Temas de nuestra fe católica - Conocer la eternidad


Si los hombres supiesen lo que es la eternidad harían todo por cambiar de vida” (Santa Jacinta Marto… apariciones de Fátima)

  

Esta frase, expresión de fe sin duda alguna y, por ende, instrumento despertador de más de un alma cándida, fue dicha por una joven, muy joven, que presenció las apariciones de Fátima y que ha devenido en Santa Jacinta Marto. 

En realidad, no es que nos diga algo que, a lo mejor, no sepamos pero, de todas formas, está más que bien que alguien a quien se le ha permitido ver ciertas cosas ponga sobre la mesa la verdad de las mismas y, si es posible, no miremos para otro lado so capa de pensar que, total, se trata de una niña… 

Veamos las palabras de Santa Jacinta Marto. 

Para empezar, hace uso del terrible “si” condicional. Y eso quiere decir, sin duda alguna, que ella misma tiene más que claro (¡con los pocos años que tenía; murió a los 10) que, en fin, que no todo creyente hace lo que debe hacer… 

Nos dice Jacinta algo de la eternidad. Y es que, para ella (que debió ver algo de la misma con permiso de Dios e intervención de Su Madre, María) es algo más que importante. Por eso dice lo que dice. 

Sabemos y creemos (de lo contrario no somos católicos) que después de la muerte nuestra alma es “destinada”, tras el Juicio Particular a la que es sometida, bien al Infierno, bien al Purgatorio-Purificatorio o, en el mejor de los casos al Cielo

Tenemos, por tanto, tres destinos alguno de los cuales va a ser el nuestro. Y, como dijo San Agustín, Dios, que nos ha creado sin nosotros (no le hemos pedido personalmente que nos cree) sólo nos salvará si nosotros (aquí si intervenimos personalmente) queremos. Así de simple. 

Juega aquí, por tanto, la voluntad, la nuestra. Y a eso creemos que es a lo que se refiere haciendo uso del “si” condicional. Y es que, a lo mejor, no queremos saber de la eternidad porque tenemos un concepto equivocado de su “acceso”. Y es que sabemos que dijo Cristo aquello de la aguja y del camello y de que debíamos escoger el camino estrecho y, bueno, pues que no nos gustan ciertas estrecheces para nuestra alma y preferimos el camino ancho que, como suele suceder, no termina en el Cielo sino, al contrario, en el abismo al que llamaremos Infierno, para entendernos. 

Creemos que Santa Jacinta Marto no quiere decir algo así como que el hombre, al no conocer la eternidad, no puede, el pobre, optar por ella. En realidad, nos está diciendo que si queremos conocer la eternidad… ¡es que podemos! 

En efectoSi bien no está abierta una ventana física para ver qué es eso de la eternidad sí está abierta una que tiene que ver con nuestro corazón y con lo que creemos. Y tras ella está Cristo, que fue Enviado por Dios para que fundara su Reino en el mundo y sembrara la semilla del definitivo llamado Cielo. Y a eso nos debemos abocar, dirigir y mirar. 

El caso es que, por lo que decimos arriba, a veces diera la impresión de que no queremos conocer la eternidad no vaya a ser que, sabiendo cómo es y, por decirlo así, las condiciones que debemos cumplir (¡porque hay condiciones!) no queramos cambiar nuestra vida. Por eso dice Santa Jacinta Marta que cambiar la vida, de vida, sería lo mejor que nos pasaría si es que, en verdad, queremos y ansiamos la eternidad (mejor digamos la vida eterna pues la eternidad la tenemos propia de Dios mismo aunque, creo, entendemos a la joven Santa portuguesa) 

Digamos, por tanto, que está en nuestras manos y en nuestro corazón que el “si” condicional que plantea la santa portuguesa se transforme en un “sí”, así, afirmativo, por nuestra parte. Y eso sería, de verdad, nuestra salvación eterna y, en fin, la eternidad misma. 

Así de claro. Lo dice una santa.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

  

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Deberíamos tener muy en cuenta lo que significa la vida eterna. 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

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