La Palabra del Domingo - 28 de enero de 2024

Resultado de imagen de SAnta BibliaComo es obvio, hoy no es domingo 28 de enero de 2024 sino sábado, 27. Esto lo decimos porque publicamos hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, de domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del día siguiente, domingo.


También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.  



Mc 1, 21-28


 “21 Llegan a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. 22 Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. 23 Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: 24 ‘¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.’ 25 Jesús, entonces, le conminó diciendo: ‘Cállate y sal de él.’ 26 Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. 27 Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: ‘¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen.’ 28 Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea”.


      
COMENTARIO

La doctrina sabia del Hijo de Dios


Jesús continúa su labor. Es de suponer que iba con sus recientes discípulos, y así “llegan a Cafarnaúm” . 

Como diría el Mesías que no había venido a abolir la Ley y los Profetas sino a dar cumplimiento (Mt 5, 17), nada mejor que acudir al lugar donde tenía expresión natural ese hacer lo que la Ley indicaba: la sinagoga, lugar de culto, reunión y difusión de la norma de Moisés y del resto de Sagradas Escrituras hasta entonces tenidas como tales. 

Pero el hecho de ir a la sinagoga era, para Jesús, un medio directo y práctico de hacer explícita su enseñanza; era, como dijo, el dar verdadero cumplimiento a la Ley de Dios. Porque allí no se limitaba, sobre todo, a leer los textos disposición de los asistentes. Allí enseñaba, es decir era rabbí (maestro). 

Y como enseñar es explicar lo que se sabe, aprendido y aprehendido lo mejor posible, su enseñanza, derivada directamente de su naturaleza divina, no podía ser otra que la verdadera Palabra de Dios. De ahí que lo hiciera con “autoridad”, pero no sólo con autoridad, sino “como quien” la tenía. Es expresión, como quien, determina, claramente que otros no la tenían. Estos, los escribas, eran percibidos, incluso por muchos de sus oyentes, como presuntos entendidos en la Ley de Dios. Y digo “entendidos” porque parece que sólo enseñaban con potestas, es decir, con potestad, derivada de su situación social y jurídica. Vamos, con ese poder, al fin y al cabo. Sin embargo, esa superioridad legal no lo era moral para muchos ya que, casi con toda seguridad, en su vida no había total concordancia entre lo que decía y lo que hacían. 

Sin embargo, estas primeras apreciaciones de aquellos que oían a Jesús, este enseñar con autoridad, ya determinaba, a las claras, una conducta correcta, una actitud de vida que concordaba, aquí sí, con lo que salía de su boca, que era lo que salía de su corazón. No obstante era la boca de Dios. 

Vivir en Nazaret: JESÚS PODEROSO EN PALABRAS Y OBRAS

Vemos, pues, que Jesús, por una parte, para no ser tachado de contrario a la Ley, como no podía ser de otra forma, y como él mismo dijo, cumple con el precepto del sábado de acudir a la sinagoga. Pero, para no desmentirse a sí mismo, para dejar claro Quién era, da a la Palabra de Dios (entonces contenida en las Sagradas Escrituras y que hoy llamamos, más en concreto, Antiguo Testamento) un significado no distinto, sino exacto y verdadero. De aquí ese como quien tiene autoridad, pues bien sabían sus oyentes, con toda seguridad personas sencillas del pueblo y dotadas de ese “instinto” de autenticidad en el comportar de quien enseña (aunque, claro, también habría escribas y fariseos) que suple al conocimiento de lo enseñado, que esa forma de transmitir les llegaba, que era así como ellos querían que fuese su enseñanza. 

De ahí su pasmo del que luego diremos algo. 

Jesús no tenía, únicamente, un frente en el que luchar: el de la Palabra, el de la difusión de la Verdad, el del convencimiento oratorio, sustentado en parábolas y en el dominio de las Sagradas Escrituras. Jesús era, también, obra, Jesús también había de convencer con los hechos, y no sólo de comportamiento, de, llamemos, unidad de vida (entre lo que se dice y lo que se hace: si dice que es manso, lo ha de ser, si dice que es humilde, lo ha de demostrar, etc.). 

Un tema muy cercano a todos nosotros, que lleva inscrito la humanidad en su propia naturaleza, es la lucha del bien contra el mal. Esto es algo tan obvio que no es necesario que alargue más el tema: ahí tenemos a Caín y a Abel, desde entonces; es más, desde sus propios padres, tentados por el incumplimiento de la voluntad de Dios, no nos ha abandonado esta dualidad tan real para el hombre pero de la que a veces hemos sacado buenas lecciones para el futuro. Y digo esto porque es la sinagoga, también aquí, donde se da uno de estos casos con los que el Mesías tuvo que enfrentarse: el maligno poseyendo almas de personas, abocándolas al desastre espiritual y, muchas veces, físico, queriendo destruir lo que toca. 

Sin embargo, el mal, constituido por ese espíritu inmundo que posee ese hombre reconoce el poder que ostenta Jesús. No pregunta quién es porque lo sabe: el santo de Dios; pregunta qué ha ido a hacer allí. Lo que hemos de entender es que esa pregunta viene determinada a que Jesús haga efectiva la misión para la que se ha encarnado. Al fin y al cabo lo que podemos ver es que Cristo, dotado de un poder, el poder de Dios, es consciente de su naturaleza, también divina, y ha de manifestarla, cumplir la voluntad del Padre, hacer patente su dominio, también, en ese lado del hombre. Sobre todo en ese que es el que separa al hijo –hombre- del Padre –Dios-. 

Jesús, así, cuando ordena, severamente, al espíritu, salir de su posesión no hace más que reivindicar la propiedad de la persona: es de Dios, y por lo tanto, ese estado transitorio de enajenación espiritual (es enajenación en el sentido de que es a otro a quien se le entrega el alma) ha de cesar con su presencia. O, lo que es lo mismo, la Palabra puede delimitar una existencia alejada de esa malicia y de esa oscuridad en la que podemos encontrarnos bien por abandono de Dios o, sencillamente, por no querer acercarnos, conscientemente, al Padre. 

La respuesta de Jesús es: sí, he venido a destruiros, pues vuestro poder no ha de prevalecer sobre el mundo; yo, que soy el Santo de Dios, como dices, y por eso yo, que hago el bien y, tú, que eres el mal, no has de prevalecer, porque está escrito. No, no tenéis nada conmigo y sí contra mí.

Permítanme utilizar un símil que bien puede acercarnos, de modo didáctico, a la comprensión de este texto de Marcos. A modo de estructura transmisora de una realidad (como puede ser una narración novelada o una obra de teatro) estos 28 versículos del capítulo 1 de este evangelista presentan lo siguiente: una presentación en la que se llega a Cafarnaúm y se produce un primer asombro por lo que dice Jesús; un nudo en el que tiene lugar la desposesión del espíritu maligno del cuerpo del hombre y un desenlace, en el que se afirma lo dicho en la presentación y, una vez descubierta la doctrina del Mesías se deja caer que su fama abarcó toda Galilea. 

Ahora vayamos a lo del pasmo. 

¿Qué sería lo que causaba tanto asombro, pasmo, a los oyentes de Jesús en la sinagoga? Muchos eran los que, seguramente, mencionaban textos sagrados en aquel mismo lugar, muchos eran los que, llevados de la inspiración del Espíritu Santo, clamaban por el bien del hombre dando explicación de la Ley de Dios. 

Sin embargo, algo había en la persona de Jesús, algo que llenó los corazones de los presentes. Y no se manifestaron a sí mismos, interiorizando un ánimo alterado. No. Se preguntaban unos a otros. No fueron meros receptores de la Palabra. No. Surgió, entre ellos, el diálogo. Fue más allá de sus personas su pensamiento. 

Y así, como primera conclusión, podemos apreciar el benéfico impulso de Cristo: su Verbo transmite, cuando se recibe adecuadamente y con corazón abierto, la necesidad de comunicación (recordemos a la samaritana en el pozo de Sicar, recogido en Jn 4, 1-43, que, rauda, y dejando el cántaro, corrió, presa del entusiasmo de haber encontrado al Mesías, a contárselo a sus vecinos). Su Verbo, es Palabra que irradia, extendiéndose a todos los que quieren encontrar luz en el camino de su vida. 

Pero queda, aún, la confirmación (en ese desenlace del que hablaba antes) de lo que para los escuchantes suponía aquello que Jesús decía. Esto, la doctrina del Maestro, era considerada como nueva. Pero esa novedad no podía serlo en el sentido de ruptura con la Ley de Dios (pues si así lo hubiera sido los mismos oyentes lo habrían intuido y, seguro, denunciado). Esa novedad sólo lo era en cuanto a que, en sus palabras, encontraban otra “forma” de decir lo que habían oído tantas veces, o lo que lo mismo, idéntico contenido de las sagradas palabras les parecía verdad, real, no simulado. 

Y esa simulación, o hacer ver que otros han de aceptar lo que se dice por la autoridad social que se ostente, no era lo que apreciaban en el Mesías. Porque, como he dicho antes, lo que dice lo refrenda con los hechos. No sólo enseña, teóricamente hablado, una doctrina que, para ellos, es nueva, sino que manda a los espíritus inmundos. Esta facultad de poder manifestar determinada voluntad a quien todos consideran especies que no son de este mundo, perjudiciales para ellos en su sentido más práctico y que estos le obedezcan (no porque Jesús sea el Príncipe de las tinieblas, como dijeran para acusarlo sus enemigos, sino por todo lo contrario) es lo que, al fin y al cabo, más asombra a las personas que oyen sus palabras. De una doctrina nueva, de una autoridad expuesta con franqueza sólo puede derivar el control sobre lo que es contrario a esa autoridad y a esa doctrina. 

El pasmo es, pues, justificado, pues no sólo ordena a la inmundicia sino que, ésta, le obedece. Esa obediencia causaría tal estupor, o asombro, que no es de extrañar que el resultado fuera la difusión de sus actos a toda la zona circundante. Galilea recibía su fama y lo que decía esta era, por una parte, terrible para los detentadores del poder espiritual (porque se trataba de una verdadera interpretación de la Ley de Dios; era, por otra parte, la única real y posible) y, era, por otra, esperanzadora para todos aquellos que deseaban, anhelaban más bien, el advenimiento del esperado, de quien tantos profetas, cuyos textos muchos sabrían de memoria, habían dado noticia. 

Y eso, para los sencillos que lo descubrieron, era algo nuevo, pero tan antiguo, como su misma fe. 

 
PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no reconocen el poder de Dios.


Roguemos al Señor.
 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no reconocen la autoridad suprema de Cristo.
 

Roguemos al Señor.
 

ORACIÓN
 

Padre Dios; ayúdanos a reconocerte como Creador y Todopoderoso.

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  
Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

 

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

 

Misericordia quiero y no sacrificios es lo que hace entender Cristo.

 

Para leer Fe y Obras.


Para leer 
Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

2 comentarios

  
Pedro de Torrejón
Jesús fue un joven normal , cómo cualquier otro joven judío de Nazaret o de cualquier otra sitio del reino de Israel. No había recibido el Espíritu de Dios Padre ; no había llegado la hora de ser consagrado y dedicado al servicio sagrado de predicar el Reino de Dios ; y posteriormente, entregar su vida y derramar su Sangre , cómo Sacrificio de rescate a favor de todos los hombres ,para el perdón de los pecados. Todo fue después de que Yave Dios levantó a Juan el Bautista ,y Jesucristo fue bautizado en el Jordán...

Hablaba con autoridad ; porque tenía la aprobación de su Padre celestial : " Éste es mi Hijo " ...y Juan lo confirmó diciendo :" Éste es el Cordero de Dios "... No hablaba cómo los escribas y fariseos , que eran funcionarios del Templo ; hablaba con la Autoridad que su Padre le dió el día que fue bautizado,y con la inteligencia y la fuerza del Espíritu Santo que descendió de los cielos y se posó sobre su cabeza.

Todos quedaron pasmados en la sinagoga , porque jamás habían visto y oído hablar a ningún rabino con ésta autoridad. . Los demonios sabían que era el Hijo de Dios ,mucho mejor que nadie ,porque eran y son los enemigos del Padre y del Hijo ,y del Espíritu Santo. Jesucristo quiso demostrar que era y es el Mesías ,y por ésto expulsó a aquellos demonios del cuerpo y alma de aquel endemoniado.

También de éste episodio sacamos una enseñanza. Los demonios dijeron abiertamente que Jesús es el " Santo de Dios " ,y ellos eran los demonios que habrían de ser destruidos. Y si Jesús expulsó a los demonios, lo hizo con la Autoridad y la fuerza del Espíritu Santo de Dios. Es por esto que Jesucristo dijo a los que le acusaban de endemoniado :" todos los pecados le serán perdonados a los hombres ; pero el pecado contra el Espíritu Santo ,so les será perdonado jamás ; cargarán con su pecado para siempre ".

La pregunta que me hago a mi mismo y a los judíos descendientes de los judíos del primer siglo que condenaron a Jesucristo a muerte por blasfemo y endemoniado : es Jesucristo el Mesías ,el " Santo de Dios " ,o fue y es un blasfemo y endemoniado ?....De ésta respuesta depende la salvación eterna ,o nuestra eterna perdición.



EFG

Sin duda alguna que Jesucristo era Dios hecho hombre y era el Mesías enviado por el Todopoderoso. Y lo sabía a la perfección como muchas veces lo demuestra cuando habla acerca de lo que le va a pasar, de cómo ha de morir, etc. Y, humildemente creo, cuando la paloma se posa sobre su cabeza al salir del Jordán no quiere decir eso que entonces reciba el Espíritu Santo sino que era la señal para que Juan el Bautista supiera que Aquel hombre era el Cordero de Dios. Y eso porque Jesucristo era Dios hecho hombre y, claro, también, el Espíritu Santo.
27/01/24 1:03 PM
  
Pedro de Torrejón
" En ningún momento hizo alarde de su categoría de Dios ; antes bien fue obediente hasta la muerte ,y una muerte de cruz".

Es evidente que Jesucristo es el Hijo de Dios desde antes de venir el mundo y encarnarse en el vientre de la Virgen María. Pero quiso hacerse hombre como cada uno de nosotros ; empezando por estar nueve meses en el seno de su Madre ,y pasar por todas las etapas que hemos pasado todos y cada uno de nosotros..

Antes de ser bautizado sólo hizo un intento de quedarse en el Templo, cómo haría cualquier adolescente convencido de su vocación espiritual ; pero esa no era la voluntad de Dios. Su lugar no estaba en el Templo de Jerusalén,sino en la carpintería de Nazaret. Aprendió el oficio de carpintero. Hubo un tiempo que lo llamaban " el hijo del carpintero ". Y después era " el carpintero ".

Antes de ser bautizado sólo se dedicó a la carpintería. Todo estaba sometido a la voluntad de su Padre celestial. Y solamente después de ser bautizado y ser aprobado públicamente por su Padre del Cielo ,y una vez recibido el Espíritu Santo ; comenzó su vida pública como Hijo de Dios ,sin hacer nunca ningún alarde de su categoría de Dios.

Fue después de su resurrección que Dios lo sentó a su derecha y le concedió el nombre sobre todo nombre ; para que en el nombre de Jesús ,toda rodilla se doble en los cielos y la en la tierra,y en los abismos debajo de la tierra ,y toda lengua proclame : Jesucristo es el Señor para la Gloria de Dios Padre ".

Jesucristo es el Anciano de Días ,profetizado por el Profeta Daniel. : El Dios de la Historia del pueblo de Israel y de toda la Iglesia. No hay otro como dicen los Salmos. Y un día juzgará a todas las naciones y gobiernos de la tierra ,para reinar sobre todos los habitantes del planeta.

El Niño Jesús nacido en Belén de Judea es hoy un Anciano Padre que comparte su vida con nosotros los hombres ,para siempre jamás. Y su reino no tendrá fin ; porque reina sobre todos reinos y reyes de la tierra. !!!


Muchas gracias don Eleuterio Fernández Guzmán por su fidelidad a Dios escribiendo cada día sobre las personas y cosas de Dios. Y por permitirme a mi ,indigno pecador , expresarse con libertad.

Muchas gracias y que Dios lo siga bendiciendo.
27/01/24 5:42 PM

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