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22.06.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – El Amor de Dios en la Creación

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – El Amor de Dios en la Creación

“Mi fórmula no tiene otra complicación que la de abrir los ojos desmesuradamente y luego cerrarlos para que germine la grandeza y la maravilla que Dios ha desperdigado por los valles y los picachos. (Beato Lolo, de su libro Dios habla todos los días)

El artículo de hoy va a tener un comentario bien fácil. Como lo que el Beato de Linares (Jaén, España) nos dice es que debe germinar en nuestro corazón la maravilla de Dios en su Creación, eso es lo que vamos a hacer: alabar a Dios por cada uno de los días en los creó todo de la nada.

Alabanzas por la Creación

Alabanza por el primer día

Alabado sea Dios por el cielo

y la tierra.

Alababa sea la voluntad del Padre

que quiso un lugar

para su perfecta creación, el hombre.

Alabado sea Dios

por el cielo donde pondría las estrellas

y a las aves más tarde

allí mismo crearía.

Alabado por la tierra

que creó en bien de su criatura,

semejanza e imagen suya

que crearía en el día sexto

y en su beneficio hizo esto.

Alabado sea Dios por lo primero

que hizo salido de sus manos

aunque nosotros, tan pobres,

ni siquiera entendamos.

Alabado sea el Creador

que quiso para nosotros

que cielo y tierra estuvieran

al alcance de nuestros ojos.

Alabanza por el segundo día

Alabado sea Dios

por haber creado y separado

lo de arriba de lo de lo abajo.

Alabada sea la santa Voluntad

que permitió la existencia

de las nubes

y de los mares,

cada cual en su espacio.

Alabado sea el Creador

que estableció en las nubes

las leyes que de regir habían

en los tiempos venideros

cuando el hombre rigiera

el universo entero.

Alabado sea Dios

y su corazón amoroso

que quiso perfeccionar

que cayese del cielo el agua

y que en el mar permaneciese

dando vida sin parar

a toda criatura viviente.

Alabado sea el Creador

que para nuestro solo bien

creó el cielo y sus nubes

y el mar sin ningún desdén.

Alabanza por el tercer día

Alabado sea Dios que para alimento

del hombre

y para sustento de su ser

quiso que las semillas

hicieran su propio bien.

Creó hierbas y frutales,

árboles de todo provecho

y quiso que de ellos nacieran

frutos todos bien hechos.

Alabado sea el Creador

que para que su semejanza

gustara y de la tierra gozara

puso en ella especies de toda clase

para que de ellas se aprovechara.

Alabado sea Dios

que sobre la tierra plantó

e hizo que sus semillas

dieran resultados abundantes

y los frutos, así, todos ellos

multiplicase.

Alabado sea el Padre

que quiso para nosotros

tierra buena y fruto grande,

porque de su corazón el amor

ni se limita y se expande.

Alabanza por el cuarto día

Alabado sea Dios

que hizo aparecer el Sol

para que el día rigiese

y la luna por la noche

para que alumbrase a su especie.

Alabado sea el Creador,

conocedor de la ciencia

y de todo lo que se sostiene

porque entendió bueno y mejor

que así el Sol saliese

y se escondiera por la noche

y que la luna rigiese.

Alabado sea el Padre

que tanto amó a su criatura

que de día le puso el Sol

y por noche la luna.

Alabado sea Dios

que gracias al Sol todo crece

y gracias a la luna, anochece

y sobre la faz de la Tierra

todo ser se lo agradece.

Alabanza por el quinto día

Alabado sea Dios

que quiso cielo y mar

y entendió bueno y mejor

que los podía habitar

de muchos seres y especies

para enriquecer el lugar.

Alabado sea el Creador

que en el cielo puso aves

de todo tamaño y color,

las dotó de vida exacta

y su perfecto vuelo enseñó.

Alabado sea Dios

que en el mar puso criaturas

para que no quedara vacío

aquello que Él creó.

Alabado sea el Padre

que con gran e inmenso amor

quiso que el hombre gozara

con aquella singular creación

por eso cuando allí mira

sabe lo que hizo el buen Dios.

Alabanza por el sexto día

Alabado sea Dios

que quiso que la tierra fuera habitada

por animales los más diversos

y creó uno a uno,

de sus manos y corazón,

los que aun hoy admiramos

aunque haya habido evolución.

Alabado sea el Creador

que quiso hacer semejanza

e imagen suya creó,

y cogiendo lo que había

su Espíritu le insufló.

Alabado sea Dios,

Padre nuestro que amó

de tal manera al ser humano

que le dio su corazón.

Alabado sea el Padre

que por terminar su Creación

quiso hacer, de todo aquello,

seguramente lo mejor

y creó así al hombre

y todo aquello le entregó.

Alabanza por el séptimo día

Alabado sea Dios que creó

y descansó; descansó, pero no olvidó

a su santa Creación.

Alabado sea Dios por estar

siempre presente

entre sus criaturas creadas.

Alabado sea por querer

que sus hijos conozcan

su Amor inabarcable.

Alabado sea el descanso

del Padre

merecido y bien ganado

por todo haberlo creado.

Alabado sea aquel día,

séptimo de su proeza

en el que el Padre

quiso manifestar

toda su gran grandeza.

Alabado sea Dios que creó

y descansó; descansó y no olvidó,

no olvidó ni olvida

a cada criatura y cosa

que de sus manos salió.

Alabado sea Dios,

que creó y descansó.

Amén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (169)

Con el amor pasa como con las flores, que sólo valen las que son de verdad.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

15.06.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – La libertad del amor según Lolo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Presentación


Ya son algunos años
los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.


Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – La libertad del amor según Lolo

Ningún cariño se crea por decreto. Amamos porque nos apetece u odiamos porque la naturaleza individual nos lo dicta. De aquí la libertad del amor.” (Beato Lolo, de su libro Cartas con la señal de la Cruz)

Cuando Dios, en su inmensa bondad y gracia, quiso que el hombre, su criatura mejor de las creadas, fuera libre le otorgó, precisamente, la libertad. Y eso suponía, por ejemplo, que se hiciera uso de ella para rechazarlo…

Es verdad que una aberración (por desviación) como es es bastante grave además de suponer una clara falta de agradecimiento a Quien se ha dado la vida, ¡sobre todo!, te mantiene en el mundo pero es cierto y verdad que el Todopoderoso se arriesgó mucho haciendo eso que hizo cuando quiso hacerlo. Pero como es su Voluntad… nada podemos decir o, sobre todo, hacer sino aceptarla.

Entre aquello que podemos hacer con la libertad hay algo que es tan importante que es la primera Ley de las de Dios: el amor porque, como dijo Cristo, debemos amar como Él nos había amado (Jn 13, 34) Y por eso, el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, nos habla en el texto que hemos traído de su libro Cartas con la señal de la Cruz. Y es que el el mandamiento nuevo que nos daba el Maestro no era amar (que ya se comprende que tal mandamiento ya estaba ahí puesto por Dios) sino amar “como yo os he amado” que era lo mismo que decir que hasta dar la vida por los amigos…

Es cierto y verdad que nosotros, como hijos de Dios que somos, podemos hacer con la libertad, al respecto del amor, aquello, digámoslo pronto, que nos de la santa gana. Y podemos, claro, hacer lo mejor o hacer lo peor…

Nos plantea Lolo dos situaciones como, por cierto, hace muchas veces cuando escribe. Y aquí el amor lo es todo, por decirlo así.

Está claro que Lolo está de acuerdo con la doctrina espiritual católica que nos dice que sí, que Dios nos da libertad. Por eso ni el amor “se crea por decreto” o, lo que es lo mismo, no se nos impone sino que somos nosotros mismos los que optamos por una cosa o por la otra.

Eso está bien pero ¿Cuáles son las opciones que el amor puede tomar?

En primer lugar, el amor simple. Es decir, amar a quien queremos amar o en las situaciones que creemos son oportunas para amar. Y eso lo hacerlo, ¡qué bien lo dice Manuel!, “porque nos apetece” que es lo mismo que decir porque queremos y ejerciendo esa libertad de la que aquí hablamos.

Pero, claro, está lo otro. Y lo otro es la vertiente negativa del amor que es el odio. Odiar no es, precisamente, nada que pueda expresar una caridad excesiva hacia el otro sino todo lo contrario. Odiar, podríamos decir, saca lo peor que hay dentro de nosotros y expresa, así, que la libertad también puede ser utilizada para lo malo.

Odiamos, por tanto, también porque queremos pues lo mismo es una cosa que la otra, es decir, que si amamos porque aceptamos hacerlo también odiamos porque aceptamos hacerlo y es que, aquí tampoco, se nos puede obligar a odiar aunque no podemos dejar de reconocer que puede haber situaciones ajenas a nosotros que nos pueden inducir a tener odio. Pero, al fin y al cabo, depende de nuestra voluntad odiar o no odiar.

A todo eso llama el Beato de Linares (Jaén, España) la “libertad del amor” que es, sin duda, una expresión que indica la mar de bien que ahí también, en amar, Dios ha querido que lo hagamos según queramos. Y si odiamos… en fin… eso es también cosa nuestra pero no es culpa del Creador.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (168)

¡Qué fuente la del amor: sacamos, sacamos y nunca se acaba! Dios ¿se agota, amándonos? Ese es el secreto.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

8.06.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – El misterium iniquitatis

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – El misterium iniquitatis

Al pecado nos lleva una apetencia consciente de brutalidad, como una sed de fango y una codicia de instintos animales.” (Beato Lolo, de su libro El sillón de ruedas)

San Pablo, en su Epístola a los Romanos y, en concreto en los versículos 19 a 23 del capítulo 7 de esta nos dice esto que sigue:

“”19 puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. 20 Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí. 21 Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta. 22 Pues me complazco en la ley de Dios según el hombre interior, 23 pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros.”

Es decir que, muchas veces, por mucho que queramos… acabamos pecando.

Pues bien, sobre el pecado tiene Lolo muy claro cuál es el origen del mismo y aquí nos lo dice. Y eso nos quiere decir que al pecado no es que se llegue, digamos, sin saber porqué sino que hay unas causas que son bien claras y determinadas en las que solemos caer como algo hecho por costumbre…

Da la impresión de que el Beato de Linares (Jaén, España) reduce el pecado a lo que nosotros queremos hacer o, en fin, en cómo queremos ser. Y es que aquí nos habla, digamos, de un origen triple del misterium iniquitatis porque, verdaderamente y según nos dice el Apóstol de los gentiles es algo a lo que bien se le puede llamar misterioso por su origen y también por vencer nuestra voluntad con demasiada facilidad.

Eso del origen triple del que hablamos arriba es por esto que sigue.

En primer lugar, da la impresión de que a nosotros nos gusta más de la cuenta actuar con cierta brutalidad. Es más, es que casi lo hacemos inconscientemente porque tenemos arraigado en nuestro corazón hacer así las cosas que es, precisamente, a lo que se refiere San Pablo cuando dice que “ advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros.”.

De todas formas no es bueno escudarse en tal situación o circunstancia y valernos de una tal excusa para pecar algo así como si fuera imposible no hacerlo.

En segundo lugar, también da la impresión que en nuestra naturaleza humana (que, por cierto, es íntimamente pecadora desde el mismo principio del nacimiento), de que a ella le agrada más de la cuenta lo malo o peor que pueda haber en el mundo. Es decir, el “fango” del que habla Lolo. Por eso nos dice nuestro amigo que es algo así como si tuviéramos “sed de fango” y eso, como puede imaginarse, no es nada bueno para nuestra alma ni para tener una vida, digamos, apegada a la fe.

En tercer lugar, resulta bastante terrible que después de que hayan pasado algunos milenios desde que el ser humano lo es y desde, por tanto, ha dejado de formar parte del mundo “animal irracional” aún tengamos en nuestro ADN, en nuestra misma forma de ser, eso que el linarense universal llama “instintos animales”. Y es que los mismos no tienen nada que ver con el raciocinio ni con la capacidad de decidir lo que hacemos teniendo en cuenta las consecuencias de lo que podemos hacer. Es decir, que muchas veces actuamos como los animales irracionales que se dejan llevar por sus instintos. Y ya podemos imaginar las consecuencias que eso puede tener si hablamos del pecado: es más posible que llevados por ellos incurramos en diversos y múltiples pecados.

Todo eso es a lo que nos lleva el pecado. Ahora bien, como supongo que haría Lolo a lo largo de su vida, también tenemos la posibilidad de oponer resistencia a la brutalidad, al fango y a los instintos animales aunque para eso haya que tener la fuerza espiritual que tenía el Beato de Linares porque si no es así… en fin… pues eso, que ya sabemos lo que pasa y lo que, justamente, no le pasó a él.

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (167)

“Cada criatura tiene el amor dentro, afanándole el Reino de que es carne de nostalgia.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

1.06.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Quizá Lolo sufrió mucho por esto

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

No vamos a descubrir nada ni decir nada nuevo si sostenemos que Manuel Lozano Garrido, más conocido por Lolo y, con el paso del tiempo, Beato de la Iglesia Católicatuvo una vida de sufrimiento físico bastante notable. Es decir, que no lo pasó nada bien como atestiguan todos los que le conocieron y como él mismo dejó escrito en sus libros.

De todas formas, a lo mejor ayuda a comprender algo lo que le pasó a lo largo de su vida tener cierta idea de cómo surgió todo o, al menos, como podemos intuir que todo surgió.

La imagen que hemos entendido venía bien al caso es la que aquí hemos puesto. Y es que podemos ver a Lolo empuñando lo que podría parecer un fusil cuando, en realidad, es algo así como una Cruz empuñada por su mano de creyente. Y es que, en verdad, su participación en la Guerra Civil no pasó de ser, por decirlo así, algo simbólica aunque, como vamos a ver, con resultados verdaderamente escalofriantes para él.

Sabemos que su hermano Agustín resultó muerto por efecto directo de aquella guerra fratricida. Y Lolo, como es bien cierto, también ocupó su lugar allí donde le correspondía estar, según sus propias circunstancias.

Ya hemos dicho otras veces que Lolo pasó tres meses en la cárcel por hacer de “Tarsicio” y llevar la comunión a los que se encontraban entre rejas y eran creyentes católicos. También que aprovechó su tiempo en prisión rezando el rosario haciendo uno con los pelos de escobas anudados e, incluso, que ni aquellas circunstancias le hicieron perder el sentido del humor que, eso sí, perduró en su corazón y en su vida siempre.

Pues bien, una vez la guerra pasó por su puerta, el bueno de Lolo fue destinado al frente de Motril (Granada). Y entre las labores que le correspondió llevar a cabo, le tocó atender el funcionamiento de una centralita telefónica.

Cualquiera diría que eso no era nada peligroso. No, en principio. Sin embargo, la cosa se complicó cuando la tal centralita no se encontraba en un lugar, digamos, ordinario (un cuartel o una casa) sino que la misma estaba en especie de cueva que, para más desgracia para Lolo, tenía un grado de humedad más que elevado y que, para más inri, estaba situada a bastante profundidad. Y allí estaba nuestro amigo la mayor parte de los días de la semana cumpliendo con aquel deber que le había sido encomendado.

A consecuencia de eso, Lolo empieza a notar que algo no va bien en su cuerpo. Y es que bien podría haber sido la estancia en aquella cueva la que pudiera haber agravado una posible enfermedad reumática que tuviera quizá sin saber o, simplemente, que al haber sometido su cuerpo a una alta humedad acabó, en efecto, por contraer la dicha enfermedad que habría sido, por así decirlo, originada por aquella misión que le hicieron cumplir. Pero influir todo aquello… seguro que influyó.

Poco a poco se sintió peor de aquello y, cómo sería la cosa, que sus jefes acabaron enviándolo al hospital-base que se encontraba, no por casualidad, en su Linares natal. Y allí le pilló al final de la guerra que había tenido unas consecuencias físicas para Lolo que irían, como sabemos, a peor.

Eso sí, todo aquello, por muy malo que fuera, no le impidió seguir llevando una vida plena y, verdaderamente, entregada.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (166)

El fuego es la razón de todo, cuando ese fuego posee el maravilloso nombre de Amor.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

25.05.26

Amigo de Lolo – Una santidad, digamos, ordinaria

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

Es muy común tener por lógico pensar que los santos son personas que, a lo largo de su vida, han llevado a cabo algo así como hazañas muy importantes y que sus vidas están llenas de grandes circunstancias. Lo que pasa, en realidad, es que no somos capaces, muchas veces, de hacer lo que nos alcance la santidad.

Si hay un ejemplo que demuestra que lo puesto arriba, la tal realidad, no es así es el del Beato Manuel Lozano Garrido.

Quien lea la biografía de Lolo, o lea los libros que publicó o los artículos de prensa que dio a la luz pública, no verá ni en los primeros ni en los segundos nada que pueda denominarse extraordinario salvo, en todo caso, la aplicación directa que hace del don de la escritura que Dios le otorgó con largueza. Pero de otra cosa… en fin, nada de nada.

A lo mejor puede pensarse que decir esto es hacer de menos a un santo o a alguien que ha alcanzado los altares. Sin embargo, ni vamos a hacer eso ni aquí se podría permitir eso pues ya sabemos quién es aquel linarense que hizo de lo ordinario algo verdaderamente extraordinario.

Sí, aquí ha aparecido la palabra “extraordinario” que, según sostenemos, no es necesario que aparezca para que a alguien lo acaben citando en los libros de historia de nuestra fe como santo, siervo de Dios o Beato. Sin embargo, nosotros nos referimos a otra extraordinariedad, si puede decirse así.

En realidad, Lolo parte de su vida ordinaria, común, para hacer lo más difícil que se puede llegar a hacer y que no es otra cosa que comprender las causas y razones de su existencia y, desde tal comprensión, ser capaz de soportar carros y carretas al respecto de su salud, tan quebrada desde tan temprano…

Para Lolo, y según los perfiles que aquí mismo hemos traído, orar es algo más que ponerse ante Dios porque es darse por entero a su Creador; ayudar en lo más sencillo a su prójimo es un deber que no quiere quebrantar por muy quebrantado que esté él mismo; tener su vida como entrega graciosa (gratuita, queremos decir) no es más que la expresión de tener un corazón gigante y de gigante, pues grande era, y de carne (nunca de piedra) y más grande lo hacía en la fama de santidad que se estaba ganando a fuerza de ser, así, sencillo y humilde, dador de sí y manifestando la forma más adecuada de ser hijo de Dios.

Manuel Lozano Garrido, así dicho, sólo Manuel, era un hombre que en su comportamiento, su hacer, su propia y exacta existencia, nada se puede decir que fuera extraordinario cuando, al revés, todo lo era pues lo era su total ser, digamos, a ras de suelo pero siempre con el corazón en alto, mirando a Quien lo iba a llamar sabiendo que había cumplido con su misión y deber. Y el Cielo, sí, pudo esperar unos decenios pero cuando se le abrieron las puertas entró en él la forma más común de ser santo: siéndolo.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (165)

El amor no se ve; la ternura, no se toca; la sonrisa, no es una flor que se palpa en un búcaro; pero menuda impresión nos hace el amor, la ternura, la sonrisa, la generosidad y el sacrificio.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.