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21.05.18

Serie Venerable Marta Robin – Sobre la pasión en sí misma vivida - Dones de Cristo

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

    Resultado de imagen de Le secret de Marta Robin

 

Sobre la pasión en sí misma vivida – Dones de Cristo

 

Marta Robin vivió la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo desde 1930. Y es que entre desde el jueves por la noche (21 horas) hasta el mediodía del domingo, pasó por los estados físicos que sufrió el Mesías.

Pues bien, nuestra Venerable francesa describe la íntima comunión con Jesucristo que le permite, como dice el autor del libro aquí traído, “sobrepasar el sufrimiento para encontrar el Corazón de Cristo”:

 

“El alma está en intimidad de Amor y de sufrimiento con Él. (…) En su divina voluntad, en su Amor. (…) Jesús se me aparece en tales momentos a veces en su humanidad dolorosa, a veces gloriosa y triunfante (…) mostrándome su corazón amante y doloroso” (Cuaderno 22, 17 y 18 de enero de 1945)”.

 

Cuando se sufre como sufrió nuestra hermana, y Venerable, Marta Robin, no es poco el consuelo que le puede producir el contacto con el Hijo de Dios que es, como bien sabemos, el ejemplo más extremo en cuanto a sufrimiento.

Que Marta Robin pasó por la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo (queremos decir que padeció la misma) es bien sabido. Esto debería suponer el afianzamiento, en nuestros corazones, del amor por quien, con aquel sufrimiento, supo responder de forma tan buena ante tal situación. Y si, además, nosotros nos podemos beneficiar de su especial paso por el sufrimiento… en fin, mejor que mejor. Y es que estamos seguros de que eso no va a molestar a nuestra hermana en la fe.

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