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2.07.18

Serie Venerable Marta Robin – La victoria sobre la muerte

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

    Resultado de imagen de Le secret de Marta Robin

 

Sobre la pasión en sí misma vivida –   La victoria sobre la muerte

 

Marta Robin vivió la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo desde 1930. Y es que entre desde el jueves por la noche (21 horas) hasta el mediodía del domingo, pasó por los estados físicos que sufrió el Mesías.

Cuando María, presente en la muerte física de su hijo Jesucristo, siente un dolor que atraviesa su corazón, entonces…

 

“Jesús sucumbe a la Muerte, pero a la muerte que Él ha vencido le da un significado divino, un significado de Amor.” (Cuaderno 14, p. 15)

 

La muerte del Hijo de Dios todos sabemos que fue muy cruel y que, por eso mismo, es causa de los más grandes lamentos que en la historia del ser humano haya habido.

Es, humanamente hablando, imaginable que Cristo no pasó por aquellos terribles momentos como si nada le estuviese pasando. No. Al contrario ha de ser la verdad: lo pasó más que mal y sufrió dolor como cualquier otro ser humano podría sufrir si pasara por momentos como aquellos.

Eso es algo que, lo dicho arriba, que tenemos por gran verdad porque es lo que cualquiera podría pensar y creer.

Hay algo, sin embargo, que no solemos tener en cuenta y es que Jesucristo era hombre, sí, pero también era Dios. Y, así las cosas, no todo fue como fue sino que hubo mucho más.

La Venerable Marta Robin lo tiene más que claro.

En primer lugar, claro está, Cristo murió. Lo vieron muchas personas y, desde entonces, muchos estudios, digamos, físicos, han demostrado que, en efecto, dejó este mundo porque le hicieron todas las perrerías posibles e, incluso, las más inimaginables malas acciones.

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