13.05.15

(321) Nuestra Señora de Fátima hoy: oración y penitencia

Nuestra Señora de Fátima–Los cuatro primeros párrafos de este artículo me parece que ya los publicó usted en alguna otra ocasión.

–Así es: hace un par de años en mi artículo (206) Reforma o apostasía. –II. La reforma necesaria de la Iglesia. Pero estimo conveniente repetirlo.

–La santísima Virgen María, en sus últimas apariciones, hace muy graves denuncias sobre la situación de la Iglesia. La Virgen de La Salette llora los pecados del pueblo cristiano, especialmente los de sus sacerdotes y personas consagradas (1846). Y la Virgen de Fátima, en 1917, les dice a los tres niños videntes:

«Jesucristo es horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes… Rezad, rezad mucho, y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno por no tener quien se sacrifique y pida por ellas… No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido»…

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11.05.15

(320) Liturgia –33. Liturgia de las Horas, 9. Inicio de la Hora y Gloria

campo y tendido cables

 

–Esta imagen me confunde. ¿Nos va a hablar de la Liturgia de las Horas o de la electricidad?

–Lea el artículo y finalmente encontrará la respuesta a su incordiosa pregunta. 

En la Liturgia de las Horas voy a examinar los elementos que la integran. Analizaré una Hora, la de Laudes, por ser Hora principal, y concretamente los Laudes del lunes de la Iª semana. Las Vísperas siguen un orden simétrico, y las Horas menores, aunque sea en forma muy abreviada, también.

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3.05.15

(319) Liturgia –32. Liturgia de las Horas, 8. santificación de las horas del día

Amanecer

–Yo pensaba que se había olvidado de la Liturgia de las Horas.

–Pues ya ve usted que no. 

–La Eucaristía y las Horas. «La Liturgia de las Horas extiende (PO 5) a los distintos momentos del día la alabanza y la acción de gracias… que se nos ofrecen en el Misterio eucarístico, “centro y cumbre de toda la vida de la comunidad cristiana” (CD 30)» (OGLH 12). Jesucristo manifesta máximamente su amor al Padre precisamente en la ofrenda total de la Eucaristía, es decir, de la Cruz: «conviene que el mundo conozca que yo amo al Padre, y que, según el mandato que me dio el Padre, así hago» (Jn 14,31). Y una vez resucitado y ascendido a los cielos junto al Padre, «vive siempre para interceder por nosotros» (Heb 7,25).

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26.04.15

(318) La alegría cristiana (y III), y sus cien motivos

Pórtate bien

–Quedamos en que el paganismo es triste y el cristianismo alegre (I).

–Y en que la alegría cristiana debe ser pedida, procurada y guardada con todo cuidado (II). Veamos ahora finalmente los motivos de la alegría cristiana (y III):

Es de experiencia, es dato indiscutible –aunque haya quien lo niegue–, que allí donde se vive más en Cristo hay más alegría. En mí propia experiencia, recuerdo tantas confirmaciones de la alegría cristiana en familias, en enfermos, en seminarios y noviciados, en ancianos, en riqueza y en pobreza, en sabios e ignorantes, en colegios y escuelas, en paz o en guerra. Es una alegría sencilla la de quienes viven en Cristo, no estimulada por placeres o prestigios, sino nacida de dentro, nacida de Dios. Es a un tiempo humana y sobre-humana.

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19.04.15

(317) La Eucaristía y la comunión en el año 155

Sta. Constanza, Roma 350

San Justino (100?-168?), nació en Samaría, de familia pagana de habla griega. Filósofo, pasa del platonismo a la fe cristiana, hace escuela en Roma, y muere mártir. A él le debemos la descripción más valiosa de la Eucaristía antigua, escrita en su I Apología en defensa de los cristianos (66-67), dirigida en 155 al emperador Antonino Pío (138-161).

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