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2.06.25

Amigo de Lolo – Gozar leyendo a Lolo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).Resulta de todo punto normal que cuando a una persona se le otorgan determinadas bendiciones espirituales es que, en verdad, podemos estar seguros de que tiene merecimientos para que eso sea así. Y en el caso del Beato Manuel Lozano Garrido ha de ser cierto y verdad que en su subida a los altares no sólo jugó un papel crucial el sentido de la fe que tenía y todo lo que tiene relación con su sufrimiento físico sino que aquello que dejó escrito debió tener su peso en oro, también, espiritual.

En realidad, esto que decimos aquí lo puede comprobar cualquiera con tan sólo acercarse a uno de los libros que dejó escritos en vida en el mundo o a los que luego, de forma póstuma, por recopilación o “encuentro “ (caso, por ejemplo, de “Las siete vidas del hombre de la calle”, publicado por la Fundación Beato Lolo en 2016 después de su aparición dos años antes) han ido apareciendo.

Leer al Beato Lolo no es cosa baladí. Y es que pudiera dar la impresión de que nos encontramos ante un escritor más y que luego, su especial sentido de la fe y todo lo que eso le supuso a sí mismo enriqueció lo que escribía cuando, en realidad es casi seguro que el camino fue al revés: escribió lo que escribió y eso fundamentó una raíz desde la que construir una forma de ser que quedaba reflejada en las palabras que, a veces, muy perseverantemente, conseguía que fueran fijadas en el papel pues su enfermedad, como es sabido, acabó por hacerle imposible, siquiera, escribir con un lápiz…

Pues bien, el gozo de leer a Lolo es muy fácil de entender si aquí traemos algunas de las miles y miles de palabras que conforman sus libros o sus escritos periodísticos, que de todo hay en esa viña del Señor.

Así, por ejemplo, en su libroEl sillón de ruedas” (p. 159) (y que, ya de paso, debemos decir que resulta de todo punto humilde que le ceda la importancia a la silla de ruedas que lo llevaba…) nos dice algo como esto:

La órbita de la Gracia está ceñida literalmente al itinerario de la voluntad., Para incorporarla a lo íntimo y nutrirse con la riqueza de lo sobrenatural, basta únicamente con un leve intento de aproximación. Es entonces cuando Dios derrama sus maravillas como una catarata y nos inunda con todos los matices que se le enraízan en el amor”.

Como podemos ver, Lolo nos habla dulcemente de aquello que debería ser tenido tan en cuenta por los hijos de Dios: la Gracia del Todopoderoso a la que, en efecto, nos acercamos si queremos…

Pero es que enDios habla todos los días” quizá nos baste, para entender lo que es gozar al leer a Lolo, con poner aquí una entradilla muy corta al propio libro:

Cuando se sufre, es que viene un ángel y con el pulgar nos signa una cruz sobre la frente.

Y es que el Beato de Linares (Jaén, España) que sabía mucho de sufrimientos físicos, tenía más que claro que, en realidad, todo sufrimiento debemos tenerlo en cuenta con un ámbito que va más allá del que lo es físico: el sobrenatural. Y sólo desde el mismo se puede entender su propia vida y, por extensión, la nuestra.

Estamos viendo como es verdaderamente gozoso leer a Lolo y que llevarnos a nuestro corazón las palabras que supo más bien unir para zurcir, en el sentido de unir sutilmente, su alma con la del Padre Dios es un regalo que nunca vamos a ser capaces de agradecer todo lo que merece el mismo.

De todas formas, no queremos terminar estas letras sin aportar otro ejemplo de esto que decimos y que nos puede ayudar más que bien a comprender que es gozar con Lolo. Y es que su libro Mesa redonda con Dios” (p. 27) dice esto:

La plegaria es, pues, como una segunda Encarnación, de vuelta; como una semilla de hombre que se hace raíz en el Belén del corazón de Dios y allí se nutre de su vitalidad. Rezar es la gran panacea contra el vértigo y la problemática de nuestra hora y, como la oración va al hilo de los pasos de los hombre, he aquí que por entre las hileras de rascacielos se abren camino esas plataformas rodantes que son las almas con posibilidad de oración”.

En realidad bien podemos ver, con estos pocos ejemplos, que Manuel Lozano Garrido estaba dotado de la gracia de la escritura pues sólo así se puede entender que nos lleguen tan dentro sus palabras y que podamos hacerlas nuestras para siempre sembrando en el alma gozos y bienes.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor“ (119)

Si el firmamento al alcance lo sentimos tan infinito, ¿por qué no la bondad, la misericordia y la esperanza en nosotros de un Dios que lo ha creado para que nos sirva en nuestro fin?

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

26.05.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Un Amor tierno y Eterno

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN


Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Un Amor tierno y Eterno

Mi ternura es como la liana de la selva que, aunque haya quien la quisiese destruir a golpes de cuchillo, siempre la tendréis enredada dulcemente en vuestro tronco, verdeándoos la vida en frescura y esperanza.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Como bien sabemos por nuestra propia experiencia, Dios es Bueno y Misericordioso y, por tanto, Tierno en su más amplia expresión. Es decir, tiene un corazón de carne y la piedra para nada lo toca ni por asomo. Y eso se ha demostrado a lo largo de los siglos desde el mismo momento en el que puso a Adán y Eva en el Paraíso.

Utiliza el Beato de Linares (Jaén, España) una imagen muy fuerte como es la de la liana de la selva. Y creemos que todos podemos imaginarnos uno de esos elementos selváticos y hacer una especie de relación entre Dios y las lianas de la selva que explicaría muy bien lo que luego nos dice Dios (pues el libro Reportajes desde la cumbre nos trae palabras de Dios escritas por Lolo)

Así, por ejemplo,  Así como las lianas trepan buscando la luz, el corazón de Dios eleva y atrae todo hacia lo alto, hacia la luz que da vida. Nos sostiene cuando no podemos valernos por nosotros mismos.

Así, por ejemplo, las lianas necesitan de los árboles, como nosotros necesitamos de relación, apoyo y guía. El corazón de Dios es comunitario, abierto, siempre entrelazado con el otro.

Así, por ejemplo, en su aparente debilidad hay una fortaleza asombrosa. Así es el corazón de Dios: misericordioso, paciente, tierno… pero a la vez firme en su amor.

Así, por ejemplo, las lianas crean senderos y puentes entre ramas. El corazón de Dios nos tiende lazos, une lo que está roto, crea caminos donde parece que no los hay.

Así, por ejemplo, las lianas crecen hacia la claridad. El corazón de Dios es fuente de luz, y todo en él tiende al bien, a la verdad, a la vida.

Y, en fin… son morada de muchos seres vivos. Así, el corazón de Dios acoge, protega y da abrigo. No excluye a nadie, y en su hondura cabemos todos. 

b, que esta imagen de las lianas da mucho en materia de nuestra fe católica y nos sirve para comprender mejor lo que Lolo nos dice.

Y sin embargo hay quien quiere destruir todo lo dicho arriba y que nos relaciona tan estrechamente con nuestro Creador aunque, de todas formas, resulta del todo imposible romper los muchos lazos que nos unen al Todopoderoso porque nos creó y lo hizo a su imagen y semejanza.

El caso es que, se diga lo que se quiere decir contra tanta ternura y tanta misericordia de parte de Dios hacia sus criaturas humanas, lo bien cierto es que eso, su ternura, está ahí, enredada en nosotros mismos, verdeando nuestro corazón y llenando nuestra vida de eso que nos dice Manuel Lozano Garrido: de frescura y esperanza que son dos formas muy nobles y ciertas de decirnos a cada uno de los hijos de Dios que está ahí, aquí mismo, Aquel que nos creó y mantiene. Y eso siempre, pero siempre, siempre y para siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (117)

En el ‘podium’ de la Creación, el hombre se gana la medalla de oro con su corazón; el pájaro la de plata con su sacrificio; y la rosa, la de bronce con su abnegado servicio”.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

19.05.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Conocer, necesariamente, a Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Conocer, necesariamente, a Dios

De un modo o de otro, uno tiene su pequeña palabra de Dios todos los días, pero, a veces, pienso en que la mayoría de estos pobres hombres van por la calle sin una luz ni una enseñanza, y me da escalofrío el destino de salvación que a esas criaturas se diría que se les pierde por entre el mar de la ignorancia.” (Beato Lolo, de su libro Dios habla todos los días)

En este texto de su libro Dios habla todos los días el Beato Lolo dice algo que es muy importante y que nunca deberíamos olvidar: Dios tiene para sus hijos un acercamiento que es desde siempre y es para siempre. Y por eso dice Manuel Lozano Garrido que “de un modo o de otro” porque es verdad que de una manera o de otra nuestro Padre del Cielo siempre tiene lo mejor para nosotros.

Podemos decir que sí, que siempre es así pero, como podemos imaginar, las cosas no tienen siempre un todo tan idílico sino que se pueden perder por vericuetos no demasiado extraños si atenemos a las palabras del linarense universal.

Aquí hay algo terrible que podemos leer. Y es que nuestro amigo se refiere, nada más y nada menos, que se trata de una mayoría las personas de las que luego dice lo que dice que no es, precisamente, nada bueno.

¿Y a qué se refiere el Beato de Linares (Jaén, España)?

Podemos empezar diciendo que, según nuestra fe católica, para poder salvarnos necesitamos, necesariamente, una cosa o, mejor, dos: una de ellas es querer salvarnos pero otra es, ni más ni menos, que conocer la causa de nuestra salvación que no es otra que Dios mismo.

En realidad, una causa depende de la otra o pende de la otra: conocer a Dios lleva aparejada la salvación pero, para eso, se ha de conocer a Dios porque, de otra manera… como que no.

Y aquí es donde Lolo habla, con terrible verdad, de aquellas personas que no pueden decir, precisamente, que conocen a Dios y todo lo que eso supone.

A veces se puede pensar que se puede conocer a Dios de una forma, digamos, “natural”. Es decir, que sin poner nada de nuestra parte es posible poder decir que sí, que conocer a Dios. Y eso, así dicho, pudiera parecer algo de lo más normal pero, en el fondo, eso adolece de una verdad más importante: es necesario esforzarse para conocer a Dios.

El esfuerzo que se ha de hacer rompe de forma radical con el poso de ignorancia (es decir, con no saber nada de nada) en el que muchas veces podemos caer si nos dejamos dominar por la molicie y la falta de gana. Es decir, requiere por nuestra parte una voluntad explícita de ansiar conocer a Quien nos ha creado y mantiene.

De todas formas… ¿resulta tan necesario conocer a Dios?

A este respecto, bien sabemos que hay una relación directa entre eso y nuestra salvación eterna porque no es posible salvarse si no tenemos bien claro Quién es el origen de la salvación y Quien hace eso posible.

Resulta del todo evidente que quien no tiene “una luz” o ninguna “enseñanza” a tal respecto tendrá muy difícil alcanzar la salvación eterna. Y aquí es donde alguien puede preguntar si es que Dios no puede salvar incluso a los más ignorantes.

La respuesta a eso es sí, es decir, Dios puede salvar a quien crea conveniente independientemente de la relación que exista entre el Todopoderoso y el conocimiento que tenga de Él quien vaya a beneficiarse de una tan gran gracia. Pero lo ordinario es lo otro, es decir, que nos salvemos según seamos nosotros y, claro, según sea el conocimiento que tengamos de Dios.

El caso es que conociendo a Dios sabemos cómo deberíamos comportarnos a lo largo de nuestra vida y, entonces, como hacemos méritos para alcanzar la salvación eterna. Y por eso resulta crucial saber cuál es el listón que Dios nos pone para poder llegar al buen puerto que es el Cielo.

Conocer, por tanto, a Dios no es que sea algo que podamos recomendar sino que resulta, de todo punto, necesario pues, de otra forma, no vamos a tener los parámetros dentro de los cuales debemos movernos si es que queremos algún día habitar alguna de las estancias que Cristo nos está preparando en el definitivo Reino de Dios llamado Cielo.

Y, sobre esto, es seguro que Manuel Lozano Garrido, Lolo para sus amigos, tuvo a mucho bien conocer a Dios. Y por eso está su alma donde está.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (116)

Con qué ternura no habrá sido pensado el hombre, para que Dios los sitúe entre las filigranas del almendro en flor, la calandria o el crepúsculo, y se los ofrezca.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

12.05.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Está Cristo en la adversidad

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Está Cristo en la adversidad

“En tus crisis, el recuerdo del júbilo de Dios; en tu vida habitual, el optimismo ensartado en la aguja con que bordas; en la calle, los paseos, las distracciones, Cristo, a tu vera, rutilando, cantando, animando siempre.” (Beato Lolo, de su libro Cartas con la señal de la Cruz)

En este libro de Manuel Lozano Garrido, Cartas con la señal de la Cruz, el Beato de Linares (Jaén, España) se cartea con personas enfermas que buscan en su relación postal un consejo o un consuelo. Imaginamos que esta carta supone el contacto con una chica por eso que dice “en la aguja con que bordas”.

En realidad, poco importa que sea un hombre o una mujer quien quiere hablar, de tal forma, con el linarense universal. Lo que sí importa son las palabras que Lolo le dirige y que, francamente lo decimos, también nos sirven a nosotros mismos, a tantos decenios de distancia.

En este texto de su libro Cartas con la señal de la Cruz podemos apreciar a un Hijo de Dios que, habitualmente, está disponible para sus hermanos, para aquellos que Dios le dio y de los que sólo se perdió el hijo de la perdición.

A este respecto, y a nivel general, nosotros podemos pasar por la vida, digamos, de dos formas o mejor, nos pueden acaecer dos tipos de cosas o pasar por según qué circunstancias, a saber: bien llevamos una vida ordinaria sin nada que nos pasa en contra o, como suele ser lo habitual, nos acontece aquello que no nos viene bien y que, por decirlo pronto, nos pone alguna piedra en el camino.

Está claro que mientras nuestro devenir siga la senda de lo ordinario o, como dice Lolo, de lo habitual es seguro que para nosotros todo será (o casi todo) miel sobre hojuelas. Sin embargo, si lo que nos pasa es que algo nos hace caer en una crisis también se seguro que no pensaremos lo mismo de nuestro diario vivir.

Pues bien, Dios está, como bien nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) en toda situación que nos acontece. Es decir, tanto en lo bueno como, ¡Ay!, en lo malo, la compañía de nuestro hermano Cristo (que es Dios hecho hombre) está asegurada.

El Amor de Dios en nuestro recuerdo y nuestro corazón cuando mal lo pasamos,

El no perder nunca la esperanza en todo aquello que hacemos,

El saberse siempre acompañado por Cristo.

La presencia de Cristo en espíritu o, mejor, en Espíritu, es tan real como la vida misma por la que caminamos hacia el definitivo Reino de Dios. Y la misma se manifiesta, como nos dice el linarense universal, de varias formas, a saber; rutilando, cantando y animando siempre…

En efecto, Cristo brilla porque su Amor despide Luz que nos ampara,

En efecto, Cristo entona para nosotros las letras que el Espíritu Santo la inspira siendo Él mismo Espíritu Santo y,

En efecto, Cristo nos anima tanto en la adversidad como cuando no la hay pero, de todas formas, necesitamos ese empujón que nos permita seguir caminando.

Es verdad que esto se lo dice Manuel Lozano Garrido a una persona que, es seguro, le confiesa lo mal que lo está pasando pero también lo es que él mismo pasaba por tal tipo de adversidades y sabía muy bien de lo que hablaba. Testigo, pues, del Amor de Cristo lo fue y lo es.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

 

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (115)

 

“Lema para una estrella: ‘soy la lámpara votiva de la criatura que descansa’.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

5.05.25

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Ese gran regalo de parte de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.


Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Ese gran regalo de parte Dios

No hay hombre sin, al menos, un obsequio diario: el de la vida.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, Amor, nº 81)

Alabanza por el sexto día

Alabado sea Dios

que quiso que la tierra fuera habitada

por animales los más diversos

y creó uno a uno,

de sus manos y corazón,

los que aun hoy admiramos

aunque haya habido evolución.

Alabado sea el Creador

que quiso hacer semejanza

e imagen suya creó,

y cogiendo lo que había

su Espíritu le insufló.

Alabado sea Dios,

Padre nuestro que amó

de tal manera al ser humano

que le dio su corazón.

Alabado sea el Padre

que por terminar su Creación

quiso hacer, de todo aquello,

seguramente lo mejor

y creó así al hombre

y todo aquello le entregó.

Permítasenos empezar las palabras de este artículo con esta Alabanza porque, real y francamente, Dios la merece. Y es que creó la vida y, como colofón de toda aquella gran acción misericordiosa, digamos que como final de aquella pirámide de Amor, el hombre coronó la misma. Es, pues, la vida, la causa de todo esto y, es más, se trata de nuestra propia vida.

Lolo lo tenía más que claro al hablar de la vida como un “obsequio”. Y es que, en realidad, es un regalo que viene directamente del Todopoderoso porque podía hacerlo, quiso hacerlo y lo hizo.

Está más que claro que la buena voluntad de Dios al crear al hombre era, precisamente, crearlo. Y eso sólo podía suponer una cosa: su santísima Providencia iba a hacer todo lo posible para que aquella creación, la última de las que hizo, fuera perfecta y fuera la mejor pues para eso era semejanza Suya.

La vida, por tanto, es algo que se nos da graciosamente por parte del Único que puede darla y que no es otro que Adonai, Dios Creador. Y por eso debemos seguir el consejo que aquí mismo nos da Manuel Lozano Garrido.

En realidad, no es que Lolo nos diga algo al respecto de qué es lo que debemos hacer ante el impagable regalo de la vida. Lo que pasa es que bien podemos deducir de sus palabras que algo sí debemos hacer.

Sobre esto último, es más que conocido el dicho que nos informa de qué debemos hacer, digamos, a nivel general: de bien nacidos es ser agradecidos. Es decir, que cuando se nos hace una gracia o se nos entrega una dádiva o, en general, se nos beneficia de alguna manera, manifestaremos nuestra buena nacencia, simplemente (aunque no siempre seamos capaces de hacerlo) agradeciendo aquello que hayamos recibido. Y de eso es lo que aquí se trata.

El caso es que el obsequio del que habla el Beato Lolo (Linares, Jaén, España) pudiera parecer que se nos da una vez y ya está. Y la cosa no va por ahí sino, precisamente, por el mantenimiento de la misma que hace Dios acerca de nosotros. Y es que nuestro Creador crea pero, luego, no se olvida de su creación sino que la mantiene. Y eso es lo que hace por nosotros y lo que, a su vez, hace escribir a Manuel Lozano Garrido eso de que se trata de un “obsequio diario” pues diaria es la relación del Creador con su creatura.

Es bien cierto, por lo tanto, que nuestro agradecimiento no puede dejar de ser, también, diario, pues estamos en el mundo porque Dios quiere que estemos. Y eso sin olvidar que, además de tal regalo, el Todopoderoso nos entrega otros muchos que, eso sin, no siendo tan cruciales como la vida misma (sin la cual nada de lo demás tiene sentido) no podemos dejar de reconocer que tienen su enjundia. Y ahí tenemos a Lolo para demostrarlo.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (114)

El racimo madura, el cometa se corre y el fermento trabaja únicamente porque el hombre cumple su hermoso, espiritual y eterno destino.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.