19.09.22

Un amigo de Lolo – “Lolo, libro a libro” – Cómo es Dios

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de LoloManuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Las golondrinas nunca saben la hora“ libro con el que damos comienzo un año nuevo, el 2022. Y, para más información, digamos que se trata de un diario que abarca entre el 2 junio de 1961 y el 20 de agosto de 1965 o, lo que es lo mismo, contempla la vida de Manuel Lozano Garrido durante cuatro años.

Cómo es Dios

  

“Primera noticia. ‘En los Estados Unidos han condecorado a un general japonés que fue el peor de sus enemigos durante la última guerra’.

 

Moraleja: Dios es todavía más generoso. Le escupimos, le pisoteamos, un buen día le pedimos perdón y Él nos abraza y nos da a gustar la Gloria para siempre…” (Las golondrinas nunca saben la hora, p. 95)

 

 El 3 de junio de 1962, Lolo escribe en su diario que “Dios tiene que hablar y lo hace con proverbios, con parábolas o con lo que haga falta”. Y acto seguido pone una serie de ejemplos de noticias en las que el Beato de Linares (Jaén, España) aprecia más que bien la mano del Creador y Todopoderoso Padre Eterno. Y la primera de ellas es la que hemos traído aquí y dice, como pueden leer arriba, lo que dice.  

Es más que sabido que entre la justicia del hombre y la de Dios hay muchas diferencias. Y las hay porque no es lo mismo, precisamente, el corazón de la criatura de Dios que el del Creador. 

De todas formas, pareciera que se acercan uno y otro en este texto en el que vemos que se ha perdonado, mediando condecoración, a una persona que, según dice Lolo (y sería verdad) que era el peor de los enemigos del pueblo americano del norte. Y es que ya sabe que, a veces, el vencedor puede mostrar misericordia con el vencido que, para eso, ha sido vencido… 

La cosa, sí, supone una extensión apropiada del perdón e, incluso, de la misericordia. Sin embargo, Lolo sabe que Dios es más, que es mucho más y por mucho más que digamos siempre nos quedaremos cortos. 

Lolo entrevé generosidad en condecorar a quien ha sido enemigo. Es más, pareciera que es algo fuera de lugar pero, como decimos, el vencedor que muestra tal tipo de comportamiento podemos considerar que ha sabido ganar cosa que, por cierto, no siempre es fácil… Y ahí está la mano de Dios… ablandando los corazones.  

Sí, hay generosidad en un gesto así. Sin embargo, sabe nuestro amigo que Dios es “todavía más generoso”. Y entonces viene a decir qué es lo que solemos hacer con Aquel que nos creado y, no lo olvidemos, nos mantiene en el mundo. 

Que nosotros escupimos a veces en el rostro de Dios (pensemos a qué nos referimos con eso) es algo que no nos es desconocido. Y no lo es porque en algunas ocasiones hacemos eso cuando queremos despreciar lo que supone Dios para nosotros y, en tal manera, le escupimos como cuando hacemos tal cosa con alguien a quien queremos manifestar nuestro más absoluto desprecio… 

Que nosotros pisoteamos a Dios mismo (aunque eso, en realidad, sea imposible) es algo que no nos es desconocido porque en alguna que otra ocasión hacemos como que no lo queremos y hacemos como cuando ponemos nuestra planta del pie en algún animalillo que creemos nos molesta. Queremos acabar con el mismo y, eso, lo pisoteamos, también aquí despreciando su propia existencia. 

Pero como no somos tontos del todo (¡del todo!) es de esperar que tales acciones nuestras nos pesan en el corazón y, al fin y al cabo y por necesidad espiritual y, creemos, que por amor también, acudimos a Dios para pedirle perdón por nuestra horrible forma de ser en muchas ocasiones. 

¡Qué difícil es para el hombre perdonar lo que hemos dicho que a veces hacemos con Dios! A veces es, incluso, imposible. Pero Dios tiene un corazón mucho más grande que eso. Y, como nos dice Lolo, “nos abraza” con lo cual consigue que nos creamos y sepamos perdonados. 

Pero, siendo eso ya suficiente para nuestros contritos corazones, el Padre Eterna (que no se conforma con perdonarnos por su corazón tierno) quiere que sepamos que la Gloria, la que nos ofrece a cambio de el bien ser y el bien estar de sus hijos, nos la ofrece para siempre y, como diría Santa Teresa es para siempre, siempre, siempre. 

Ciertamente, la moraleja de los cuentos viene a ser como un tipo de lección que debemos aprender. Y eso es lo que es esto, precisamente y que Lolo llama, precisamente, así, “moraleja”: Dios siempre espera que le pidamos perdón porque el Creador es como es, así, Él mismo.

  

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

17.09.22

La Palabra para el Domingo - 18 de septiembre de 2022

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Como es obvio, hoy no es domingo 18 sino sábado, 17 de septiembre de 2022. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.


También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

Lc 16, 1-13


“1 Decía también a sus discípulos: ‘Era un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; 2 le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando.’ 3 Se dijo a sí mismo el administrador: ‘¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. 4 Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas.’ 5 ‘Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’ 6 Respondió: ‘Cien medidas de aceite.’ Él le dijo: ’Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.’7 Después dijo a otro: ‘Tú, ¿cuánto debes?’ Contestó: ‘Cien cargas de trigo.’ Dícele: ‘Toma tu recibo y escribe ochenta.’ 8 ‘El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz. 9 ‘Yo os digo: Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas.10 El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho. 11 Si, pues, no fuisteis fieles en el Dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? 12 Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro?13 ‘Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.’”


COMENTARIO

Saber a Quién debemos servir

La astucia es propia del ser humano. Queremos decir que si hay algo que caracteriza al ser creado por Dios es que busca salir de las malas situaciones por las que pasa haciendo uso de la inteligencia que Dios le ha dado. En muchas ocasiones, sin embargo, se trata de uso torcido de la misma.

El administrador referido por Cristo era muy astuto. Sabía que quedando bien con los deudores de su señor ellos lo iban a tener en cuenta cuando llegara la mala situación a la que se iba a enfrentar y que no era otra quedarse sin trabajo. Por su edad y por su falta de costumbre de hacer otro sabía que tendría muchos problemas para sobrevivir. Y entonces la vertiente pícara entra en juego. Y, humanamente hablando, hace las cosas según sus intereses y según los de los deudores de quien, hasta entonces, le había tenido a su servicio.

Pero las cosas, para Cristo, no son como son para el resto de personas. No. Para el Hijo de Dios, que conoce la voluntad del Padre, son muy distintas.

Es cierto que, en apariencia, la astucia de aquel administrador, le iba a acarrear, en un futuro inmediato, un beneficio personal. Pero a la larga nada de eso le iba a ser imputado como bueno ni tenido en cuenta por Dios como si fuera expresión del proceder recto de un hijo Suyo.

El caso es que al prójimo hay que tenerlo en cuenta como Dios quiere que lo tengamos, hasta tal forma, que podamos llegar a perjudicarnos a nosotros mismos al cumplir el amor que le debemos. Y eso es muy difícil de aceptar por la gran mayoría de hijos de Dios. ¿Perjudicarnos a nosotros mismos así? ¡Impensable!
Y entonces es cuando no hacemos lo correcto. Y Jesús nos lo advierte con toda claridad: si no somos fieles en lo pequeño no podemos esperar que podamos serlo en lo grande. Y eso sí es tenido muy en cuenta por Dios Padre que no quiere que su descendencia actúe según qué forma (pongamos como ejemplo el caso de tal administrador)

Y es que no es nada extraño esto que dice Jesús. Y no lo es porque si creemos que un pecado que consideramos pequeño (seguramente no lo es) nada ha de repercutir en nuestra vida espiritual es que estamos demasiado equivocados. Todo cuenta en lo bueno pero también en lo malo.

Y luego, el mensaje importante, el que sustenta todo este texto del Evangelio de San Lucas: a quién servir.

Servir a un señor, bien sea humano o divino (Dios Todopoderoso) entra dentro de la naturaleza del ser humano. Es decir, a uno u Otro debemos servir. Pero no es posible decir que se sirve a los dos a la vez. Y, en este caso, Jesús pone el ejemplo del dinero… y Dios.

No Puedes Servir A Dos Amos: Mateo 6:24. Significado

Nadie puede negar que, desde que el dinero se convirtió en moneda de cambio por el trabajo, la compra, etc. no ha dejado de ir incrementando su importancia en la vida del hombre. ¡Qué decir de ahora mismo, de este mundo en el que vivimos acerca del dinero!

Pues bien, lo que no es posible es querer servir al mismo y a Dios. Y no es posible porque el egoísmo por el primero nos hará cometer actos, seguramente abusivos, en lo que creemos es un beneficio particular. Y entonces habremos olvidado a nuestro Creador y a toda su íntegra santa Ley. Por eso no podemos hacer como si fuera posible servir a uno y a Otro.

Debemos, pues, escoger. Y no se trata de una decisión baladí sino de una que tiene reflejo directo en nuestra vida de ahora, en el mundo pero, sobre todo, en la que ha de venir, en la eterna. Y es que despreciar a Dios por el dinero, por servir a otro señor que no sea el Señor, sólo puede tener consecuencias malas para nosotros. Y no es que Dios nos vaya a castigar por eso sino que nosotros mismos, voluntariamente, nos hemos castigado con nuestras acciones u omisiones sustentadas en un amor desmedido hacia lo que es caduco.

PRECES

Por todos aquellos que no es fiel en lo poco.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que aman en exceso el dinero y olvidan a Dios.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN


Padre Dios; ayúdanos a amarte por sobre todas las cosas.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

……………………

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber lo que nos corresponde hacer es saber lo que quiere Dios de nosotros.

12.09.22

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” – La realidad misma de Lolo

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de LoloManuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Las golondrinas nunca saben la hora“ libro con el que damos comienzo un año nuevo, el 2022. Y, para más información, digamos que se trata de un diario que abarca entre el 2 junio de 1961 y el 20 de agosto de 1965 o, lo que es lo mismo, contempla la vida de Manuel Lozano Garrido durante cuatro años.

La realidad misma de Lolo

 

“Nos liamos la manta a la cabeza y hemos liquidado las zapatillas. Llevaban conmigo sus diecinueve años cabales. Desde principio ya hube de utilizarlas a medio uso, sin talones. Lo pienso y sí: resulta que no he dado con ellas ni un leve pasito. Como las suelas estaban siempre inmaculadas, pues hala, a usarlas en zapatillas de verano, de invierno y de lo que se presentara. Se fueron, sin pena ni gloria, en el cubo de la basura, pero me han dicho que, en la suela, los dos números cuarenta y uno de la medida estaban intactos, casi se diría que tristes, con la tristeza de una misión no cumplida: la de ayudar a caminar.” (Las golondrinas nunca saben la hora, p. 90)

 

Es cierto y verdad que de Manuel Lozano Garrido, Lolo y, con el tiempo, Beato de la Iglesia Católica se sabe que mucho sufrió físicamente a lo largo de su corta vida y que pasarlo bien, digamos que a ese nivel, más bien poco o, mejor, seguro que lo hizo hasta que a principios de los años 40 del siglo pasado se le presentó aquella enfermedad que lo llevaría, con el paso de los años, directamente al Cielo. 

En sus libros podemos leer muchas veces que su sufrimiento lo tuvo más que claro y así lo manifiesta en sus páginas en abundantes ocasiones. Sin embargo, en algo que pudiera parecer accesorio como son, por ejemplo, unas zapatillas, está encerrado el sufrimiento mismo. Y Lolo lo muestra en este párrafo de su libro “Las golondrinas nunca saben la hora”. 

Antes que nada hay que hacer notar el rasgo de humor (¡Sí, humor!) que muestra aquí mismo el Beato de Linares (Jaén, España) Y es que dice que se han liado “la manta a la cabeza y hemos tirado las zapatillas”. Y es que no es mucho aquello que tiran pero que, dadas sus circunstancias, a lo mejor era importante. Sin embargo, nosotros creemos que Lolo eso lo dice en broma. 

De todas formas, hay algo que no es broma y es lo que, a raíz de aquel “tirar las zapatillas” supone eso o, vamos, lo que ha supuesto a lo largo de aquellos diecinueve años que las ha tenido en sus pies… 

El caso es que si esto lo escribe Lolo en su diario el 2 de mayo de 1962 y nos retrotraemos los 19 de los habla nos vamos al año 1943 que es, más o menos, unos cuantos meses después (a lo mejor algo más…) de que le dijeran que lo suyo no tenía arreglo. 

El ser de aquellas zapatillas de Lolo no fue el que tenía que ser. Y es que, como sabemos, la función de unas así es, simplemente, caminar, ayudar en el andar del ser humano que las lleva. Pero Manuel Lozano Garrido no era, en tal sentido, un ser humano como los demás porque su enfermedad atacó pronto a su movilidad. Y así, como bien dice él mismo, no dio “ni un leve pasito”. Y lo dice así, con ese diminutivo que da sencillez a su situación y la hace, digamos, más digerible.

No. Lolo, con aquellas zapatillas no pudo dar ni un paso y por eso no cumplieron con su función y, como dice Manuel, fueron al cubo de la basura “con la tristeza de una misión no cumplida: la de ayudar a andar”. Pero, al menos, pudo hacer uso de ellas durante todas las estaciones de los 19 años que lo acompañaron en su no andar, en su sillón de ruedas… 

Nos dice Lolo que aquellas zapatillas se fueron de su vera con la tristeza de no haber cumplido con su misión. Y, miren ustedes por dónde, a nosotros también nos produce tristeza que pasara eso con ellas porque, de haberlas guardado, ahora serían una pura y exacta reliquia y podríamos mirarlas diciendo algo así como “vosotras besasteis las plantas de los pies de Lolo y ceñisteis sus dedos, fieles compañeras del dolor y el sufrimiento”. Y, seguramente, algo se nos encogería el corazón.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

10.09.22

La Palabra para el Domingo – 11 de septiembre de 2022

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Como es obvio, hoy no es domingo 11 sino sábado, 10 de septiembre de 2022. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.


También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

Lc 15, 1-10

“1 Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: ‘Este acoge a los pecadores y come con ellos’. 3 Entonces les dijo esta parábola. 4 ‘¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? 5 Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; 6 y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.’ 7 Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión. 8 ‘O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? 9 Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.’ 10 Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta’”

COMENTARIO

Cristo ha venido a por nosotros, pecadores


Ciertamente, cuando el Hijo de Dios se encontró en el tipo de personas que lo perseguían, debió creer que era una fauna humana muy extraña aquella que le había dado su Padre del Cielo para que la entrara en el redil del Todopoderoso. Sin embargo, bien sabía Jesucristo que debía hacer lo que se le había dicho que hiciera y que no era otra que convertir, hacer que amasen de verdad al Creador y, en fin, que se diesen cuenta de que lo que ellos tenían por bueno y mejor ni era tan bueno ni cosa tan mejorada…

Jesucristo predicaba. Eso lo sabemos. También sabemos que, para perseguirlo, debía ser escuchado. Y aquellos que no lo querían nada de nada también acudían cada vez que hacía un alto en su camino y procuraba enseñar a muchos de los corazones duros que allí había. Y lo escuchaban, seguramente, con más atención que otros. Y es que ellos, fariseos o doctores de la ley, creían saber por dónde coger en un renuncio a Aquel que había venido, según el parecer de ellos, a quitarles toda su clientela y eliminar, de paso, los pingües beneficios de su acción… u omisión.

Pues bien. Como decimos, el Hijo de Dios era escuchado, además de por la gente común, pobre, perseguida por lo que fuera (enfermedad, por ejemplo) por otros considerados pecadores. Y así, por ejemplo, en este texto de San Lucas se nos habla que allí había pecadores pero, sobre todo, “publicanos” considerados por muchos como, por decirlo así, pecadores de primera división, de los más en el pecado. Y es que les arrebataba su dinero para dárselo al invasor romano, con ser recaudadores de impuestos como eran…

Pues bien, había también de esos que, directamente, querían acusar a Jesucristo de lo que fuera. Y, por eso, tanto fariseos como escribas, de mente algo estrecha pero de acusación rápida, andaban por aquellos lares porque querían oír pero no escuchar.

Miradas al cielo: « HABRÁ MÁS ALEGRÍA EN EL CIELO POR UN SOLO PECADOR QUE SE  CONVIERTA »



Murmuraban. Y con esto nos quiere decir el Evangelista que no levantaban la voz acusando a Cristo. No. Ellos, en voz baja, entre ellos, acusaban al Maestro de comer, ¡vaya!, con pecadores que, además, ¡acoge!

¡Qué barbaridad!, debían pensar. Aquel Maestro, que tanto parecía saber de la Ley de los Profetas, no apreciaba que estaba reunido con muchos pecadores.

Pero Jesucristo, sin embargo, sabía más que bien con quién estaba reunido o, mejor, a quiénes estaba hablando. Y sí, eran pecadores.

Entonces viene y llega la lección que debían haber aprendido (que no fue así, claro) tanto fariseos como escribas.

El caso es que Jesucristo había venido a buscar a la oveja perdida de Israel. Y entre aquellos allí presentes había muchas que se habían perdido. Y estamos más que seguros que fariseos y escribas se encontraban entre las perdidas, ovejas que habían querido ir por un camino no trazado por Dios sino construido, a su gusto y medida, por el hombre, supuestamente, creyente. Pero ellos no se daban por aludidos sino que sólo manifestaban, aunque fuera murmurando, que aquel hombre, aquel Maestro, andaba con cierto tipo de personas no recomendables…

Jesucristo, sin embargo, sabe (y lo dice ahora mismo) que es muy importante que un pecador deje de serlo y se convierta a Dios y lo haga de verdad y de corazón. Y muchos de los allí presentes iban a salir de aquella predicación, verdaderamente, convertidos y salvados.

Había quien, al contrario, iba a continuar en su pertinaz persecución del Hijo de Dios: ciegos, ellos; sordos, ellos, y mirando para otro lado cuando era aludido, también ellos.

En fin…


PRECES

Pidamos a Dios por no quieren escuchar las palabras de Cristo.

Roguemos a Dios.

Pidamos a Dios por no estiman conveniente convertirse a Dios Padre Todopoderoso y a su Hijo Jesucristo.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; gracias por querer que vayamos a tu amado y divino redil.


Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

……………………

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Conversión diaria, confesión de fe, ha de ser la nuestra.

7.09.22

Ventana a la Tierra Media – Sobre series y rigorismos extremos

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Antes que nada, aunque alguna vez dije que entonces terminaba con la serie de artículos sobre J.R.R. Tolkien es cierto y verdad que la ocasión que ahora se me pone delante la pintan calva para volver a escribir sobre nuestro autor preferido. Y, la verdad, es que ganas tenía…
 
Digamos, que es verdad que la cosa está caliente. Es decir, que desde que Amazon empezó a proyectar, por decirlo así, sus capítulos sobre Los Anillos de Poder se ha desatado una guerra incruenta (o no tanto) sobre el qué, el cuándo y el cómo del asunto.
 
El que esto escribe sólo ha visto 2 episodios de los que consta la primera temporada de tal serie. Por tanto, lo que aquí se va a decir es seguramente incompleto pero, en fin, es lo que hay…
 
Naturalmente que lo que se narra en estos episodios (y es de suponer que en otros muchos) no es lo que Tolkien escribió, así, letra por letra. Y habrá quien crea que nada tiene que ver y que está totalmente equivocada la producción, los guionistas y hasta los que llevan la imagen y el sonido. En fin…
 
Tengo que decir que yo no conozco letra a letra ni intención a intención la obra del autor de El Señor de los Anillos. Es decir, que por mucho que haya leído sus libros (más de unos cuantos) y otros que se han escrito sobre tan magnífica obra, soy incapaz, por ejemplo: 
 
- de decir si Bilbo Bolsón, según la datación de La Comarca, empezó a construir su casa en tal día y a tal hora, 
 
- de decir si Frodo Bolsón caminó muchas veces fuera de La Comarca, 
 
- de decir si Gandalf se sentó en tal o cual piedra un 4 junio de tal o cual año, 
 
- de decir si Galadriel empuñó la espada con la derecha o con la izquierda, 
 
- de decir si quien dio al mundo los Silmarils lo hizo utiizando una fragua u otra o lo que hubiera utilizado, 
 
- de decir que el 8 de agosto de tal o cual año, el sol lució más que el año anterior, 
 
- de decir que los ejércitos de la batalla famosa (aquellos cinto) lucieron sus mejores galas o se dejaron algo en sus pueblos, 
 
- de decir si, exactamente, los enanos empuñaban los martillos los días impares de la semana enana, 
 
- de decir que el plano que alguien trazó para tal o cual viaje estaba equivocado en tal o cual curva, 
 
- de decir que, en realidad, los Hobbits no comían todos los días lo mismo sino que tal o cual comida la hacían según tal o cual tradición, 
 
- de decir, en fin, cualquier otra disposición exacta según la datación hecha por tal o cual escriba… 
 
Con esto queremos decir que sí, que hay muchos detalles que seguramente se nos escapen a la mayoría de las personas que leemos a J.R.R. Tolkien, así directamente o lo que su hijo Christopher dio a la luz pública tras la muerte de su padre.
 
Sin embargo, eso no ha de querer decir que no nos gustaría saber, por ejemplo, como era Galadriel cuando era niña o cosas similares o qué pudo hacer con su vida independientemente de lo que Tolkien escribiera sobre la misma. Y es que si hay discusiones sobre si la misma fue expulsada del Reino Bendecido o se fue porque quiso… ¿porqué debe preocuparnos que se quiera, siquiera, elucubrar, con lo que pudo ser su vida, la no escrita?
 
Seguramente, habrá quien diga y crea que con lo que se está viendo en la serie de Amazon se están tergiversando muchas cosas y que así no se va a ninguna parte.
 
Sin embargo, creemos que sí se va a alguna parte: a que muchas personas, que no se han llevado a los ojos la obra de Tolkien quieran hacerlo a partir de esto y que, al fin y al cabo, pueda expandirse el conocimiento de autor tan admirable y tan digno de ser tenido en cuenta (salvo para los que otorgan el Premio Nobel de literatura que se precian de dárselo, muchas veces, a personas que las conocen en su casa a la hora de comer…)
 
Es verdad que para los más frikis de la cosa esto es algo intolerable porque se está engañando a la gente con cosas que nada tienen que ver con los libros. Sin embargo, a tales personas (conocedores al más mínimo detalle del listado de realidades puestas arriba) les tenemos que decir que a los ignorantes en tales situaciones nos importa un bledo no saber al dedillo eso dicho arriba porque gozamos con la obra, así, en general. Y que nos gusta mucho y más que mucho que la cosa se “extienda” a terrenos inexplorados por inexistentes.
 
Y sí, pueden ustedes reírse todo lo que quieran sobre lo aquí escrito pero al que esto escribe le va a importar el mismo bledo que el expresado arriba y va a seguir disfrutando con un mundo que, ahora, se ha abierto más de lo que estaba abierto. Y sí, la ventana a la Tierra Media, título que ha dado nombre a la serie sobre Tolkien aquí puesta, deja ver más Tierra, vemos más lejos y eso nos gusta.
 
Y a quien no le guste tal serie no tiene problema alguno porque puede dirigirse su interés a La Casa del Dragón (o como se llame) o a toda su parentela anterior que tanto debe a El Señor de los Anillos.
 
Por cierto, ¿hay alguien de las personas que lea esto que no le hubiera gustado saber más allá de lo escrito? Quien haya escrito y lo haya hecho con personajes, sabe muy bien que sí…
 
Amén.
 
 
Eleuterio Fernández Guzmán
 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Tierra Media: otra Tierra, esta Tierra. 

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

5.09.22

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Lo consiguió Lolo; dicho y hecho

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de LoloManuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Las golondrinas nunca saben la hora“ libro con el que damos comienzo un año nuevo, el 2022. Y, para más información, digamos que se trata de un diario que abarca entre el 2 junio de 1961 y el 20 de agosto de 1965 o, lo que es lo mismo, contempla la vida de Manuel Lozano Garrido durante cuatro años.

Lo consiguió Lolo; dicho y hecho

 

“Me gusta este brío y esta grandeza del corazón y quisiera hacer de él un noble símbolo de toda mi vida. Quiero latir con fuerza en los pensamientos, en las ansias, en los ideales, y que toda esa sustancia de amor que significa la sangre se derrame a borbotones por las acequias de la generosidad y lleve su calor, su vitalidad y su riqueza a todas las criaturas del universo. Yo sé que el mundo tiene una frontera de de almas estériles y que su vida sin fe es como costillas anquilosadas. Dame, Señor, suficiente coraje de espíritu para un continuo palpitar de aceptación y de ofrenda, tan fuerte que ellos lo noten en su vida como mi amigo Juan en el fonendoscopio.” (Las golondrinas nunca saben la hora, p. 89)

 

Antes de seguir debemos poner al lector en antecedentes para que se comprendan mejor las palabras de Lolo. 

Resulta que su médico, de nombre Juan, lo acaba de visitar (un 29 de abril de 1962 como refleja en este su diario) y le ha dicho que tiene un corazón grande y fuerte porque sus latidos parecen “¡el Bing-Ben!”. Y no se refiere al espiritual sino al físico pues, al parecer, era una parte del físico de nuestro amigo que tenía más que fuerte y no andaba a la par con resto de su doliente cuerpo… 

Y, sin solución de continuidad, el Beato de Linares (Jaén, España) escribe las palabras que aquí hemos traído al hilo, pues, de eso de su corazón… porque, es verdad que el corazón que bombeaba sangre era fuerte pero el otro, el que daba forma a su alma aún lo era más como podemos ver en estas sus palabras. 

Sabemos que eso de amar “al prójimo como  a uno mismo” Lolo se lo tomó más que en serio. Y no era una forma bondadosa de ser o una manifestación de algo gozoso (que también) sin expresión exacta de cómo era. Y aquí lo muestra a la perfección. 

Lolo está ansioso. Y lo está por servir. Por eso dice lo que aquí dice y que nos hace comprender la valía de aquel fuerte corazón de su alma. 

A él le gusta que su corazón sea fuerte como dice su médico. Pero tal fuerza no la quiere para otra cosa que no sea para aceptar aquello que le pasa y, ya de paso, para ofrecerlo a Dios con la sana y santa intención de que su valía sea aprovechada por su prójimo. 

El caso es que Lolo quiere que eso, aquella grandeza del corazón que Dios le he dado, sea algo así como un símbolo, como una representación de sí mismo, digamos, de cara, primero, a Dios y, luego, a su prójimo. 

Quiere Lolo darse generosamente a toda criatura que, de una manera u otra pueda conocer de él. Y es que no quiere para sí sus pensamientos, sus ansias, sus ideales o, en fin, toda “esa sustancia de amor” que de su corazón brota, como él mismo dice y quiere, a “borbotones”. 

Lolo quiere que aquellas criaturas en cuya vida y existencia la fe no tiene importancia (por no tenerla de por sí o por haberle quitado la que hubiera podido tener en otro tiempo) puedan conocer que, desde su corazón se entrega también a ellas para que puedan tomar su coraje, su perseverancia y, en fin, su amor, en beneficio propio Y es que Manuel Lozano Garrido quiere que ellos noten “en su vida” un palpitar como el suyo que, como bien sabemos, fue fuerte y fuerte sigue siendo en aquellas almas que lo han llegado a conocer y, seguro, en las que lo conocerán a lo largo de los tiempos que han de venir… 

Y sí, Lolo le pide a Dios algo que ha conseguido a la perfección: sus pensamientos, sus ansias, su ideales, etc., han calado en muchos amigos que se consideran suyos y que saben que aquel hombre que supo sufrir algo más que bien (¡con lo difícil que es eso!), sobrenaturalizando su sufrimiento, nos dejó una huella ya indeleble porque, simplemente, no queremos que se nos borre. 

Dicho y hecho: Lolo eso quiso y eso ha conseguido.

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

3.09.22

La Palabra para el Domingo – 4 de septiembre de 2022

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Como es obvio, hoy no es domingo 4 sino sábado, 3 de septiembre de 2022. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.


También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

Lc 14, 25-33

“25 Caminaba con él mucha gente, y volviéndose les dijo: 26 ‘Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío. 27   El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. 28 ‘Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? 29 No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: 30 ‘Este comenzó a edificar y no pudo terminar.’  31 O ¿qué rey, que sale a enfrentarse a otro rey, no se sienta antes y delibera si con 10.000 puede salir al paso del que viene contra él con 20.000?  32 Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. 33 Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.’”

COMENTARIO

Cargar con nuestra cruz supone mucho


Jesús era perfectamente consciente de que había muchos de los que en su tiempo vivían que le seguían. Es decir, no ignoraba que había a los que enseñar y que tal era la misión que le había sido encomendada.

Ahora Jesús sorprende a los que le siguen. Es decir, de pronto se vuelve hacia ellos y les hace ver que una cosa es seguirlo de aquella manera y otra, muy distinta, la profundidad de tal seguimiento.

¿Qué les dice Jesús?

Antes que nada, se deduce de todo lo que habla que debemos pensar más que bien cuál es nuestra situación espiritual. Y es que ir tras Él no parecía ser suficiente como para salvarse y alcanzar la vida eterna.


En primer lugar, Jesús dice algo terrible: para seguirlo hay que odiar a su padre, a su madre, etc.

Eso, así dicho, suena muy duro. En el corazón de cualquiera que alguien te diga, por muy Maestro que sea, que debes odiar a tu familia para seguirlo no deja de ser sorprendente. ¿Qué tipo de doctrina estaba transmitiendo?

Antes que nada, que no hay que mirar hacia atrás para seguir al Hijo de Dios. Y eso quería decir, en efecto, “odiar” todo lo que, hasta entonces, había sido una vida ordinaria. No significaba ni podía significar olvidar a la propia familia sino poner a cada cual en el sitio correcto del corazón.

Lectio Divina: Lectio Divina : Domingo, 8 de Septiembre, 2013 : Evangelio  según San Lucas 14, 25-33. : (23ª Semana del Tiempo Ordinario - Ciclo C -)

Algo más. Jesús también habla de la cruz. No se refiere, ahora, a la suya sino a la que cada cual carga sobre sus espaldas. Y hay que cargar con ella si es que se quiere seguir a Jesucristo. 

Lo que quiere decir el Mesías es que lo mismo que cargó Él con la suya camino del Calvario, cada uno de los que quieran seguirle tienen que hacer lo propio con aquello que es su carga espiritual. Dejarla a un lado no es una opción para poder ser llamado, de verdad, discípulo de Cristo.

Y, por último, Jesús habla de renunciar a todos los bienes. Y eso, escuchado por algunos, era muy difícil de digerir.

Prescindir de los bienes que cada uno tiene no es cosa fácil. Pero como el Hijo de Dios no podía querer decir que todos sus discípulos vivieran en la más absoluta pobreza es mejor creer que quería que se renunciara a todo lo que podía suponer una carga innecesaria en el caminar hacia el definitivo Reino de Dios.


Jesucristo, en este texto del Evangelio de San Lucas, promete algo sin decirlo: la vida eterna a todo aquel que le siga en las condiciones que expone el Hijo de Dios. Y sólo así.

PRECES


Por todos aquellos que no quieren caminar tras Cristo.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no quiere cargar con su propia cruz.

Roguemos al Señor.


ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a cargar con nuestra cruz.


Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

¡Qué buena cosa es saber cuál es nuestra cruz!

2.09.22

Apuntes inesperados – Lo natural

Las semillas de arce, inspiración para el diseño de un dron de dos alas |  Compañías | Cinco Días

En realidad, son cosas que pueden pasar un día cualquiera. Momentos son que pueden originar una reflexión o algo así como un pensamiento que se alarga más o menos según sean las circunstancias y el pasar y ser de las mismas.

En realidad no se trata, esto, sino de unos inesperados apuntes o de unos apuntes inesperados que, al fin y al cabo, viene a ser lo mismo.”

 

Lo natural

Hay términos que, a lo mejor, son susceptibles de llevar a engaño a quien los utiliza. Y es que lo que se considera como buena aplicación de los mismos, en realidad, no lo es. 

Cuando se dice que algo es “natural” diera la impresión de que se está refiriendo a lo que es ancestral, lo que viene de siempre. Y eso se opone a lo que es “artificial”, como algo creado por el hombre. Y sí, eso es así o, al menos, es algo así. 

Los adalides de la vuelta a la naturaleza (vamos, a lo salvaje) sostienen que así, en la vida natural, todo atiende mejor a lo que es el ser humano. Y lo dicen perpetrando un timo de mucho cuidado. Y es que tal tipo de pensamiento acaba sosteniendo algo que es, digamos, de antaño pero no del antaño que podemos pensar como bueno y mejor sino del antaño más que antañoso. Y es que se pretende una vuelta, como decimos, al estado natural del ser humano para huir de todo lo que está contra tal tipo de comportamiento. 

¡Si pudiéramos volver a lo más antañoso que hay que es el Paraíso…qué gozo tan grande! Pero, claro, eso no puede ser lo que pretendan los defensores de la vuelta… a lo salvaje pues ya sabemos cómo son de ateas o, como poco, de agnósticas tal tipo de personas. 

No es tal el caso de lo que aquí defendemos. Y es que nosotros estamos de acuerdo con quien defienda que lo “natural” es lo “original” o, lo que es lo mismo, lo que no ha sido alterado por cualquier tipo de circunstancia, ley o lo que sea… Y eso es lo natural. 

Por “original” entendemos aquello que es en sí lo que en sí era cuando tuvo que ser antes de no serlo. Y eso no es un trabalenguas ni nada por el estilo sino la forma más directa de expresar lo que entendemos por realidad, eso, “natural”. Y todo lo que trate de modificar su naturaleza debería ser enviado mucho más lejos que al ostracismo que no es más que, al fin al cabo, un poco más lejos de su situación actual aunque eso pueda parecer mucho al alejado… 

En realidad si, por ejemplo, decimos que el hombre es hombre y que la mujer es mujer lo hacemos porque por “naturaleza” son lo que son. Y quien sostenga que lo son por algo así como por roles sociales como si hubiera sido la sociedad a lo largo de los siglos la que hubiera incidido de tal forma en la persona que la haya hecho hombre o mujer… en fin, como que es para dar de comer aparte a quien eso sostenga. 

Pues no, lo natural (en este caso referido a eso) es que quien es hombre, sea hombre y quien es mujer… pues lo sea. Y no parece eso tan extraño. 

Lo que aquí pasa es que hay quien con tal de ir contra lo que es, de suyo, como es, es capaz de darle la vuelta a todo para salirse con la suya. Y no podemos negar que no se haya salido con la suya quien eso piensa… 

Y, claro, frente a lo natural está lo antinatural o, lo que es lo mismo, aquello que va contra la naturaleza de las cosas. ¿Se entiende? 

Al parecer, no se entiende esto que, de suyo, es tan sencillo de entender aunque, claro, haya que tener dos dedos de frente y, es verdad, que no podemos pedir, en ciertos pensamientos, peras al olmo…

 

Y aquí les dejo, hasta otro apunte.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Es inesperado todo lo que por inspiración nos llega. 

29.08.22

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - De verdad ofrecer sufrimientos

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de LoloManuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Las golondrinas nunca saben la hora“ libro con el que damos comienzo un año nuevo, el 2022. Y, para más información, digamos que se trata de un diario que abarca entre el 2 junio de 1961 y el 20 de agosto de 1965 o, lo que es lo mismo, contempla la vida de Manuel Lozano Garrido durante cuatro años.

De verdad ofrecer sufrimientos

 ”Esto duele, ya lo creo; pero tienen que doler las cosas que se ofrecen, no como hasta ahora, que ya iba viviendo un poco de rutina los dolores de las articulaciones” (Las golondrinas nunca saben la hora, p. 71)

Se refiere Lolo, antes de estas palabras suyas, a su situación con relación a lo poco que ya ve o, directamente, nada de nada. Y es que, el sentido de la vista, dado lo mal que lo pasaba en otras partes del cuerpo, le aliviaba bastante todo lo que le pasaba. Y si ahora ya no ve… 

La verdad es que no nos extraña que el Beato de Linares (Jaén, España) diga lo que dice: que le duele su situación al respecto de lo que refiere su vista. Y es que si para una persona, digamos, ordinaria, perderla no es nada bueno ni mejor podemos imaginar para quien, como Lolo, hacía abundante uso de la suya (¡tantas lecturas..!) lo que eso suponía. 

A Lolo le duele su situación. Y, sin embargo, como tantas veces ha hecho a lo largo de su sufriente vida sabe cómo encarar la situación. Y sí, ante esto sólo cabe la sobrenaturalización de un dolor tan especial como es el de quedarse ciego. 

De todas formas, bien podemos preguntarnos cómo es posible sobrenaturalizar una ceguera para quien tanto uso hacía de sus ojos. Y ante una pregunta así, Lolo nos contesta de la única manera que sabe y que tiene todo ver con su fe, con el sentido que tiene de la misma y que es, como podemos imaginar, algo más que profunda. 

Ofrecer. Lolo nos dice que se debe ofrecer el sufrimiento y, en concreto, el que ahora padece (añadido a los demás…) 

El ofrecimiento del que habla nuestro amigo debe ser algo muy especial. Y es que, como él mismo dice, el que hacía ahora sobre sus articulaciones se había vuelto como rutinario. Y a nosotros, que alguien que padecía lo que padecía Lolo sea capaz de decir que todo aquello era una rutina y, por tanto, algo a lo que no darle mucha importancia… en fin, como que nos pone los pelos de punta y el corazón en un puño. 

Ciertamente, Lolo hace un ofrecimiento muy especial de aquel sentido, la vista, que era el que le quedaba por ofrecer y que tanto daño le hacía a su persona el haberlo perdido.

¡Qué profundo debió ser el ofrecimiento de aquel dolor por parte de Lolo que tanto había ofrecido y ofrecía en aquel mismo instante sobre lo suyo! 

Por otra parte, que tengan que doler “las cosas que se ofrecen”, como dice Manuel Lozano Garrido, es porque el sentido espiritual de eso ha de ser algo más que profundo. Y es que no vale cualquiera cosa que se quiera entregar a Dios que no sea de verdad y que de verdad, en fin, duela. 

A nosotros no se nos ocurre nada más que agradecer a Lolo que ofreciera aquel sufrimiento a Dios, el de la ceguera, y que lo hiciera como sabía hacerlo un santo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

27.08.22

Palabra para el Domingo – 28 de agosto de 2022

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Como es obvio, hoy no es domingo 28 sino sábado, 27 de agosto de 2022. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.


También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

Lc 14, 1.7-14

“1 Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando.7 Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: 8 ‘Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, 9 y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: ‘Deja el sitio a éste’, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. 10    Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te  convidó, te diga: ‘Amigo, sube más arriba.’ Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo  a la mesa. 11 Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.’ 12 Dijo también al que le había invitado: ‘Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa.  13 Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; 14  y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos.’

COMENTARIO


Saber humillarse para ser salvo

Ciertamente, Jesús tenía una misión clara que llevar a cabo. Es decir, cuando es enviado por Dios al mundo ha de hacer posible que sus hermanos los hombres se salven porque estaban más que necesitados de salvación y del perdón del Creador.

Jesús, en este caso y en aquella comida en cada un fariseo importante, observa. Podemos imaginarnos al Hijo de Dios sentado en sitio preferente (aquellos hombres querían presumir además de perseguir torticeramente). Mira lo que hacen aquellos que han sido invitados, como él, a casa de aquel hombre considerado jefe de los más poderosos de entre los suyos.

Se da cuenta de la innecesaria y absurda vanidad del hombre. Y es que conforman van llegando buscan los mejores puestos. Quieren estar cerca tanto del propio Jesús como de sus superiores espirituales y, también, sociales.

Pero el Hijo de Dios, que sabe qué quiere su Padre Todopoderoso, debe intervenir. Y es que no deja pasar ocasión alguna para enseñar, con autoridad (como se le dice, al menos, en una ocasión) lo que es importante saber.

Lo que importa, de cara a Dios y a su definitivo Reino (la salvación eterna) no es querer sobrepasar a los demás, querer estar por encima del prójimo. No. Lo que es importante para Dios es que sus hijos los hombres sepan humillarse.

Decir eso podría parecer algo así como pedir a cada ser humano que deje de considerarse el primero para ser el último. Y eso es, exactamente, lo que quiere decir Jesús cuando habla de que al ser invitado no hay que buscar sobresalir sino, en todo caso, situarse el último.

Lectio Divina: 31 de octubre de 2020 – Iglesia en Aragon

No vayamos a creer que eso lo dice Jesús para que quien así actúe lo haga con vistas a ser honrado puesto en lugar mejor al que se había situado quien así había procedido. No. Lo que quiere decir con eso el Emmanuel es que, desde el mismo momento en el que entra en el lugar preparado para la comida ha de actuar humildemente… y sin buscar nada a cambio. Y así lo dice Cristo porque sabe que Dios da el salario a sus hijos y, con toda seguridad, recompensará (mediante quien haya invitado a la comida) a quien ha actuado, primero, humildemente y, también, sin otras obscuras intenciones: ha actuado así porque así se lo ha sugerido su tierno corazón y porque sabe que ha de ser humilde.

Eso era para el visitante pero Cristo también tenía un consejo importante para aquel fariseo rico. Y era que debía tener en cuenta no sólo a los poderosos sino, sobre todo, a los pobres, a los que padecían alguna enfermedad.

¿Le estaba sugiriendo Jesús que traicionara sus costumbres?

Exactamente, eso era lo que estaba haciendo y, de paso, procurando la salvación de aquella persona que tan equivocada estaba en según qué tipo de actuaciones.

De todas formas, podemos ver que Jesús habla de un tiempo futuro. Habla, pues, de la vida eterna y, en concreto, del momento en el que cada uno de aquellos iba a ser juzgado por Dios. Y es que tanto en el caso de quien acude a la fiesta como de quien invita, Jesús habla de que “será humillado” o “será ensalzado” o, también, que “se te recompensará”. Y aquí está la clave: “en la resurrección de los justos”.


“La resurrección de los justos” es expresión meridianamente clara de qué va a pasar pero, sobre todo, de cómo se ha de actuar en cada caso particular y, en concreto, en cada momento de nuestra vida.

En resumidas cuentas: la humillación propia en doble sentido: ante nuestros actos y con relación al prójimo. En todo caso es necesario humillarse, volver a ser barro del que salimos.


PRECES

Por todos aquellos que no quieren humillarse.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que prefieren el mundo actual al que ha de venir.

Roguemos al Señor.


ORACIÓN

Padre Dios; danos fuerza para ser capaces de ser humildes.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

……………………

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber ser humilde es el secreto de muchos bienes espirituales.