InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Amigo de Lolo

23.03.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Dios siempre escucha

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Dios siempre escucha

Nunca será Dios el primero en pestañear cuando dos ojos le interroguen con hambre de verdad.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 17)

Es muy normal que los hijos de Dios, dado como somos a la curiosidad y a querer conocer lo que desconocemos, tratemos de que sea el Todopoderoso quien, en su misma esencia, nos acerque la verdad de las cosas.

Es cierto y verdad que muchas veces lo que queremos conocer es más que posible que, primero, esté lejos de nuestra necesidad y, luego, en realidad no nos interese por mucho que nosotros creamos que sí.

De todas formas, se trate de algo que nos convenga o de algo que esté más allá de esa conveniencia, el caso es que si hay alguien que siempre está dispuesto a escuchar es Aquel que nos ha creado y mantiene en el mundo. En efecto, según nos dice Manuel Lozano Garrido, Dios ni siquiera pestañea cuando le inquirimos.

Pero, en realidad, ¿qué quiere decir eso para nosotros?

Se quiera o no se quiera el pestañeo supone, aunque sea por un breve espacio de tiempo, una mirada que no ve. Es decir, que durante unas décimas de segundo perdemos la realidad visual… Y, sin embargo, a Dios no le pasa eso según nos dice el Beato Lolo.

Que Dios nos nos pierda de vista ni siquiera el escaso tiempo que pasa en un pestañeo ha de querer decir mucho para nosotros.

Quiere decir, por ejemplo, que siempre estamos en el corazón de Quien nos creó,

quiere decir, por ejemplo, que cualquier petición nuestra será siempre escuchada y vista por Dios,

quiere decir, por ejemplo, que el Todopoderoso, con serlo, no deja de ser cercano para sus criaturas a las que creó a su imagen y semejanza,

quiere decir, por ejemplo, que Dios siempre está ahí.

Por otra parte, es también verdad que solemos ser nosotros los que, al pestañear perdemos de vista al Creador. Y ya podemos darnos con un canto en los dientes si sólo lo perdemos de vista un instante tan escaso porque la mayoría de las veces es mucho tiempo más el que miramos para otro lado en vez de mirar a Dios.

Manuel Lozano Garrido, con la típica agudeza espiritual que lo caracteriza, vuelve a dar en el clavo y a advertirnos de algo que es muy importante: al menos deberíamos hacer lo que Dios hace con nosotros y que no es otra cosa que no pestañear cuando le preguntamos ansiosos por conocer la verdad. Y es que el Beato de Linares (Jaén, España) sabe que es cierto que queremos conocer y que por eso tenemos “hambre de verdad”. Y tal hambre no se puede saciar si cuando vamos a ser mirados por Dios nosotros hacemos como si la cosa no fuera con nuestro corazón y con nuestra alma.

Por tanto, a nosotros nos conviene y nos conviene más y mucho adoptar una actitud que sea proclive a mantener toda nuestra atención cuando, por voluntad propia además, queremos mantener una relación fluida con nuestro Padre del Cielo. Y Lolo supo hacer eso muy bien y estamos seguros que ni pestañeaba cuando lo hacía. Y es que nada es mejor que seguir el ejemplo de los santos.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (156)

El corazón es como uno de esos rojos globitos de los niños, que si se llena de hidrógeno -amor- sube y sube, hasta perderse alegremente en el cielo.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

16.03.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Por esto Cristo es Alfa y Omega

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Por esto Cristo es Alfa y Omega

Ya es un hecho significativo que la vida de Cristo se abra con la dependencia de un niño que nace y se cierre con unas manos atravesadas.” (Beato Lolo, de su libro Dios habla todos los días)

Una forma que tiene Dios de hablar es a través de su Yo o, lo que es lo mismo, con cómo fue su vida desde que vino al mundo por primera vez siendo el Hijo y, luego, como terminó la misma. Y esto lo decimos por el título del libro de Lolo del que hemos tomado la cita que hoy da cuerpo a este sencillo comentario que es, como puede leerse arriba Dios habla todos los días.

Decimos que Cristo es Alfa y es Omega porque es el Principio y el Fin, así con mayúsculas porque mayúsculo es el protagonista de tal expresión. Y aquí lo dice muy bien nuestro amigo, el Beato de Linares (Jaén, España)

Ciertamente, es más que conocida la vida de Nuestro Señor y es verdad que supone descubrir ningún nuevo continente decir lo que nos dice el linarense universal pero, como suele ser habitual, siempre aporta más de lo que, en principio, pueda pensarse.

Es verdad que algo ha de significar el comienzo y el final de la vida de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad pues, también es verdad, nada aquí está hecho sin sentido sino, justamente, todo lo contrario porque todo parte de Dios y todo vuelve a Dios.

¿Qué, pues, significa eso?

A nuestro modesto entender quizá Dios nos quiere decir algo y, por tanto, es algo que debemos tener muy en cuenta pues, una cosa es que los caminos de Dios sean inescrutables y otra muy distinta que no queramos hacer caso de tales caminos. Y aquí hay un claro camino hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo. Y lo muestra tanto el principio como el final de una vida, de la Vida.

Dependencia y manos atravesadas. Son pocas palabras pero que, para nosotros, significan mucho o, mejor, significan todo porque todo lo contiene por muy pocas que sean.

Cristo dependió, como un niño cualquiera al nacer, de los que le rodeaban: de su madre, de su padre adoptivo y, en fin, también de aquellos que se le acercaron para adorarlo (desde los humildes pastores hasta los ricos Reyes venidos de muy lejos de aquel lugar pequeño del Imperio Romano)

La dependencia de Cristo es la misma que nosotros tenemos de Él. Es decir, que somos hermanos de Aquel que fue enviado y sin Él nada podemos hacer (Jn 15,5) Y por eso, como hizo el mismo Lolo, debemos acercarnos todo lo posible a su corazón para que, allí, podamos reposar de nuestro camino y de nuestros tropiezos.

Dependencia es, por tanto, acudir a Cristo; dependencia es tenerlo siempre en nuestra mente, amarlo sobre todas las cosas porque es Dios, el mismo Dios, hecho hombre; dependencia es saber en cada momento qué es lo que nos conviene de acuerdo a su santísima Voluntad; dependencia es, en suma, saber quiénes somos y que es del Cristo de quien dependemos al fin y al cabo.

Eso es el Alfa. Pero también hay un Omega: terrible pero liberador fin.

El fin es, como sabemos, la muerte del Hijo de Dios, en aquella Cruz que es algo más que un símbolo, aún siéndolo. Y tal final también está preparado para nosotros y porque, además, es el medio para pasar “al otro lado” de este mundo que es, seguro, mucho mejor que el valle de lágrimas por el que estamos ahora mismo pasando. Y tal fin, con ser el Omega de Cristo es, también, nuestro destino pues estamos hechos, desde el nacer, para morir, así se simple y sencillo. Y, sin embargo, no nos falta la esperanza porque con ella caminamos a sabiendas de que todo está dicho y hecho y que fue Cristo quien lo dijo y quien lo hizo como muy bien supo Manuel Lozano Garrido quien, a sabiendas de todo lo aquí dicho, hizo lo que debía hacer y ahora mismo goza de la Bienaventuranza y la Visión Beatífica.Y bien merecido que lo tiene… vaya que sí.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (155)

El corazón del hombre es como un panal, donde las abejas del amor guardan la miel que hacen con la bondad de las almas en flor que nos rodean.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

9.03.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – El amor: quicio y raíz

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – El amor: quicio y raíz

No hay desgracia semejante a la del que no quiere amar..” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 171)

Los discípulos de Cristo debemos tener muy en cuenta aquello que dijo acerca del Mandamiento del amor y que no es otra cosa que debemos amarnos unos a otros como Él nos había amado. Y como sabemos el tipo de amor del Hijo de Dios es cierto y verdad que tenemos ante nosotros una tarea bastante ardua por según cómo somos sus hermanos…

Es verdad que el ser humano, que tiene libertad dada por Dios para hacer más o menos lo que le plazca, puede optar por no amar porque entre amar y no hacerlo es, ésta, una posibilidad que podemos elegir por muy difícil que eso se nos pueda antojar…

El Beato Manuel Lozano Garrido no tenía mucha duda acerca de la importancia que tiene el amor y que el mismo es quicio y raíz: quicio sobre el que gire nuestra vida y raíz que arraigue en nuestro corazón y nos haga caminar hacia el definitivo Reino de Dios como el Creador quiere que camine su semejanza.

Podemos decir, a este respecto, que el amor es eje y que lo es porque nos sostiene y nos guía en el mundo que nos ha tocado vivir y en el que nos ha puesto Dios porque ha querido ponernos. El como tal eje no puede faltar en nuestra vida y eso es lo que creemos quiere referir el Beato de Linares (Jaén, España)

Por otra parte, y como suele ser habitual, debemos tener muy en cuenta las palabras que nos dice el linarense universal para poder entender mejor el significado de lo que nos quiere decir nuestro amigo.

El caso es que alguien puede pensar que Lolo está siendo hiperbólico cuando dice que es que no hay desgracia semejante a la del que no quiere amar. Sin embargo, y como también suele ser habitual, tiene el Beato más razón que un santo…

Amar no es poca cosa. Es decir, supone saber manifestar un corazón tierno y dado por Dios para que eso se haga; supone reconocer que, como Jesucristo hizo con sus hermanos, nosotros somos capaces de imitarle; supone aceptar que lo que debemos ser es, sencillamente, buenos hijos del Todopoderoso y, en fin, supone ver que nosotros podemos hacer lo que debemos hacer.

Antes hemos dicho que parece que Lolo haya sido un poco exagerado. Sin embargo, es tan cierto como que Dios existe que quien escoge voluntariamente no amar se está haciendo un flaco favor a sí mismo. Así, por ejemplo, no se pone en la situación de imitar a Cristo; no quiere ser un buen hijo de Dios o, en fin, no es capaz de hacer lo que debe hacer. Y todo por una especie de soberbia que le impide ver lo que en su vida ha de ser importante, ahora mismo y, luego, cuando llegue su juicio particular y le recuerden aquello que dijo San Juan de la Cruz sobre que al final de la vida te examinarán en el amor…

No hay, por tanto, exageración alguna en estas palabras de Lolo porque, en realidad, lo que sí hay es un retrato exacto de quien no se da cuenta lo que le conviene. Y eso, es verdad, es una desgracia más que grande.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (154)

No hay nada en el Universo que pueda situarse a la altura del corazón humano.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

2.03.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Una virtud como la Esperanza

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Una virtud como la Esperanza

El Génesis se renueva cada minuto en el interior de cada uno; y las bisagras del portón de los cielos chirrían, entreabriéndose para vosotros, porque vuestra esperanza tiene la razón y el poder de mi Palabra.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Es cierto y verdad que el concepto de “Creación” se nos queda como, sí, algo maravilloso pero que pasó hace mucho tiempo y, en fin, que está hecho y ya está. Sin embargo, el Beato Lolo aquí nos dice que así no son las cosas como, por cierto, suele pasar con las cosas de la fe.

Aquí lo que nos pasa es que tal concepto puede ser contemplado, primero, desde el punto de vista general pero, más que nada, desde el punto de vista personal, de cada uno de nosotros, de cada hijo de Dios. Y así se pueden comprender mejor las cosas…

Dios, cuando creó de la nada todo sabía que, con el paso del tiempo, necesitaría su creación preferida (su semejanza) un asidero al que agarrarse en los momentos, y no sólo en estos, de dudas o problemáticao. Y entonces les/nos dió la esperanza que es una virtud que arraiga en nuestro corazón y ahí se queda para cuando la necesitemos.

Lo que aquí nos dice Manuel Lozano Garrido es que nosotros podemos nacer a cada minuto o, lo que es lo mismo, que tenemos la posibilidad de volver a ser si es el caso en que hayamos dejado de ser… fieles. Y por eso Dios nos ha donado la esperanza.

Parece que las puertas del cielo no están, de ordinario, abiertas porque si se entreabren chirriando es que, primero, no podían estar abiertas y, luego, que ese ruido del chirriar es propio de aquello que, en fin, le cuesta algo el abrirse porque, en realidad, necesita de nuestro ser y de nuestro hacer.

De todas formas, aquí consta que es Dios mismo quien pone de su parte a nuestro favor como, por cierto, ha hecho siempre desde que modeló con barro a nuestros primeros padres y, luego, a todos los demás creó a su imagen y semejanza. Y esto lo decimos porque es el poder de “su” Palabra quien todo lo hace.

La razón y el poder.

Estas palabras muestran bien a las claras qué es lo que el Creador quiere al respecto de su criatura. Y el Beato de Linares (Jaén, España) nos lo dice con meridiana claridad. Es el ser mismo de Dios y, sobre todo, aquello que tiene de Todopoderoso, el que asienta la esperanza en nosotros para que a nosotros nos sea más fácil dar pasos hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo.

Todo esto nos viene la mar de bien para reconocer que si fuera por nosotros solos poco podríamos hacer porque, al fin y al cabo, es de Dios de quien dependemos por mucho que hay quien crea que eso es algo absurdo y que sus propias manos le bastan sin el auxilio de Aquel que los ha creado y mantiene. Y es que si la esperanza es algo así como un agarradero del que sostenernos, nunca deberíamos olvidar que Quien la ha plantado en nuestro corazón, semilla que fructica, no es otro que Dios mismo. Y Lolo, esto, bien que lo sabía.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (152)

Desaparece un planeta y no se quiebra la armonía del Universo, pero muere un alma, si pudiera, y Dios habría de sentir la punta de una espada que le escarbase en mitad de las entrañas.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

23.02.26

Amigo de Lolo - Decía Lolo que su profesión era ser “Inválido”

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

En realidad el título de este artículo no ha sido inventado por el que esto escribe ni nada por el estilo. Y es que el mismo Lolo, al comienzo de los comienzos de los libros que publicó en vida, ya dice lo que aquí ponemos.

Esto lo decimos porque en el primer libro que publicó, de título “El sillón de ruedas” (más que apropiado el título porque ya llevaba mucho tiempo en un sillón de ruedas debido a su enfermedad degenerativa) y, en concreto, en el capítulo IV y dentro del apartado 1 (de título “El pan de cada día”) pone, como título del mismo, esto: “Profesión, inválido”.

Uno puede quedarse sorprendido por lo que eso significa. Es decir, que una tales palabras, dos, para decir lo que para él es su vida. Y a nosotros nos deja perplejos porque, seguramente, así lo consideraba Lolo y así era consciente de su existencia.

El caso es que cuando Manuel Lozano Garrido escribe y publica este libro hace muchos años que sufre y sus dolores son el pan suyo de cada día. Por tanto, sabe muy bien a qué atenerse al respecto de su sufrimiento. Veinte años, más o menos, hacía que su enfermedad empezó a manifestársele y eso le hace decir, según su propia experiencia, que era profesional de la invalidez, en el sentido que entonces se tenía de tal estado y que hoy día sería muy val visto como término que define el estado físico de una persona.

Es cierto y verdad que nosotros bien sabemos que no tenía nada de “inválido” o, lo que es lo mismo, de “no válido” si nos atenemos al significado del tal adjetivo calificativo. Y es que de su vida deducimos que fue más que válido y su intervención, por así decir, en el mundo fue más que aprovechable ya para sus contemporáneos y, luego, para todos los que lo hemos conocido. Por tanto, que él dijera que sentía que su profesión era ser inválido lo tenemos como una muestra de humildad más que notable.

Lo que pasa es que Lolo, como suele ser habitual en él, mira las cosas de un punto de vista que no es sólo y exclusivamente natural, de vida de ser humano. Y es que lleva las cosas al justo ámbito de lo que le importa y que no es otra realidad que la de Dios mismos, la de Aquel que lo ha creado y mantiene, ¡mantiene!, en el mundo aún estando en el estado en el que se encontraba o, seguramente, por eso mismo…

Esto lo decimos porque justo al terminar este capítulo del que podríamos deducir que Lolo no creía que fuera válido para nada, lleva las cosas, como decimos, a donde deben ser llevadas. Y es que comprende muy bien su sufrimiento y lo enmarca donde debe estar enmarcado y que no es en otro lugar o espacio que el de su corazón Y es que, como decimos, al final de su “Profesión, inválido” dice esto que sigue y que aporta tanto para su persona como para sus muchos amigos (El sillón de ruedas, p. 49):

Pero, por si no bastara el ángulo simple de la lógica, sobre el tapete estará, a su vez, la inequívoca presencia de Dios, filtrando hasta los núcleos doloridos, junto a su voluntad redentora, la cordialidad de su amor infinito y su participación en nuestra tortura. Alguien ha hablado de que una sencilla y humana convocatoria de la voluntad podría asegurar la victoria sobre el dolor. Lo exacto es que nuestros tendones, comprimidos al máximo, estarán siempre subordinados al supremo recurso de la musculatura de Dios, que se arquea junto a nuestro latido y nuestro forcejeo. Lo que está bien claro es que nuestras espaldas no se rendirían tanto a la pesadumbre si nos adelantáramos a la vista del infortunio tendiendo ya la mano a la colaboración generosa con los planes divinos.“

¿Ven, ustedes? Lo que nos dice Lolo es que muchas veces, en cuanto al dolor y al sufrimiento, poco importa que nada de lógico haya en los mismos. Sin embargo, sí cabe la presencia de lo divino, de Dios mismo que, como sabemos, nunca abandona a su descendencia.

Nos dice Lolo aquí, en ese texto, que debemos colaborar con Dios incluso, sobre todo podemos decir, cuando sufrimos por lo que nos pasa. Y es que es la única manera, según entiende nuestro amigo Manuel Lozano Garrido, a la sazón Beato de la Iglesia Católica, de poder “sobrenadar” (palabra que mucho utiliza en sus escritos el Linarense universal) sobre esos mismos dolores y sufrimientos y ponerles en el verdadero lugar que le corresponde.

En realidad, la “invalidez” a la que Lolo se refiere bien sabemos que la superó más y mucho más. Y es que Dios lo sostenía… hasta que quiso llamarlo a su Casa. 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (151)

¡Siempre, siempre, siempre…!

¿Y qué me dices, aún de un ‘Siempre’ que rebosa de amor?

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.