InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Apostolado laico -La Palabra para el Domingo

15.02.26

La Palabra para el Domingo - 15 de febrero de 2026

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Mt 5, 17-37

“17 ‘No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.  18 Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda.  19 Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.  20  ‘Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.  21  ‘Habéis oído que se dijo a los antepasados: = No matarás; = y aquel que mate será reo ante el tribunal.22   Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano “imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame “renegado", será reo de la gehenna de fuego.  23 Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,

24  deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas  tu ofrenda. 25 Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. 26 Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo. 27  ‘Habéis oído que se dijo: = No cometerás adulterio. = 28 Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. 29 Si,  pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna. 31 ‘También se dijo: = El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio. = 32 Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.33 ‘Habéis oído también que se dijo a los antepasados: = No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos. =  34 Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el = Cielo =, porque es = el trono de Dios, =  35 ni por = la Tierra, = porque es = el escabel de sus pies; = ni por = Jerusalén =, porque es = la ciudad del gran rey. = 36 Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. 37 Sea vuestro lenguaje: “Sí, sí"; “no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno.”
       

COMENTARIO

La difícil pero benéfica Ley de Dios
 
Dadas las expectativas que muchos tenían acerca de la llegada del Mesías al mundo, lo bien cierto es que Jesús las echa todas por el suelo. En realidad, no ha venido ni a batallar contra el invasor romano ni a nada parecido. Y es que su Reino, que no es de este mundo, sí está también en este mundo y tiene su fundamento en la Ley de Dios. Por eso dice a todo el que quiera escuchar que no ha venido a derogar tal Ley sino, como es lógico, a hacer que se cumpla. 

Y entonces empieza a repasar determinados aspectos de la citada Ley porque resulta que no la han acabado de comprender y, por tanto, la aplican de forma equivocada. 

Todo lo que Jesús va diciendo a los que le escuchan tiene un sentido, digamos, único. Es decir, no se puede entender de otra forma a como Él lo está poniendo sobre la mesa. Y son muchas cosas las que dice porque mucho era lo que se tenía que corregir. 

Así, por ejemplo, habla de adulterio, de matar, de las ocasiones de pecado y qué es lo que las origina, de la justicia de los hombres, del enfado en contra de un hermano, del repudio a la mujer, del mal acto de jurar, etc. 

Vemos, por tanto, que son muchas las realidades que debían ser cambiadas si es que se quería estar a bien con Dios, para cumplir su voluntad. 

Destaca, en este extenso texto, algo que no debe ser tenido por no dicho por Cristo: lo que ha de pasar y el cómo hemos de comportarnos. 

Sobre lo primero, dice el Hijo de Dios que puede pasar mucho tiempo, y pasó desde entonces, pero por mucho que pase la Ley de Dios siempre será la Ley de Dios y se ha de cumplir. Es más que no la cumpla como debe ser cumplida, será poca cosa en el definitivo Reino de Dios. Y es que el Todopoderoso es bueno, muy bueno con nosotros, pero también es justo y no puede tener por no dicho o hecho lo que se ha dicho y hecho. 

Pero también habla Cristo de algo crucial para que se pueda decir de alguien que dice ser discípulo suyo que, en efecto, lo es: el cómo. 

¿Qué queremos decir con esto? 

Pues bien. Ante lo que nos pasa, ante aquello que podemos encontrarnos en nuestra vida, podemos adoptar una posición  u otra. Pero sabiendo cuál es la verdadera Ley de Dios no podemos hacer otra cosa que donde dice algo… cumplir lo que dice; donde diga que no es buena tal actitud… no llevarla a cabo. 

Lo que, en definitiva nos dice Cristo (y con palabras terribles al referirse al Maligno) es que no podemos actuar según nos convenga al respecto de la Ley de Dios: si dice lo que diga al respecto de algo, nosotros debemos, primero, creerlo y, luego, cumplirlo. Y aquí no sirve trampas ni subterfugios que, siendo Dios Todopoderoso (todo lo sabe y todo lo ve) están fuera de lugar. 

Sí donde es sí y no donde es no… Así de sencillo pero, a la vez, así de difícil, tantas veces, de cumplir. 

PRECES

Por todos aquellos que no quieren cumplir la Ley de Dios.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que hacen de su capa un sayo al respecto de la Ley de Dios.

Roguemos al Señor.
 
ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a cumplir la Ley del Padre como corresponde ser cumplida.
 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 
Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:

Cumplir con la Ley de Dios no es una opción olvidable por sus hijos. 


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

8.02.26

La Palabra del Domingo - Domingo, 8 de febrero de 2026

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Mt 5, 13-16

13 Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. 15 Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

COMENTARIO

Lo que somos y lo que podemos llegar a ser

Sal. Luz. Celemín.

Con tales palabras define a la perfección Jesús qué somos pero, por desgracia, lo que podemos ser o llegar a ser.

Es bien cierto que Jesús, cuando vino al mundo, cuando fue enviado por el Padre para que se cumplieran todas las sílabas de Su Ley, alimentó el corazón de aquellas personas que le escuchaban y supieron entender lo que decía y, ahora mismo, hace otro tanto con otros millones de personas.

Así, Jesucristo convirtió a sus discípulos en seres humanos que, como los demás, habían conocido al Mesías y, por tanto, no podían seguir actuando igual como, hasta entonces, habían actuado. Debían cambiar el corazón y pasarlo a tener de carne y no de piedra, ser misericordiosos, perdonar al ser ofendidos, etc.

Eso suponía que los discípulos de Cristo sólo podían ser sal y sólo podían ser luz. Y eso quería decir, en primer lugar, que debían ser, entre los sus prójimos, como el alimento espiritual que enriquece la existencia y la pone al servicio de Dios y del más cercano. Además, debían servir de faro, iluminar, en fin, el camino de todos aquellos que no encontraban la senda hacia el definitivo Reino de Dios. Ser, en suma, luz.

Es fácil, pues, entender, lo que quiere Jesús.

DOMINGO V DE TIEMPO ORDINARIO | Buenasnuevas

Es fácil, también, equivocarse y no ser, para nada, lo que quiere Jesús.

No somos sal ni somos luz si no hacemos lo posible para que la doctrina cristiana se difunda por el mundo y se aplique a nuestras propias situaciones; no sal ni luz si escondemos lo que nunca debemos esconder y que tiene mucho que ver con Dios, con su Palabra y, también, con su Hijo Jesucristo.

Podemos, en efecto, no hacer nada de esto pero, entonces, difícilmente será admisible que nos consideremos discípulos de Cristo.

Alguien, sin embargo, podría creer que lo que hace de bueno, que ser sal y ser luz en el mundo que nos ha tocado vivir, es mérito exclusivo de su propio ser y que, como voluntariamente ha aceptado hacer eso está muy bien que se considere, legítimamente, agraciado por Dios. Sin embargo, bien dice Jesús que es el Creador quien provoca, en nosotros, ser buenos hijos suyos y que cuando el éxito corona nuestra actuación debemos dar gracias a Quien, en verdad, es el protagonista de nuestro propio hacer bien. Somos, al fin y al cabo, instrumentos en manos de Dios; torpes instrumentos pero instrumentos, al fin y al cabo.

Jesús nunca se escondió en el mundo en el que vivió y nunca dijo, buscando su humano bienestar, que no era quien era. Supo ser un buen hijo de un mejor Padre.

PRECES

Por todos aquellos que no quieren sal y luz del mundo.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que prefieren esconder su fe y no mostrarla al mundo.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a ser sal y a ser luz del mundo en el que vivimos.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:
 
Ser sal y ser luz. Ahí esta nuestra respuesta a Dios.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

1.02.26

La Palabra para Domingo - Domingo, 1 de febrero de 2026

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Mt 5, 1-12a
 

“1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. 2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:

 3 Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.


4 Bienaventurados = los mansos =, porque = ellos poseerán en herencia la tierra. =

5 Bienaventurados los que lloran,  porque ellos serán consolados.

6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,  porque ellos serán saciados.

7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

8 Bienaventurados los limpios de corazón,  porque ellos verán a Dios.

9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,   porque de ellos es el Reino de los Cielos.

11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron  a los profetas anteriores a vosotros.”
                           

       
COMENTARIO

Según somos… ¡qué difícil es ser bienaventurados!

 
Si hay un texto bíblico que sea conocido y más que escuchado es el de las Bienaventuranzas el que ha de ocupar un lugar destacado. Y es que todo católico lo leído y escuchado habrá unas cuantas y más que cuantas veces. 


Digamos, para empezar, que 
a lo mejor no nos ha afectado mucho lo que hemos escuchado. 

Es posible que el evangelista Mateo recogiera, digamos, de una vez, lo que Jesús dijera acerca de las Bienaventuranzas. También es posible que las dijera todas de una vez en el monte, como nos dice el autor de este Evangelio. De todas formas, eso (como suele pasar con otros aspectos de la Biblia) no debería importarnos demasiado porque sería como mirar el dedo cuando alguien señala a la luna con el mismo.

Pues bien, 
podemos decir que lo que Jesús dice en este texto (y que tan importante es) a veces lo tenemos por dicho pero no por escuchado. Al menos, en profundidad, las Bienaventuranzas no pasan, para muchos de nosotros, de ser unas bonitas palabras dichas muy bien por el Hijo de Dios. 

Esto, dicho así, puede parecer duro pero, francamente, ¿qué es lo que pasa a tal respecto? 

Las Bienaventuranzas - El Buque Escuela

Una a una de las Bienaventuranzas (que vienen a ser como una humana concreción de los Mandamientos de la Ley de Dios, un poner sobre la mesa qué debemos ser) son muy difíciles de llevar a cabo, de cumplirlas, de ser como según ellas debemos ser. 

¿Quién goza siendo pobre de espíritu? ¿No somos la mayoría de las veces soberbios? 

¿Quién es siempre manso? ¿No actuamos con demasiada precipitación y muy lejos de la requerida mansedumbre? 

¿Quién acepta llorar? ¿No queremos, muchas veces, venganza? 

¿Quién manifiesta siempre misericordia? ¿No somos muchas veces odiosos por el odio que manifestamos? 

¿Somos siempre limpios de corazón? ¿No lo tenemos tantas y tantas veces sucio? 

¿Trabajamos siempre por la paz? ¿No sembramos muchas veces cizaña? 

¿Aceptamos ser perseguidos por ser discípulos de Cristo? ¿Cuántas veces somos políticamente correctos para no incurrir en persecución?

En fin… bien podemos ver lo lejos que solemos estar de aceptar, de verdad y con franqueza, las Bienaventuranzas. 

De todas formas 
esto no debe ser obstáculo para reconocer que son un programa espiritual profundo y que, de cumplirlo, se nos abrirán las puertas del Cielo donde nos estará esperando Aquel que quiso para nosotros, al proclamarlas, lo mejor. Y lo mejor era, y es, cumplir con la voluntad de Dios que no puede tener otra idea en su corazón que estas palabras santas, santas palabras, dichas por Quien había venido al mundo no a derogar la Ley de Dios sino a hacerla cumplir. Y las bienaventuranzas son, no por casualidad, la concreción más exacta de tal cumplimiento. 

Cierto es que nosotros, que tantas veces decimos que somos sin serlo hijos de Dios, nos cuesta. Y es que nuestro corazón aun es demasiado duro. Vamos, casi de piedra. 

PRECES

Por todos aquellos que no quieren ser bienaventurados

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no aceptan el don de Dios de la bienaventuranza.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a ser bienaventurados

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

  
Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:
 
Debemos ser bienaventurados porque nos es verdaderamente esencial.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

25.01.26

La Palabra del Domingo  - Domingo, 25 de enero de 2026

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Mt 4, 12-23

12 Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. 13 Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; 14 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: 15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! 16 El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. 17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: ‘Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.’

18 Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, 19 y les dice: ‘Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.’20 Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. 21 Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. 22 Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.
23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.



COMENTARIO

Convertirse y creer

La regla matemática dice que, en determinadas operaciones, el orden de los factores no altera el producto. Por eso el resultado de multiplicar, por ejemplo, 4 por 5 es el mismo que hacerlo 5 por 4.

En el reino de Dios y con su Ley, sin embargo, no pasa lo mismo. Como suele suceder, el Creador nos sorprende con una lógica que, claro, no es la nuestra.

Ejemplo de esto tenemos cuando sabemos que mientras que en el mundo, también llamado siglo, la confesión de lo mal hecho acarrea la imposición de una pena, en el reino de Dios lleva aparejada el perdón. Y esto muestra, en efecto, dos realidades muy distintas.

Algo parecido pasa con el mismo hecho de creer.

En otra ocasión ya dice Jesús “Convertíos y creed en el Evangelio”. Ahora dice Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado”.

Aquí sí que hay alteración del resultado si cambiamos los factores de esta especial cuenta espiritual.

Así, primero se nos pide la conversión y luego, la creencia en el Evangelio y no al revés.

Simón y Andrés, hermanos y mártires

Vemos, por lo tanto, que cambiar el corazón (de uno de piedra a uno de carne) es fundamental para considerarse discípulo de Jesucristo. Luego se creerá, se pondrá la confianza en el Evangelio pero lo primero es venir a ser un hombre nuevo.

Actuar así no era, digamos, voluntad exclusiva de Jesús, aunque también, sino que venía a cumplir la que lo era de Dios cuando, como recoge el profeta Ezequiel (11, 19-20) escribe que dijo el Creador “yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que caminen según mis preceptos, observen mis normas y las pongan en práctica, y así sean mi pueblo y yo sea su Dios.

Por tanto, convertirse era, es, lo básico, lo esencial, lo primero que debe hacer quien pretenda considerarse discípulo de Jesús e hijo de Dios.

Y así recorrió Jesús aquella tierra para llamar a sus primeros discípulos los apóstoles. Lo dejaron todo porque cambiaron su corazón antes, siquiera de conocer lo que luego haría y, así, el Evangelio, la Buena Noticia que aún no conocían porque aún no habían andado con aquel hombre que los llamaba para ser pescadores de hombres.

La vida pública de Jesús conllevó el cumplimiento de todo lo que había sido escrito en las Sagradas Escrituras antes de salir al mundo. Por eso se cumplió lo que había dicho Isaías al ir a la tierra de Zabulón y de Neftalí y por eso, precisamente por eso, pedía la conversión del corazón.

Y es que a Dios nadie le gana en ser fiel a lo dicho.

PRECES


Pidamos a Dios por todos aquellos que no tienen intención de cambiar su corazón de piedra.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aceptan el cumplimiento de la Palabra de Dios.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a endereza el camino errado que podamos llevar en nuestra vida y a cambiar nuestro corazón por uno de carne misericordioso.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.  

  

Panecillo de hoy:

Seguir a Cristo es una decisión mucho más que razonable.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

18.01.26

La Palabra del Domingo – Domingo, 18 de enero de 2026

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Jn 1, 29-34

29 El día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: ‘He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30 Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. 31 Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea Manifestado a Israel.’

32 Y Juan dio testimonio diciendo: ‘He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. 33 Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo.’ 34 Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios.’”

COMENTARIO

Quien tenía que venir como Cordero de Dios

Quien lea el texto del evangelista Juan se dará cuenta que a Juan, el Bautista, se le había comunicado cuál era la finalidad de su labor y qué, sobre todo, tenía que anunciar.

Cuando da testimonio es porque es testigo de la venida del Mesías. Él, a lo mejor el único que así aprecia tal cosa, ve al Espíritu Santo bajar sobre Jesús cuando sale de las aguas del Jordán tras el bautizo. Fue, con toda seguridad, una gracia de Dios otorgada a quien se le había dicho lo que tenía que hacer y lo había hecho.

Había pasado un día desde que Jesús se acercó al Bautista para que le limpiara las impurezas que su alma podía tener. Bien sabemos que eso debía ser, sobre todo, para dar ejemplo, porque es bien cierto que el Hijo de Dios no tenía pecado ni podía tenerlo. Tenía, sin embargo, que cumplir la misión que le había sido encargado (“para eso he salido” diría en una ocasión) que no era otra que hacer cumplir la Ley de Dios y la conversión del corazón era uno de sus principales motivos de vida.

Volviendo a lo dicho arriba, cuando Juan comunica, a los que le oyen, que se le había dicho lo que tenía que pasar es porque es fiel a la voluntad de Dios y que, aunque no sintiese fuerzas espirituales para desatar las sandalias a Jesús, hizo lo que tenía que hacer.

Éste es el Cordero De Dios!

Pero lo que más nos ha de importar es lo que dice Juan de Jesús. Dice que es el “Cordero de Dios” y, además, que “quita el pecado del mundo”.

Como Cordero de Dios llevaría una vida mansa que, al final, determinaría una muerte también mansa; como perdonador de los pecados tenía tal facultad donada por Dios de limpiar el alma de tales manchas.

Además, dice, también otras cosas como, por ejemplo, que Jesús ya existía antes que Juan. No es que hubiese nacido antes porque, sabemos que Cristo nació unos meses después de su primo e hijo de Isabel y Zacarías sino que existía desde siempre, desde el Principio…

También podemos deducir que la vida de Jesús, que se da en llamar, secreta (en cuanto no pública) así lo fue porque su primo, el que saltó en el vientre de Isabel cuando María la visitó tras la Anunciación y el que debió jugar en su infancia muchas veces con él, no sabía que era el Mesías hasta que aconteció el episodio del bautismo. Sabía que tenía que venir pero, en realidad, no cuándo ni en qué momento que es, exactamente, lo que nos pasa a sus discípulos porque tampoco sabemos cuando volverá y tenemos que estar preparados para tal momento como lo estuvo Juan el Bautista: fiel y atento a la voluntad de Dios.

Quién tenía que venir vino pero los suyos, como dicen las Sagradas Escrituras, no lo recibieron.

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no tienen en cuenta la nueva llegada de Cristo.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no confían en la misión que vino a llevar a cabo Jesucristo.

Roguemos al Señor.

 

 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a saber esperar, preparados, la segunda venida de Cristo.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

El Cordero de Dios vino, viene y vendrá. 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.