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6.07.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Salvados gracias a Cristo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Salvados gracias a Cristo

“Cada uno de nosotros tiene una herida, incluso una cita en su cuerpo, pero el escalofrío de la muerte no cuenta en la señal positiva que Cristo hizo con dos travesaños.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

No podemos negar que en este texto de su libro Las estrellas se ven de noche el Beato de Linares (Jaén, España) nos está retratando a todos empezando, precisamente, por él mismo.

Nadie puede negar que tiene una herida. Es decir, que más o menos la misma será, eso, más o menos grande pero no es de creer que haya nadie que no soporte cierto sufrimiento, cierto dolor físico o espiritual. Y es que la naturaleza humana es como es y hay ciertas circunstancias que no podemos obviar aunque tratemos de disimular a tal respecto.

Lo que más produce asombro es cómo Lolo habla de la muerte. Es decir, que para él es una “cita” o, lo que es lo mismo, algo de lo que no podemos huir aunque no sepamos, claro está, el momento exacto que seremos llamados por Dios. Y es que es el Creador quien nos llama para, luego, administrarnos su justa justicia, valga casi la redundancia.

Tenemos, pues, una cita con la muerte. Y a ella nos conviene llegar con el alma lo más limpia posible pues de lo contrario ya sabemos (de tener unos mínimos conocimientos cristianos y, así, católicos) lo que nos puede esperar: como mínimo un tiempo más o menos largo en el Purgatorio-Purificatorio (en expresión del P. Iraburu) y, como máximo, un interminable tiempo allí abajo donde todo es fuego, dolor y alejamiento de Dios (sobre todo eso) cuando, además, tal alejamiento no tiene fin…

Está bien… tenemos una cita con la muerte. Eso lo tiene claro todo hijo de Dios. Sin embargo, como suele ser habitual en lo que escribe Manuel Lozano Garrido, siempre hay algo así como una contraprestación a eso que, en sí mismo es malo (la muerte, objetivamente, no es buena pero la tenemos “gracias” al pecado de Adán y Eva…) y que nos da más que mucha esperanza. Es más, que nos ayuda a caminar hacia el definitivo Reino de Dios con más aplomo espiritual del que podríamos presumir de no estar esto que dice Lolo.

¿Y qué dice Lolo?

Pues, como suele suceder, nos echa una mano, una buena mano, aportando esta idea que es tan real como la existencia misma de Dios, de su Hijo y del Espíritu Santo.

Lolo nos dice que tenemos una señal que es positiva o, lo que es lo mismo, que nos viene la mar de bien para oponer a la muerte aún sabiendo que es, digamos, obligatoria para nosotros por lo dicho arriba del pecado original. Y no es otra cosa que la Cruz o, mejor, lo que supuso la misma no sólo para Cristo sino, por extensión, para cada uno de nosotros.

Aquellos dos travesaños dejaron de ser dos maderas allí puestas por los romanos para ejecutar a quienes ellos creían que eran merecedores de tan infamante castillo. Y aunque nosotros sabemos (como también sabía el buen ladrón) que el Hijo de Dios no tenía culpa alguna, lo bien cierto es que entre aquellos dos travesaños entregó su espíritu Aquel que, antes, perdonó a los que le estaban matando y pidió para ellos el perdón de su Padre del Cielo.

Decimos que dejaron de ser maderas, aún siéndolo, porque quedaron bendecidas por la sangre de Aquel que fue colgado en ellas y, así, ejecutado según el modo de aquellos tiempos bastante bárbaros.

La señal que hizo Cristo con aquellos travesaños fue la que nos consiguió la salvación eterna. Es decir, su santísima sangre (¡Alabada sea por siempre!) nos acercó al Cielo porque tal era la Voluntad de Dios: no que muriese así su Hijo sino que “así” muriese que no es exactamente lo mismo. Y por eso quedó vencida la muerte no sólo para Cristo sino, por extensión, para todos nosotros pues no queriendo decir eso que no vayamos a morir, lo bien cierto es que lo que viene “luego” es lo que apunta a que sí, que Jesucristo dio aquella señal que a todos nos ha beneficiado.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (171)

No hay desgracia semejante a la del que no quiere amar.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

29.06.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Lo que Dios quiere de nosotros

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Lo que Dios quiere de nosotros

“Ya veis si es importante la vida que recibís, con el grandioso marco que la encuadra, pero mi voluntad no es que palpitéis modosamente ochenta o noventa años, sino que os robustezcáis con toda la gracia que Yo quiero escanciaras, para saborear la vida en la plenitud con que lo ha concebido en mi propósito.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Como hemos dicho otras muchas veces (pero repetimos por si hay algún lector que no está sobre el asunto) el libro del Beato Lolo titulado “Reportajes desde la cumbre” viene a ser como si Dios estableciese comunicación con sus hijos. Por eso siempre habla en primera persona y, como aquí vemos, se dirige a nosotros con palabras que siempre estimulan a ser mejores y a comprender mejor nuestra fe.

En esta ocasión, el texto de Manuel Lozano Garrido nos toca muy directamente porque nos habla de nuestra vida, sí, la que Dios nos ha dado por su Gracia y Voluntad.

Ya sabemos, o debemos saber, que recibimos la vida cuando el Creador nos crea y eso, para empezar, no está nada mal. Recibimos la vida y, luego, somos lo que somos desde el mismo momento de nuestra concepción.

Pues bien, con ser eso importante (que lo es) a Dios le parece que hay algo que también es muy importante y que deberíamos tener mucho en cuenta.

Lo que pasa es Dios, en su Misericordia infinita, tiene una Voluntad al respecto de nosotros que, a lo mejor, no es lo que nosotros creemos. Es decir, que siempre solemos pensar que Dios quiere lo mejor para nosotros, que sí, pero en realidad a nuestro Padre Eterno le gusta que, además de vivir todos los años que debamos/podamos vivir, eso lo hagamos con cierta constancia en un espíritu más que cierto: saber eso qué supone.

Hay en estas palabras un detalle que podría parecer nimio pero que no lo es. Y es que nos dice que es posible que vivamos ochenta o noventa años pero que lo hagamos “modosamente". Y eso quiere decir, ni más ni menos, que no podemos pasar por la vida rozando sólo la verdad de nuestra fe por actuar con exceso recato o no entendiendo, en el fondo, lo que eso significa. Sin arriesgarse a experimentarla de verdad, sin vivir las cosas de la fe como deben ser vividas y con todas sus consecuencias.

Es decir, que es voluntad de Dios que seamos, como diría otro santo, ahora San Josemaría, hombres de criterio (entiéndase esto en la categoría humana que engloba al sexo masculino y al femenino y, francamente, me repatea tener que referirme a algo que es tan obvio…) cuando en el punto 33 de su libro “Camino” dice (y copiamos literalmente para no hablar de memoria):

“Nunca quieres ‘agotar la verdad’.-Unas veces, por corrección. Otras -las más-, por no darte un mal rato. Algunas, no por no darlo. Y, siempre, por cobardía.

Así, con ese miedo a ahondar, jamás serás hombre de criterio.”

Pues eso es lo que creemos refiere Dios (a través de Lolo) al respecto de lo que no debemos hacer.

Al fin y al cabo, lo que Dios quiere de nosotros, lo que es su “propósito” es que seamos capaces de hacer pleno uso de la gracia que nos da, que nos “escanciar” o, lo que es lo mismo, que nos transmite y derrama la gracia divina, el amor, la sabiduría o el mismo Espíritu Santo. Y lo que ansía nuestro Padre del Cielo es que no la tengamos como no escanciada en nuestro corazón sino que hagamos, justo, todo lo contrario: hacer pleno uso de la misma.

Decimos esto porque la voluntad de Dios es que la vida, esa que nos ha regalado por su infinita Voluntad, debe ser vivida de la mejor forma posible que no es otra que la acepte al Padre y todo lo que eso supone: su gracia, sus dones… que todo está puesto en beneficio nuestro como buen Padre y Pastor que es.

Y, para esto, para ser capaces de darnos cuenta de lo que todo esto supone tenemos como ejemplo al Beato de Linares (Jaén, España) del que, por cierto, ansiamos que más pronto que tarde ascienda otro escalón hacia la definitiva eternidad y sea nombrado santo. Y es que él no vivió, precisamente, modosamente la vida.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (170)

Cuando el amor nace, ya nunca muere. Si el destino lo obstaculiza, tarde o temprano, en el lugar que sea del mundo, ha de volver a oírse su alegre y vivo manantial.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

22.06.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – El Amor de Dios en la Creación

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – El Amor de Dios en la Creación

“Mi fórmula no tiene otra complicación que la de abrir los ojos desmesuradamente y luego cerrarlos para que germine la grandeza y la maravilla que Dios ha desperdigado por los valles y los picachos. (Beato Lolo, de su libro Dios habla todos los días)

El artículo de hoy va a tener un comentario bien fácil. Como lo que el Beato de Linares (Jaén, España) nos dice es que debe germinar en nuestro corazón la maravilla de Dios en su Creación, eso es lo que vamos a hacer: alabar a Dios por cada uno de los días en los creó todo de la nada.

Alabanzas por la Creación

Alabanza por el primer día

Alabado sea Dios por el cielo

y la tierra.

Alababa sea la voluntad del Padre

que quiso un lugar

para su perfecta creación, el hombre.

Alabado sea Dios

por el cielo donde pondría las estrellas

y a las aves más tarde

allí mismo crearía.

Alabado por la tierra

que creó en bien de su criatura,

semejanza e imagen suya

que crearía en el día sexto

y en su beneficio hizo esto.

Alabado sea Dios por lo primero

que hizo salido de sus manos

aunque nosotros, tan pobres,

ni siquiera entendamos.

Alabado sea el Creador

que quiso para nosotros

que cielo y tierra estuvieran

al alcance de nuestros ojos.

Alabanza por el segundo día

Alabado sea Dios

por haber creado y separado

lo de arriba de lo de lo abajo.

Alabada sea la santa Voluntad

que permitió la existencia

de las nubes

y de los mares,

cada cual en su espacio.

Alabado sea el Creador

que estableció en las nubes

las leyes que de regir habían

en los tiempos venideros

cuando el hombre rigiera

el universo entero.

Alabado sea Dios

y su corazón amoroso

que quiso perfeccionar

que cayese del cielo el agua

y que en el mar permaneciese

dando vida sin parar

a toda criatura viviente.

Alabado sea el Creador

que para nuestro solo bien

creó el cielo y sus nubes

y el mar sin ningún desdén.

Alabanza por el tercer día

Alabado sea Dios que para alimento

del hombre

y para sustento de su ser

quiso que las semillas

hicieran su propio bien.

Creó hierbas y frutales,

árboles de todo provecho

y quiso que de ellos nacieran

frutos todos bien hechos.

Alabado sea el Creador

que para que su semejanza

gustara y de la tierra gozara

puso en ella especies de toda clase

para que de ellas se aprovechara.

Alabado sea Dios

que sobre la tierra plantó

e hizo que sus semillas

dieran resultados abundantes

y los frutos, así, todos ellos

multiplicase.

Alabado sea el Padre

que quiso para nosotros

tierra buena y fruto grande,

porque de su corazón el amor

ni se limita y se expande.

Alabanza por el cuarto día

Alabado sea Dios

que hizo aparecer el Sol

para que el día rigiese

y la luna por la noche

para que alumbrase a su especie.

Alabado sea el Creador,

conocedor de la ciencia

y de todo lo que se sostiene

porque entendió bueno y mejor

que así el Sol saliese

y se escondiera por la noche

y que la luna rigiese.

Alabado sea el Padre

que tanto amó a su criatura

que de día le puso el Sol

y por noche la luna.

Alabado sea Dios

que gracias al Sol todo crece

y gracias a la luna, anochece

y sobre la faz de la Tierra

todo ser se lo agradece.

Alabanza por el quinto día

Alabado sea Dios

que quiso cielo y mar

y entendió bueno y mejor

que los podía habitar

de muchos seres y especies

para enriquecer el lugar.

Alabado sea el Creador

que en el cielo puso aves

de todo tamaño y color,

las dotó de vida exacta

y su perfecto vuelo enseñó.

Alabado sea Dios

que en el mar puso criaturas

para que no quedara vacío

aquello que Él creó.

Alabado sea el Padre

que con gran e inmenso amor

quiso que el hombre gozara

con aquella singular creación

por eso cuando allí mira

sabe lo que hizo el buen Dios.

Alabanza por el sexto día

Alabado sea Dios

que quiso que la tierra fuera habitada

por animales los más diversos

y creó uno a uno,

de sus manos y corazón,

los que aun hoy admiramos

aunque haya habido evolución.

Alabado sea el Creador

que quiso hacer semejanza

e imagen suya creó,

y cogiendo lo que había

su Espíritu le insufló.

Alabado sea Dios,

Padre nuestro que amó

de tal manera al ser humano

que le dio su corazón.

Alabado sea el Padre

que por terminar su Creación

quiso hacer, de todo aquello,

seguramente lo mejor

y creó así al hombre

y todo aquello le entregó.

Alabanza por el séptimo día

Alabado sea Dios que creó

y descansó; descansó, pero no olvidó

a su santa Creación.

Alabado sea Dios por estar

siempre presente

entre sus criaturas creadas.

Alabado sea por querer

que sus hijos conozcan

su Amor inabarcable.

Alabado sea el descanso

del Padre

merecido y bien ganado

por todo haberlo creado.

Alabado sea aquel día,

séptimo de su proeza

en el que el Padre

quiso manifestar

toda su gran grandeza.

Alabado sea Dios que creó

y descansó; descansó y no olvidó,

no olvidó ni olvida

a cada criatura y cosa

que de sus manos salió.

Alabado sea Dios,

que creó y descansó.

Amén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (169)

Con el amor pasa como con las flores, que sólo valen las que son de verdad.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

15.06.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – La libertad del amor según Lolo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Presentación


Ya son algunos años
los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.


Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – La libertad del amor según Lolo

Ningún cariño se crea por decreto. Amamos porque nos apetece u odiamos porque la naturaleza individual nos lo dicta. De aquí la libertad del amor.” (Beato Lolo, de su libro Cartas con la señal de la Cruz)

Cuando Dios, en su inmensa bondad y gracia, quiso que el hombre, su criatura mejor de las creadas, fuera libre le otorgó, precisamente, la libertad. Y eso suponía, por ejemplo, que se hiciera uso de ella para rechazarlo…

Es verdad que una aberración (por desviación) como es es bastante grave además de suponer una clara falta de agradecimiento a Quien se ha dado la vida, ¡sobre todo!, te mantiene en el mundo pero es cierto y verdad que el Todopoderoso se arriesgó mucho haciendo eso que hizo cuando quiso hacerlo. Pero como es su Voluntad… nada podemos decir o, sobre todo, hacer sino aceptarla.

Entre aquello que podemos hacer con la libertad hay algo que es tan importante que es la primera Ley de las de Dios: el amor porque, como dijo Cristo, debemos amar como Él nos había amado (Jn 13, 34) Y por eso, el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, nos habla en el texto que hemos traído de su libro Cartas con la señal de la Cruz. Y es que el el mandamiento nuevo que nos daba el Maestro no era amar (que ya se comprende que tal mandamiento ya estaba ahí puesto por Dios) sino amar “como yo os he amado” que era lo mismo que decir que hasta dar la vida por los amigos…

Es cierto y verdad que nosotros, como hijos de Dios que somos, podemos hacer con la libertad, al respecto del amor, aquello, digámoslo pronto, que nos de la santa gana. Y podemos, claro, hacer lo mejor o hacer lo peor…

Nos plantea Lolo dos situaciones como, por cierto, hace muchas veces cuando escribe. Y aquí el amor lo es todo, por decirlo así.

Está claro que Lolo está de acuerdo con la doctrina espiritual católica que nos dice que sí, que Dios nos da libertad. Por eso ni el amor “se crea por decreto” o, lo que es lo mismo, no se nos impone sino que somos nosotros mismos los que optamos por una cosa o por la otra.

Eso está bien pero ¿Cuáles son las opciones que el amor puede tomar?

En primer lugar, el amor simple. Es decir, amar a quien queremos amar o en las situaciones que creemos son oportunas para amar. Y eso lo hacerlo, ¡qué bien lo dice Manuel!, “porque nos apetece” que es lo mismo que decir porque queremos y ejerciendo esa libertad de la que aquí hablamos.

Pero, claro, está lo otro. Y lo otro es la vertiente negativa del amor que es el odio. Odiar no es, precisamente, nada que pueda expresar una caridad excesiva hacia el otro sino todo lo contrario. Odiar, podríamos decir, saca lo peor que hay dentro de nosotros y expresa, así, que la libertad también puede ser utilizada para lo malo.

Odiamos, por tanto, también porque queremos pues lo mismo es una cosa que la otra, es decir, que si amamos porque aceptamos hacerlo también odiamos porque aceptamos hacerlo y es que, aquí tampoco, se nos puede obligar a odiar aunque no podemos dejar de reconocer que puede haber situaciones ajenas a nosotros que nos pueden inducir a tener odio. Pero, al fin y al cabo, depende de nuestra voluntad odiar o no odiar.

A todo eso llama el Beato de Linares (Jaén, España) la “libertad del amor” que es, sin duda, una expresión que indica la mar de bien que ahí también, en amar, Dios ha querido que lo hagamos según queramos. Y si odiamos… en fin… eso es también cosa nuestra pero no es culpa del Creador.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (168)

¡Qué fuente la del amor: sacamos, sacamos y nunca se acaba! Dios ¿se agota, amándonos? Ese es el secreto.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

8.06.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – El misterium iniquitatis

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – El misterium iniquitatis

Al pecado nos lleva una apetencia consciente de brutalidad, como una sed de fango y una codicia de instintos animales.” (Beato Lolo, de su libro El sillón de ruedas)

San Pablo, en su Epístola a los Romanos y, en concreto en los versículos 19 a 23 del capítulo 7 de esta nos dice esto que sigue:

“”19 puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. 20 Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí. 21 Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta. 22 Pues me complazco en la ley de Dios según el hombre interior, 23 pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros.”

Es decir que, muchas veces, por mucho que queramos… acabamos pecando.

Pues bien, sobre el pecado tiene Lolo muy claro cuál es el origen del mismo y aquí nos lo dice. Y eso nos quiere decir que al pecado no es que se llegue, digamos, sin saber porqué sino que hay unas causas que son bien claras y determinadas en las que solemos caer como algo hecho por costumbre…

Da la impresión de que el Beato de Linares (Jaén, España) reduce el pecado a lo que nosotros queremos hacer o, en fin, en cómo queremos ser. Y es que aquí nos habla, digamos, de un origen triple del misterium iniquitatis porque, verdaderamente y según nos dice el Apóstol de los gentiles es algo a lo que bien se le puede llamar misterioso por su origen y también por vencer nuestra voluntad con demasiada facilidad.

Eso del origen triple del que hablamos arriba es por esto que sigue.

En primer lugar, da la impresión de que a nosotros nos gusta más de la cuenta actuar con cierta brutalidad. Es más, es que casi lo hacemos inconscientemente porque tenemos arraigado en nuestro corazón hacer así las cosas que es, precisamente, a lo que se refiere San Pablo cuando dice que “ advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros.”.

De todas formas no es bueno escudarse en tal situación o circunstancia y valernos de una tal excusa para pecar algo así como si fuera imposible no hacerlo.

En segundo lugar, también da la impresión que en nuestra naturaleza humana (que, por cierto, es íntimamente pecadora desde el mismo principio del nacimiento), de que a ella le agrada más de la cuenta lo malo o peor que pueda haber en el mundo. Es decir, el “fango” del que habla Lolo. Por eso nos dice nuestro amigo que es algo así como si tuviéramos “sed de fango” y eso, como puede imaginarse, no es nada bueno para nuestra alma ni para tener una vida, digamos, apegada a la fe.

En tercer lugar, resulta bastante terrible que después de que hayan pasado algunos milenios desde que el ser humano lo es y desde, por tanto, ha dejado de formar parte del mundo “animal irracional” aún tengamos en nuestro ADN, en nuestra misma forma de ser, eso que el linarense universal llama “instintos animales”. Y es que los mismos no tienen nada que ver con el raciocinio ni con la capacidad de decidir lo que hacemos teniendo en cuenta las consecuencias de lo que podemos hacer. Es decir, que muchas veces actuamos como los animales irracionales que se dejan llevar por sus instintos. Y ya podemos imaginar las consecuencias que eso puede tener si hablamos del pecado: es más posible que llevados por ellos incurramos en diversos y múltiples pecados.

Todo eso es a lo que nos lleva el pecado. Ahora bien, como supongo que haría Lolo a lo largo de su vida, también tenemos la posibilidad de oponer resistencia a la brutalidad, al fango y a los instintos animales aunque para eso haya que tener la fuerza espiritual que tenía el Beato de Linares porque si no es así… en fin… pues eso, que ya sabemos lo que pasa y lo que, justamente, no le pasó a él.

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (167)

“Cada criatura tiene el amor dentro, afanándole el Reino de que es carne de nostalgia.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.