que venir vino pero los suyos, como dicen las Sagradas Escrituras, no lo recibieron.

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no tienen en cuenta la nueva llegada de Cristo.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no confían en la misión que vino a llevar a cabo Jesucristo.

Roguemos al Señor.

 

 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a saber esperar, preparados, la segunda venida de Cristo.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

El Cordero de Dios vino, viene y vendrá. 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

11.01.26

La Palabra del Domingo – Domingo, 11 de enero de 2025

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Mt 3,13-17

13 Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él. 14 Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: ‘Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?’ 15 Jesús le respondió: ‘Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.’» Entonces le dejó. 16 Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. 17 Y una voz que salía de los cielos decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.’”

COMENTARIO

Cumplir con la voluntad de Dios

Era ya de más de un estadio de longitud la distancia que separaba al Bautista del último de los que querían ser bautizados. Y parecía que, llevados por una fe necesaria o atraídos por una curiosidad que esa labor transmitía, peregrinos venidos desde poblados lejanos o acercándose desde las proximidades del río, esperaban su turno para pasar, tras la inmersión acuática, a formar parte del discipulado de Juan.

Entonces, cuando parecía que el día sería largo y trabajoso el convertir, apareció, majestuosa en demanda, la figura mansa de Jesús.

Se apoderó de Juan la sensación de que no podría llevar a cabo aquella parte tan sustancial de su labor, que ante el Mesías no sabría responder con la suficiente grandeza. Eso sin saber que éste sólo pretendía cumplir este tan importante paso, ya fijado por su Padre.

Se resistió el Bautista, pretendiendo que su dignidad no estaba a la altura de su persona, que era él mismo quien debía ser bautizado por Jesús, que si no debería ni atarle las sandalias… y se excusaba al no sentir la fortaleza necesaria para lo que tenía que hacer.

Pero quien esperaba el bautizo, revestido de la gracia que Dios, su Padre, le entregó, tranquilizó su alma y supo hacerse entender. Su misión había llegado a su punto culminante.

Cuando, tras el bautizo, Jesús salió del Jordán, y pudo ver como el Espíritu Santo se posaba sobre sí, la voz de Dios confirmó a Juan que, ya desde el seno de Isabel, su camino estaba perfectamente trazado, que sus manos bendecían, tan sólo, una afirmación escrita en la voluntad del Padre.

Algo así podemos suponer que pasó en el bautismo de Jesús.

Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no  merezco desatarle la correa de sus sandalias» – INFOVATICANA

En el Jordán, mediante la inmersión en sus aguas (esta es la imagen que mejor puedo imaginar) quedaban las almas limpias de los pecados cometidos. Y era así porque Juan era profeta y, por tanto, hablaba por su boca por inspiración del Espíritu Santo. Su vida, austera y sumida en la oración, era ejemplo palpable de la entrega a Dios.

Por su parte, Jesús cumple con la voluntad de Dios: “Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia”, le dijo a su primo Juan. Y aceptó, éste, entonces, bautizar al cordero de Dios, al mismo que quita el pecado del mundo, como él mismo diría señalando a Jesucristo.

Para eso había venido y eso hace. Desde aquel mismo momento, en el que su Padre lo señala como su “Hijo amado” no haría otra cosa que andar pregonando, para que todos lo supieran, que había sido enviado para que corregir la deriva que había tomado, en sus contemporáneos, la Palabra de Dios y hacer que se cumpliera hasta la última tilde de esta.

Así, el hecho de la existencia, para un cristiano, ha de tener esa nacencia: del agua bautismal, de donde surgimos, incorporándonos, al cuerpo de Cristo, cuando se nos infunde el Espíritu Santo, viento suave, brisa de Dios (recordemos, aquí, a Elías en la montaña esperando la manifestación del Padre que escucha en la brisa suave) y momento que hemos de confirmar en una continua confesión de fe, a través de una aceptación básica de la Ley de Dios y a través de un hacer su voluntad.

La boca de Juan, precursor del Mesías, no deja de manar alabanzas desde el Reino de Dios; su agua no cesa de limpiarnos de nuestros pecados, purificada por la acción del Espíritu Santo, ruah elohim que nunca cesa de inspirar nuestro ser.

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no se dejan bautizar por el Espíritu de Dios.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren escuchar la voz de Dios llamando a Jesús “Hijo amado”.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a no olvidar que Jesús es tu Hijo y Tú mismo hecho hombre y sepamos llevar tal realidad espiritual a nuestras vidas.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Cristo fue bautizado para dar ejemplo y para que aprendamos lo que implica el agua divina.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

4.01.26

La Palabra del Domingo – Domingo, 4 de enero de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Jn 1, 1-18

1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio con Dios. 3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. 4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, 5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. 7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. 8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció.11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; 13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.15 Juan da testimonio de él y clama: ‘Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.’ 16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. 17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.’”

COMENTARIO

De donde, exactamente, viene Cristo

Empezamos un nuevo año. Y nada mejor que hacerlo con un texto que habla, precisamente, del Principio… pero del Principio de todo, de todo esto y de todo lo que ha de venir y vendrá.

El texto que se nos ofrece hoy como Evangelio es uno que lo es muy especial. Es, antes que nada debemos decirlo, lo primero que escribe el discípulo más amado por Cristo (aquel joven que lo siguió y recostó su cabeza en el pecho del Salvador en la noche de la cena última antes de sufrir su Pasión de Hijo de Dios) y por eso mismo añade, a su inspiración divina, un aspecto nuevo que tiene mucho que ver con aquello que vio a quien se le había permitido estar presente en el Apocalipsis.

Nos dice san Juan algo muy importante y que tiene que ver con la historia misma de la humanidad. Escribe el más joven de los apóstoles que cuando aún no existía nada de lo creado por Dios ya existía la Palabra. Y por Palabra entendemos al Hijo engendrado por el Todopoderoso. Y estaba frente al Padre (tal es la traducción del griego original) porque permanecía en actitud de diálogo con Quien lo enviaría al mundo a nacer de una joven virgen llamada María.

Como ha ido sucediendo en las últimas semanas, la persona de Juan el Bautista tiene una radical y esencial importancia en al advenimiento del Hijo de Dios. De él dice el evangelista san Juan que Dios lo había enviado o, lo que es lo mismo, que se lo había entregado a Isabel y Zacarías para que lo cuidaran. Tenía que cumplir una misión muy especial que era, más que nada, anunciar a Quien tenía que venir, Palabra de Dios, para salvar a la humanidad. Por eso Juan anunciaba a Jesús, aún viniendo detrás de él (nació unos meses después que el de Aim Karem, el Bautista) era cierto que, como dice el propio texto de san Juan, existía mucho antes que él y todo lo había recibido de Dios.

Capítulo 1 - Mi sitio

Llegó la luz, nació Cristo. Sin embargo, no todo iba a ser felicidad para la humanidad porque ante el nacimiento del Rey del Universo hubo dos actitudes que mostraron sus hermanos los hombres: aquellos que creyeron en Él y los que se alejaron del Maestro por no estar de acuerdo con lo que predicaba y había.

A tales actitudes correspondieron dos resultados siendo el más importante de ellos el hecho de convertir en hijos de Dios a quienes creen en su Enviado.

El Evangelista Juan aporta, con su característica forma de contar lo que pasa, que Cristo nació por intervención del Espíritu Santo y no por fruto de una relación carnal entre María y José. Aquello, que por medio de otros evangelistas, entendemos que así sucedió lo confirma aquel que, seguramente, vivió con María bastantes años al habérsela entregado Jesús, en la Cruz, como Madre. Es más, fue “deseo” de Dios que naciera Cristo y no de hombre pues así tenía que ser según la voluntad de Dios.

En el principio era la Palabra… Así da comienzo, como hemos dicho, el Evangelio aquel joven apóstol que dio su vida por el Maestro que tanto le enseñó. Pidamos a María, Madre de Jesús, Madre de Juan y Madre nuestra, que nos auxilie en nuestro caminar hacia el definitivo Reino de Dios y nos perfeccione como el Creador quiere.

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no dejan que Cristo entre en sus corazones.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que hacen caso omiso a la voluntad de Dios.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a recibir tu Palabra reconociendo que es la propia de nuestro Creador.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

La Palabra siempre está con nosotros. ¿También queremos nosotros estar con ella?

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.