InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Amigo de Lolo

21.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Saber ofrecer el sufrimiento a Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es,se sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Saber ofrecer el sufrimiento a Dios

“Todas las calles de la amargura tienen, cuanto menos, tres cruces, y a nosotros, por nuestras culpas, nos toca hacer de buen ladrón; hay muchas gentes que van por la carretera con el leño verde de Cristo sobre los hombros y, si no con los labios, sí piden paso de preferencia con la majestad de su dolor.” (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

Sufrimiento y esperanza. Estas dos palabras creemos que resumen bien este texto del Beato de Linares (Jaén, España) porque muestran, por un lado, que sufrir es una realidad insoslayable pero que nunca debemos desanimarnos de tal forma que perdamos la esperanza que es una virtud que es tan necesaria que siempre tiene que estar ahí y aquí.

Tiene muy claro Manuel Lozano Garrido que lo del sufrimiento no es una cosa sencilla como es fácil entender según fue su vida, digamos, física desde que le detectaron la enfermedad que, progresivamente, fue empeorando en su cuerpo hasta que lo llevó a la muerte un 3 de noviembre de 1971. Sufrir, por tanto, era para él otro pan suyo de cada día.

Esto lo decimos porque habla de las “tres cruces” que tienen las calles de la amargura que bien puede entenderse que son las que nos llevan por el camino del sufrimiento por el que él transitó durante algunos decenios. Sufrir, por tanto, no es nada del otro mundo sino, al contrario, de este mismo, de este valle, ¡Sí que lo es!, de lágrimas.

El caso es que dice “cuanto menos” porque sabe a la perfección que pueden ser más las cruces que podemos llegar a cargar cuando sufrimos: la física, la espiritual que eso conlleva, el sufrimiento por los demás, etc. Es decir, que cruces que llevar puede haber más que unas cuántas…

Al menos, por decirlo, nos sitúa Lolo en el lugar del “buen ladrón” que, como sabemos, fue aquel que, estando en una cruz junto al Hijo de Dios supo darse cuenta de que Cristo era inocente y él culpable y por eso le pidió algo de clemencia para su persona: estar con Él en su Reino. Y eso conllevó, por lo mostrado, la justa recompensa de parte de Jesucristo y que sería llevarlo consigo a su Reino del Cielo.

Somos, por tanto, ese buen ladrón que reconoce sus culpas. ¡Qué reconoce! Y por tanto, debemos reconocer las culpas que tenemos…

Hay, de todas formas, esperanza, como no puede ser otra cosa para los hijos de Dios que saben que lo son y reconocen en Cristo al Mesías enviado por el Todopoderoso al mundo para que el mundo se salve. Y no es que la esperanza sea lo último que se pierde sino que no debemos perderla nunca porque sería, tal forma de actuar, un grave pecado contra la santísima Providencia de Dios.

La esperanza radica, como no puede ser de otra forma, en la persona de Cristo, en Dios hecho hombre que, como bien sabemos, cargo con su cruz, la Cruz, hasta un monte donde confirmó que vencería a la muerte y abriría las puertas del Cielo.

Ofrecer nuestro sufrimiento por santas intenciones es algo que nos viene la mar de bien espiritualmente hablando. Es decir, ese “leño verde” de Cristo del que nos habla el linarense universal no puede ser otra cosa que esa esperanza que, pase lo que pase, nos conmueve por lo que nos ofrece sea cual se la situación por la que estemos pasando. Y ese leño verde que, sí, es parte de la Cruz pero también es parte del Amor que Dios tiene por sus hijos, acaba venciendo lo que de malo, muy malo puede ser, tiene el sufrimiento porque hace que nos sobrepongamos a este.

El dolor, como aquí se expresa, basta en sí mismo para pedir a Dios la esperanza necesaria para seguir adelante. Es decir, como aporta aquí el Beato Lolo, ni siquiera debe hacer falta pedir el auxilio de Dios, digamos, con los labios sino que el mismo hecho de sufrir sabiendo que el Creador todo lo ve ha de ser suficiente para eso, para pedir a Dios lo bueno y mejor.

Ya vemos, por tanto, que Lolo es tan generoso con sus hermanos que, incluso, nos ofrece la posibilidad de no tener que pedir nada a Dios sino que bástenos con aceptar el sufrimiento en aras de algo mejor, de lo que puede ser brillo para el alma, sostén para nuestra vida eterna. Ofrecer para vivir para siempre, siempre, siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (181)

La felicidad es tan hermosa que necesita de todas las virtudes: hay que creer en ella, esperarla, forjarla con meticulosidad, redondeara con justicia, sumarte todas las energías y gozarla con moderación. Demasiadas no, cuando apenas si se basta con una, que es quererla.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

13.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Un corazón de hierro el de Lolo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Un corazón de hierro el de Lolo

“Quiero que me hagas fuerte para afrontar el fracaso y la maledicencia antes que derruir una esperanza o una posibilidad; que me pinchen las manos como cardos cada vez que me las cruce una tentación de impotencia.” (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

Podemos decir que nosotros, en cuanto hijos de Dios que somos, nos manifestamos a lo largo de nuestra vida como tales cuando somos conscientes de lo que eso supone. Y aquí, el Beato de Linares (Jaén, España) lo hace a las mil maravillas como, por cierto, es lo habitual en Él.

En estas palabras de su libro Mesa redonda con Dios, nuestro amigo nos pone ante una situación muy común: ante lo que nos pasa, que no sea bueno o mejor… ¿Cómo nos comportamos?

Sin duda, tenemos dos formas de afrontar eso que decimos que nos puede pasar: echar la culpa a Dios o, bien, tener muy en cuenta que siendo sus hijos como somos podemos elevar nuestras peticiones a su tierno y bondadoso corazón.

Lolo se acoge a la segunda posibilidad como hijo amante del Padre que es y porque sabe a la perfección la cercanía que el Creador muestra con este hombre que tan bien le estaba sirviendo.

Lo que pide Manuel Lozano Garrido es fortaleza. Es decir, no se viene abajo (otra cosa, en su caso, sería incomprensible por según cómo era su vida) sino que quiere que Dios le eche una mano cuando fracase o cuando haya quien pueda hablar mal de su persona porque, como bien sabemos, de todo hay en la viña del Señor…

Ya podemos imaginar que la fortaleza divina es un buen arraigo en el corazón del Padre. Con ella quiere Lolo afrontar lo que de malo le pueda pasar en la vida: física o espiritualmente. Y ya sabemos que en cuanto a lo físico… en fin… que lo suyo no fue un camino de rosas aunque lo fuera, seguramente, en lo espiritual por lo alto que llevó su alma y su corazón.

Lo que ansía el linarense universal es que su fortaleza compense o pueda compensar lo que pudiera ser una desesperanza (terrible pecado desesperar por mostrar una pérdida de confianza en la santísima Providencia de Dios) y que ante lo que pudiera ser algo que pudiera llevar a cabo prevalezca lo que, como hijo del Todopoderoso, puede hacer con Su auxilio, protección y ayuda.

Lo otro, francamente lo decimos, lo dice Lolo con una fuerza espiritual verdaderamente tremenda. Y esto lo decimos porque ya sabemos que en alguna ocasión escribió que en su cuerpo es como si tuviera “alfileritos” que lo martirizaran (nunca mejor dicho) durante todo el día y toda la noche. Y decir, decirle a Dios, que prefiere que le pinchen “las manos como cardos” antes de que pueda venirse abajo… eso es algo así como decir lo de la miel sobre hojuelas pero muy al revés…

Se ha dicho que el Beato Lolo era muy fuerte espiritualmente porque lo demostró a lo largo de su vida. Pero no podemos decir que no lo fuera también espiritualmente cuando fue capaz, y aquí lo escribe, de pedirle a Dios que le pudiera pasar lo peor antes que pecar contra la esperanza y dejar de confiar en Aquel que lo había creado pero, sobre todo, lo mantenía en el mundo. Eso nunca.

Venirse abajo, por supuesto, no era una opción para Manuel, el del coazón de hierro y oro o mejor al revés. ¡Ea!

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (180)

La felicidad es como el oxígeno de la sangre espiritual. Nos enrarecemos y ponemos a morir, cuando nos parece que no se encuentra al alcance. “

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

7.09.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – El exacto amor de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro  que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible.

Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –El exacto amor de Dios

“Amor, alameda donde Dios baja a pasear con los infinitos pequeñitos desgajados de su corazón que somos los hombres minúsculos, los grandes hombres en el pensamiento de Dios.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

El Amor.

Escrito así con mayúscula no es una palabra que venga a significar algo bueno, que sí, sino que en sí misma representa mucho más y que todo hijo de Dios que sabe que lo es y reconoce tal filiación nunca debía olvidar. Y el Beato de Linares (Jaén, España) aquí mismo nos lo dice con toda claridad.

El caso es que escribimos tal palabra porque nos referimos al que Dios Todopoderoso y Buen Dios tiene por sus criaturas a las que creó a su imagen y semejanza no queriendo decir, como puede imaginarse, que no ame también al resto que salió de su corazón como bien se recoge en el Génesis.

Nosotros, que somos semejanza del Creador debemos tener muy en cuenta lo que eso significa y estar a la altura de las circunstancias.

Solemos decir en la Santa Misa que Dios ha derramado su Amor en nuestros corazones y eso ha de significar que este ha de iluminar nuestra vida pues otra cosa no puede esperar Aquel que todo lo ha creado y mantiene.

Nos dice Lolo que el Amor de Dios es como una alameda donde el Todopoderoso baja a pasear. Y eso ha de querer decir que su Amor está entre nosotros y que, en efecto, entre nosotros ha de estar y hacer del mismo un eje sobre el que nuestra vida debe girar o, mejor, un quicio sobre el que todo debe prender correctamente.

El caso es que sí, nosotros nos hemos desgajado de Su corazón y por eso nos mantenemos muy cerca de Él si es que queremos hacerlo pues ya sabemos que Dios nos da libertad, incluso, para no aceptarlo…

Que nos hayamos desgajado de su corazón quiere decir también que somos parte esencial de este y que, por tanto, la forma de ser semejanza, que se note eso, es que amenos, primero, al Padre Eterno y, luego, a nuestro prójimo.

Y. sin embargo, nunca debemos perder la perspectiva que es la que nos aleja mucho de Dios. Es decir, como bien dice Manuel Lozano Garrido, nosotros somos “pequeñitos” pero es que, además, somos “hombres minúsculos” lo que nos pone en la verdadera situación en la que estamos: somos poca cosa ante Dios aunque, eso es cierto, somos hijos suyos y estamos bajo su inmenso e inacabable Amor.

El caso es que Dios, como muy Padre que es (el mejor, sin duda alguna por lo mucho que ha hecho por nosotros y hace siempre) nos tiene muy bien considerados. Es decir, como aquí apunta Lolo nosotros somos “grandes hombres en el pensamiento de Dios”. Y si nos paramos un momento de la mucha prisa que siempre tenemos y caemos en la cuenta de que para el Creador somos “grandes hombres” tendremos mucho más que agradecer porque Aquel que nos ha creado nunca deja de vernos así y, claro, actuar en consecuencia perdonándonos las muchas caídas, dígase pecado, en las que caemos.

En realidad, ¿Qué más podemos pedir si lo tenemos todo? Es decir, un Padre que nos ha creado y nos olvida, un Padre que nos entrega su Amor sin racanear ni nada por el estilo y, en fin, un Padre que sabe que necesitamos ese Amor porque hemos salido de su corazón porque nos hizo porque quería y quería que fuéramos semejanza suya. Y Lolo, ciertamente, comprendió eso a la perfección y aquí lo refleja, como siempre, de forma más que atinada y certera: da en todo el clavo, vaya que sí. 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (179)

El llamamiento a la felicidad lo sentimos antes de que suene el despertador y duerme con nosotros en esperanza cada noche.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

31.08.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Es que somos exactamente así

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Es que somos exactamente así

“La vida tiene su propio dolor, pero, además, el que le vamos poniendo innecesaria y maliciosamente.” (Beato Lolo, de su libro Cartas con la señal de la cruz)

Es cierto y verdad que, como todos sabemos, por muy bien que nos vayan las cosa en la vida siempre hay algo que se nos hace cuesta arriba. Y es que en cuanto al sufrimiento, difícil es que haya alguna persona que en un momento determinado no tenga que beber su cáliz de amargura y dolor.

De eso sabía mucho el Beato de Linares (Jaén, España) porque durante muchos años de su corta existencia tuvo que soportar los “alfileritos” (como él mismo decía) que se le clavaban en cada parte de su cuerpo y en muchos momentos del día.

Esto lo decimos porque nos dice Manuel Lozano Garrido que “la vida tiene su propio dolor” que es algo parecido a aquello que dijo Cristo de que “cada día tiene su afán". Y decimos lo de cada día porque es posible que, en efecto, cada día tenga su propio dolor aunque el mismo no sea gran cosa.

Entender y comprender que cada día tiene su propio dolor es, en realidad, buena cosa porque nos permite ser conscientes de ante qué nos encontramos. Así es posible poner remedio físico o espiritual que viene a ser aquel al que siempre nos podemos abocar cuando es necesaria la intervención de Dios.

Eso lo hacía muy bien Lolo. Es decir, sabía que el dolor que soportaba y el sufrimiento que eso conllevaba era algo con lo que tenía que convivir y no podemos negar que lo hizo más que bien. Y es que hay que tener un corazón muy fuerte y un alma muy llena de amor y de amor a Dios como para ser capaz de soportar lo que físicamente soportó el linarense universal.

Y, sin embargo, aún hay algo peor. Y es que, al parecer, no tenemos suficiente con el dolor que la vida lleva “de serie” sino que nosotros mismos lo aumentamos.

Esto puede parecer absurdo porque ¿Quién quiere sufrir más de lo necesario?

Al parecer, muchas veces nosotros hacemos todo lo posible para sufrir. Así de sencillo.

Nos dice Manuel que lo hacemos de forma “innecesaria” pero que también lo hacemos “maliciosamente” y eso es mucho peor.

En realidad a nadie se le ocurre sufrir de forma voluntaria. Sin embargo, no son pocas las ocasiones que provocamos nosotros mismos que nos lleva a un sufrimiento que, sin duda, no queremos pero, como diría San Pablo, no podemos evitar aunque sepamos que no debemos… Y es que somos así, muchas veces, de necios.

Y hay otras ocasiones en las que maliciosamente sufrimos por nuestro ser pecador poniéndonos en ocasiones tales que acaban provocando en nuestra vida un dolor, un sufrimiento. Y es que nuestra forma ser, digamos que nuestra naturaleza, es la que es y así nos comportamos algunas veces.

De todas formas, nosotros creemos que el Beato Lolo aquí nos pone eso como aviso general porque, además del dolor que su vida tenía de por sí no creemos él mismo lo buscara ni innecesaria ni maliciosamente. Eso seguro que no.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (178)

Desde todos los horizontes me sorbes el corazón, Felicidad, como una campana neumática. Tanto que me temo se pueda romper, de tanto desearte.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

24.08.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Amar como Dios quiere

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo. 

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Amar como Dios quiere

“Para hincar una semilla no hace falta haber cursado estudios de agronomía, sino que basta con ir depositando la simiente sobre el surco. Ama así, hermano, y toda la sabiduría y la conquista del Universo se te dará por añadidura.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

En la cumbre está Dios mismo y es El Señor quien se dirige a nosotros. Y es que ya podemos imaginar que Quien se dirige a nosotros no es otro que el Creador mismo. Y hoy nos habla de su tema preferido: el amor.

Es cierto y verdad que del amor solemos tener una concepción, a lo mejor, demasiado edulcorada cuando, en realidad, se trata de poner el corazón en lo que es importante que lo pongamos.

Pero ¿Eso, cómo?

El Beato de Linares (Jaén, España) nos echa una mano como tantas veces hace en los temas del alma y del corazón. Y como nos suele suceder… no siempre las cosas son como nosotros pensamos que son pues en temas espirituales a veces el camino es otro…

Aquí echa mano de un ejemplo a modo de parábola pues usa una terminología agraria por ser sencilla pero, a la vez, profunda. Y nos habla de semillas y de campo pues es esencial que para que crezca algo primero hay que plantarlo…

Cuando Dios creó a su semejanza no dijo algo así como “A este hijo mío lo doto con la posibilidad de amar… a este no". No. Ciertamente, a todos y cada uno de nosotros nos infundió su propio amor y, por tanto, todos tenemos la posibilidad de amar. Es decir, que como dice Lolo no hace falta haber cursado ninguno tipo estudios agrarios porque todos, pero todos, somos capaces de amar.

Empezamos dándonos cuenta de que tenemos la posibilidad de amar pero podemos preguntarnos si eso es posible en toda ocasión o, ciertamente, nuestra forma de ser nos impide hacerlo en muchas o, al menos, algunas ocasiones.

Hay toda una serie de ocasiones, toda una de posibilidades en las que se nos puede demandar amar. Es decir, que tenemos muchos surcos donde depositar la semilla del amor, donde sembrar. Y a cualquiera que esté leyendo esto ahora mismo o cuando sea se le ocurrirían muchas porque la vida nos la pone por delante aunque es verdad que nosotros también las podemos buscar.

Creemos que lo que nos quiere decir el linarense universal es que aprovechemos cualquier ocasión para amar y no seamos reacios a esta o a la otra porque nos creamos incapaces de hacerlo. No. Debemos sembrar la semilla del amor y dejar que fructifique pues es esa la santísima Voluntad de nuestro Padre Eterno.

Amar de tal manera es cierto que no es poca cosa y que en muchas ocasiones nos tendremos que hacer violencia espiritual a nosotros mismos porque por nuestra forma de ser (a veces, egoísta) no amamos sino que, al contrario, casi odiamos… Y eso es fácil de apreciar si lo hacemos a lo largo, simplemente, de un día de nuestra vida.

Amar sembrando una semilla tan maravillosa como es la de la caridad es algo más que un concepto porque encierra aquello de “así verán que sois discípulos míos” pues Cristo nos amó hasta el extremo de dar la vida por nosotros y los discípulos no pueden ser más (amar menos) que el Maestro…

El caso no es que no es poca la gracia que nos promete aquí nuestro Creador según lo interpreta en su libro Manuel Lozano Garrido. No. Y es que lo que se nos promete es que “toda la sabiduría y la conquista del Universo se te dará por añadidura. Y no podemos decir que eso sea poca cosa sino mucha y muy mucha.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (177)

Estas lágrima mías son de nostalgia por ti, Felicidad.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.