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28.09.25

Amigo de Lolo – Lolo explicado por sus amigos

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo

PRESENTACIÓN

Digamos que hay un grupo muy especial de “amigos” de Lolo que son los que llevan adelante la Fundación “Lolo” que, como podemos suponer, viene referida a todo lo relacionado con el Beato de Linares (Jaén, España) y que tiene su sede, precisamente, en tal ciudad de Jaén, a la sazón provincia de Andalucía, en España.

Pues bien, la misma facilita, para quien quiera, una “firma” que se puede poner al final de los correos electrónicos si es que el afán que lleva a quien eso quiera es hacer difusión de la vida e, incluso, “milagros", de un creyente como lo fue Lolo. Y es la que sigue:

“Yo soy Amigo de Lolo

Lolo, seglar, joven de Acción Católica, periodista y escritor cristiano, inválido total, y ciego, de profundo espíritu eucarístico y mariano, hijo amante de la Iglesia, alegre en el dolor, apóstol y consejero,… ¡Esa es su tarjeta de visita!”

Pues bien, podemos decir y sin temor a equivocarnos, que es difícil decir tanto en tan pocas palabras o, al menos, en tan no muchas palabras (si se puede decir así)

Empecemos por el principio porque se nos dice que Manuel Lozano Garrido era “seglar” lo que nos dice, de inmediato, que era, por decirlo así, un hombre “del siglo” y que, por tanto, no era sacerdote o religioso, así dicho, en general, entendiendo lo que eso quiere decir. Y es que, en efecto, nuestro Lolo estaba en el “mundo” pero de la forma especial como sabemos: sin poder moverse de su sillón de ruedas (como mucho a la cama donde trataría descansar…) pero, como también sabemos, la realidad de tal mundo la conocía a la perfección como bien muestra en los cientos de artículos que publicó en la prensa de su tiempo donde podemos decir que no había tema que se le resistiera.

Sí, seglar pero seglar de verdad, haciendo de su vida un ejemplo de entrega sin igual…

También se nos dice que era de Acción Católica porque, en efecto, fue un miembro muy destacada de tal organización religiosa, claro, católica. Y allí mostró un ánimo fuera de toda duda de tal forma que, incluso, le llevó a la cárcel en los tiempos tenebrosos que vivió España en los años 30 del siglo pasado. Total, podríamos decir, por ser católico y ejercer de serlo…

Periodista y escritor cristiano lo mostró y demostró en miles de páginas que han dado al mundo una visión maravillosa no sólo de su propia vida y existencia (tan sufrida ella…) sino, como decimos arriba, de todo lo que se movía a su alrededor y más lejos que su alrededor. Y es que, como tal, Lolo superó todos los problemas físicos que tenía para darse por entero a una profesión que si bien, a lo mejor, no era la suya (él tenía vocación de maestro y magisterio fue lo escogió para su vida truncada…) acabó siéndolo de una forma tan tremenda que causa pasmo darse cuenta de lo que es Lolo a tal respecto.

Y luego, seguramente, el origen de todo esto: su enfermedad, su “invalidez” total y su ceguera que, ¡miren ustedes las cosas que tiene Dios para sus mejores hijos!, para nada le impidió ser más que válido en muchísimos aspectos de su vida y verlo todo los con ojos del corazón.

Pero, claro, no podemos olvidar, además de lo dicho hasta ahora y que no es poco, que la vida espiritual de Manuel Lozano Garrido no fue poca cosa… Y es que, como aquí se nos dice, tenía un espíritu eucarístico y mariano (de amor a la Virgen María) que iba mucho más allá del común de los creyentes católicos que, por más que queramos… vamos, como que no nos sale amar tanto la Eucaristía y a la Madre de Dios como Lolo hizo a lo largo de su vida. Y qué decir, por otra parte, del amor a la Iglesia católica de la que formaba parte como una piedra bien viva. En fin… que bien podemos decir que Lolo, al completo, era un ser humano creyente muy especial y lleno de vida interior que bien dio a entender a lo largo de su vida.

Pero eso no es todo porque, a más a más: apóstol y consejero… En fin, como que Dios nada se reservó de bueno para el bueno de Lolo. ¿Cabe mejor tarjeta de visita?


Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (130)

¡El inmenso Dios del Orbe, preocupándose por mí, u yo, que soy apenas algo más que una hormiga, presente y acariciado en su pensamiento!

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

La Palabra del Domingo – Domingo, 28 de septiembre de 2025

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Lc 16, 19-31

19 ‘Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. 20 Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, 21 deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico… pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. 22 Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. 23 ‘Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Y, gritando, dijo: ‘Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.’ 25 Pero Abraham le dijo: ‘"Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. 26 Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros.’ 27 ‘Replicó: ‘Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento.’ 29 Díjole Abraham: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan.’ 30 El dijo: ‘No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán.’ 31 Le contestó: ‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite.’”

COMENTARIO

Lázaro y Epulón como ejemplo

Este texto evangélico que escribió el médico San Lucas es muy conocido. En realidad, como suele suceder, ha sido leído muchas veces en la Santa Misa, ha sido escuchado otras tantas veces por aquellos hermanos en la fe que han acudido a ellas y, como es de esperar, muchas otras veces será leído y escuchado. Lo que puede pasar es que, a lo mejor, no es entendido del todo.

Aquí hay algo muy sencillo: hay un hombre rico y hay un hombre pobre, muy pobre. Y la Santa Biblia, como para dejar las cosas claras (y teniendo en cuenta la importancia que el pueblo judío da al nombre) al hombre rico ni siquiera le pone nombre. Y, teniendo en cuenta que es Cristo mismo quien da constancia de tal texto… podemos imaginar lo que quería decir con eso.

De todas formas, como el hombre quiere manejar datos palpables, se le ha dado el nombre de Epulón a tal rico porque el significado de tal palabra tiene que ver con el hombre que come mucho o disfruta comiendo y Cristo dice que era uno que todos los días daba espléndidas fiestas donde se hartaba de comer…

Pues bien, los paralelismos entre Epulón y Lázaro y nosotros mismos saltan a la vista. No obstante, Cristo no habla por hablar sino que hay que sacarle toda la punta que se pueda a sus palabras porque son santas, porque son Palabra de Dios.

En el mundo siempre ha habido Lázaros y Epulones. Es decir, la riqueza y la pobreza han existido siempre y, seguramente, seguirá existiendo. Hasta ahí nada que objetar porque, como se diría popularmente, es lo que hay. Es más, Jesús ya dijo que a los pobres siempre los tendríamos con nosotros. Y, para que haya pobres… tiene que haber ricos.

Parábola del rico epulón y el pobre Lázaro - Wikipedia, la enciclopedia  libre

Bueno. Nosotros, que podemos ser de los unos o de los otros podemos situarnos, porque ya sabemos qué pasó entonces, en un lugar privilegiado (de cara al corazón de Dios). Es decir, que como esto lo hemos leído muchas veces y escuchado otras muchas veces no podemos llegar a ser tan de corazón duro como para no darnos cuenta de lo que quiere decir el Hijo de Dios: hay ricos (o, simplemente, más pudientes que otros más pobres; no sólo muy ricos sino, por decirlo pronto, de un nivel medio pero frente a los más necesitados) y hay pobres. Si somos de los primeros… ¿qué haremos?

El ejemplo lo tenemos más que puesto en primer lugar: Epulón fue al Infierno (sin medias tintas) mientras que Lázaro fue al Cielo. Pero ¿fue al Cielo sólo por ser pobre? No. Fue al Cielo porque supo soportar su pobreza y ponerse en manos de Dios. Y, por otra parte, ¿Epulón fue al Infierno por ser rico? No. Fue al Infierno por no saber ser rico y no favorecer con su riqueza a quien estaba ¡en el portal de su casa!

Pero eso podemos aplicárnoslo cada uno de nosotros. Si bien no tengamos tantos bienes como tenía Epulón, seguramente estaremos en una situación (de ser el caso, claro está; de eso se trata) mejor que otros muchos que, sabemos, están mucho peor que nosotros. Entonces… podemos hacer como hizo Epulón o hacer algo muy distinto: echar una mano, ver en el pobre a Cristo o, en fin, hacer como que creemos en lo que creemos.

El caso es que Jesús hasta nos avisa de algo terrible: ni siquiera aunque un muerto resucite se convencerán muchos de lo que, en verdad, les conviene: aplicar la ley del amor y de la misericordia. Y es que Cristo resucitó y aún hay quien no cree ni en el uno ni el otro.

Y así estamos: ciegos y más que torpes para con nuestra vida eterna; Epulones las más de las veces; Lázaros sólo en teoría.

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que abusan de sus egoísmos.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que se empeñan en no escuchar a Dios.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a escucharte.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

No deberíamos querer ser nunca como Epulón.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.