J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media– El Derecho en Tolkien según Justiniano

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Entre los años 530 y 533 después de Cristo, el Emperador romano Justiniano ordenó que se hiciera, y se hizo, la recopilación de las sentencias de los jurisconsultos romanos clásicos. Tal recopilación ha pasado a la historia con el título de “Digesto” y supone, como tal palabra indica, un compendio y a quien esto guste, un verdadero gozo intelectual… aunque eso, claro, sea harina de otro costal.

Alguien podrá pensar, a la escasa altura de esto, que qué tiene que ver una obra tan antigua con lo que es propio de J.R.R. Tolkien, Y, sin embargo, tiene que ver más de lo que, a primera vista, pudiera  parecer. Y es que de todo se puede sacar sustancia, si ustedes nos entienden.

Vayamos, pues, con el asunto de hoy.

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El Título I del Libro I del Digesto de Justiniano tiene por objeto la Justicia y el Derecho. Y a más abundancia define a la primera así:

“Justicia es la constante y firme voluntad que da a cada uno según su derecho”.

Más abajo viene a definir lo que son los preceptos del Derecho que bien nos vienen para la cosa aquí tratada. Y es que se nos dice que: 

“Los preceptos del Derecho son estos: vivir honestamente, no causar daño a nadie y dar a cada uno lo suyo”.

Podemos decir que para tratar la obra de J.R.R. Tolkien con relación al Derecho, tal contenido nos viene que ni pintado. Por eso vamos a ello.

Antes de eso, recordemos que aquí hicimos referencia a un libro de título “El Derecho en Tolkien” cuyo autor, a la sazón, es D. José María Miranda Boto. Al mismo debemos, pues, dirigirnos, para mejor comprender la totalidad del contenido, eso, del Derecho contenido en la obra del profesor de Oxford. Pero aquí, siendo más sencillos (también muy ignorantes en materia tan concreta), no vamos a entrar en tales conocimientos y profundidades (que agradecemos, ya sea dicho de paso) sino que vamos a tratar, eso, de dar a cada uno según lo suyo.

Vivir honestamente, no causar daño a nadie y dar a cada uno lo suyo. Estas palabras, que definen mucho el ser de cada uno de los personajes que forman parte de las dos obras, digamos, señeras de Tolkien padre, a saber El Hobbit y El Señor de los Anillos, nos muestran un camino y, también, un destino: por dónde deben caminar y hacia dónde deben ir cada uno de ellos.

Por ejemplo, vivir con honestidad ha de querer decir hacerlo de forma recta y, en general, cumpliendo el deber que cada cual tiene como propio en la vida. Y eso es lo que hacen personajes como Frodo (haciendo lo que le corresponde según su posición y a partir del Concilio de Elrond, el medio Elfo), Sam (correspondiendo bien y mucho a la confianza que tiene su amo, por decirlo así y como se dice muchas veces en la obra), Gandalf (asumiendo valerosamente  el papel que le corresponde, muchas veces, las más, de guardián del grupo o compañía y, en general, de toda la Tierra Media), Aragorn (adelantando su papel de Rey asume muy bien su función de defensor de lo bueno y justo), Merry y Pippin (no queriendo abandonar a Frodo, primo lejano pero, sobre todo, amigo, en el viaje que iba a llevar a cabo), Boromir (cumpliendo con su deber hasta dar la vida en ello), Legolas, llamado Hojaverde (siendo un valiente integrante de la Compañía), Gimli (¿qué no decir de este enano que no vaya a su favor?)

Podemos ver que cada uno de estos personajes actúa con verdadera y franca honestidad de tal forma asumida que a alguno de ellos cuesta la vida ser honesto antes del final de la Guerra del Anillo.

La parte del Mal que aquí actúa tiene de honesta lo mismo que tiene Mordor de luz y de claridad o, lo que es lo mismo, nada de nada y menos que nada, si ustedes nos entienden… Por eso no vale, siquiera, la pena, traer a colación a unos personajes nigérrimos del todo y muy alejados de lo que significa ser honesto. Y es que nosotros damos a cada uno según lo suyo y, en justicia, debemos decir que lo único que merecen personajes como Morgoth, Sauron, Saruman y toda su tropa de malvados sanguinarios es, simplemente, el más grande de los olvidos. Y en eso somos verdaderamente honestos.

Damos, pues, a cada uno lo suyo, quizá en lo básico pero fundamental, por lo cual somos esencialmente justos con algunos de los personajes que llevó al papel J.R.R. Tolkien porque bien sabemos las intenciones de hacer el bien y las de hacer el mal que tienen cada uno de ellos. Y aquí, con esto, queremos referirnos a lo que significa “no causar daño a nadie” como precepto del Derecho, como contenido, digamos, básico y esencial de tan importante concepto intelectual y real.

¡Hágase, pues, justicia, e impere el Derecho en la Tierra Media! Todo lo demás es obra de la tiniebla y del Mal y, por tanto, ha de ser despreciado y enfrentado a espada, hacha, flecha o lanza pero, sobre todo, con la honestidad que viste al Bien con ropajes fuertes y honestos. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán Erkenbrand de Edhellond

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

…………………………….
Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna

1 comentario

  
estoy cansado
El Corpus Iuris Civilis, es el ejemplo perfecto de la inutilidad de la norma sin el espíritu que la anime...

Cuando el Digesto, ha mucho que Roma no vivía honestamente, ha mucho que su beneficio justificaba el daño ajeno, ha mucho que le quitaba a todos para dárselo a nadie...

¿Invocaciones a los preceptos? Desde siempre. Dos mil quinientos años desde la Ley de las doce tablas, y todavía, pléyades de filósofos, teóricos, opinadores e iluminados, de por medio, y hasta el sol de hoy las sociedades humanas no han dado pie con bola en la concreción de esas tres cosillas del preceptillo que Justiniano desempolvó, pretendiendo un ánimo ausente desde hacía mucho de la conciencia de la sociedad.
24/07/20 1:37 PM

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