InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Septiembre 2018, 17

17.09.18

Serie Venerable Marta Robin – Dejarse conducir por el Espíritu Santo

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

    Resultado de imagen de Le secret de Marta Robin

 

Sobre la pasión en sí misma vivida – Dejarse conducir por el Espíritu Santo

 

Marta Robin vivió la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo desde 1930. Y es que entre desde el jueves por la noche (21 horas) hasta el mediodía del domingo, pasó por los estados físicos que sufrió el Mesías.

Pues bien, nuestra Venerable francesa describe la íntima comunión con Jesucristo que le permite, como dice el autor del libro aquí traído, “sobrepasar el sufrimiento para encontrar el Corazón de Cristo”:

Dejarse conducir por el Espíritu Santo

“Si comprendemos la acción de los dones del Espíritu Santo en las almas, maravillas del Amor supremo que orienta las almas dóciles para dejarse conducir, la luz se hará.” (Diario íntimo, Navidad 1930)

 

La Venerable Marta Robin hace uso, en este texto de su Diario íntimo, de una palabra que significa mucho y mucho tiene que ver con la fe que, en realidad, tenemos: “Si”, condicional.

El uso de tal tipo de expresión lingüística tiene, como sabemos, un significado que, en resumidas cuentas, puede llevar, a quien no cumpla lo que la misma quiere decirnos, a una situación no demasiado fácil de defender.

Esto lo decimos porque nuestra hermana francesa pone sobre la mesa una gran verdad que tiene que ver, de forma absoluta, con lo arraigada que está nuestra fe católica en nuestro corazón.

Digamos, para empezar, que aquí se trata de saber si tenemos a nuestro alcance la aplicación de unos principios claros y diáfanos: el Espíritu Santo lo envió Dios para algo y no porque no tuviera nada mejor que hacer…

Leer más... »