15.11.19

J.R.R. Tolkien – Ventana a la Tierra Media – Personajes únicos: el Sagaz Sam

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Nos parece bien empezar esta serie dentro de la serie. La hemos dado en llamar así, “Personajes únicos”, porque creemos que, en efecto, lo son.

Decimos, pues, que nos parece bien que el primer personaje que aquí traigamos sea el del fiel servidor del Portador del Anillo, Frodo Bolsón. Y sí, nos referimos a Sam Gamyi que es, en sí mismo, todo un personaje, si ustedes nos entienden…

 

EXCURSUS

Hacemos, antes de esto, una advertencia que, creemos, ya hemos hecho otras veces.

El caso es que el esto escribe hizo petición expresa a la Editorial que, en España, tiene los derechos de explotación de la obra del profesor de Oxford. Y, como hemos dicho otras veces, aún no ha obtenido ni el permiso para hacer uso de los citados textos con la cita expresa, como es lógico, de quién es propietario de los supracitados derechos, ni, tampoco, el no.

Esto lo decimos porque no vamos a citar, expresamente, ningún texto de la obra de J.R.R. Tolkien. Y no lo hacemos por los derechos citados arriba. Y eso nos pesa más que más.

Por cierto, desde aquí se pide, encarecidamente, a los bibliotecarios de la Sociedad Tolkien Española que intercedan por quien, humildemente, escribe esto. Y es que tenemos entendido (y leído) que la Editorial en cuestión agracia, de vez en cuando, con ejemplares de la obra de Tolkien (Padre o hijo) para que los mismos engrosen la Biblioteca de nuestra casa… Es de suponer que existe algún tipo de relación entre Editorial y Biblioteca a la que, por supuesto, no puede alcanzar el que esto escribe en el fango como está…

De todas formas, creo que ya he escrito algo sobre esto pero no puedo negar que escribir, digamos, de oído, no es lo mismo que con la partitura…

FIN DEL EXCURSUS

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Bueno. Una vez sentado lo que parece ser la general de la ley en este especial caso y circunstancia, vayamos con lo que de verdad importa: Sam Gamyi, nuestro tierno, valiente y fiel Sam.

Se ha dicho y escrito que, a lo mejor, viene a ser la figura de este Hobbit como un trasunto del nuestro autor. En realidad, eso debe importarnos bien poco porque es posible que muchos de sus personajes tengan algo de quien los ha creado o, en fin, puedan afirmar lo que Tolkien padre era, sabía y creía. Y, además, no vamos a decir que era una alegoría de sí mismo… ¡Faltaría más! 

El viaje a Rivendel, formando parte, de forma inesperada, de la Compañía del Anillo, rumbo a Mordor pasando por el Bosque Dorado y visitando a la dama Galadriel, en su actuación en los últimos momentos de la existencia del Anillo Único y, por fin, en su actuación procurando la sanación de La Comarca; siempre en ayuda, apoyo y auxilio de su señor Frodo, de quien no se despega sino cuando hay quien lo despegue de sí… Así encontramos a Sam Sagaz, aquel en cuya existencia de hermandad se manifiestan una serie de virtudes que, no por extendidas en muchos personajes de la Tierra Media, dejan de tener importancia. Es más, son las que, precisamente, definen a nuestro querido personaje. 

Podemos decir que, en lo tocante a su vida ordinaria, Sam es, simplemente, un hobbit. Por tanto, es más que sabido que, por eso mismo, es amante de la buena comida (varios almuerzos o meriendas si se puede…) además de gustar mucho de conocer historias y cuentos. En eso nada se diferencia del resto de hobbits. Sin embargo, es bien cierto que este mediano ansía la aventura. 

Sí, Sam Sagaz, desde bien temprana edad, ha querido ver a los Elfos. Por eso sus historias son con las que más gozaba. Y le gustaría verlos por sobre todas las cosas. Y, para eso, como cualquiera puede suponer, sería necesario más de un viaje (él, que nunca había ido más allá de La Comarca) y alguna que otra aventura. Y es bien cierto y verdad que, para eso, estaba más que dispuesto. Y, como sabemos, vio a más de uno y se relacionó con bastantes desde que llegó a Rivendel, a la casa de Elrond el medio elfo… 

Podemos decir que algunas características de Sam son, por ejemplo: 

  1. La humildad,
  2. La sencillez,
  3. La lealtad,
  4. La fidelidad,
  5. La honestidad,
  6. El espíritu de sacrificio. 

Así, por ejemplo, es tal su humildad que la muestra sin duda alguna cuando se somete a quien considera su superior, su “amo” (como él mismo lo llama y otros lo tienen por eso) de todas las formas posibles. Y nos referimos a Frodo Bolsón, para quien trabajada como jardinero y con quien se embarca (obligado por Gandalf que sabía de la necesidad que tendría su amigo Frodo en la misión que iba a emprender) en una más que segura aventura. 

Es sencillo, como hemos apuntado arriba, porque su vida es sencilla. Y, aparte de su espíritu de aventura (tan distinto al de otros hobbits) ama la sencillez de la vida en La Comarca, una buena comida y fumar una pipa con la mejor hierba de tabaco, escuchar las aventuras que otros hayan tenido o, en fin, ocuparse de todo aquello que, digamos, no requiere ordenes o mandatos sino lo más pedestre, lo que puede querer hacer alguien que ama la tierra y su tierra. 

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En cuanto a la lealtad, virtud que atesora más que mucho nuestro hobbit, la muestra muchas veces a lo largo de lo que sería una verdadera aventura. Por eso mucho tiene que ver la misma con el espíritu de sacrificio del que hace un constante ejercicio. Sacrificio, sí, por Frodo y, dadas las circunstancias por las que pasa, por todos los miembros de la Compañía del Anillo. 

Y fiel lo es hasta la casi muerte. Y es que, a lo largo del camino que los lleva a Mordor y al Monte del Destino, no son pocas las ocasiones en las que muestra que su fidelidad puede ser puesta a prueba de las más difíciles pruebas. Nunca hace algo que no se mostrar lo fiel que se puede ser a favor de alguien a quien se ama. 

¡Qué decir de su honestidad! 

La misma la manifiesta siempre que es necesario que la muestre y, aunque eso pueda ocasionarle pasar un mal rato es de reconocer que la tal virtud viene muy bien en más de una ocasión porque pone sobre la mesa una forma de ser que no es falsa sino, al contrario, más que franca y, como tal, manifiesta lo que de verdad piensa sin esconder nada que le pueda beneficiar. Es, pues, honesto a carta cabal. 

De todas formas, no podemos negar que Sam también manifiesta una forma de ser, a veces, algo irascible y terca. Por eso, por ejemplo, vigilaba de tan cerca a Smígol/Gollum y más de una vez deja bien claro que, si por él fuese, aquella criatura que considera maligna, habría cruzado de la vida a la muerte… 

No hay duda alguna que cada una de las virtudes que aquí hemos apenas citado nos muestran a un ser humano (eso sí, mediano de estatura pero grande en lo demás) en el que es posible confiar los secretos más secretos que se puedan tener. 

Sam Sagaz es, por tanto, todo un personaje. Y lo es porque nuestro autor quería compendiar en su mediano cuerpo toda una forma de ser que, en sí misma, era noble y no exenta de grandeza que es la que, con su hacer y su devenir, ganó para su raza.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

…………………………….
Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

Eleuterio Fernández Guzmán - Erkenbrand de Edhellond

 

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

………………………….
Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

13.11.19

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Lolo ha dado en el clavo

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Lolo ha dado en el clavo

 

“A una Cruz no se la puede medir por su intensidad, sino por su familiaridad y su destino alcanzados.” (El sillón de ruedas, p. 110)

 

Reconocemos, antes de empezar, que las palabras que hemos traído, salidas del corazón del Beato Manuel Lozano Garrido no son fáciles. Y no lo son porque determinan, digamos, el grado de intensidad que podamos tener de la fe que decimos acoger en nuestro corazón. Y sí, eso no siempre es fácil, como bien sabemos.

 

EXCURSUS

 

Gracias a Dios, un problema informático hizo que lo que había escrito sobre estas palabras del Beato Lolo desapareciera y no pudiera recuperarlo. Y es que, según veo ahora, estaba equivocado al escribir de nuestras cruces y no de Su Cruz, o sea, la de Cristo. Y eso es lo que voy a hacer ahora.

 

FIN DEL EXCURSUS

 

Cuando el Beato de Linares (Jaén, España) escribe acerca de la Cruz de Cristo lo hace porque, en algo de eso, la ha compartido en su vida ordinaria que, como sabemos, fue dura si hablamos de lo físico aunque muy gozosa si nos referimos a lo espiritual.

Es bien cierto que nosotros, los simples seres humanos, no podemos ser capaces de comprender lo que supuso la Cruz para Quien la llevó desde Jerusalén hasta el monte llamado Calvario. Y, como mucho, podemos teorizar sobre tal cosa sin, en fin, llegar a comprender, como decimos, qué fue aquello.

Sabemos, de todas formas, según lo escrito en los Santos Evangelios, que no fue nada agradable lo que sucedió entre aquellos dos maderos y Quien allí estaba colgado. Y sabemos eso y, por lo mismo, nos hacemos cruces (en el sentido que le damos a eso ahora) al apreciar lo que tuvo que soportar Jesucristo.

Sin embargo, es cierto y verdad que aquí no importa aquello, es decir, la “intensidad” de la Cruz porque, como decimos, está muy lejos de nuestro alcance espiritual (y no digamos físico…). Y no importa porque Cristo la soportó con gozo aunque eso pueda parecer extraño e, incluso, preocupante. Pero, el caso es que sí, Jesucristo sabía a lo que iba cuando se dejó prender, se dejó abofetear, se dejó escupir y, al fin, se dejó juzgar injusta e ilegítimamente y, al final, se dejó matar. Y es de suponer, sí, que sufrió mucho en aquel auténtico calvario y Calvario (por lo que pasó y en aquel montículo) pero que conocía más que bien que aquello debía pasar… y pasó.

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11.11.19

Venerable Marta Robin – Ofrecer el sufrimiento

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

  

Ofrecer el sufrimiento

 

“De todas formas, así suframos poco o mucho, no suframos por nada: es muy triste, inmensamente. Suframos por Dios y por las almas… Suframos en par y por amor.” (Diario íntimo, 7 de enero de 1939)

 

Es francamente cierto que para decir según qué cosas en materia espiritual hay que ser un alma no turbada o venida a menos sino, al contrario, conviene tener un alma, llamada, de criterio o, lo que es lo mismo, un alma como debe tener todo aquel que cree en Dios Todopoderoso y se sabe hijo suyo.

A este respecto, hemos escrito aquí muchas veces acerca del sufrimiento, de sufrir, de cómo sufrir y, en fin, de cómo hacer para que note Dios que sí, que entendemos muchas cosas…

La Venerable Marta Robin era una, digámoslo así, una experta en sufrimiento. Es decir, que a lo largo de su vida pasó por muy malo momentos físicos.

Ella, sin embargo, no parece que se viniera abajo con facilidad o, lo que es lo mismo, que cayera en la desesperanza. Y eso la hizo más que fuerte y, sobre todo, ejemplo para todos aquellos que, a lo mejor no sufriendo tanto como ella, también pasamos por momentos no demasiado bueno o, en todo caso, es posible que pasemos por ellos.

En cuanto a la manera de sufrir, es evidente que hay, por lo general, dos formas: bien o mal.

Decimos que se sufre mal cuando se avinagra el espíritu y el alma se vuelve negra; se sufre bien, al contrario, cuando se sabe que tal sufrimiento no es en balde y, podemos decir, está puesto ahí para que aprendemos algo, para que alimentemos nuestro corazón de lo bueno que eso puede tener.

Sí, es cierto que pudiera parecer masoquismo querer aprender algo del sufrimiento. Sin embargo, no puede serlo cuando hay muchos hermanos nuestros en la fe (como, precisamente, Marta Robin) han obtenido mucho provecho espiritual de lo que han pasado. Por tanto, si lo pueden hacer tales creyentes católicos… ¿no vamos a poder nosotros?

Vayamos, pues, a la cosa porque tiene su importancia. Y mucha que la tiene.

Sufrir, sí, es verdad que se puede sufrir mucho o poco. Y también e cierto que a uno le puede parecer que sufrimiento es insufrible cuando, a lo mejor, es algo de poca importancia. Pero ya sabemos que, a este respecto, cada cual es cada cual.

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10.11.19

La Palabra del Domingo - 10 de noviembre de 2019

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Lc 20, 27-38

 

“27 Acercándose algunos de los saduceos, esos que sostienen que no hay resurrección, le preguntaron: 28 ‘Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno, que estaba casado y no tenía hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. 29 Eran siete hermanos; habiendo tomado mujer el primero, murió sin hijos; 30 y la tomó el segundo, 31        luego el tercero; del mismo modo los siete murieron también sin dejar hijos. 32 Finalmente, también murió la mujer. 33   Esta, pues, ¿de cuál de ellos será mujer en la resurrección? Porque los siete la tuvieron por mujer.’       34 Jesús les dijo: ‘Los hijos de este mundo toman mujer o marido; 35       pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, 36      ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. 37    Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor = el Dios de  Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. = 38 No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven.’”

        

COMENTARIO

 

La eternidad de Dios y la vida eterna del hombre

 

En este texto del Evangelio de San Lucas el Hijo de Dios dice mucho acerca de la vida eterna, de cómo es y de qué se ha de esperar de ella. Pero antes debía manifestar mucho a los que querían tenderle una trampa. 

En realidad, aquellos hombres, saduceos, debían querer burlarse de Jesucristo. Por eso le preguntan eso que le preguntan.

Sí, en efecto, resulta manifestación de burla preguntar acerca de la resurrección sin creer en ella. Por tanto, lo que preguntaran llevaba el marchamo de chanza y, además, intención malsana de querer coger al Maestro, como ellos lo llaman, en un renuncio espiritual. Y le preguntan esperando una respuesta que sea de su gusto… por eso aquello de la mujer que tantas veces contrajo matrimonio. 

Ciertamente, el tema era peliagudo. Y es que los saduceos no creían en la resurrección y, por lo tanto, les debía parecer de todo menos serio aquello de volver a la vida. Sin embargo, lo que no comprendían era que no se trataba de lo que ellos creían y, sobre todo, no comprendían, para nada, la naturaleza de Dios Padre Todopoderoso: es Dios de vivos. 

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8.11.19

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – La Comarca de Tolkien – Un mundo personal demasiado aislado

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El que esto escribe, es más que posible, esté más que equivocado en esto que va a escribir. De todas formas, siendo cierto o no lo que diga… en fin, es una forma propia de entender las cosas. Es, además, una sensación que tiene.

Bueno. Vayamos, por tanto, con la cosa.

Al conocer a Tolkien, padre, y, sobre todo, a la obra que dejó escrita en vida (y luego, la que ha aportado a la humanidad lectora su hijo Chistopher, a uno le da la sensación de que ha entrado en un mundo nuevo donde todo lo bueno es posible pueda acaecer pero, ¡Ay!, todo lo malo está a la vuelta de la esquina.

Es cierto que la lectura personal, muy personal, de J.R.R. lo llena a uno de gozo y sabe, a ciencia y corazón ciertos lo sabe, que ha de haber muchas otras personas que llenen su alma con lo que los personajes de nuestro autor llevan a cabo, viven, existen y mueren.

Hay algo, sin embargo, que, tristemente, sucede a nuestro humilde entender.

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7.11.19

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Sufrir; el sufrimiento de cada uno

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Sufrir; el sufrimiento de cada uno

 

“Aunque tuviéramos delante todas las crucifixiones del mundo como un camposanto inacabable, habría que rendirse a la verdad de la que no hay copia cuando dos leños sencillos se le enlazan a un hombre con un sentido de Pasión.” (El sillón de ruedas, pp. 109-110)

 

Nosotros tenemos calificado, porque lo es, al sufrimiento que habitó en el corazón del Hijo de Dios, como un ejemplo de fortaleza, de honor y de dignidad. También lo tenemos como ejemplo exacto de hasta dónde se puede llegar si se quiere cumplir la misión que a uno se le ha dicho que debe hacer.

Nosotros tenemos, porque lo es, a la forma de sufrir de Jesucristo como una, digamos, forma tan especial que sabemos que seríamos incapaces de alcanzar, siquiera, como se suele decir, la suela de las sandalias que en su Pasión debió llevar puestas el Hijo de Dios.

Nosotros tenemos, porque lo es, a la forma de encajar las malas palabras, los escupitajos, los golpes, por parte del hijo de María y putativo de José como expresión del amor en grado sumo, de la Voluntad (que es de Dios por ser Cristo Dios hecho hombre) de perdonar y de pedir perdón. Y sabemos que es más que posible que nosotros no seríamos capaces de un tal comportamiento.

Nosotros tenemos, porque creemos que lo es, como una expresión sin palabras (dijo pocas entonces: aquellas siete, ya, en la Cruz colgado y a punto de morir al mundo y en el mundo) de qué es lo que debe hacer quien se considera hijo de Dios y sabe, porque lo es, que no hay otra forma de asentir que se ama al Todopoderoso que seguir el camino que hay delante, es mejor, sí, en silencio y, en todo caso, recordando Su silencio, Su Amor, el todo de Jesucristo en Su entonces.

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4.11.19

Venerable Marta Robin – Así se sabe sufrir: con conocimiento de causa

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

  

Así se sabe sufrir: con conocimiento de causa

 

“No nos creemos nuestros sufrimientos pero, cuando, por permiso o por orden de Dios, se presentan, como Jesús, como María, con Jesús, con María, por Jesús y María, llevémoslos noblemente, valientemente, con amor y en silencio; al dolor gimiente y ruidoso le falta honor y dignidad.” (Diario íntimo, 7 de enero de 1930)

 

No podemos negar que la Venerable Marta Robin lo tenía más que claro.

Queremos decir con esto que su fe estaba más que arraigada en su corazón, que no era cobarde ni nada por el estilo y que, por si esto no fuera ya suficiente, que nos da una lección muy difícil de aprender pero más que práctica y conveniente.

Podemos decir, para empezar, que estas flores que le echamos a nuestra hermana en fe con más que merecidas.

Marta Robin, como bien sabemos, sufrió físicamente mucho en vida en el mundo. Y su sufrimiento podía no haber sido aceptado aunque, claro está, de haber hecho eso, ni ahora estaríamos hablando de ella ni, pensamos, ella hubiera escrito lo que escribió en su Diario íntimo y que aquí traemos, por ejemplo, hoy mismo.

Algo fundamental: no caben masoquismos.

El masoquismo debe ser algo así como un trastorno que consiste, en esencia, en hacerse daño a uno mismo de la forma que sea. Y eso quiere decir que nos proporcionamos el sufrimiento a gusto o, algo así, como a la carta.

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3.11.19

La Palabra del Domingo - 3 de noviembre de 2019

Dies Natalis del Beato Manuel Lozano Garrido

 

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Lc 19, 1-10

 

“Entró en Jericó y cruzaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: ‘Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.’ Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: ‘Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.’ Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: ‘Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré cuatro veces más.’ Jesús le dijo: ‘Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abrahán, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.’” 

 

COMENTARIO 

Ansiosos como Zaqueo debemos ser

 

Resulta ser síntoma de haber cambiado mucho el hecho de que aquel hombre, Zaqueo, se arrepintiese de tanto en tan poco tiempo. 

Todo el mundo sabe que Zaqueo era publicano o, lo que es lo mismo, recaudador de impuestos. Y no era sólo eso sino que era jefe de publicanos. Y no sin cierta sorna nos dice el texto bíblico que era, además, “rico”. 

Que fuera rico no era nada extraño porque, al parecer, existía la costumbre, bien arraigada, de quedarse con parte de los impuestos recaudados para el Imperio Romano. Y, a lo mejor, hasta se cobraba más para poder quedarse con tal dinero… 

Digamos, por eso, que Zaqueo no podía ser bien visto por ninguno de sus vecinos sobre los que hacía caer la larga mano de la ley recaudatoria. 

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1.11.19

Santos, todos los que son

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Cada año, cuando llega la fecha del 1 de noviembre, vienen, a nuestra memoria, la vida y hechos de aquellas personas que, por su comportamiento y cumplimiento de la Palabra de Dios son un ejemplo para el resto de los católicos. 

Es cierto que, a lo largo del año celebramos a muchos santos, pero la Iglesia entiende que es importante dedicarles un día para que, al menos, tales 24 horas, sirvan para tener una conciencia, en conjunto, de aquellas personas que son, además, muy amadas por Dios aunque no estén propuestas por la Iglesia como ejemplos de vida cristiana porque, simplemente, eso resulta de todo punto imposible. 

De aquí que San Juan Pablo II, en la Homilía que sobre esta festividad de Todos los Santos del año 1997, dijera que 

“Durante todo el año celebramos la fiesta de muchos santos famosos. Pero la Iglesia ha querido recordar que en el cielo hay innumerables santos que no cabrían en el calendario”.

 

Sin embargo, no deberíamos creer que la fecha del 1 de noviembre es, exclusivamente, para que no olvidemos a los Santos sino que va mucho más allá porque va dirigida, tal fecha, a recordarnos la vocación a la santidad que cada persona creyente tiene. 

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30.10.19

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - La Cruz en nosotros

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

La Cruz en nosotros

 

“Se me ocurre, y escribo, que la Cruz bien puede ser la huella dactilar del alma.“ (El sillón de ruedas, p. 109)

 

Pudiera parecer, según las mismas palabras del Beato Manuel Lozano Garrido, que lo que ahora escribe y aquí traemos que se trata de una ocurrencia o algo así como lo que le pueda parecer en un momento determinado. Vamos, como una cosa que no tiene importancia.

Sin embargo, no es el caso.

El Beato de Linares (Jaén, España) nos tiene que decir algo que es muy importante y que tiene que ver, como tantas veces, con nuestra salvación eterna.

El caso es que lo escribe, Lolo lo escribe, para que aquellos que pudiera leer lo escrito, lo tengan en cuenta. Y es que era sabedor que realidades espirituales como las que ahora ponía sobre el papel, podían hacer mucho bien a quien llegara a tener conocimiento de ellas. Y por eso, cuando se le ocurre esto, lo escribe.

Digamos que lo que nos dice Lolo tiene mucho que ver con lo que decimos que creemos. Y decimos (valga la redundancia) “decimos” porque una cosa es lo que sostenemos acerca de nuestra fe católica y otra, ¡Ay, por desgracia!, lo que muchas veces mostramos.

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