InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Amigo de Lolo

15.07.24

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – No nos damos cuenta de que la felicidad está en Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Presentación 

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.


Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

 

 

Frases que bien valen la pena – No nos damos cuenta de que la felicidad está en Dios

 

“Si tu ardor se llama deseo de felicidad, no te recortes a ras de tierra. En mi plenitud está el manantial, ¡si hasta saciaros ya aquí es mi justicia!” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Es verdad que todo hijo de Dios (más aún si es consciente de que lo es) tiene un anhelo y ansia de felicidad. Es decir, no ha de ser posible encontrar a quien no quiera ser feliz a no ser que haya un gran desorden en su vida… 

Hoy también traemos a esta casa un texto del libro de Manuel Lozano Garrido de título “Reportajes desde la cumbre”  y como otras veces hemos dicho, es algo así como que Lolo pone en su libro palabras dichas por Dios Padre que nos escribe desde su cumbre, el Cielo mismo. 

Aquí tratan, sus palabras, precisamente de la felicidad. Y Dios tiene más que claro (es así como debería pensar nuestro amigo Manuel) que la felicidad, sí, seguramente es cosa nuestra pero que debemos hacer algo más o, por decirlo pronto, mirar hacia otro lado e ir más allá de nosotros mismos… 

Aquí, de todas formas, hay tres palabras que tienen mucho que ver con el tema que quiere introducir Lolo y son, a saber, ardor, recortar y saciar. 

Por “ardor” podemos entender el ansia y el anhelo de la felicidad. Y sobre esto bien nos dice Lolo que la palabra siguiente, a saber, “recortar” (“recortes”, dice Dios, en primer persona por ser un Dios personal) tiene mucho que ver con lo que, en realidad, ansiamos o anhelamos o, mejor, con la formad de ansiar o anhelar. Y aquí entre en liza Quien nos ha creado y mantiene. 

Dios mismo nos dice que si lo que queremos es ser felices no debemos atenernos a lo que de horizontal hay en nuestra vida. Es decir, que no debemos ir a “ras de tierra” que es lo mismo que decirnos que no debemos tener en cuenta solamente lo que a nosotros corresponde y, en todo caso, lo que pueda corresponder al prójimo. 

En realidad, como decimos “horizontal” queremos decir, como es lógico entender, que es lo que nosotros vemos o hacemos en nuestra propia vida y, es decir, sin mirar hacia arriba o, mejor, sin tener una visión vertical de nuestras cosas pero, sobre todo, de las del alma. 

Que Dios nos diga que no debemos quedarnos en nosotros mismos, en tal “a ras de tierra” quiere decir que lo tenemos ahí, siempre, y que podemos (debemos, en todo caso) dirigirnos a Quien a tenido a bien crearnos y amarnos. 

Recordamos ahora aquel salmo que habla de la cierva que busca el agua para su subsistencia (Salmo 42, 2) Pues Dios es el manantial al que debemos acogernos, al que debemos acudir, para saciar la sed que seguramente tenemos y para, por tanto, alcanzar la ansiada y anhelada felicidad. 

Lolo tenía muy claro a qué atenerse en tales cuestiones espirituales pues, al fin y al cabo, ser feliz va más allá de tener tales o cuales bienes y es en Dios en Quien debemos hacer residir la felicidad en la seguridad de que, entonces, no será tan pasajera como es la que se cimenta en nuestro mismo ser y nuestras mismas apetencias. 

Tal es la necesidad que debemos tener de abocarnos a Dios para alcanzar la felicidad que, incluso aquí mismo nos dice el Creador (o Lolo pone en su boca) que en el Cielo saciar a las almas que allí están es la justicia de Quien todo ha hecho y mantiene. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación



Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.


Panecillo de hoy:

 

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (74)

 

“Nuestro Dios es un padre con fiebre de amor. Que es la más hermosa calentura.”

 

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

8.07.24

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Materia y espíritu; vida y eternidad

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Presentación 

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.


Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

 

 

Frases que bien valen la pena –Materia y espíritu; vida y eternidad

 

El corazón dice: ‘Vivo, vivo, vivo’. Y el alma le responde: ‘Yo también, pero en mí es para siempre” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor ( 144)

 

Las personas que tienen del mundo una visión puramente terrestre y se pegan cuanto pueden a esta vida de peregrinación hacia el definitivo reino de Dios aplican a sus vidas un criterio basado, esencialmente, en lo que se puede tocar y ver, mantener como propio o sentir como ajeno y, en general, en todo aquello que es materia y es demostrable como puro ejemplo de pragmatismo. Y Lolo era totalmente contrario en su pensar y hacer a todo eso.

Hay, como sabemos, algo que es mucho más importante y que Jesús supo definir a la perfección cuando dijo algo que recoge el evangelista san Mateo y que muestra y demuestra qué es lo que debe ser importante para nosotros. Dijo en una ocasión que no deberíamos amontonar tesoros en esta tierra porque aquí la polilla y la herrumbre todo lo corroen.

¿Dónde, pues, tenemos que acumular nuestros espirituales tesoros y a qué debemos atender?, ¿Dónde acumuló Manuel Lozano Garrido?

En realidad, de ser tan sencillo todo resulta que no es tan fácil de llevar a cabo a no ser que se tenga un espíritu como el del Beato Lolo (Linares, Jaén, España) Por eso aquel joven rico se fue de la presencia de Jesús muy triste cuando le dijo el Maestro que debía dar todo a los pobres y, entonces, seguirlo. Prefirió la acumulación de riqueza en este mundo pero no atesorar para el que tiene que venir. No supo ni entendió, en definitiva, la Verdad y con tal ausencia espiritual siguió una vida de opulencia material pero de no comprensión de lo que de verdad le interesaba comprender.

Decíamos que nos preguntamos qué es más importante para la vida que queremos y que no es la que ahora tenemos. No es que no sea importante pero no podemos olvidar que estamos hechos para volver al Padre y que, por eso mismo, debemos mesurar muy bien cuáles son nuestros (aunque sean egoístas, santo egoísmo es éste) intereses particulares y tener muy claro, como lo tuvo nuestro amigo Lolo, lo que es importante.

No está, nuestro querer (no debería estar) en lo mundano ni en lo que nos atrae hacia abajo y no nos deja escapar hacia la relación vertical que debemos mantener con Dios. Muy al contrario es la verdad.

Debemos, ante todo, no perder de vista el espíritu que nos mora en el corazón (muy bien lo dijo esto san Pablo cuando escribió acerca del posible olvido en el que caemos de que somos su templo) y que es quien nos lleva por el mundo tratando de que no seamos torpes en nuestra relación al prójimo (como no lo fue Lolo) y en nuestros ordinarios haceres y decires. Todo lo que tenemos de bueno lo tenemos por el espíritu y todo lo que tenemos de malo lo alcanzamos por nuestro proceder alejado del mismo. Así son las cosas. Y esto es así porque Dios es misericordioso y bueno y nos permite el ejercicio de la libertad, donación suya, a la cual respondemos ora obrando bien ora obrando mal y como no debemos obrar.

Somos, como sabemos, materia y espíritu, y en nosotros debería prevalecer lo que tenemos de espiritual que debería, así, regir lo material o el comportarse, ser y estar. No son compartimentos estancos de nuestra existencia sino que la relación de una con otro es tan esencial que de romperse la misma a favor de lo material nuestra perdición eterna está casi asegurada pues salvo la voluntad de Dios (que puede lo imposible) de nuestra parte habríamos apostado por lo que se apolilla y no por lo que se amontona en el cielo. Allí, en la vida eterna, no hay ladrones que roben lo bueno que tenemos con propuestas que nos alejan de Dios por bien de alcanzar un deleite mundano, temporal y mortal. Por eso debemos mantener un espíritu limpio y lleno del amor del Creador. Y por eso, exactamente por eso, la eternidad se alcanza con haber sabido escoger entre materia y espíritu y con reconocer que la vida eterna es para siempre, siempre, siempre.

El caso es que el alma también como bien nos dice aquí Lolo. Pero, en efecto, es para siempre, siempre, siempre, como diría Santa Teresa de Jesús.

Así de sencilla es la cosa pero, a la vez, así de difícil de comprender según somos lo cual, como es obvio, no le sucedió a Manuel Lozano Garrido.

  

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

 

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (73)

 

“La rosa y el jilguero son dos garantías de la amplia ternura del Padre”

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

1.07.24

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena - Ejemplos que seguir tenemos muchos... Lolo mismo 

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Presentación

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Ejemplos que seguir tenemos muchos… Lolo mismo

 

Pensar en Teresa, Francisco de Asís, Ignacio o Vicente de Paúl como hermanos de Cielo es desmenuzar un himno de alabanza al portento, el milagro y la grandeza del que extrema sus maravillas sobre el ánfora peligrosa y frágil de un hombre.” (Beato Lolo, de su libro El sillón de ruedas)

 

Nosotros podemos pensar y estar seguros de eso de que cuando Manuel Lozano Garrido escribió el texto que traemos hoy aquí distaba mucho de su pensamiento situarse al nivel de los santos a los que hace referencia. Y, es más, cuando en una ocasión (estando en medio de la Guerra Civil española) le dijeron que tenía fama de beato respondió diciendo que ni lo era ni lo esperaba ser…

La vida, como bien sabemos, acaba dando muchas vueltas a esta noria que es nuestra existencia. Y lo mismo le pasó a Lolo.

Ya podemos imaginar que nuestro amigo de Linares (Jaén, España) tenía mucho aprecia por los fieles católicos que nombra en su libro El sillón de ruedas.

Él piensa en Santa Teresa de Jesús, en San Francisco de Asís, en San Ignacio de Loyola o, al fin, en un San Vicente de Paúl que, con los demás, alcanzó un Cielo más que merecido… Y no podemos negar que haya tomado ejemplos de poca importancia sino de mucha y más que mucha. Y, en realidad, aquí no hace siquiera falta decir nada de ninguno de los santos citados por el linarense universal porque son conocidos y más que conocidos.

Antes queda debemos decir que, no queriendo ser siquiera Beato (lo decimos por la “escala” celestial) la verdad es que Lolo se refiere a los “hermanos de Cielo” y eso, se diga lo que se diga, manifiesta, por lo menos, un ansia de alcanzar el definitivo Reino de Dios.

Aquí Lolo afirma, aún si decirlo, pero se entiende eso, que hay una clara diferencia entre lo que somos y lo que podemos llegar a ser…

El caso es que nosotros somos como somos y Teresa, Francisco, Ignacio o Vicente también eran como eran y cada cual tenía sus cosas y sus pensamientos sobre las cosas más ordinarias y sobre las que eran y son extraordinarias por sobrepasar nuestra mundana vivencia.

Con esto queremos decir que nosotros, que podemos considerarnos un ánfora y que es, como dice Lolo, “peligrosa y frágil” porque podemos rompernos con mucha facilidad y dar al traste con nuestra vida espiritual, no por eso debemos desesperar. Eso nunca.

A tal respecto, y como bien sabemos, si hay algo que se puede predicar de Manuel Lozano Garrido es que tenía un corazón, además de fuerte, alegre y dado a la esperanza. Es decir, que no solía venirse abajo con mucha facilidad, sino que se apoyaba en todo lo que de espiritual había en su vida para salir adelante en aquella vida tan dolorosa y dolorida que lo llevaba por el camino recto que va al Cielo.

Nos quiere decir Lolo que podemos evitar nuestra fragilidad y que podemos hacerlo sabiendo que hay algo, mucho, más que nuestra vida ordinaria que, como decimos, puede quebrarse con mucha facilidad. Y eso es lo que hace que consideremos que nuestro ser es un puro milagro obrado por Dios y que la grandeza que eso nos otorga no puede ser dilapidada por un comportamiento ajeno a Quien nos ha creado y mantiene.

Alabar eso o, lo que es lo mismo, reconocer que debemos tanto a Dios, y tanto le debemos, que no es posible siquiera pensar en hacer otra cosa que no sea, precisamente, dar las gracias por tanto portento, por tanto milagro y por tanta grandeza como nosotros, que somos como somos, atesoramos en nuestro corazón gracias al Todopoderoso.

Y eso, estamos más que seguros, lo supo y bien que lo supo el Beato que, aún no ansiando serlo, lo fue.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (72)

No estaremos muy lejos del secreto de Dios si le pensamos mirándonos con ojos empañados por la ternura.”

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

24.06.24

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena - Así es como Dios nos ayuda

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

 

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

 

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

  

Frases que bien valen la pena - Así es como Dios nos ayuda


“Me gusta que se compare a los hombres con los árboles, siempre que se parta de una hermosa semilla. Abajo, la tierra, jugosa, esponjosa y fértil; el sol por encima, rebrillando en la bóveda azul, muy azul, y en medio nosotros, rama que se desgaja. Dios de su mismo corazón, hace un hoyo en el mundo, y nos ahínca profundamente.” (Beato Lolo, de su libro Las Golondrinas nunca saben la hora) 


Manuel Lozano Garrido, entre los libros que dio a la luz del mundo, había (y hay) uno que lleva por título “El árbol desnudo”. Se suele tomar como un, a modo, de biografía donde sale muy bien dibujada su misma persona, aunque no con su nombre sino con otro (Andrés) 

El caso es que no nos extraña nada que diga Lolo que le gusta que se comparen a los hombres con los árboles porque él mismo, como decimos arriba, hace uso de un árbol para ponerse, por decirlo así, ahí mismo… 

Bueno. 

El caso es que al Beato de Linares (Jaén, España) tiene a bien hacer uso de la imagen del árbol para poner sobre la mesa una gran verdad: Dios siempre nos echa una mano, aunque a veces tengamos por bueno que lo contrario es lo que pasa.

Debemos tener en cuenta que eso del árbol tiene todo que ver con que la semilla sea buena. Y a la fuerza ha de serlo porque la pone Dios con su santísima Voluntad y Providencia. Ahora bien, eso no es suficiente porque nosotros también debemos poner de nuestra parte. 

Dios, pues, pone la semilla. Pero nuestro corazón ha de ser tierra fértil donde pueda fructificar la misma. Y eso, en el caso de Lolo, bien sabemos que lo fue porque dio un tanto por cierto muy alto de fruto (como se dice en la Sagrada Escritura) y, seguramente, sobrepasó el 100% de bendito fruto el que salió de su corazón. 

Tierra buena, pues, ha de ser nuestro corazón. Y es que de no serlo resultará muy difícil que la semilla que Dios ha plantado pueda dar algo bueno y que se nos pueda conocer los frutos que demos… 

Todas las cualidades de la nuestra tierra, de nuestro corazón, han de cumplirse. Es decir, debe ser un corazón jugoso, ha de ser esponjoso y fértil. Y entonces, al leer esto, es cuando nos damos cuenta rápidamente de que ahí están las razones propias de que nosotros no demos tanto fruto como deberíamos dar. Pero tales son las evidentes condiciones para fructificar. 

Acerca de esto, que está más que bien, es seguro podemos decir que no siempre damos fruto (arriba ya hemos apuntado algo) Pero eso no debería hacernos desesperar (que es, además, un grave pecado) sino que, como nos dice Manuel Lozano Garrido, ahí tenemos a Dios, siempre omnipresente en nuestra existencia. 

En efecto, cuando creemos que nos estamos desgajando del árbol al que siempre deberíamos estar bien amarrados, aparece Dios para volvernos a plantar. Y es que por eso dice el Beato Lolo que Dios “nos ahínca profundamente” porque, siendo nosotros tan pecadores como somos tiene la santísima paciencia de volvernos a perdonar y querer que empecemos de nuevo, danto frutos… 

Bien sabemos que Lolo los dio abundantemente.


Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.


Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor”(71)

“¿Cómo es Dios? – ‘Dime primero que Padre. Y ya después lo que quieras’”-

 

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Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

10.06.24

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena - ¿Hay quien crea que no existe el demonio?

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Presentación 

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena - ¿Hay quien crea que no existe el demonio?

Quien no crea en el demonio, que explique la guerra.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido Amor (672)

El libro de Lolo de título“Bien venido amor” del cual hemos extraído la cita da hoy lo es como un, a modo, de aforismos de fe católica. Y, como es de esperar en algo escrito por el Beato de Linares (Jaén, España) está lleno de verdad porque, como bien sabemos, del corazón salen las obras y ya sabemos cómo era el de nuestro amigo Manuel.

Podemos decir que por desgracia hay muchas personas que, alejadas de la fe “o no” no tienen muy claro la existencia del demonio, de Satanás o de las muchas formas como se le pueda llamar a tal ángel caído.

Es cierto y verdad que resulta mejor tener por bueno y verdad que o único que creemos es lo que nos viene mejor. Por eso es gozoso creer en el Cielo (en el caso de que se crea) pero no lo es hacer lo propio con la parte de “abajo” donde prevalece el fuego no purificador sino destructor como ninguna destrucción podemos tener por mala…

Debemos saber que, porque sí creemos en el demonio (Satanás, etc.) y sus discípulos (espirituales e, incluso, humanos) que lo que hace tal ser no puede ser nada bueno. Es más, sólo busca la perdición del hombre y, así en particular, de quien cree en Dios Todopoderoso pues es enemigo total del Creador.

Tampoco es cuestión de poner aquí algunos ejemplos de la maldad del Demonio. Y, sin embargo, nos basta con mencionar lo que fue el primer pecado del ser humano. Sí, nos referimos al engaño al que sometió a nuestros primeros padres (aunque ellos también pusieron de su parte) para que el Mal y la muerte entraran en el mundo. Y desde ahí hasta ahora mismo y lo que, seguro, ha de venir hasta que sea vencido por la Segunda Venida de Cristo al mundo.

El demonio es malo de solemnidad, es malo porque su naturaleza (que era angélica y espiritual) devino acérrima por voluntad propia. Y tal maldad la refleja en aquello que hace en contra del hombre.

Aquí Lolo nos pone un ejemplo que muestra la maldad del demonio.

Muchas veces pasa que entre las naciones no surge problema alguno hasta que surge. Y entonces podemos ver ahí la garra de aquel que cayó ante Dios por voluntad propia. Y es que bien sea incitando al mal o, directamente, malmetiendo unos contra otros de las maneras que bien sabe tal ángel caído…

Meter cizaña. Eso sabe hacerlo muy bien el Tentador y muchas veces consigue que, donde nada había… haya algo que bien puede terminar en un enfrentamiento grave al que denominamos guerra.

Para la guerra no hay más explicación que la excitación, por parte de Satanás, de los instintos más vulgares del ser humano consiguiendo, con ella, el fin ansiado por parte de Belice.

El Mal existe, sabemos, porque es imposible no creer que exista y hay que estar ciego del todo para no verlo en el mundo… Y Satanás es su Príncipe… como lo es del mundo. Y Lolo bien que lo sabía.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” 
(En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (69)

La Redención es el más abnegado acto de caridad de la justicia del Padre”

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.