J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Estudiosos de Tolkien: Helios De Rosario, Imrahil

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Como es fácil imaginar, hay muchas personas que han dedicado su tiempo (y dedican) a la obra de JRR Tolkien. Por eso vamos a dedicar, en lo sucesivo, un apartado muy especial, precisamente, a tales estudiosos.

Entre ellos, el que hoy traemos al blog a Helios De Rosario, a la sazón Imrahil en la Tierra Media.

Es bien sabido, a este respecto, que la lengua, las lenguas, cuando alguien es filólogo, son algo importante. Y eso es más que conocido en el caso de nuestro autor, J.R.R. Tolkien. Y sobre eso ya hemos escrito en este mismo blog hace unas semanas.

Pues bien, Imrahil es un conocedor más que avezado de este tema que no dejamos de reconocer y confesar, nos resulta algo inalcanzable por nuestra parte. Y hemos creído importante que nos hable de eso y de otras cosas porque es más que probable que podamos aprender de lo que nos pueda decir.

Digamos, antes que nada, que Helios De Rosario es, en cuanto a la Sociedad Tolkien Española, colaborador más que importante de la revista ESTEL que es, como sabemos y por decirlo así, el medio de comunicación de la Sociedad Tolkien Española a la que dedicamos, también, atención en su día. Y, a lo largo de su historia ha tenido un papel algo más que importante.

A continuación reproducimos las respuestas que nos ha ofrecido a lo que le hemos preguntado donde nos dice más cosas sobre él mismo y, sobre todo, sobre aquello de lo que es más que conocedor. 

 

Infocatólica - Para empezar, ¿Quién es Helios De Rosario con relación al mundo de Tolkien? 

Helios De Rosario - Soy un lector de J. R. R. Tolkien que se sintió apasionado por su mundo desde la primera vez que leyó El Hobbit, y que ha dedicado a él la mayor parte de su tiempo de ocio desde entonces, haciendo que sea una parte muy importante de su vida. Además, la obra de Tolkien ha sido para mí la mayor motivación para desarrollar mi interés amateur (interpretando la palabra en su sentido más literal) por la lingüística, que es el terreno en el que he centrado gran parte de mis trabajos relacionados con la obra de Tolkien.

Mi interés por la obra de Tolkien me ha hecho participar muy activamente en la Sociedad Tolkien Española (STE) desde hace veinte años, y el sentimiento de que debía aportar algo a este mundillo me ha llevado a adoptar varias responsabilidades en la misma, incluyendo la presidencia de la asociación entre 2001 y 2003, y posteriormente la del “smial” de Edhellond (Valencia). Mi especial pasión por los aspectos lingüísticos la he proyectado en la Comisión de Lenguas de la STE, que también presidí durante muchos años en su etapa anterior, así como en publicaciones y eventos internacionales dedicados a este pequeño nicho.

 

IC- Para continuar, ¿qué es el quenya? 

HDR - Lo más sencillo es definirlo como una lengua inventada por J. R. R. Tolkien para los elfos de su mundo inventado. Pero también es bastante más que lo que esa definición básica deja ver. Yo diría que es, en el ámbito lingüístico, lo que El Señor de los Anillos es para la literatura. Una obra de arte en sí misma, pero para su autor una sola pieza — aunque quizá la más importante de una urdimbre tan vasta como puede permitir la imaginación. 

Es sabido que detrás de cada personaje, cada lugar y cada acontecimiento en la aventura de la Compañía del Anillo hay toda una historia que da profundidad a la invención narrativa de Tolkien. Las lenguas que inventó para los elfos, hobbits, enanos y otros pueblos también se consideran como uno de esos elementos que ayudan a crear la “consistencia interna de la realidad”, como él la llamaba. Pero se trata de un elemento especial, porque a él dedicó mucho más tiempo e ingenio que a otras cuestiones como los mapas, genealogías, etc. 

De hecho, el quenya es solo una de las lenguas que inventó, aunque se trata claramente de su “favorita”, si tomamos como rasero para medir su interés la cantidad y volumen de textos, vocabularios y descripciones gramaticales que escribió sobre cada una de ellas. El quenya era la lengua hablada en Valinor, la tierra bendecida en la que vivían la mayor parte de los elfos en los tiempos anteriores al nacimiento del hombre, y aunque no se hablaba como lengua “nativa” en la Tierra Media (en las tierras mortales los elfos principalmente hablaban otros idiomas como sindarin y distintos dialectos silvanos), llegó con los noldor como lengua de sabiduría, y se usaba como una especie de “latín élfico”. 

Pero como he dicho antes de los personajes, lugares y acontecimientos de la narración, los sonidos, palabras y estructuras gramaticales del quenya también tienen su propia historia. Tolkien inventó no solo una lengua o un conjunto de lenguas inconexas. Él construyó toda una familia de lenguas élficas, con sus leyes de evolución fonológica que imitan las de las lenguas indoeuropeas, de tal modo que cada palabra tiene su etimología en una raíz “eldarin común” (de los eldar, que es el nombre que se da al tronco genealógico del que surgen las distintas familias élficas), y sus derivados en las demás lenguas, que siguen reglas complejas y fascinantes. 

 

IC- ¿Qué importancia tiene la creación de lenguas en la obra de Tolkien? 

HDR - La creación de lenguas es crucial para entender su obra. De hecho la Tierra Media no existiría sin sus lenguas, del mismo modo que las lenguas que inventó Tolkien no tendrían mayor importancia ni hubieran llegado lejos sin una Tierra Media que les diera unos hablantes y un contexto en el que desarrollarse. 

Tolkien llegó a afirmar que escribió El Señor de los Anillos para que hubiera un mundo en el que la gente se pudiera saludar diciendo “elen síla lúmenn’ omentielvo”. No es que haya que interpretarlo literalmente: las historias de la Tierra Media (concretamente las primeras versiones del Silmarillion, mucho antes de que los hobbits apareciesen en la imaginación de Tolkien) empezaron a desarrollarse antes de que sus invenciones lingüísticas alcanzasen la estructura y el vocabulario con los que se podría formular ese saludo. Pero la citada frase ayuda a entender bastante bien la estrecha relación entre la invención lingüística y la mitológica que había en la mente de Tolkien. 

Ambos impulsos creativos nacieron al mismo tiempo y se desarrollaron en paralelo, alimentándose el uno al otro. Puede resultar difícil de imaginar cómo las gramáticas y vocabularios pueden influir en la construcción de una historia, pero no cabe duda de que algunos aspectos fundamentales de la mitología están relacionados con aspectos lingüísticos. Empezando por lo más general, la división entre las casas de los elfos (vanyar, noldor, sindar…), que es un elemento clave en la historia de las guerras de la Primera Edad, está condicionada por el hecho de que desde el mismo comienzo de su invención lingüística, Tolkien deseó hacer una familia de lenguas que incluyesen dos troncos bien diferenciados, uno de estilo más cercano al latín, griego y finés (el quenya), y otro de estilo más céltico (el que finalmente daría lugar al sindarin). En el otro extremo de nivel de detalle, por ejemplo, se podrían citar textos en los que Tolkien analizaba la relación de los elfos con el tiempo y el destino, en base a las estructuras gramaticales que tenía quenya para los tiempos verbales. 

 

IC- ¿Dónde se recogen las lenguas creadas por JRR Tolkien? ¿Cuántas creó? 

HDR - El texto más accesible y conocido en el que Tolkien describe sus lenguas inventadas son los apéndices de El Señor de los Anillos, aunque se trata de una introducción, que sobre todo describe los alfabetos, y solo algunos aspectos fundamentales de las relaciones entre idiomas, sin dar uchos detalles sobre ellos. 

Tolkien no publicó ningún tratado exhaustivo sobre sus idiomas inventados, aunque escribió miles de páginas sobre ellos, incluyendo listas de vocabulario, descripciones detalladas sobre distintas estructuras gramaticales, etimologías, reglas de evolución fonológica, y multitud de detalles anecdóticos, que juntos sirven para hacerse una idea bastante cabal de su creación lingüística. 

Hay una parte significativa de ese material que está bastante accesible. Una mínima lista de vocabulario de quenya y sindarin entremezclado se encuentra al final de El Silmarillion, en las Cartas de J. R. R. Tolkien se pueden encontrar varias cartas en las que respondía consultas lingüísticas particulares a sus lectores, y en algunos volúmenes de Historia de la Tierra Media e Historia del Señor de los Anillos se dan extractos de algunos documentos lingüísticos. Sin embargo, la mayor parte del material lingüístico escrito por Tolkien se encuentra publicado en revistas específicas, de escasa circulación y difícil acceso, principalmente Parma Eldalamberon y Vinyar Tengwar

Incluso limitándose a las fuentes más accesibles, sin embargo, hace falta una inversión importante, y mucho tiempo y esfuerzo para acumular y digerir ese material. Por eso hay también otros materiales elaborados por aficionados, que tras realizar ese trabajo de estudio han escrito libros, guías o cursos dirigidos a describir de forma comprensible y didáctica las lenguas principales (quenya sindarin). 

Es atrevido recomendar un libro o curso particular, ya que al no ser escritos por Tolkien, y dadas las dificultades que tiene el análisis de sus textos, en todos los casos se trata de interpretaciones del material disponible sujetas a crítica, y según pasa el tiempo y se descubren materiales nuevos, suelen ser mejorados por trabajos posteriores. 

Así, por ejemplo, después de publicarse los materiales de Historia de la Tierra Media, el recurso más popular durante muchos años fue el Basic Quenya publicado por Nancy Martsch. Pero ya entonces contenía puntos sujetos al debate, y hoy en día es simplemente un “clásico” obsoleto. Algo muy semejante podría decirse del libro más conocido en España, que es La lengua de los elfos de Luis González, publicado por Planeta y que forma parte de la Biblioteca Tolkien de esa editorial. 

Por otro lado, están los recursos puestos a disposición del público por aficionados a través de páginas web. El problema de esos recursos es que como no están sometidos a otra revisión que las de sus propios autores y colaboradores, uno no se puede fiar de buenas a primeras de ellos. Pero algunos son trabajos realmente bien hechos y confiables. 

Aunque ya tiene bastantes años, posiblemente una de las grandes referencias puede seguir siendo la página web Ardalambion del noruego Helge Fauskanger. Una de las cosas más destacables de ellas es que su autor fue muy cuidadoso documentando las fuentes de todos sus contenidos, por lo cual incluso las partes cuestionables se pueden contrastar fácilmente con los materiales primarios que se van publicando. Además Ardalambion se caracteriza por la amplia variedad de lenguas que aborda; no solo el quenya o el sindarin que son las más desarrolladas y comunes, sino hasta más de una docena de lenguas que incluyen distintos dialectos silvanos, la lengua de los enanos, la de Númenor, la lengua negra, etc. 

Una prueba de la relevancia de Ardalambion es la gran cantidad de traducciones que se han publicado, incluyendo al español. La versión española más completa de Ardalambion está publicada en la web de Lambenor, el que fue lugar de referencia para los lingüistas tolkienianos hispanohablantes durante muchos años. El desarrollo de Lambenor estaba muy ligado al uso de listas de correo electrónico, y con su decaimiento hace unos diez años la web misma ha sufrido un estancamiento, pero hay una Comisión de Lenguas de la Sociedad Tolkien Española recién relanzada, que muy probablemente cambiará este panorama. 

Respecto a la otra pregunta, como declara el propio Helge Fauskanger, no puede darse un número exacto de lenguas inventadas por Tolkien. Si consideramos lenguas “completas” que se puedan aprender como las lenguas reales, no inventó ninguna, y si hablamos de lenguas que esbozó y en las que pensó, podríamos pensar en no una, sino varias docenas. 

 

IC- ¿Qué dificultades existe en conocer bien el lenguaje élfico? 

HDR - La primera es que la información “primaria” (la escrita por Tolkien mismo) está publicada, como he comentado antes, de forma muy dispersa y en buena parte poco accesible. 

La información “secundaria” creada por otros es un remedio a ese problema, pero luego hay una dificultad inherente en el aprendizaje de las lenguas élficas, en particular si se tiene la ambición de hacerlo hasta el punto de poder usarlas en creaciones propias, o incluso para cierto grado de conversación.

Junta el extraordinario conocimiento de quien fue uno de los más grandes filólogos del siglo XX, la motivación artística (más que comunicativa) que tal como he comentado hay detrás de la invención lingüística de Tolkien, la ausencia de textos suyos que la describan de forma consistente y comprensiva, y el obsesivo interés que solemos tener los aficionados a Tolkien en que las cosas sean “fieles” a su creación. Con todo eso tienes la receta perfecta para la insatisfacción de quien quiera aprender el quenya u otro idioma élfico, del modo que se podría aprender, por ejemplo, a hablar latín o incluso otros idiomas artificiales como esperanto (para el mundo real) o klingon (para mundos imaginarios). 

Esto no quiere decir que no se pueda conocer con cierto detalle cómo funcionan las lenguas élficas, o incluso realizar composiciones propias imitándolas. Pero si uno es objetivo y honesto consigo mismo, al final ha de asumir que a lo que se puede llegar es a eso, a imitarlas con más o menos acierto, y no a usarlas como si fuera un elfo surgido de la imaginación de Tolkien. Es como escribir una historia ambientada en la Tierra Media. Uno puede imitar el estilo de Tolkien, buscando la consistencia con su mundo, su geografía, historia, el carácter de sus pueblos… pero parecería arrogante decir que uno está escribiendo como si fuera Tolkien, ¿verdad? 

Me gusta comparar los cursos o manuales de quenya u otras lenguas élficas con los manuales de un juego de rol ambientado en la Tierra Media. Para que el juego se pueda llevar a cabo, es necesario inventar cosas que los textos de Tolkien no nos proporcionan. Del mismo modo, para poder usar el quenya de forma expresiva necesitamos vocabularios y reglas gramaticales completas y claras, que a veces por falta de información, y otras por exceso (por ejemplo versiones incompatibles de una misma regla gramatical escritas por Tolkien en distintos momentos), es necesario inventar o interpretar con cierto grado de arbitrariedad.

 

IC- A lo mejor alguien dice que no tienen utilidad las lenguas creadas por Tolkien pero, al contrario, ¿nos ayudan a comprender mejor su obra? 

HDR - Naturalmente que sí. Lo he comentado antes, al hablar de la relación entre la creación literaria y la lingüística. Aunque navegar por los textos en los que describe las lenguas inventadas puede ser arduo, en varios de ellos se pueden encontrar detalles muy reveladores sobre la naturaleza de los elfos, aspectos filosóficos, usos y costumbres, etc. Esto ocurre de manera especialmente notable en los textos que escribió después de El Señor de los Anillos, cuando estaba preparando El Silmarillion para su publicación. 

Ese tipo de digresiones lingüísticas hizo que la obra de desarrollase de manera desproporcionada, y se podría decir que tienen en parte la culpa de que Tolkien no llegase a terminar El Silmarillion, pero por otro lado tenemos que agradecer que existan (y especialmente que se hayan publicado) para conocer numerosos detalles interesantísimos sobre los pueblos de la Tierra Media. 

Afortunadamente, una buena parte de esos textos forman parte del material publicado en Historia de la Tierra Media, en particular en los volúmenes de La Guerra de las Joyas y Los pueblos de la Tierra Media

 

IC- ¿Nos puede recomendar algún texto accesible donde, quien esté interesado, podría conocer mejor el quenya? 

HDR - El “curso de quenya” de Helge Fauskanger, disponible en la página Ardalambion que mencionaba antes, es un gran recurso, con las mismas virtudes y limitaciones que el resto del sitio web. Describe el quenya de forma comprensible y muy exhaustiva, desde la perspectiva que había cuando se compuso hace casi veinte años. Además en la página web hay un diccionario quenya-inglés y su correspondiente versión inglés-quenya muy amplio. Lo mejor de ambas cosas desde mi punto de vista es la trazabilidad de las fuentes, a través de numerosas citas, aunque a algunos les puede parecer que entorpece la lectura. 

Ha habido otros autores que han publicado en la web sus propios cursos de quenya, que deben mucho al de Fauskanger, aunque siguen un formato que pretende ser más didáctico, y toman sus propias decisiones respecto a algunos puntos problemáticos. El más moderno hasta la fecha es el curso de Tamas Ferencz llamado Atanquesta. Este curso reconoce abiertamente que el quenya que describe es la mejor aproximación usable que el autor ha conseguido hacer al quenya creado por Tolkien, y utiliza el término atanquesta (que podríamos traducir como “habla humana”) para distinguirlo. 

 

IC- ¿Se podría usted despedir, en élfico, de nuestros lectores? 

HDR - Aunque se suele decir que es una despedida demasiado cargada de pena como para lo que se suele querer decir en la mayoría de las ocasiones, me gusta lo poético y elevado de la famosa despedida de Galadriel, así que: Namárië!

 

Gracias le damos a Imrahil, que ha tenido a bien dedicarnos parte de su tiempo para explicarnos lo que significa, para él, esto de Tolkien haciendo hincapié en las lenguas que el mismo creó.

 

Eleuterio Fernández Guzmán Erkenbrand de Edhellond

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

 

 

 

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