24.08.20

Venerable Marta Robin – Vivir y morir de amor

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Vivir y morir de amor

 

“Que yo viva de amor, en el amor, para morir de amor y que el último suspiro de mi corazón, el último canto de mi alma, sea un acto del más puro amor.” (Diario íntimo, 26 de febrero de 1930)

 

Es bien cierto que, en general, aquellas personas que reconocemos que somos hijos de Dios tenemos claro, más o menos, que hay una serie de realidades espirituales que no sólo debemos respetar sino que, además, debemos llevarlas a la práctica lo mejor que Dios, nunca mejor dicho, nos dé a entender.

También sabemos, según el primer Mandamiento de la Ley de Dios, que debemos amar a nuestro Creador por encima de todas las cosas. Y eso, digamos lo que digamos, no siempre lo llevamos a cabo porque, simplemente, ni nos conviene (según nuestro entender, claro está) ni nos da la santa gana hacerlo.

Hay quien, al contrario, esto lo tiene más que claro. Y nuestra hermana en la fe católica, la Venerable Marta Robin, es una de las personas que sí, que saben a qué atenerse cuando dicen y repiten que aman a Dios por encima de todo.

En este texto de su íntimo Diario pone sobre la mesa la intención de quien ama a Dios, la voluntad de quien quiere seguir amando a Dios y, por fin, el efectivo hacer de quien no deja de mar a Dios.

Todo, sí, en la vida, ha de ser amor y, por eso, todas nuestras acciones tienen que ser llevadas por el amor, ser formadas por el amor y, en definitiva, tener su raíz en el amor.

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23.08.20

La Palabra del Domingo - 23 de agosto de 2020

 

Resultado de imagen de SAnta BibliaMt 16, 13-20

“13 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’ 14 Ellos dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.’ 15 Díceles él: ‘Y vosotros ¿quién decís que soy yo?’ 16 Simón Pedro contestó: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.’ 17 Replicando Jesús le dijo: ‘Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.’ 20 Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo.”  

 

 

COMENTARIO

 

El que en otro tiempo era llamado Cefas y vino a ser Pedro

 

Jesús era la mar de curioso. Le gustaba saber lo que pensaban de Él. Se quiere decir que le gustaba escucharlo en boca de otros porque saberlo, por ser Dios, lo sabía aunque pueda creerse que, en cuanto hombre no podía saberlo todo. Sí, claro, en cuanto Dios.

Pero este texto del evangelio de san Mateo resulta curioso porque es circular. Resulta que empieza y acaba de la misma forma que no es otra que diciendo Jesucristo que era el Enviado de Dios, el Mesías… el Cristo. Al menos tiene tal espíritu.

Así les pregunta a sus discípulos que qué decía la gente al respecto del Hijo del hombre que es una forma de decir, a tenor del profeta Daniel (7, 14), que sería quien Dios enviaría, en la plenitud de los tiempos, para salvar a la humanidad. Y luego, al final de las palabras recogidas por el que fuera recaudador de impuestos, el mismo Jesús manda a los discípulos que no digan que era, precisamente, el Cristo.

Esto ha de querer decir, en primer lugar, que Jesús sabía, a la perfección, que era, en efecto, el Enviado de Dios, el Mesías… el Cristo o, lo que es lo mismo, que no fue una invención de sus discípulos que, tras la muerte, quisieran dar importancia al Maestro que habían conocido y que había muerte en la Cruz de infamante muerte o, algo así, como una manipulación interesada para cimentar una nueva fe, una nueva religión.

Pero, en segundo lugar, y no es poco importante, el hecho de que tuviera conciencia de su ser divino tenía que querer decir que no podía quedarse su vida entre sus semejantes como la que lo hubiera sido de alguien importante sin más objetivo en la vida que ser, eso, importante entre los suyos y, como mucho, entre los más alejados que pudieran conocerlo. Tenía, por lo tanto, que nombrar a alguien para que fuera, digamos, su representante en la Tierra, su Vicario.

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21.08.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – 1,4,2,1,1

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No. Que nadie crea que el título del artículo de hoy tiene que ver con alguna fórmula matemática o algo por el estilo. No. Más que eso tiene que ver, en todo caso, con un fórmula de supervivencia de la Tierra Media.

Todo esto tiene que ver con el Concilio de Elrond y con las consecuencias de este, la menor de las cuales no es, precisamente, la constitución de la Compañía del Anillo, nombre que, por cierto, da título a la primera parte de El Señor de los Anillos.

Seguramente, más de un lector habrá averiguado que nos referimos a los integrantes de la citada Compañía, a saber:

 

1 – Por Gandalf, un mago.

4 – Por los Hobbits que allí están: Frodo, Sam, Merry y Pippin

2 – Los hombres que participan: Aragorn y Boromir

1 y 1 – Representantes de las otras razas: Légolas, llamado Hojaverde, por los Elfos y Gimli, por el aguerrido grupo de los enanos.

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19.08.20

Beato Manuel Lozano Garrido – Lolo, en la prensa – “Carta a Judas, “el fracasado”

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Con este artículo, hacemos un alto en la serie de artículos sobre citas de libros del Beato Lolo para traer uno de los artículos que publicó en la prensa de su tiempo.  Y lo traemos hoy porque nos ha impresionado sobremanera. Lo reproducimos en su totalidad, para gozo del amable lector y, luego, procuraremos no hacerlo de menos con un comentario.

Se titula el artículo, publicado en el Diario “Jaén” el 22 de marzo de 1968, 

 

“Carta a Judas, “el fracasado

 

“A un Judas que ha hecho keriots de ciudades con rascacielos y señales de tráfico; al peor Judas de todos los tiempos, quitando a aquel que se atrevió a comerciar con el propio Dios, ese de corbata, reloj de pulsera y estilográfica, en su despacho con dictáfono y muebles de metal; al Judas vivo entre los satélites; al Judas pulcro, a un  Judas que nadie ve, pero que nos da escalofrío sentir su zancada en las páginas de los diarios. 

Judas: te escribo con escalofrío en una tarde en la que ya pica el sol de la primavera. Hay mucha luz en el cielo y tengo entre las manos un periódico de colorines. Lo que me asusta es el bárbaro poder y el dominio de tu puño cerrado, hecho trilogía de rapiña, soberbia y odio. Fíjate: aquello tuyo de las treinta monedas, que era apenas una modosa aspiración a la casita con delantera donde paladear una frasca de vino, te ha ido ensanchando la ambición hasta el manejo de dividendos, de masas y de naciones ¡Qué pena, Judas, que tu engaño sea tan descarado como el timo de la estampita y los hombres sigamos oyéndote con las orejas huecas, mientras recontamos monedas con prisa. 

Lo peor de todo es que los Judas, sin tocarnos, nos dan codazos en el corazón y nadie cae en el moderno deicidio de los hombres vendidos y crucificados a la vera. A una criatura se le besa en la noche y se le entrega firmando con la misma mano un convenio colectivo y una carta suspendiendo ventas por reajuste y subida de precios. Uno huye del Cenáculo y agarra treinta monedas en el Sanedrín reconociendo que hace falta subir los salarios y decir que se suben repartiendo la paga de “beneficios” en doce meses y comiéndole de paso el cuarenta por ciento. 

Mira, Judas, que es a lo que voy; tú tomabas un denario, pasabas las uñas por el bordillo con ansia, lo colocabas sobre la palma, cerrando la mano con fuerza, y por el brazo que se dobla y se tensa, notabas que subía la médula del dinero. Ahora se hace lo mismo en secreto, y se ceba la cuenta corriente, pero además, el puño se cierra por ansias de mando, por deseos de subirse de puntillas sobre los demás; de que la gente piense al dictado de vuestras ideas y no hable más que como si tuviera un pañuelo dentro de la boca; de que esa hermosa palabra que se llama “libertad” de cada criatura vaya por las aceras dentro de un hombre moralmente lisiado. Es la nueva cosecha que refinas en Biafra, Oriente Medio, o Vietnam: los golpes de fuerza para regodearse en el espejo de los micrófonos o pasear las calles con motoristas y “Cadillac”, cabezas dobladas al borde de la calle, chasquido de pavo real en los tronos de las Casas Azules, Verdes o Amarillas. Y aún hay más: las bombas de plástico sobre los hospitales, los secuestros de enemigos, el muro fratricida de Berlín, esa vena loca, tu tercer puño de rencor; Judas, hidra de tres cabezas: la avaricia, la soberbia y el odio. 

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17.08.20

Venerable Marta Robin – Someterse a Cristo de forma gozosa

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Someterse a Cristo de forma gozosa

 

“Soy vuestra pequeña víctima de amor, ejerced sobre mi todos vuestros derechos, disponer de mi a vuestra voluntad. Yo cuento con vuestra luz para iluminarme, con vuestro brazo para sostenerme.” (Diario íntimo, 26 de enero de 1930)

 

No son pocas las ocasiones en las que decimos que, con conocimiento cierto, Dios está por encima de todas las realidades que podemos decir o imaginar y que lo mismo podemos sostener acerca de su Hijo, Jesucristo.

Podemos decir que sí, que conocemos las generales de la Ley de Dios y que estamos de acuerdo con ellas. Al menos, en teoría…

De todas formas, no son pocas las otras ocasiones en las que eso mostramos que es sólo teoría y, en general, suele ser lo que hacemos… que no aplicamos para nada tal superioridad espiritual y real.

Sin embargo, entre los hijos de Dios hay quien sabe muy bien, a tal respecto, a qué atenerse y lo deja bien dicho, para que nadie se lleve a engaño. Y entre tales creyentes está la Venerable Marta Robin.

Nuestra hermana en la fe sostiene lo que resulta obvio pero que la mayoría de las veces ni tenemos en cuenta y, lo que es peor, no tenemos intención de tenerlo: somos algo más que hermanos de Cristo.

Marta Robin dice que es una víctima. Pero no se refiere a que sea alguien que ha recibido algún tipo de Mal sino otra clase de víctima. Y es que ella se sabe que lo es porque ofrece su misma vida en obsequio de Cristo y, así, de Dios.

Pero no sólo dice eso la Venerable francesa porque profundiza más aún en lo que sabe que es.

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16.08.20

La Palabra del Domingo - 16 de agosto de 2020

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 Mt 15, 21-28

21 Saliendo de allí Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. 22 En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: ‘¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.’ 23 Pero él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: ‘Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros.’ 24 Respondió él: No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.’ 25 Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: ‘¡Señor, socórreme!’ 26 Él respondió: ‘No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.’ 27 ‘Sí, Señor - repuso ella -, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.’ 28 Entonces Jesús le respondió: ‘Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.’ Y desde aquel momento quedó curada su hija.”

      

COMENTARIO

 

Efecto espiritual de la fe

 

A Jesús le seguía mucha gente. Hoy día podríamos decir que era un líder y que, por eso mismo, de entre las personas que iban, literalmente, tras Él, muchas lo harían, precisamente, por ser alguien con fama ganada por lo que hacía pero que, en verdad, tenían poca fe. Los llamaba, más bien, la aureola del extraordinario hacer de Cristo. 

Todas las personas, sin embargo, no eran así. Gracias a Dios, que infundió en ellas la creencia y la confianza en Él mismo como Creador y supieron escuchar, en su corazón, la llamada, bastantes de sus contemporáneos estaban, en efecto, con el Hijo de Dios porque sí creían en el mismo. 

Creer, como sabemos, no es cosa baladí o de poca importancia. No lo es porque supone, en primer lugar, poner la confianza y el corazón en Alguien; en segundo lugar, porque hacer tal cosa tiene, ha de tener, consecuencias, en la vida del creyente o de quien confía. No se tiene fe, por lo tanto, si sólo hay un acatamiento a la voluntad de Dios de palabras para afuera pero, en realidad, no se es consciente de llevar el Espíritu del Creador en el corazón. 

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14.08.20

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – ¿Qué es el Anillo Único?

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Francamente, el tema del Anillo Único, que es el que planteamos en el artículo de hoy, nos parece que es más que interesante. Y es que ya sabemos que aquí y en esto tiene una importancia más que destacada. De todas formas, el pasado 24 de agosto, el del año 2019, ya tratamos esto pero desde otro punto de vista que tenía que ver más con la historia del mismo.

Es cierto que eso de llamarle “Único” a un Anillo donde otros muchos hay en el mundo y la historia de la Tierra Media, ha de querer decir algo. Vamos, que único, único, no era, así, en minúscula o por número de existencia…

De todas formas, tal forma de hablar ha de tener mucho que ver con el sentido que se le pueda dar al mismo o, lo que es lo mismo, lo que significa en todo este mundo fantástico subcreado por J.R.R. Tolkien.

Partiendo de la base escrita (en Lengua Negra, lo que lo dice todo y más que dice…) en el propio Anillo, a saber, muestra una clara voluntad:

 

Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos,

un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas.

 

¿Hará falta decir algo más? Pues sí, hará y se va a hacer.

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12.08.20

Homilía del Centenario de Lolo (1920-2020)

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Hoy, a diferencia de lo que hacemos todos los miércoles, no vamos a traer aquí ningún texto del Beato Manuel Lozano Garrido. Y es que queremos aportar el texto de la Homilía que el P. Rafael Higueras Álamo, a la sazón Postulador de la Causa de Canonización (ya lo fue de la de Beatificación) de Lolo pronunció en el momento adecuado para ello. Y la traemos aquí porque, de verdad, vale la pena conocer, de mano de quien conoció al linarense universal en los últimos años de vida, de quien supo entenderlo y, en fin, de quien estuvo a su lado hasta el último momento, lo que nos pueda decir que siempre, siempre, será importante y edificante.

 

Homilía Centenario del nacimiento del beato Manuel Lozano Garrido

9 de agosto de 1920-2020

Momento de la Consagración

Celebramos con gozo el regalo que Dios hizo a su Iglesia por el nacimiento (hace hoy 100 años), del beato Manuel Lozano Garrido. Un regalo de Dios a su Iglesia; porque los santos son regalos de Dios a la Iglesia Santa, al mundo entero; y, en este caso de nuestro querido “Lolo”, un regalo a Linares: aquí nació, aquí vivió, aquí trabajó, aquí se santificó y aquí murió.

En una página dedicada a la santidad, en el primer libro que publicó nuestro amigo Lolo (El sillón de ruedas) (1), dice que la grandeza de la perfección, de la santidad, está precisamente en ir superando, día a día, los defectos propios de nuestra naturaleza.

1.-  Hemos escuchado, en el Evangelio, el miedo de los discípulos de Jesús, cuando creen que es un fantasma quien se acerca andando sobre las aguas del mar. Y Jesús les dice: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”.

Pedro tuvo miedo. Los discípulos tuvieron miedo… Nosotros en muchas ocasiones también tenemos miedo del camino que se nos abre por delante. ¡Lolo también tuvo miedo!

Lucy, su hermana del alma, lo cuenta así, en su declaración ante el tribunal diocesano cuando se instruía  el proceso para la Beatificación:

“… la noche-víspera de su muerte, le escuché decir muchas jaculatorias. Pero, una de las veces que me acerqué a él, me dijo: ¡Qué mala sombra, quiere el demonio meter la pata!”

Lolo sentía miedo a la muerte. Él escribió una preciosa página en “Las estrellas se ven de noche” (2)  Allí aparece claro como él se siente humano, pobre, necesitado; y  consciente de sus limitaciones que le hacen muy débil y dependiente. Por eso escribe pensando en su hermana Lucy, que es para él sus manos, sus pies, su fuerza y su amparo:

       “Morir sin ella ¡que escalofriante y desolador se me hace así el cruce de la raya final; pero, algo, como el chasquido de un foco que se enciende de pronto, me cruje en medio de la noche oscura del interior, iluminándolo todo en fe y en gracia de recuerdos”.

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10.08.20

Venerable Marta Robin – Así es Dios

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Así es Dios

“Hay en Dios tanto amor, tanta bondad, tanta caridad con la suficiente fuerza como para mantener plenamente, superabundantemente todas las necesidades humanas.” (Diario íntimo, 22 de enero de 1930)

 

Sí, nosotros sabemos que Dios es Todopoderoso. De hecho así lo llamamos, Todopoderoso, para indicar que, en efecto, tiene todo el poder. Y no nos equivocamos en nada ni exageramos tampoco como sostenemos, como creyentes o, simplemente (en caso de no serlo) como personas con sentido común.

Ese principio básico, esencial y de raíz, de nuestra fe católica, lo sostiene la Venerable Marta Robin cada vez que escribe algo. Y es que ella, por su especial cercanía con su Creador, puede decir lo que dice y, simplemente, lo dice. Y a nosotros nos viene la mar de bien que creyentes como Marta nos digan las cosas de forma que las podemos aprender y las llevemos a nuestro corazón para que, desde él, al mundo salga nuestra forma de ser con tan contenido.

Pues bien, eso de que Dios es Todopoderoso a lo mejor se puede entender (antiguas, muy antiguas concepciones así lo entendían) como que sus ejércitos van a arrasar el mundo increyente y lo van a transformar en uno que tenga a bien aceptarlo como el Único Dios existente, Padre de todo lo existente y, en fin, mantenedor ahora mismo de todo lo existente.

Pues no, las cosas, en materia de fe no son ni pueden ser así.

Es cierto, como decimos, que el poder de Dios es ilimitado. Pero nuestra Venerable hermana va por otro camino que es, exactamente, el mismo que siguió Jesucristo cuando fue enviado al mundo. Y no se trata, como muchos creían y querían, el de la espada en mano y la sangre en el suelo de los enemigos de Dios. No. Ni era así ni podía ser así.

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9.08.20

La Palabra del domingo – 9 de agosto de 2020

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Mt 14, 22-33

“22 Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. 23 Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. 24 La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. 25 Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar. 26 Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: ‘Es un fantasma’, y de miedo se pusieron a gritar. 27 Pero al instante les habló Jesús diciendo: ‘¡Animo!, que soy yo; no temáis.’ 28 Pedro le respondió: ‘Señor, si eres tú, mándame ir donde ti sobre las aguas.’ 29 ‘¡Ven!’, le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. 30 Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: ‘¡Señor, sálvame!’ 31 Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: ‘Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?’ 32 Subieron a la barca y amainó el viento. 33 Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: ‘Verdaderamente eres Hijo de Dios.’”

 

COMENTARIO

Confiar en Cristo

Tener fe es, en esencia, confiar en Aquel en quien creemos. Por eso mismo si se nos pide algo por parte de Quien nos creó sólo podemos asentir a lo que sea y hacer, eso sí, lo que buenamente podamos con los talentos que, por cierto, también nos donó.

La barca de la Iglesia es zarandeada por muchos vientos de mala doctrina o, simplemente, por el mundo con sus añadidas mundanidades. Seguir, entonces, en el seno de la Esposa de Cristo sólo puede hacerse si es que se tiene confianza en Quien la fundó que no es otro que Jesucristo, Hijo de Dios y hermano nuestro.

Algo así les pasaba a los discípulos que, aún conociendo a Jesús demostraban no llegar, aún, a tener en sus corazones al Maestro. Creen, al ver a aquella persona que no conocían, en principio, que se trataba de un fantasma o, lo que es lo mismo, de un ser que no tenía vida sino que se aparecía, a su antojo, a quien quería. Tuvieron miedo aquellos rudos pescadores de lo que no conocían.

Cristo, sin embargo, como tantas veces haría (incluso tras la resurrección cuando los encontró escondidos por miedo a los judíos) los anima a darse cuenta de que no había razón para pasar aquel mal rato. Por eso dice “Soy yo”, yo soy el que soy que es mención del nombre que Dios dio de sí mismo y que recoge el Antiguo Testamento.

Pero, incluso aquellos entre aquellos miedosos había uno, Pedro, que confiaba en Jesús bastante. Por eso le dice que le mande ir hacia Él y que, en tal caso, estará seguro de que no habrá problema alguno. Y va hacia Él porque confía en la palabra de Cristo.

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