29.03.20

La Palabra del Domingo - 29 de marzo de 2020

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Jn 11, 3-7.17.20-27.33b-45

 

“3 Las hermanas enviaron a decir a Jesús: ‘Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo.’ 4 Al oírlo Jesús, dijo: ‘Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.’ 5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Cuando se enteró de que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar donde se encontraba. 7 Al cabo de ellos, dice a sus discípulos: ‘Volvamos de nuevo a Judea.’ 

17 Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. 

20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa. 21 Dijo Marta a Jesús: ‘Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.’ 23 Le dice Jesús: ‘Tu hermano resucitará.’ 24 Le respondió Marta: ‘Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.’   25 Jesús le respondió: ‘Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;  26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.  ¿Crees esto?’  27 Le dice ella: ‘Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.’ 

33 Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó 34 y dijo: ‘¿Dónde lo habéis puesto?’ Le responden: ‘Señor, ven y lo verás.’ 35    Jesús se echó a llorar. 36 Los judíos entonces decían: ‘Mirad cómo le quería.’ 37 Pero algunos de ellos dijeron: ‘Este, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?’ 38     Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra. 39 Dice Jesús: ‘Quitad la piedra.’ Le responde Marta, la hermana del muerto: ‘Señor, ya huele; es el cuarto día.’   40 Le dice Jesús: ‘¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?’ 41 Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: ‘Padre, te doy gracias por haberme escuchado.  42 Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.’ 43   Dicho esto, gritó con fuerte voz: ‘¡Lázaro, sal fuera!’ 44      Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: ‘Desatadlo y dejadle andar.’ 45 Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él.”      

 

COMENTARIO

 

Testimonio de amor 

 

El Hijo de Dios era Dios mismo pero era Dios mismo hecho hombre. Por eso, le afectaban también aquellas situaciones que, humanamente hablando, podían afectarle. No estaba, por eso mismo, tan por encima del ser humano que ni sintiese ni padeciese. Y el caso de Lázaro, su buen amigo, dice mucho acerca de eso. 

Cuando le llega la noticia de la muerte de su amigo Lázaro, con quien debió jugar en su infancia por aquellas tierras de Betania, no es de extrañar que, en un determinado momento, se echara a llorar por la muerte del amigo. Ni era de extrañar ni hubiera sido mínimamente normal que quien sabe de la muerte de un buen amigo haga como si nada hubiese sucedido. Y Jesucristo no era de tal tipo de personas. 

Sin embargo, también sabe Jesús que, como Enviado de Dios, puede hacer lo que la voluntad de su Padre quiera que no es otra cosa devolver a la vida a Lázaro, hermano de Marta y de María. Y es que un testimonio de amor como éste es muy propio de quien tiene entrañas de misericordia como Cristo tenía y tiene.  

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27.03.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Sobre la película de título “Tolkien”- Aparte del cura...

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Tengo que reconocer que cuando se dijo que se iba a rodar una película sobre J.R.R. Tolkien la cosa, pensaba el que esto escribe, era como para chuparse los dedos, si ustedes me entienden…

Luego, cuando se estaba rodando, que si esto que si lo otro, que si los actores, que si las situaciones que se iba a reflejar en la cinta… en fin, que la cosa prometía porque un tema tal suculento como el de la vida y existencia del profesor de Oxford debía hacer las delicias, primero, de quien llevara a cabo el proyecto y, luego, de quien se lo llevara al corazón al ver la película.

Por fin, llegó el estreno. Y triste fue la cosa.

Lo de la tristeza no lo digo, todavía, sobre la película en sí sino por la distribución de esta por las salas de cine. Y es que el esto escribe no pudo verla sin hacer, casi, un acto de fe, acudiendo a un lugar remoto porque en la salas de cine, unas cuantas, de unas que lo son más que importantes en España, no habían dispuesto la proyección de esta película que les debería parecer de segundo orden. Y esto, teniendo en cuenta las cosas que se ponen en las salas de cine… en fin.

Tengo que decir que no, que cuando se estrenó la película, creo que en moderno llaman biopic o algo así, sobre nuestro amado profesor… vamos, que no la pude ver.

Las cosas, de todas formas, de la técnica, que están muy avanzadas, han hecho posible que unos meses después (apenas tres, tampoco es tan grave la cosa) haya podido ver, por fin, la tal película de título “Tolkien”. Incluso pasarán otros tres hasta que esto salga publicado…

Reseña: Tolkien, la película (spoilers) - Rosée

En primer lugar, tengo que decir que, para ser un “biopic” se ha quedado un poco corta. Y es fácil pensar que la vida de Tolkien padre fue, a lo mejor, un poco extensa (en cuanto a acontecimientos, quiero decir) como para hacer otra cosa que la que hicieron. Entonces, prefirieron quedarse con sus primeros años justo hasta cuando escribió eso de “En un agujero…”. Y ahí acaba la cosa.

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25.03.20

Beato Manuel Lozano Garrido - “Lolo, libro a libro” - Cuando todo es gracias a Dios

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Cuando todo es gracias a Dios

 

“Yo estoy aquí, desmantelado, con la crin desposeída de cualquiera gallo de pelea, pero mi poderío, mi grandeza, mi equilibrio tiene el nombre sonoro de Dios y la bravura alucinante de sus hombros que siento y alzando mi fisonomía.” (El sillón de ruedas, p. 163)

 

Debemos decir algo que es muy importante y que se refiere a la fe del Beato Manuel Lozano Garrido: él siempre quiso ser mártir.

Explicamos esto.

Como Lolo vivió muy de cerca la Guerra Civil Española habida entre los años 1936 y 1939  (había nacido en 1920) siempre le quedó, digámoslo así, en su corazón, el no haber sido martirizado como lo fueron muchos de sus hermanos católicos (sacerdotes, religiosos o laicos) por el mero hecho de serlo. Y no es que quisiera que lo mataran por morir, así, de mártir como algo buscado sino en lo que eso supondría de imagen a tener en cuenta. Y creo que nos explicamos.

Eso, por cierto, lo dice aquí mismo unas líneas antes del texto aquí traído. Y es que, en un momento determinado, aporta esto de su voluntad:

“Ya pienso que hubiera sido un buen oportunismo el de los cuatro tiros momentáneos en olor de juventud.”

¿Quiere decir eso que a Lolo le hubiera gustado morir, así, de bien joven?

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23.03.20

Venerable Marta Robin – Cristo, auxilio nuestro

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Cristo, auxilio nuestro

 

“Jesús se hace Ángel consolador de todas las almas, y las ilumina, las fortifica cuando el peligro las amenaza, en lo más fuerte de la lucha, moderando los golpes, atemperando la marea de tribulaciones y adversidades.”. (Diario íntimo, 12 de enero de 1930)

 

Sabemos, sí, que la fe, la confianza en Dios Todopoderoso, puede tener, digamos, más o menos intensidad. Y siendo cierto y verdad que también sabemos que nunca debemos ser tibios en tal sentido (ahí está el Apocalipsis para recordarnos que hace Dios con los tibios al vomitarlos de su boca…) no podemos negar que hay fe escasa y fe grande, por así decirlo.

De todas formas, siempre que la fe, aún escasa, no sea tibia, no debemos temer más que la reprimenda de nuestro propio corazón.

El caso es que lo que nos nuestra la Venerable Marta Robin en este texto de su Diario íntimo no es que su fe sea escasa sino que es, muy al contrario, algo más que grande.

Para tener confianza hace falta… ¡Confiar! Y esto lo decimos porque nuestra hermana en la fe empiece diciéndonos lo que es el Hijo de Dios o, también, lo que hace por nosotros, sus hermanos.

Que diga que se hace “Ángel consolador” supone, claro está, que tiene algo que consolar en nosotros y que se aplica perfectamente a cumplir con una tal misión.

Las cosas que nos pueden pasar que no so buenas para nosotros, las vicisitudes por las que podemos pasar son muchas, como bien sabemos. Y no hace falta, por tanto, que las enumeremos aquí porque cualquiera tiene su lista…

Bien. Marta Robin, pone sobre la mesa la labor, en tal sentido y en tales ocasiones, que lleva a cabo Jesucristo con nosotros. Y podemos decir que no es, precisamente, poca cosa.

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22.03.20

La Palabra del Domingo - 22 de marzo de 2020

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Jn 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

 

“1 Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento.    

6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego 7y le dijo: ‘Vete, lávate en la piscina de Siloé’ (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.  8 Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: ‘¿No es éste el que se sentaba para mendigar?’ 9 Unos decían: ‘Es él’. ‘No, decían otros, sino que es uno que se le parece.’ Pero él decía: ‘Soy yo.’      

13 Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. 14 Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15 Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. El les dijo: ‘Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.’ 16 Algunos fariseos decían: ‘Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.’ Otros decían: ‘Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?’ Y había disensión entre ellos. 17       Entonces le dicen otra vez al ciego: ‘¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?’ El respondió: ‘Que es un profeta.’ 

34 Ellos le respondieron: ‘Has nacido todo entero en pecado ¿y nos da lecciones a nosotros?’ Y le echaron fuera. 35 Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: ‘¿Tú crees en el Hijo del hombre?’ 36     El respondió: ‘¿Y quién es, Señor, para que crea en él?’ 37  Jesús le dijo: ‘Le has visto; el que está hablando contigo, ése es.’  38 El entonces dijo: ‘Creo, Señor.’ Y se postró ante él.”

       

COMENTARIO

Cuando el sentido de la Ley es otro

 

Sabía Jesús que muchos de los que consideraban maestros y sabios andaban algo equivocados en el sentido que Dios le daba a su Ley pues no se trataba, aquí, de lo que los hombres pudieran interpretar sino de lo que el Todopoderoso quería decir con la misma. No le importaba poner sobre la mesa lo que quería decir el Creador. Eso, sin duda alguna, le reportaba enemigos que, luego, hicieron valer su enemistad en el momento que más les convino y que todos conocemos… 

Está bien que Jesús revele su persona, que es Quien es, a una persona que era un excluido de la sociedad. Por eso se hace ver como el Hijo del hombre o, lo que es lo mismo, como el Mesías pues sólo el Enviado de Dios puede hacer según qué tipo de cosas y decir según qué tipo de palabras y que los demás entiendan que están ante Él. 

Pero antes habían pasado muchas cosas. 

Cuando Jesús ve al ciego no puede, por menos, que acudir a socorrerlo pues era imposible que no lo hiciera. Sabía lo que suponía no disponer del sentido de la vista y Aquel que era Médico del alma no podía dejar de serlo, también, del cuerpo. Y le cura. El problema es que lo había hecho en sábado y ya sabemos que, según muchos, en aquel día de la semana no se podían hacer ciertas cosas porque la  cerrazón de ciertos poderosos espirituales había llevado las cosas a un extremo, en exceso, extremoso… 

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20.03.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Leer a Tolkien, en su día y siempre

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El próximo 25 de marzo es un día muy especial. Lo es, sobre todo, para los lectores de J.R.R. Tolkien porque se celebra, celebramos, por decirlo así, el Día de Leer a Tolkien. Independientemente de las circunstancias por las que estamos pasando o, a lo mejor, por las mismas, este día de 2020 es, seguramente, más especial: con más tiempo para leer la obra del maestro Tolkien y, en fin, con más posibilidades de hacer lo que tanto amamos hacer…

Es lógico y normal que leer a Tolkien sea, para cada persona, un mundo personal. Por eso, el que esto escribe hace la pequeña aportación acerca de lo que supone, eso, leer al maestro de Oxford. Tiene título esto y es

El mundo y la palabra de Tolkien

Es verdad. La lectura de aquello que dejó escrito J.R.R. Tolkien y de lo que, tras su muerte, ha ido publicando su hijo Cristopher, es algo muy especial. Y en un día como el que pronto vamos a celebrar, aún lo es más porque se nos recuerda que sí, que lo es.

Nosotros estamos seguros de que el profesor de Oxford escribía, a lo mejor, por necesidad, digamos, profesional pero, en el fondo, porque amaba sobremanera la palabra y porque su profesión tenía todo que ver con ese mundo maravilloso que, en sí mismo, encierra muchos mundos y, en el caso éste, tan especial, al menos el de la Tierra Media.

Sabemos que la influencia de la producción literaria nórdica (del norte de Europa, queremos decir) es más que grande y, a veces, lo decimos con gran ignorancia por nuestra parte, no acabamos de entender la fascinación que tuvo por tales temas aunque respetamos y más que respetamos que así fuera porque escribió influenciado por ciertas sagas venidas de aquellas frías naciones del norte de nuestra vieja Europa.

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18.03.20

Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo - “Lolo, libro a libro” - La santidad en lo ordinario

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

La santidad en lo ordinario

 

“La revisión tal vez nos llevaría a vetar muchos de esos escenarios de posturas y marcos beatíficos. Dios extrema su humildad hasta alargarle la mano a los hombres entre cigarrillos, copas de vino o lugares de fango. Es entonces cuando su figura se acerca con el empuje inapelable de las llagas recrudecidas”. (El sillón de ruedas, p. 160)

 

Es bien cierto que, en no pocas ocasiones, creemos que la santidad es cosa… ¡de santos!

Decimos esto porque pudiera parecer que aquellos creyentes católicos que la Esposa de Cristo declara, eso, santos (beatos o venerables) es que siempre lo han sido.

De todas formas, es también cierto que tales hermanos nuestros han mostrado, en su vida, un afán, para muchos, desmedido (para Dios, seguro que no) de cumplir la Voluntad del Creador. Y eso apunta, directamente, a una situación espiritual que deviene, exactamente, reconocida por los correspondientes procesos establecidos para tal menester. Y, entonces, bien son Venerables, bien son Beatos o, por fin, Santos…

Pensando así las cosas no podemos decir otra cosa que no sea que tales personas, que sí, son mejores en muchas cosas que nosotros (o que la gran mayoría) pero también tuvieron que recorrer, en su vida, un camino que pudo tener muchos tropezones. Y creemos que nos explicamos…

Pues bien, el Beato Manuel Lozano Garrido nos dice que una cosa es una cosa y otra… otra. Y queremos decir con esto que es posible tengamos, de la santidad, eso de lo que nos habla Lolo: un sentido demasiado establecido que es síntoma, además, de no haber entendido nada de nada el verdadero sentido de la santidad.

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16.03.20

Venerable Marta Robin – Esta pregunta es más que importante

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Esta pregunta es más que importante

 

“¿Pero, qué hacemos nosotros de nuestras horas de sufrimiento? (Diario íntimo, 12 de enero de 1930)

 

El caso es que, justamente antes de lo que hemos traído aquí para el día de hoy, la Venerable Marta Robin dice:

“¡Sufrir nos asemeja a Cristo y nos une a Dios!”.

No debería extrañarnos nada de nada que acto seguido nos haga la pregunta que nos hace porque no se la hace ella, digamos, para sí (aunque creemos que también) sino, así dicha, lo está para todo aquel que la lea o le llegue al corazón. Y es que si sufrir nos asemeja, nada más y nada menos, que al Hijo de Dios y nos une con el Creador… en fin… no es fácil tener al sufrimiento como algo fastidioso y no darse cuenta de lo otro, de que hay en el mismo mucho más.

Si somos o, mejor, como somos semejanzas al Hijo de Dios (cosa no tan rara porque por eso hemos sido hechos a semejanza de Dios y Jesucristo es, como decimos, Hijo Suyo) no es difícil tener por bueno y verdad que, en el fondo, no podemos olvidar la forma de sufrir del Hijo de Dios. Es decir, hablamos de su Pasión, pero, en general, la forma en la que asumió el sufrimiento en su primera venida al mundo. Y no lo hizo quejoso (aunque es posible se quejara del mismo en alguna ocasión, como hombre que era…) sino asumiendo que el mismo era una fuente que llevaba, nada más y nada menos, que a la vida eterna.

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15.03.20

La Palabra del Domingo - 15 de marzo de 2020

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Jn 4, 5-15. 19b-26.39a.40-42

 

5 Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José.6 Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta.7 Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: ‘Dame de beber.’ 8 Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: 9 ‘¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?’ (Porque los judíos no se tratan  con los samaritanos.) 10 Jesús le respondió: ‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber",  tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.’ 11 Le dice la mujer: ‘Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? 12 ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?’ 13    Jesús le respondió: ‘Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed;  14  pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé  se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.’15 Le dice la mujer: ‘Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla.’.’19 Le dice la mujer: ‘Señor, veo que eres un profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.’ 21 Jesús le dice: ‘Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre.  22   Vosotros adoráis lo que no conocéis;          nosotros adoramos lo que conocemos,  porque la salvación viene de los judíos.  23   Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.  24 Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad.’ 25 Le dice la mujer: ‘Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo.’ 26Jesús le dice: ‘Yo soy, el que te está hablando.’ 39 Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por las palabras de la mujer que atestiguaba: ‘Me ha dicho todo lo que he hecho.’ 40 Cuando llegaron donde él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. 41 Y fueron muchos más los que creyeron por sus palabras, 42 y decían a la mujer: ‘Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.’

      

 

COMENTARIO

 

Cristo: Agua Viva 

 

Este texto del evangelio de san Juan es rico en principios cristianos y en formas de comprender al Hijo de Dios. 

En aquel pozo acudía la gente para proveerse de agua pues tal era la finalidad del mismo. Se iba a buscar un sustento material tan necesario como es el llamado líquido elemento, fundamental para la vida del ser humano. 

Vemos a Jesús cansado.  Como era hombre también acusaba el trabajo y el esfuerzo hecho. Por eso se sienta en aquel pozo. Pero como es Dios sabe que ha de cumplir con la misión para que fue enviado. Espera a quien va a recibir algo muy importante para su vida y para la de sus prójimos: el Agua Viva que no muere nunca y que llena el corazón de quien la bebe. 

Aquella mujer veía a Jesús como un judío y, como tal, no entendía cómo le pedía agua a ella, que era samaritana y, por eso mismo, no era bien vista por los miembros del pueblo elegido por Dios. Pero no entendía, todavía que Jesús había venido para hacer una llamada universal al Reino de Dios. 

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13.03.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Los “Apéndices” son, en realidad, una gran pena

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Hace muy poco tiempo escribimos sobre lo que podía suponer el final de El Señor de los Anillos. Sí, cuando Sam Sagaz dice eso de “Bueno, ya estoy aquí”. Y, como lo que creemos (al menos algo) sobre tal momento ha sido dicho hace muy pocos días, no vamos a abundar sobre eso. Causa, de todas formas, gran tristeza pero, como se dice hoy en día, lo de hoy no es triste sino… lo siguiente. 

Sabemos que Tolkien tuvo no pocos problemas para poner los Apéndices donde debía hacerlo. Sin embargo, sea como fuere que fue la cosa… en fin, que el resultado de estos, en sí mismos considerados, es más bien terrible. 

Es bien cierto que en los Apéndices se nos dicen cosas que no están contenidas en el libro al que hacen referencia. Es decir, amplían el contenido de este porque o no le dio tiempo a ponerlo todo en su sitio o, simplemente, no quiso ponerlo todo en su sitio. Y por eso están, para que sepamos algo más de lo mucho que quisiéramos saber. 

Pero, en sí mismos considerados, los Apéndices sientan una base y algunas que otras consecuencias. 

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Así, como base suponen un “hasta aquí se ha llegado”. Pero no lo hace como lo hiciera Sam refiriéndose a sí mismo sino que se refieren a todo, en general: a un mundo, a una Tierra Media que, así, llega a su fin en cuanto algo que se ha contado a lo largo de muchas (pero, en el fondo, pocas…) páginas. 

Y, por otro lado, en cuanto a las consecuencias de las que hablamos arriba, estos Apéndices, nos dicen, por ejemplo, que 

-El ánimo del autor… pues sí, también tiene un final, ha de seguir adelante con su vida, digamos, de escritor. 

-No volveremos a saber nada más, por ejemplo, de 

       Lo que fue de los reyes de Núménor, algo más …, 

       Lo que fue de los reinos en el exilio,

       Lo que fue de los herederos de Isildur, 

       Lo que fue de Gondor, 

Lo que fue de Arwen tras la muerte de Aragorn, 

Lo que fue de los linajes de los Reyes de la Marca, 

Etc., etc., y etc. 

Todo esto es, verdadera, gigantesca y francamente triste. Y la desazón puede alcanzar cimas más elevadas que las más elevadas montañas de la Tierra Media. Y tal es así porque nosotros, aquellos que queremos saber más y vemos, sin embargo, que nada más vamos a saber pues ha sido establecido por Ilúvatar, nos preguntamos si es que el autor de este maremagnum y tormenta del corazón quería eso o, a lo mejor, sólo pretendía que nos adentrásemos en los Apéndices y allí nos quedáramos. Sería, algo así, como esperar que fuera de todo orden lógico o real, se ensanchara la narración y lo que ahora nos parece imposible se hiciera posible y todo lo que ahora es inalcanzable lo tuviésemos al alcance de un “gracias por haber querido llenar nuestros corazones con más aventuras inesperadas o, en fin, con más caminos que recorrer y metas imposibles de alcanzar.”

Al fin y al cabo, todo esto no es más, ni menos, que el simple porvenir de una ilusión.

 

Eleuterio Fernández Guzmán Erkenbrand de Edhellond

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.