InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Amigo de Lolo

2.03.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Una virtud como la Esperanza

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Una virtud como la Esperanza

El Génesis se renueva cada minuto en el interior de cada uno; y las bisagras del portón de los cielos chirrían, entreabriéndose para vosotros, porque vuestra esperanza tiene la razón y el poder de mi Palabra.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Es cierto y verdad que el concepto de “Creación” se nos queda como, sí, algo maravilloso pero que pasó hace mucho tiempo y, en fin, que está hecho y ya está. Sin embargo, el Beato Lolo aquí nos dice que así no son las cosas como, por cierto, suele pasar con las cosas de la fe.

Aquí lo que nos pasa es que tal concepto puede ser contemplado, primero, desde el punto de vista general pero, más que nada, desde el punto de vista personal, de cada uno de nosotros, de cada hijo de Dios. Y así se pueden comprender mejor las cosas…

Dios, cuando creó de la nada todo sabía que, con el paso del tiempo, necesitaría su creación preferida (su semejanza) un asidero al que agarrarse en los momentos, y no sólo en estos, de dudas o problemáticao. Y entonces les/nos dió la esperanza que es una virtud que arraiga en nuestro corazón y ahí se queda para cuando la necesitemos.

Lo que aquí nos dice Manuel Lozano Garrido es que nosotros podemos nacer a cada minuto o, lo que es lo mismo, que tenemos la posibilidad de volver a ser si es el caso en que hayamos dejado de ser… fieles. Y por eso Dios nos ha donado la esperanza.

Parece que las puertas del cielo no están, de ordinario, abiertas porque si se entreabren chirriando es que, primero, no podían estar abiertas y, luego, que ese ruido del chirriar es propio de aquello que, en fin, le cuesta algo el abrirse porque, en realidad, necesita de nuestro ser y de nuestro hacer.

De todas formas, aquí consta que es Dios mismo quien pone de su parte a nuestro favor como, por cierto, ha hecho siempre desde que modeló con barro a nuestros primeros padres y, luego, a todos los demás creó a su imagen y semejanza. Y esto lo decimos porque es el poder de “su” Palabra quien todo lo hace.

La razón y el poder.

Estas palabras muestran bien a las claras qué es lo que el Creador quiere al respecto de su criatura. Y el Beato de Linares (Jaén, España) nos lo dice con meridiana claridad. Es el ser mismo de Dios y, sobre todo, aquello que tiene de Todopoderoso, el que asienta la esperanza en nosotros para que a nosotros nos sea más fácil dar pasos hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo.

Todo esto nos viene la mar de bien para reconocer que si fuera por nosotros solos poco podríamos hacer porque, al fin y al cabo, es de Dios de quien dependemos por mucho que hay quien crea que eso es algo absurdo y que sus propias manos le bastan sin el auxilio de Aquel que los ha creado y mantiene. Y es que si la esperanza es algo así como un agarradero del que sostenernos, nunca deberíamos olvidar que Quien la ha plantado en nuestro corazón, semilla que fructica, no es otro que Dios mismo. Y Lolo, esto, bien que lo sabía.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (152)

Desaparece un planeta y no se quiebra la armonía del Universo, pero muere un alma, si pudiera, y Dios habría de sentir la punta de una espada que le escarbase en mitad de las entrañas.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

23.02.26

Amigo de Lolo - Decía Lolo que su profesión era ser “Inválido”

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

En realidad el título de este artículo no ha sido inventado por el que esto escribe ni nada por el estilo. Y es que el mismo Lolo, al comienzo de los comienzos de los libros que publicó en vida, ya dice lo que aquí ponemos.

Esto lo decimos porque en el primer libro que publicó, de título “El sillón de ruedas” (más que apropiado el título porque ya llevaba mucho tiempo en un sillón de ruedas debido a su enfermedad degenerativa) y, en concreto, en el capítulo IV y dentro del apartado 1 (de título “El pan de cada día”) pone, como título del mismo, esto: “Profesión, inválido”.

Uno puede quedarse sorprendido por lo que eso significa. Es decir, que una tales palabras, dos, para decir lo que para él es su vida. Y a nosotros nos deja perplejos porque, seguramente, así lo consideraba Lolo y así era consciente de su existencia.

El caso es que cuando Manuel Lozano Garrido escribe y publica este libro hace muchos años que sufre y sus dolores son el pan suyo de cada día. Por tanto, sabe muy bien a qué atenerse al respecto de su sufrimiento. Veinte años, más o menos, hacía que su enfermedad empezó a manifestársele y eso le hace decir, según su propia experiencia, que era profesional de la invalidez, en el sentido que entonces se tenía de tal estado y que hoy día sería muy val visto como término que define el estado físico de una persona.

Es cierto y verdad que nosotros bien sabemos que no tenía nada de “inválido” o, lo que es lo mismo, de “no válido” si nos atenemos al significado del tal adjetivo calificativo. Y es que de su vida deducimos que fue más que válido y su intervención, por así decir, en el mundo fue más que aprovechable ya para sus contemporáneos y, luego, para todos los que lo hemos conocido. Por tanto, que él dijera que sentía que su profesión era ser inválido lo tenemos como una muestra de humildad más que notable.

Lo que pasa es que Lolo, como suele ser habitual en él, mira las cosas de un punto de vista que no es sólo y exclusivamente natural, de vida de ser humano. Y es que lleva las cosas al justo ámbito de lo que le importa y que no es otra realidad que la de Dios mismos, la de Aquel que lo ha creado y mantiene, ¡mantiene!, en el mundo aún estando en el estado en el que se encontraba o, seguramente, por eso mismo…

Esto lo decimos porque justo al terminar este capítulo del que podríamos deducir que Lolo no creía que fuera válido para nada, lleva las cosas, como decimos, a donde deben ser llevadas. Y es que comprende muy bien su sufrimiento y lo enmarca donde debe estar enmarcado y que no es en otro lugar o espacio que el de su corazón Y es que, como decimos, al final de su “Profesión, inválido” dice esto que sigue y que aporta tanto para su persona como para sus muchos amigos (El sillón de ruedas, p. 49):

Pero, por si no bastara el ángulo simple de la lógica, sobre el tapete estará, a su vez, la inequívoca presencia de Dios, filtrando hasta los núcleos doloridos, junto a su voluntad redentora, la cordialidad de su amor infinito y su participación en nuestra tortura. Alguien ha hablado de que una sencilla y humana convocatoria de la voluntad podría asegurar la victoria sobre el dolor. Lo exacto es que nuestros tendones, comprimidos al máximo, estarán siempre subordinados al supremo recurso de la musculatura de Dios, que se arquea junto a nuestro latido y nuestro forcejeo. Lo que está bien claro es que nuestras espaldas no se rendirían tanto a la pesadumbre si nos adelantáramos a la vista del infortunio tendiendo ya la mano a la colaboración generosa con los planes divinos.“

¿Ven, ustedes? Lo que nos dice Lolo es que muchas veces, en cuanto al dolor y al sufrimiento, poco importa que nada de lógico haya en los mismos. Sin embargo, sí cabe la presencia de lo divino, de Dios mismo que, como sabemos, nunca abandona a su descendencia.

Nos dice Lolo aquí, en ese texto, que debemos colaborar con Dios incluso, sobre todo podemos decir, cuando sufrimos por lo que nos pasa. Y es que es la única manera, según entiende nuestro amigo Manuel Lozano Garrido, a la sazón Beato de la Iglesia Católica, de poder “sobrenadar” (palabra que mucho utiliza en sus escritos el Linarense universal) sobre esos mismos dolores y sufrimientos y ponerles en el verdadero lugar que le corresponde.

En realidad, la “invalidez” a la que Lolo se refiere bien sabemos que la superó más y mucho más. Y es que Dios lo sostenía… hasta que quiso llamarlo a su Casa. 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (151)

¡Siempre, siempre, siempre…!

¿Y qué me dices, aún de un ‘Siempre’ que rebosa de amor?

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

16.02.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Lo que no es orar

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Lo que no es orar

Con la oración hemos llegado también a un “cóctel” de usos comunes. La rutina, las ganas de no complicarnos las cosas o el mal ejemplo, han ido armándole un cuerpo falso al diálogo con Dios hasta dejarlo tan duro y tan vacío como el armazón de un figurín.” (Beato Lolo, de su libro Mesa Redonda con Dios)

Para los católicos, la oración viene a ser como aquel hilo sutil que nos une con Aquel que nos ha creado y mantiene en el mundo. Es decir, no es una práctica que no tenga sentido para nosotros. Así, cuando rezamos el Padre Nuestro sabemos que es Dios quien nos escucha; cuando hacemos lo propio con una oración dirigida a la Virgen María, lo mismo; y así con todos los ejemplos que podamos poner aquí.

Es cierto que a lo mejor, siendo sutiles, podemos distinguir, entre orar y rezar y que, por decirlo de alguna forma, el rezo lo hacemos con oraciones que nos han sido dadas a lo largo de la historia de nuestra fe cristiana y que, por decirlo de otra forma, la oración viene a ser algo así como una relación más particular con Dios.

Sin embargo, creemos que en este texto de Manuel Lozano Garrido, viene a referirse Lolo a la segunda de ellas, es decir, a la relación particular que mantenemos con Dios al margen, por así decirlo, de aquellas oraciones que ya se nos han dado…

Deducimos de las palabras de Lolo que es más que posible que, con relación a la oración, hayamos llegado (eso lo escribió en los años sesenta del siglo pasado pero podemos imaginar lo que pasa hoy día) a una especie de “domesticación personal” de lo que supone relacionarse con el Creador de esa manera y lo que hayamos conseguido es, más o menos, empeorar la misma.

El caso es que el “cóctel” del que habla el Beato de Linares (Jaén, España) está formado por eso que nos dice. Es decir, que lo que hacemos con rutina o por no querer complicarnos a la hora de orar o, en fin, el mal ejemplo que podemos llegar a dar cuando oramos de tales formas… bueno, que no es lo mejor que podemos hacer aunque, muchas veces, lo hagamos.

Pero ¿qué consecuencias puede tener todo eso que, claramente, no es nada bueno?

El resultado de todo esto no es nada bueno porque nada bueno hay en, al fin y al cabo, falsear la oración o adulterarla más de la cuenta. Y es que si eso hacemos lo que acabamos consiguiendo es nuestra relación con Dios sea, sencillamente, falsa y el diálogo con nuestro Creador, sencillamente, no se va a producir porque no puede haber buena relación entre quien pretende que la haya (Dios) y aquel que busca otras cosas que nada tienen que ver con lo que debería suponer orar a Quien nos ha creado y mantiene.

Lo que, entonces, nos queda, es algo así como algo muy duro y vacío. Y no podemos decir que Dios pueda querer que nosotros, hechos a su imagen y semejanza, hagamos con nuestra relación algo tan alejado de lo que debería ser. En fin…

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (150)

De Dios traemos a la vida esa participación en su esencia que es el alma y a Él volvemos succionado por la gloria de la inmortalidad.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

9.02.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – La no suficientemente estimada misericordia de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – La no suficientemente estimada misericordia de Dios

Si tu vida no tiene salpicaduras y Dios pasea por tu corazón como por entre un huerto aromado, ahonda tú en la humildad y dale gracias de haberte preservado, más por su misericordia que por tu naturaleza”. (Beato Lolo, de su libro Cartas con la señal de la Cruz)

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que en lo referido a la relación entre Dios y nosotros, sus hijos, debemos tener claro que lo que importa no es, precisamente, lo buenos que somos nosotros sino lo bueno que es Dios con su descendencia. Y aquí, el Beato de Linares (Jaén, España) lo dice con una claridad meridiana.

Debemos fijarnos en el lenguaje que utiliza Lolo. Es decir, empieza haciendo uso del “si” condicional que quiere decir mucho al respecto de lo que somos nosotros y de cómo podemos ser.

Con esto queremos decir que sí, que es posible que nuestra vida no tenga salpicaduras y que Dios pasee por nuestro corazón como por entre un huerto aromado. Eso es cierto. Pero también lo es que, a lo mejor, nuestra vida sí tenga salpicaduras y Dios no pasee por nuestro corazón como si tuviésemos tal tipo de huerto…

Es verdad que muchas veces tenemos muchas salpicaduras. Pero no son de algo, digamos, externo a nosotros que nos “salpique” sino de nuestro propio proceder que no siempre es santo y no siempre es el más adecuado teniendo en cuenta, además, lo que a tal respecto nos conviene.

También es verdad que nuestro corazón, en tantas y tantas ocasiones, deja de ser un huerto, así, aromado, para tener un aroma más bien a podrido porque somos como somos y eso bien que lo sabe Dios que tiene tanta y mucha paciencia con sus hijos que, sí, los creó a su imagen y semejanza pero muy pronto, al parecer, lo olvidaron.

Pues bien. El caso es que si es cierto que todo va sobre ruedas y Dios se pasea por nuestro corazón encontrándolo limpio y con un buen aroma (un buen odor Christi, podríamos decir), incluso si eso es cierto, no podemos hacer como si todo eso fuera mérito exclusivamente nuestro. No.

Decimos que en el caso de sea todo como nos dice nuestro amigo Manuel Lozano Garrido, también debemos hacer algo porque no vayamos a creer que somos el oro y el moro, por así decirlo.

Bueno. Lo que, entonces, nos corresponde es hacer dos cosas que muchas veces olvidamos: ser humildes y dar gracias.

Dice Lolo que ahondemos en nuestra humildad. Es decir, que parte de la base de que ya somos humildes que, según están las cosas, a lo mejor es mucho decir y muchas ocasiones. Pero el linarense universal parte de la base, necesaria, de que somos humildes. Pues bien, eso no basta porque si somos como somos y somos buenos (por así decirlo aunque sepamos que bueno sólo es Dios) debemos ir más allá en nuestra humildad por eso nos hará aún mejores.

Y, luego, dar gracias que es, no por casualidad, lo que muchas veces olvidamos.

Dar gracias por todo: desde nuestra propia existencia a… a todo… todo del todo porque todo se lo debemos a Dios y por eso nuestro hacer y nuestro ser ha de hacerlo todo a mayor gloria de Dios porque bien se lo merece quien todo ha creado y mantiene.

Y todo esto, además, porque Dios es misericordioso con nosotros y no porque nosotros lo merezcamos en muchas ocasiones. Es más, es seguro que es más misericordioso el Creador con nosotros cuando más salpicaduras tenemos y cuando nuestro corazón no es, precisamente, un huerto aromado, con nos dice Lolo.

Misericordia, pues. En esto se resume todo. Misericordia de Dios, claro.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (149)

¡Pobres de vosotros, virus del tiempo y la muerte, que ni aún siquiera podéis roer lo que de permanente hay en el alma!

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

2.02.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Dios siempre está para y por nosotros

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Dios siempre está para y por nosotros

En un lugar del cielo, Dios rutila de día y de noche como una hermosa invitación a la Esperanza y a la vida.” (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

En el Cielo. Allí es donde nuestro Creador y Todopoderoso Señor, cumple con su santísima Voluntad que consiste, más que nada, en hacer todo lo mejor para que su descendencia, nosotros sus hijos, tenga un mejor pasar por el mundo hasta que lleguemos a Su definitivo Reino que es, precisamente, el mismo Cielo.

Pues bien, en un lugar del Cielo Dios mismo no cesa cumplir con esa santa misión como decimos arriba. Y por el Beato de Linares (Jaén, España) dice que es “de día y de noche” cuando hace lo que aquí nos dice. Y es que no podemos imaginar a Quien todo lo ha creado y mantiene haciendo algo que no sea rutilar de día y de noche pues ya podemos imaginar que el cansancio no le alcanza.

¿Y qué es lo que Dios hace? O, en resumidas cuentas, en qué ocupa su tiempo Aquel que todo lo puede es lo que podemos preguntarnos.

Es verdad que Adonai todo lo puede hacer y, en fin, lo puede hacer todo. Pero aquí nos dice nuestro amigo Manuel Lozano Garrido, que la cosa se centra en dos realidades espirituales a cada cual más importante que pasamos a relatar.

Esperanza y vida. Así, como si fuera poca cosa la virtud y lo que no es dado por Dios.

Sabemos, y no debemos olvidar, que Dios a nadie obliga a aceptarlo ni, claro a tener por bueno aquello que nos pueda donar o graciosamente entregar. Por eso lo que aquí hay es una “invitación” y no, digamos, algo a lo que se nos obligue. Es decir, Dios no nos impone ni la esperanza ni el ansia de vida sino que, como nos dice Lolo, nos “invita” a aceptar tan grandes gracias de su parte.

Lo de arriba lo decimos porque es crucial comprender que lo que hacemos lo hacemos nosotros mismos y si nos equivocamos, por ejemplo, haciendo oídos sordos a tal invitación… pues, en fin, caerá en el debe de nuestra alma y eso será para siempre a no ser que haya arrepentimiento pero… si no lo hay… deberemos atenernos a las graves consecuencias de tal insensatez.

Pues bien, supongamos que aceptamos tal invitación a la “esperanza y a la vida”. Entonces se seguro que saldremos más que beneficiados (hablemos de beneficio porque aquí no se trata de ser “aprovechados” sino de hacer lo que más nos conviene) porque a Dios nadie le puede ganar en generosidad (ni en nada, por cierto) Y, por tanto, es bien cierto y seguro que de querer ser esperanzados y agarrarnos fuerte a la vida que nos ha sido dada no será mala cosa sino, justamente, lo contrario.

El caso es que el Padre prepara a cada instante la invitación de la que habla el linarense universal. Y lo hace porque, como veletas que somos, es más que probable que ahora queramos decir no pero que luego, si somos capaces de recapacitar, digamos todo lo contrario. Y por el se trata de una invitación ininterrumpida en su propuesta y siempre está ahí para nosotros y por nosotros.

Además, tal invitación es “hermosa” pues ¿qué otra cosa se puede esperar de quien todo lo ha hecho, lo hace y lo hará bien? Pues eso, una hermosura de propuesta para sus hijos a quien tanto ama, a quienes tanto nos ama. Y por eso Lolo lo dice esto tan bellamente como, por cierto, es su buena costumbre.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (148)

Destino: hogar último, más allá de la vida, que adquirimos confianza de inteligencia y capital de corazón”.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.