InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Amigo de Lolo

4.05.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Así nos quiere Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Así nos quiere Dios

Haz por sentarte en la mesa de las sinceridades y tú mismo vete rellenando el carnet de identidad. De nombre te pones Hombre y éstos son los apellidos que debieras: Libre, Amante e Inmortal. Residencia provisional, la tierra, de paso para la Eternidad. Hijo, de Dios. Profesión, la Generosidad. De fotografía, le estampas el corazón y rubricas todo con letra de fe y firma de esperanza.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Es verdad que en muchas ocasiones es hasta posible que no sepamos, a ciencia y corazón ciertos, qué es lo que quiere Dios de nosotros, sus hijos. Y eso, se diga lo que se diga, no deja de ser bastante preocupante. Pero aquí también el Beato de Linares (Jaén, España) también nos echa una mano bien grande. Pero, además, nos dice mucho más.

Nos dice Manuel Lozano Garrido que tenemos que hacer algo así como rellenar un carnet de identidad. Lo que pasa es que este documento lo es espiritual y eso es ya decir mucho porque nos muestra qué somos o, mejor, qué podemos ser.

En primer lugar ser “hombre” no es poca cosa porque se refiere nuestro amigo a nuestra naturaleza divina que, siendo creación directa de Dios, nos impone tal característica. Hombre no se refiere, claro, a sexo masculino (para que no haya malas interpretaciones) sino, digamos que abarca tanto a hombre como a mujer a modo de categoría. Y lo somos porque el Creador quiso que lo fuéramos y, por tanto, somos sus hijos, creación directa de Quien todo lo puede hacer, lo quiso hacer y lo hizo.

Pero, además, nos pone una serie de características que debemos tener muy en cuenta. Y es que no es poco que se nos diga que somos “libres” porque en verdad lo somos aunque a veces nos puede parece que tal cosa no siempre se cumple. Y no es poco que se nos diga, también que somos “amantes” en el sentido de que nuestra naturaleza, que fue creada por el Amor de Dios ha de ser la que nos conste como tal y, por tanto, nosotros también amemos como Dios quiere que amemos aunque a veces, demasiadas, nosotros no seamos capaces de hacerlo.

Y también nos dice el linarense universal que somos “inmortales”. Y eso no puede llevarnos a confusión porque sin duda nos dice eso porque es nuestra alma la que lo es y, por tanto, debemos cuidarla más que mucho.

Por otra parte, Lolo nos dice también algo que nos lleva, directamente, a lo mejor de nuestras ansias. Y es que nos dice que tenemos una residencia que es provisional y que es la Tierra que es este valle de lágrimas por que estamos pasando. Y eso quiere decir, como es lógico inferir de esto, que hay una residencia que es definitiva que es, ni más ni menos, que el Cielo y que es, por eso mismo, el definitivo Reino de Dios.

Pero eso no es todo.

El caso e que, como se trata de un carnet de identidad debemos poner una imagen nuestra. Pero no nos pide Manuel que pongamos, por ejemplo, una fotografía sino que hagamos lo propio con nuestro corazón. Y es que, realidad, se trata de manifestar que somos nosotros los que así debemos ser y, es de esperar, así somos.

Y esto que nos dice Lolo también tiene un final. Y es que tal “documento espiritual” también ha de tener rúbrica. Y la misma no podemos hacerla como el típico garabato con el que firmamos, por ejemplo, el documento de identidad que nos identifica a cada uno de nosotros. No. Aquí cabe una firma que tenga que ver con la fe, que es la nuestra, y con la esperanza, que nunca debemos perder y que, en todos los casos de nuestra vida espiritual, debe sostener nuestra vida.

Aquí, pues, tenemos nuestro documento espiritual de identidad que no tiene números sino realidades que son, además de mucho más importantes que tales identificaciones porque se trata de la parte de nuestra existencia que no muere nunca.

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (162)

El corazón es el mejor relicario del hombre. Pero ¿qué guardar en él? Como María, “todas esas cosas que tienen impresa la huella de la bondad” y a lo que por eso mismo el amor atrae.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

27.04.26

Amigo de Lolo – Lucero, testigo nunca mudo de Lolo

Lucy y Lolo

“Lucero” más bien pudiera parecer nombre para una caballo o una yegua. Pero no, no se trata de eso sino del nombre que Lolo le puso a su máquina de escribir (al menos, a una de ellas y, en concreto, la que vemos en la imagen de arriba) que, en cierto modo, también saltaba por el folio para dejar por escrito los pensamientos de Manuel. Y es que aquí todo tiene mucho que ver. Y escribir esto es posible gracias, también ahora, al P. Rafael Higueras Álamo, a la sazón sacerdote-amigo de Lolo y ahora Postulador de la Causa de Canonización (ya lo fue de la de Beatificación) de nuestro Manuel Lozano Garrido, Beato, que le dijo, a quien esto escribe, algo que tiene, según tenemos claro, más importancia de la que parece. 

Como es propio de un escritor de talento innato (aunque desarrollado con esfuerzo y tesón) como era el Beato Lolo, cuando le pone tal nombre a una máquina de escribir (la idea, en sí misma, es más que genial y muestra la relación tan estrecha que tenía con tal instrumento que era, en definitiva, quien dejaba escrito lo que salía de su corazón) no lo hace a tontas y a locas sino que tiene razones más que suficientes como para ponerle el que le pone y no otro.

Lucero”, sin duda, fue testigo de Lolo. Y fue testigo no mudo, como decimos en el título, porque habló de la manera propia de las máquinas de escribir: a fuerza de teclas y llevadas por las manos que en cada momento hiciesen uso de ella (en la imagen, Lucy, pero suponemos que otras personas hacendosas hicieron otro tanto) Y su habla se trasladó a los libros y artículos en prensa que Manuel Lozano Garrido sacó directamente de su corazón donde el Espíritu Santo, allí en su Templo, le soplaba con gemidos inefables que Lolo oía y escuchaba.

Nosotros, de todas formas, creemos que Lucero

Se refiere a Lucy, que tantas veces debió ponerse a sus riendas,

Se refiere a la luz que emanaba de ella,

Se refiere a lo que brilla en el corazón de Lolo,

Se refiere a lo que tiene esplendor y lustre,

Se refiere a lo queda, ya para siempre, dicho y deja su rastro de iluminación.

Fue a través de aquella máquina de escribir mediante la cual Lolo, cuando ya no podía hacer uso de sus manos o, simplemente, cuando la ceguera se había apoderado de su vida, supo dar a entender que sí, que querer es poder por muchos obstáculos que se tengan que salvar para que lo sea y que si, además, se coloca la máquina debajo de su mesa-altar para que en ella arraigue la luz de Cristo… en fin, como que resulta del todo normal y lógico que de ella surgiesen palabras que podían, muy bien, sobrenadar los sufrimientos que padecía el padre de todas aquellas buenas expresiones y frases. Y en ellas, al menos en muchas de ellas, “Lucero”, aquella máquina de escribir pequeña, tuvo que jugar el papel que sólo pueden jugar aquellos que se saben en manos de un corazón grande.

Eleuterio Fernández Guzmán

(Artículo publicado el 14 de marzo de 2021 en la web Infolinares. com)

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (161)

¡Gracias, Señor, por haberme hecho de fuego el corazón, y no de piedra!

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

20.04.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Así se puede amar al prójimo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Así se puede amar al prójimo

Antes que nada, busca a la gente con fatigas y entrecejos y harás por darles una grata compañía. Luego, cuando ellos te digan adiós, apriétales la mano y te fijas a ver si de tu visita les queda una llama en la frente y una rosa encarnada por encima del corazón.” (Beato Lolo, de su libro Las golondrinas nunca saben la hora)

Es cierto que nosotros, los discípulos de Cristo, tenemos dos Mandamientos que son la cima de nuestra fe: amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Ciertamente, amar a Dios es algo que no sólo está bien sino que es más que recomendable pues somos sus hijos y no sería de recibo que se nos pudiera decir eso de desagradecidos con Quien nos ha dado la vida y, además, la mantiene aquí mismo, donde ahora estamos.

Estas son, por decirlo así, las generales de la ley pero ya sabemos que, como suele decirse, “hecha la ley, hecha la trampa”…

¿Porqué decimos esto?

La respuesta está mucho más cerca de lo que podamos pensar: decimos esto porque no siempre amamos al prójimo como a nosotros mismos y es que, a veces, ni siquiera sabemos cómo hacerlo. Y para eso está nuestro hermano Lolo que, al parecer, conocía más que bien cómo hacer eso de amar al prójimo como a nosotros mismos…

Lolo no espera una actitud pasiva, no. Nos dice que busquemos a quien se encuentre, digamos, pasándolo mal o no tenga una situación en exceso buena. Y entonces nos sugiere eso que es tan barato pero, a la vez, tal difícil de llevar siempre a cabo: acompañar…

Pero hay más. Y es que hacer compañía, con no ser siempre fácil ni sencillo por cómo somos, hay también que despedirse de tal compañía. Y eso hay que hacerlo también bien pues no lo mismo darse cuenta de hasta qué punto nuestra ayuda ha servido o, al contrario, no ha servido para nada…

Sobre esto nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) que hay que apretar la mano. Tal gesto no es nada desdeñable ni se tiene que tener como cosa de poca importancia. Al menos, antiguamente con dar la mano se aprecian muchas formas de ser de las personas: que si se aprieta fuerte que si se aprieta menos fuerte. En fin… que es una buena forma de hacer algo así como un test de qué es lo que pasa por el corazón de quienes se dan la mano. Y, aunque sea verdad que hoy es posible que tal gesto se haya perdido un poco… las cosas son como son o deberían ser como deben ser.

Pues bien, así nos daremos cuenta si nuestro auxilio ha dejado “llama en la frente” que es como decir que si hemos sembrado algo bueno en el corazón de la persona con la que hemos estado, con ese prójimo que necesitaba una mano o dos. Pero, es más, si es posible que le haya quedado “una rosa encarnada por encima del corazón” que es como decir que sí, que la cosa ha ido más que bien y ha quedado una cierta huella en su corazón y que es hasta posible que eso dure mucho tiempo…

Vemos, por tanto, como nos dice Manuel Lozano Garrido, que no es tan difícil darse cuenta de qué podemos hacer en según qué circunstancias. Otra cosa, claro, es que queramos cumplir con tal Mandamiento divino…

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (160)

Corazón: cálido nido de pájaros con sed de alma.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

13.04.26

Amigo de Lolo – La alegría sobrenatural de Lolo

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

Es cierto y verdad que a nosotros nos puede resultar muy sencillo hablar sobre lo que hemos dado en titular estas letras, a saber, “La alegría sobre natural de Lolo”. Es decir, para cualquiera que conozca a Lolo sabe que le ha sido reconocida una vivencia que va más allá de lo material, de lo natural y, por tanto, todos los parabienes en su favor nos parecen pocos.

Ciertamente, la distancia temporal hace posible tales cosas y es lo mismo que si nosotros hablamos y requetehablamos de las circunstancias por las que pasó Jesucristo en su primera venida al mundo por todo lo que, desde entonces, se ha investigado y dicho…

Con esto queremos decir que, en efecto, Manuel Lozano Garrido, con el tiempo Beato de la Iglesia Católica, Lolo, pues, llevó una existencia donde todo aquello que tenía que ver con lo sobrenatural para él era, efectivamente, de lo más natural del mundo.

Quizá esto pueda sorprender porque Lolo, en su vida ordinaria, lo pasaba más que mal si hablamos de sus circunstancias físicas las cuales, no lo podemos negar, es casi seguro que nos las querríamos para ninguno de nosotros…

Para Lolo, sin embargo, las cosas debían ser muy distintas a lo que otras personas (de entonces, de ahora y de los tiempos que vendrán) creían y pensaban. Y es que nuestro amigo tenía una conexión muy especial con lo que llamamos “sobrenatural” y que, por tanto, tratase de realidades que están por encima, muy por encima, de nosotros y que definen, por supuesto, cómo somos en tan especial aspecto de nuestra vida.

Cuando se dice, y es constatado por todos los que le conocieron (y bastantes personas aún pueden contarlo, por así decirlo) Lolo se mostraba como una persona alegre. ¡Alegre!, así dicho entre exclamaciones, porque merece así ser escrito de quien tanto padecía.

La Alegría de Lolo sólo podía tener origen sobrenatural pues las cosas de la naturaleza, en su caso, no ayudaban mucho a estar alegre, así, con una alegría que casi era “insultante” y, sobre todo, que no poca envidia (sana) nos causa.

Decimos esto porque Manuel se apoyaba en Quien sólo puede apoyarse quien cree tan firmemente a su realidad y existencia que ha hecho de la misma un modo de vida, así, sobrenatural. Y nos referimos a Dios a Quien amaba por encima de todas las cosas (siendo fiel, así, al primer Mandamiento de Su Ley) y a quien tenía, seguros estamos de eso, como principal valedor suyo y, por tanto, como primera mano a la que cogerse en caso de debilidad…

Pero Lolo sabía muy bien que tenía en quien apoyarse además de en su Creador y mantenedor en el mundo, en su siglo XX. Y es que tanto la Virgen María como su hermano Jesucristo eran quicios sobre los que construir una existencia y un modo de ser, así, tan sencillo pero tan gozoso con todo lo que le pasaba.

Para Lolo nada de lo que le pasaba acababa por tener un sentido natural o, incluso, mundano. Y es que su propia existencia (así, de “inválida”, como él mismo se define) sólo podía entenderse si tanto Dios como su Madre, María, como su hermano, Jesucristo e, incluso, la Iglesia que fundó el Mesías, eran verdaderos “instrumentos” (entiéndase esto, por favor) en los que basarse para ser capaz de caminar sin caminar, de hacer sin casi poder hacer y, ya por último, de ver sin poder ver…

Decimos eso de la que alegría de Lolo era sobrenatural por ser sobrenatural el origen de la misma (su creencia en tal posibilidad), por ser sobrenatural el sentido de la misma (sólo así era capaz de..) y, en fin, por ser sobrenatural el resultado de la misma: un ser más que capaz por muchas incapacidades que tuviera.

En realidad, lo que Lolo nos muestra con su vida es que la fe, su fe, alcanzó todas las circunstancias de su existencia y por eso mismo pudo sobrevivir físicamente a las asechanzas de la enfermedad, el dolor y el sufrimiento y, además, como le pasó tantas veces a muchos personajes de las Sagradas Escrituras Nuevas, fue salvado mucho tiempo por la confianza que tenía en Quien lo había traído al mundo y no estaba dispuesto a abandonarlo hasta que lo llamara a Su Casa. Y fue un 3 de noviembre del año que corría de 1971 pero fue, también, muchos años (al menos, algunos) después de que a sus huesos se le pegara algo con mala sombra mientras él, nuestro Lolo, miraba para otro lado cuando los “alfileritos” que sentía le pinchaban en cada rincón de su cuerpo. Y estamos seguros de que para dónde mirada estaba arriba, bien arriba, justo donde ahora está, cabe Dios y que su alegría venía de ahí. ¿De qué otra parte podía venir?

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (159)

De tamaño, los corazones pueden ser lo mismo; grandes son únicamente por el amor.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

6.04.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Saber reconocer qué es Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Saber reconocer qué es Dios

Como para tirarse por los suelos es ver la ternura que Tú derrochas en el porvenir de los hombres-niños que ahora somos.” (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

Es posible que no seamos capaces de comprender en su totalidad el amor que Dios, nuestro Creador tiene para su creación y, por tanto, para nosotros mismos aunque es cierto que creamos que es mucho por las pruebas que a lo largo de la historia ha dado de eso.

El Beato Lolo, que mucho sabía del amor del Padre, nos lo dice de forma muy sencilla y, además, emocionante por las palabras que utilizar para que nos demos una idea, precisamente, de la bondad del Todopoderoso hacia nosotros.

La emoción es tan grande que es, como nos dice Manuel, “para tirarse por los suelos”. Y es que tal expresión denota, en primer lugar, un abrir grande los ojos para apreciar en su totalidad el amor del Creador y, luego, porque nos pone en la tesitura de gozar mucho y más de eso.

Para tirarse por los suelos”. Cuando escuchamos tales palabras salidas de la boca de alguien enseguida pensamos que se trata de algo grande porque hacer eso, es decir, tirarse por los suelos, no es algo que se haga sin que la ocasión lo exija.

Ciertamente, es que la ocasión, esta en concreto, sí lo exige.

¿Y de ocasión estamos hablando?

En realidad, se trata de nuestra propia vida y existencia y ahí es donde Dios incide con toda su fuerza que es, como sabemos, toda del todo: nos ama sin límite alguno y por eso mismo es tal realidad algo que nos hace tirarnos por los suelos de contentura y de alegría.

El caso es que el trato que Dios tiene con nosotros, y a eso se refiere el linarense universal, es de tal calibre que lo que hace lo prodiga con ternura y no de forma adusta o excesivamente rígida. Al contrario es la verdad: Dios nos ama de la forma más tierna que su corazón puede que es, como podemos imaginar, toda del todo: una ternura tierna, tierna, tierna, de corazón más que tierno y no de piedra.

Dice Lolo que Dios “derrocha” con nosotros su ternura y eso ha de querer decir que nos ama con una locura que nadie, seguramente, somos capaces de entender. Sin embargo, sí es cierto que algo de eso nos llega al corazón y calma todas nuestra ansias muy por encima de todas nuestras expectativas.

De todas formas… ¿En qué situación nos encontramos?

Como bien sabemos, nosotros somos poca cosa si nos comparamos con Dios. Por eso estamos en estado de ser “hombres-niños” porque siempre estaremos en situación tal que seamos, eso, niños que amamos a nuestro Padre del Cielo.

Nosotros, por decirlo pronto, debemos mirar siempre hacia adelante. Y es que en el camino de nuestra vida el porvenir, del que aquí habla Lolo, es lo que en realidad interesa a nuestro corazón y del que siempre hablamos, al menos para nosotros mismos. Y en tal porvenir Dios derrocha su ternura porque nos quiere cabe sí y, si es posible, que nosotros aceptemos eso de estar a su lado siempre, siempre, siempre y más.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (158)

La fragua de tu vida es tu propio corazón.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.