InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Amigo de Lolo

8.06.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – El misterium iniquitatis

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – El misterium iniquitatis

Al pecado nos lleva una apetencia consciente de brutalidad, como una sed de fango y una codicia de instintos animales.” (Beato Lolo, de su libro El sillón de ruedas)

San Pablo, en su Epístola a los Romanos y, en concreto en los versículos 19 a 23 del capítulo 7 de esta nos dice esto que sigue:

“”19 puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. 20 Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí. 21 Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta. 22 Pues me complazco en la ley de Dios según el hombre interior, 23 pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros.”

Es decir que, muchas veces, por mucho que queramos… acabamos pecando.

Pues bien, sobre el pecado tiene Lolo muy claro cuál es el origen del mismo y aquí nos lo dice. Y eso nos quiere decir que al pecado no es que se llegue, digamos, sin saber porqué sino que hay unas causas que son bien claras y determinadas en las que solemos caer como algo hecho por costumbre…

Da la impresión de que el Beato de Linares (Jaén, España) reduce el pecado a lo que nosotros queremos hacer o, en fin, en cómo queremos ser. Y es que aquí nos habla, digamos, de un origen triple del misterium iniquitatis porque, verdaderamente y según nos dice el Apóstol de los gentiles es algo a lo que bien se le puede llamar misterioso por su origen y también por vencer nuestra voluntad con demasiada facilidad.

Eso del origen triple del que hablamos arriba es por esto que sigue.

En primer lugar, da la impresión de que a nosotros nos gusta más de la cuenta actuar con cierta brutalidad. Es más, es que casi lo hacemos inconscientemente porque tenemos arraigado en nuestro corazón hacer así las cosas que es, precisamente, a lo que se refiere San Pablo cuando dice que “ advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros.”.

De todas formas no es bueno escudarse en tal situación o circunstancia y valernos de una tal excusa para pecar algo así como si fuera imposible no hacerlo.

En segundo lugar, también da la impresión que en nuestra naturaleza humana (que, por cierto, es íntimamente pecadora desde el mismo principio del nacimiento), de que a ella le agrada más de la cuenta lo malo o peor que pueda haber en el mundo. Es decir, el “fango” del que habla Lolo. Por eso nos dice nuestro amigo que es algo así como si tuviéramos “sed de fango” y eso, como puede imaginarse, no es nada bueno para nuestra alma ni para tener una vida, digamos, apegada a la fe.

En tercer lugar, resulta bastante terrible que después de que hayan pasado algunos milenios desde que el ser humano lo es y desde, por tanto, ha dejado de formar parte del mundo “animal irracional” aún tengamos en nuestro ADN, en nuestra misma forma de ser, eso que el linarense universal llama “instintos animales”. Y es que los mismos no tienen nada que ver con el raciocinio ni con la capacidad de decidir lo que hacemos teniendo en cuenta las consecuencias de lo que podemos hacer. Es decir, que muchas veces actuamos como los animales irracionales que se dejan llevar por sus instintos. Y ya podemos imaginar las consecuencias que eso puede tener si hablamos del pecado: es más posible que llevados por ellos incurramos en diversos y múltiples pecados.

Todo eso es a lo que nos lleva el pecado. Ahora bien, como supongo que haría Lolo a lo largo de su vida, también tenemos la posibilidad de oponer resistencia a la brutalidad, al fango y a los instintos animales aunque para eso haya que tener la fuerza espiritual que tenía el Beato de Linares porque si no es así… en fin… pues eso, que ya sabemos lo que pasa y lo que, justamente, no le pasó a él.

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (167)

“Cada criatura tiene el amor dentro, afanándole el Reino de que es carne de nostalgia.”

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

1.06.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Quizá Lolo sufrió mucho por esto

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

No vamos a descubrir nada ni decir nada nuevo si sostenemos que Manuel Lozano Garrido, más conocido por Lolo y, con el paso del tiempo, Beato de la Iglesia Católicatuvo una vida de sufrimiento físico bastante notable. Es decir, que no lo pasó nada bien como atestiguan todos los que le conocieron y como él mismo dejó escrito en sus libros.

De todas formas, a lo mejor ayuda a comprender algo lo que le pasó a lo largo de su vida tener cierta idea de cómo surgió todo o, al menos, como podemos intuir que todo surgió.

La imagen que hemos entendido venía bien al caso es la que aquí hemos puesto. Y es que podemos ver a Lolo empuñando lo que podría parecer un fusil cuando, en realidad, es algo así como una Cruz empuñada por su mano de creyente. Y es que, en verdad, su participación en la Guerra Civil no pasó de ser, por decirlo así, algo simbólica aunque, como vamos a ver, con resultados verdaderamente escalofriantes para él.

Sabemos que su hermano Agustín resultó muerto por efecto directo de aquella guerra fratricida. Y Lolo, como es bien cierto, también ocupó su lugar allí donde le correspondía estar, según sus propias circunstancias.

Ya hemos dicho otras veces que Lolo pasó tres meses en la cárcel por hacer de “Tarsicio” y llevar la comunión a los que se encontraban entre rejas y eran creyentes católicos. También que aprovechó su tiempo en prisión rezando el rosario haciendo uno con los pelos de escobas anudados e, incluso, que ni aquellas circunstancias le hicieron perder el sentido del humor que, eso sí, perduró en su corazón y en su vida siempre.

Pues bien, una vez la guerra pasó por su puerta, el bueno de Lolo fue destinado al frente de Motril (Granada). Y entre las labores que le correspondió llevar a cabo, le tocó atender el funcionamiento de una centralita telefónica.

Cualquiera diría que eso no era nada peligroso. No, en principio. Sin embargo, la cosa se complicó cuando la tal centralita no se encontraba en un lugar, digamos, ordinario (un cuartel o una casa) sino que la misma estaba en especie de cueva que, para más desgracia para Lolo, tenía un grado de humedad más que elevado y que, para más inri, estaba situada a bastante profundidad. Y allí estaba nuestro amigo la mayor parte de los días de la semana cumpliendo con aquel deber que le había sido encomendado.

A consecuencia de eso, Lolo empieza a notar que algo no va bien en su cuerpo. Y es que bien podría haber sido la estancia en aquella cueva la que pudiera haber agravado una posible enfermedad reumática que tuviera quizá sin saber o, simplemente, que al haber sometido su cuerpo a una alta humedad acabó, en efecto, por contraer la dicha enfermedad que habría sido, por así decirlo, originada por aquella misión que le hicieron cumplir. Pero influir todo aquello… seguro que influyó.

Poco a poco se sintió peor de aquello y, cómo sería la cosa, que sus jefes acabaron enviándolo al hospital-base que se encontraba, no por casualidad, en su Linares natal. Y allí le pilló al final de la guerra que había tenido unas consecuencias físicas para Lolo que irían, como sabemos, a peor.

Eso sí, todo aquello, por muy malo que fuera, no le impidió seguir llevando una vida plena y, verdaderamente, entregada.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (166)

El fuego es la razón de todo, cuando ese fuego posee el maravilloso nombre de Amor.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

25.05.26

Amigo de Lolo – Una santidad, digamos, ordinaria

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

Es muy común tener por lógico pensar que los santos son personas que, a lo largo de su vida, han llevado a cabo algo así como hazañas muy importantes y que sus vidas están llenas de grandes circunstancias. Lo que pasa, en realidad, es que no somos capaces, muchas veces, de hacer lo que nos alcance la santidad.

Si hay un ejemplo que demuestra que lo puesto arriba, la tal realidad, no es así es el del Beato Manuel Lozano Garrido.

Quien lea la biografía de Lolo, o lea los libros que publicó o los artículos de prensa que dio a la luz pública, no verá ni en los primeros ni en los segundos nada que pueda denominarse extraordinario salvo, en todo caso, la aplicación directa que hace del don de la escritura que Dios le otorgó con largueza. Pero de otra cosa… en fin, nada de nada.

A lo mejor puede pensarse que decir esto es hacer de menos a un santo o a alguien que ha alcanzado los altares. Sin embargo, ni vamos a hacer eso ni aquí se podría permitir eso pues ya sabemos quién es aquel linarense que hizo de lo ordinario algo verdaderamente extraordinario.

Sí, aquí ha aparecido la palabra “extraordinario” que, según sostenemos, no es necesario que aparezca para que a alguien lo acaben citando en los libros de historia de nuestra fe como santo, siervo de Dios o Beato. Sin embargo, nosotros nos referimos a otra extraordinariedad, si puede decirse así.

En realidad, Lolo parte de su vida ordinaria, común, para hacer lo más difícil que se puede llegar a hacer y que no es otra cosa que comprender las causas y razones de su existencia y, desde tal comprensión, ser capaz de soportar carros y carretas al respecto de su salud, tan quebrada desde tan temprano…

Para Lolo, y según los perfiles que aquí mismo hemos traído, orar es algo más que ponerse ante Dios porque es darse por entero a su Creador; ayudar en lo más sencillo a su prójimo es un deber que no quiere quebrantar por muy quebrantado que esté él mismo; tener su vida como entrega graciosa (gratuita, queremos decir) no es más que la expresión de tener un corazón gigante y de gigante, pues grande era, y de carne (nunca de piedra) y más grande lo hacía en la fama de santidad que se estaba ganando a fuerza de ser, así, sencillo y humilde, dador de sí y manifestando la forma más adecuada de ser hijo de Dios.

Manuel Lozano Garrido, así dicho, sólo Manuel, era un hombre que en su comportamiento, su hacer, su propia y exacta existencia, nada se puede decir que fuera extraordinario cuando, al revés, todo lo era pues lo era su total ser, digamos, a ras de suelo pero siempre con el corazón en alto, mirando a Quien lo iba a llamar sabiendo que había cumplido con su misión y deber. Y el Cielo, sí, pudo esperar unos decenios pero cuando se le abrieron las puertas entró en él la forma más común de ser santo: siéndolo.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (165)

El amor no se ve; la ternura, no se toca; la sonrisa, no es una flor que se palpa en un búcaro; pero menuda impresión nos hace el amor, la ternura, la sonrisa, la generosidad y el sacrificio.”

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

18.05.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Entre el mundo y lo eterno

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Entre el mundo y lo eterno

El corazón dice: ‘Vivo, vivo, vivo’. Y el alma le responde: ‘Yo también, pero en mí es para siempre.’” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 144)

Como no puede ser de otra manera, nosotros, los seres humanos, tenemos una vida por vivir y por eso mismo todas aquellas circunstancias que nos son propias son, exactamente, lo que nos corresponde a cada uno de nosotros.

Cuerpo y alma. Dos aspectos de nuestra vida como hijos de Dios que saben que lo son y se reconocen en el mundo entre las criaturas creadas por el Todopoderoso pero que, a diferencias de ellas, lo hemos sido a su imagen y semejanza.

No es nada extraño que el Beato Lolo (Linares, Jaén, España) nos diga eso de que nuestro corazón dice que vive y, por decirlo pronto, es lo que nosotros nos conviene como es fácilmente comprensible. Y vivir, es cierto, lo hacemos cada cual de la manera que mejor podemos y, entre unas cosas y otras, vamos caminando. Y Manuel Lozano Garrido hizo exactamente eso: vivir, vivir y vivir según sus propias circunstancias que como sabemos, físicamente, no fueran las mejores.

Vivir es un regalo que Dios nos da cuando nos crea. Es decir, nos otorga una posibilidad tan importante de ser que de otra manera no entendemos que eso pudiera ser posible. Existimos, por tanto, porque Dios ha querido ponernos en el mundo a través de nuestros padres. Y vivimos, por tanto, agradeciendo un don tan grande como ése. Y vivimos, también, para que la gloria de Dios aumente y aumente hasta límites a los que nosotros no lleguemos nunca.

Para vivir, primero, debemos ser y, luego, aceptar el regalo del que hablábamos antes. Y es que siempre hay quien cree que vive porque sí y sin fundamento alguno. Pero nosotros, los hijos de Dios que sabemos que lo somos, lo tenemos eso muy claro: Quién nos ha creado y Quién nos mantiene en el mundo pues toda creación es suya.

Y luego está la otra parte de nuestro ser, de nuestra existencia: el alma.

El alma es algo así como nuestra cierta posibilidad de trascender. Es decir que también vive pero no lo hace en los pocos años (relativamente) que nuestro cuerpo habita en el mundo. No. El alma es duradera.

Que el alma no muere es, en sí mismo, una verdad que nos sirve de mucho consuelo cuando pensamos, nos ponemos a pensar, que el cuerpo, el nuestro, va a acabar volviendo al polvo del que salió. Pero eso no le pasa al alma, no, sino todo lo contrario.

Dice Santa Teresa de Jesús que la vida eterna es para siempre, siempre, siempre. Y tal forma de decir las cosas muestra que, en efecto, el alma va a vivir para siempre, siempre, siempre. Y eso, como decimos arriba, es algo que nos viene la mar de bien para las cuitas terrestres de las que tanto nos preocupamos.

Que el alma viva para siempre, que no muera y que, cuando sea el momento así querido por Dios se una a nuestro cuerpo es garantía cierta de que Dios nunca nos abandona ni nos ha abandonado muy a pesar de cómo somos tantas veces con Aquel que nos ha creado y mantiene. Y por eso estas palabras del linarense universal son tan importantes porque nos impele a escoger entre el mundo y lo eterno y, como es lógico y es de esperar, nos quedamos con lo segundo, ¡Vaya que sí!

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (164)

El oro de los hombres es el amor. Quien ama se enriquece y tanto más posee cuanto más generosamente ejercita su gracia de ternura.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

11.05.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Somos un milagro de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Somos un milagro de Dios

Cada segundo de la vida humana supone un milagro, muchos milagros.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 80)

Nosotros, que nos miramos, y vemos un ser que, aunque tenga muchas pegas y seamos no siempre buenos, un ser, decimos, que resulta maravilloso y siempre nos preguntamos el cómo de nosotros, que vinimos a ser, sí…

Los creyentes, al menos los católicos, tenemos más que claro que una de las verdades que cimenta nuestra fe es que Dios es Creador. Es decir, que de la nada lo hizo todo y, además (y eso no debemos olvidarlo nunca) todo mantiene porque no lo dejó de su mano una vez, por así decirlo, lo trajo a la existencia.

Por tanto, que el Todopoderoso, hace uso exacto del poder que tiene, quiso que las cosas vinieran a ser porque antes no lo eran. Y así, según se relata en el Génesis, empezó a crear y lo hizo según fue el orden que tenía por bueno y mejor. Y creó la tierra, el sol, los animales, las plantas, etc. Y, para finalizar, quiso que en el mundo existiera alguien que pudiera gozar de una creación que, de la nada, lo fue todo. Y creó al hombre y creó a la mujer.

La creación de la criatura de Dios, del ser humano, del hombre y de la mujer, no debió ser cosa baladí o sin importancia. No. Es seguro que Quien todo lo puede tuvo que poner lo mejor de sí mismo y, por eso, somos semejanza suya porque nos creó como quería que fuésemos.

Todo, en esto, a nosotros, nos parece un milagro, un hecho extraordinario.

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque Dios puso en sus hijos un corazón para amarlo,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque infundió el Espíritu Santo en cada alma que se unió a cada cuerpo,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque quiso para nosotros las mejores cualidades que un ser podía tener,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque nos proveyó de un cuerpo cuyo funcionamiento es, en sí mismo, un milagro,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque quiso que, tras acabar la vida en el mundo, en este valle de lágrimas, nuestra alma fuese cabe sí,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque su Amor fue tal que prometió nunca abandonarnos y, en efecto, nunca nos abandona,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque … En fin, que mucho de lo que somos y vemos que somos no puede ser que no sea algo milagroso, algo que, de forma extraordinaria, Dios quiso que así fuera.

El caso es que todo esto a nosotros nos parece muy bien y sabemos que tuvo que ser así pero también nos gustaría tener un conocimiento, digamos, más directo de todo ese proceso que, siendo tan maravilloso es, a su vez, tan extraordinario. Y para eso, es cierto, debemos esperar.

Debemos esperar, decimos, al momento en el que, cuando Dios quiera que eso sea, podamos tener la Visión Beatífica y gozar de la Bienaventuranza. Entonces, entonces, lo conoceremos todo. Pero todo, todo. Y eso, es seguro, es algo que hace mucho tiempo (el tiempo de aquí, del mundo) ya le pasó al Beato Lolo, ¿Verdad, Manuel?

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (163)

¿De dónde pudo venir, sino de Dios, este prodigio que es salirse y florecer briosamente en el corazón de los otros?”

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.