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25.06.18

Serie Venerable Marta Robin – María y la Pasión de Cristo

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

    Resultado de imagen de Le secret de Marta Robin

 

Sobre la pasión en sí misma vivida – María y la Pasión de Cristo

 

Marta Robin vivió la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo desde 1930. Y es que entre desde el jueves por la noche (21 horas) hasta el mediodía del domingo, pasó por los estados físicos que sufrió el Mesías.

Pues bien, nuestra Venerable francesa describe la íntima comunión con Jesucristo que le permite, como dice el autor del libro aquí traído, “sobrepasar el sufrimiento para encontrar el Corazón de Cristo”:

 

“Ella es perfectamente feliz, en su inmenso dolor, de hacer la Voluntad del Padre y contribuir largamente por su Amor y su Ofrenda al Plan Redentor y Eterno de Dios.”

 

Nadie puede tener la más mínima duda acerca de que la Virgen María, como Madre que era del Hijo de Dios, sufrió mucho en aquellas horas, duras y terribles, en las cuales estaban martirizando (mártir de Dios fue Cristo). Y es que nadie, que pueda ser madre puede albergar otra cosa en su corazón que no sea dolor y sufrimiento.

Sin embargo, aquella joven que, más de treinta años antes había dicho sí a Dios a través de aquella expresión sobre la esclava del Señor, no era una mujer, digamos, ordinaria. Lo era, claro, en cuanto mujer, pero no lo era en cuanto a su intervención en la historia de la salvación y, en concreto y ahora, en lo que estaba viendo que le hacían a su hijo.

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