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13.04.26

Amigo de Lolo – La alegría sobrenatural de Lolo

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

Es cierto y verdad que a nosotros nos puede resultar muy sencillo hablar sobre lo que hemos dado en titular estas letras, a saber, “La alegría sobre natural de Lolo”. Es decir, para cualquiera que conozca a Lolo sabe que le ha sido reconocida una vivencia que va más allá de lo material, de lo natural y, por tanto, todos los parabienes en su favor nos parecen pocos.

Ciertamente, la distancia temporal hace posible tales cosas y es lo mismo que si nosotros hablamos y requetehablamos de las circunstancias por las que pasó Jesucristo en su primera venida al mundo por todo lo que, desde entonces, se ha investigado y dicho…

Con esto queremos decir que, en efecto, Manuel Lozano Garrido, con el tiempo Beato de la Iglesia Católica, Lolo, pues, llevó una existencia donde todo aquello que tenía que ver con lo sobrenatural para él era, efectivamente, de lo más natural del mundo.

Quizá esto pueda sorprender porque Lolo, en su vida ordinaria, lo pasaba más que mal si hablamos de sus circunstancias físicas las cuales, no lo podemos negar, es casi seguro que nos las querríamos para ninguno de nosotros…

Para Lolo, sin embargo, las cosas debían ser muy distintas a lo que otras personas (de entonces, de ahora y de los tiempos que vendrán) creían y pensaban. Y es que nuestro amigo tenía una conexión muy especial con lo que llamamos “sobrenatural” y que, por tanto, tratase de realidades que están por encima, muy por encima, de nosotros y que definen, por supuesto, cómo somos en tan especial aspecto de nuestra vida.

Cuando se dice, y es constatado por todos los que le conocieron (y bastantes personas aún pueden contarlo, por así decirlo) Lolo se mostraba como una persona alegre. ¡Alegre!, así dicho entre exclamaciones, porque merece así ser escrito de quien tanto padecía.

La Alegría de Lolo sólo podía tener origen sobrenatural pues las cosas de la naturaleza, en su caso, no ayudaban mucho a estar alegre, así, con una alegría que casi era “insultante” y, sobre todo, que no poca envidia (sana) nos causa.

Decimos esto porque Manuel se apoyaba en Quien sólo puede apoyarse quien cree tan firmemente a su realidad y existencia que ha hecho de la misma un modo de vida, así, sobrenatural. Y nos referimos a Dios a Quien amaba por encima de todas las cosas (siendo fiel, así, al primer Mandamiento de Su Ley) y a quien tenía, seguros estamos de eso, como principal valedor suyo y, por tanto, como primera mano a la que cogerse en caso de debilidad…

Pero Lolo sabía muy bien que tenía en quien apoyarse además de en su Creador y mantenedor en el mundo, en su siglo XX. Y es que tanto la Virgen María como su hermano Jesucristo eran quicios sobre los que construir una existencia y un modo de ser, así, tan sencillo pero tan gozoso con todo lo que le pasaba.

Para Lolo nada de lo que le pasaba acababa por tener un sentido natural o, incluso, mundano. Y es que su propia existencia (así, de “inválida”, como él mismo se define) sólo podía entenderse si tanto Dios como su Madre, María, como su hermano, Jesucristo e, incluso, la Iglesia que fundó el Mesías, eran verdaderos “instrumentos” (entiéndase esto, por favor) en los que basarse para ser capaz de caminar sin caminar, de hacer sin casi poder hacer y, ya por último, de ver sin poder ver…

Decimos eso de la que alegría de Lolo era sobrenatural por ser sobrenatural el origen de la misma (su creencia en tal posibilidad), por ser sobrenatural el sentido de la misma (sólo así era capaz de..) y, en fin, por ser sobrenatural el resultado de la misma: un ser más que capaz por muchas incapacidades que tuviera.

En realidad, lo que Lolo nos muestra con su vida es que la fe, su fe, alcanzó todas las circunstancias de su existencia y por eso mismo pudo sobrevivir físicamente a las asechanzas de la enfermedad, el dolor y el sufrimiento y, además, como le pasó tantas veces a muchos personajes de las Sagradas Escrituras Nuevas, fue salvado mucho tiempo por la confianza que tenía en Quien lo había traído al mundo y no estaba dispuesto a abandonarlo hasta que lo llamara a Su Casa. Y fue un 3 de noviembre del año que corría de 1971 pero fue, también, muchos años (al menos, algunos) después de que a sus huesos se le pegara algo con mala sombra mientras él, nuestro Lolo, miraba para otro lado cuando los “alfileritos” que sentía le pinchaban en cada rincón de su cuerpo. Y estamos seguros de que para dónde mirada estaba arriba, bien arriba, justo donde ahora está, cabe Dios y que su alegría venía de ahí. ¿De qué otra parte podía venir?

Eleuterio Fernández Guzmán


Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (159)

De tamaño, los corazones pueden ser lo mismo; grandes son únicamente por el amor.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

6.04.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Saber reconocer qué es Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Saber reconocer qué es Dios

Como para tirarse por los suelos es ver la ternura que Tú derrochas en el porvenir de los hombres-niños que ahora somos.” (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

Es posible que no seamos capaces de comprender en su totalidad el amor que Dios, nuestro Creador tiene para su creación y, por tanto, para nosotros mismos aunque es cierto que creamos que es mucho por las pruebas que a lo largo de la historia ha dado de eso.

El Beato Lolo, que mucho sabía del amor del Padre, nos lo dice de forma muy sencilla y, además, emocionante por las palabras que utilizar para que nos demos una idea, precisamente, de la bondad del Todopoderoso hacia nosotros.

La emoción es tan grande que es, como nos dice Manuel, “para tirarse por los suelos”. Y es que tal expresión denota, en primer lugar, un abrir grande los ojos para apreciar en su totalidad el amor del Creador y, luego, porque nos pone en la tesitura de gozar mucho y más de eso.

Para tirarse por los suelos”. Cuando escuchamos tales palabras salidas de la boca de alguien enseguida pensamos que se trata de algo grande porque hacer eso, es decir, tirarse por los suelos, no es algo que se haga sin que la ocasión lo exija.

Ciertamente, es que la ocasión, esta en concreto, sí lo exige.

¿Y de ocasión estamos hablando?

En realidad, se trata de nuestra propia vida y existencia y ahí es donde Dios incide con toda su fuerza que es, como sabemos, toda del todo: nos ama sin límite alguno y por eso mismo es tal realidad algo que nos hace tirarnos por los suelos de contentura y de alegría.

El caso es que el trato que Dios tiene con nosotros, y a eso se refiere el linarense universal, es de tal calibre que lo que hace lo prodiga con ternura y no de forma adusta o excesivamente rígida. Al contrario es la verdad: Dios nos ama de la forma más tierna que su corazón puede que es, como podemos imaginar, toda del todo: una ternura tierna, tierna, tierna, de corazón más que tierno y no de piedra.

Dice Lolo que Dios “derrocha” con nosotros su ternura y eso ha de querer decir que nos ama con una locura que nadie, seguramente, somos capaces de entender. Sin embargo, sí es cierto que algo de eso nos llega al corazón y calma todas nuestra ansias muy por encima de todas nuestras expectativas.

De todas formas… ¿En qué situación nos encontramos?

Como bien sabemos, nosotros somos poca cosa si nos comparamos con Dios. Por eso estamos en estado de ser “hombres-niños” porque siempre estaremos en situación tal que seamos, eso, niños que amamos a nuestro Padre del Cielo.

Nosotros, por decirlo pronto, debemos mirar siempre hacia adelante. Y es que en el camino de nuestra vida el porvenir, del que aquí habla Lolo, es lo que en realidad interesa a nuestro corazón y del que siempre hablamos, al menos para nosotros mismos. Y en tal porvenir Dios derrocha su ternura porque nos quiere cabe sí y, si es posible, que nosotros aceptemos eso de estar a su lado siempre, siempre, siempre y más.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (158)

La fragua de tu vida es tu propio corazón.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

30.03.26

Amigo de Lolo – De Linares al Cielo

Monseñor Angelo Amato incensa la urna con los restos del beato Lolo

Corría el año de Nuestro Señor de 2010. Y fue en Linares, Jaén (España). Y llovía; llovía más que bien que, para ser casi verano es decir mucho en aquella tierra de Andalucía. Pero llovía y eso quedó como imagen de un día más que especial.

Digamos que Manuel Lozano Garrido, pues así era considerado, digamos, con su nombre ordinario, antes de lo que entonces pasó, se había ganado a pulso espiritual lo que iba a pasar de un momento a otro.

Manuel había estado luchando muchos años contra una enfermedad que, sin esperarla (a veces sí se esperan las enfermedades por según cómo actuamos en la vida) lo mantuvo sentado en un sillón de ruedas y, cuando eso correspondía, tumbado o, mejor, incorporado, en su cama.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que Manuel Lozano Garrido fue, a lo largo de su vida, un verdadero gigante espiritual pero no podemos decir menos de su situación física. Y es que, como es sabido, su salud (que era verdaderamente de hierro…) fue empeorando desde un simple dolor de huesos hasta quedarse ciego. Avanzó poco a poco disminuyendo sus capacidades físicas.

Eso, sin embargo, no hizo que se viniera abajo sino que conforme su enfermedad lo iba diezmando se adaptaba a la situación haciendo lo posible. Así, cuando no pudo escribir con una mano, lo hizo con la otra; cuando casi no podía con ninguna, se ataba un lápiz a una mano; luego, cuando eso no fue posible, hizo uso de un magnetófono al que le dictaba (el que esto escribe tiene una grabación que hizo sobre un cuento suyo titulado “La espera” que es algo así como estar cerca de un santo en la distancia…) Y así estuvo hasta que se quedó ciego (y lo estuvo los últimos años de su vida en la tierra)

¿Acaso la ceguera pudo con él? No, ciertamente que no.

Cuando se quedó ciego es evidente que tuvo ayuda de muchas personas empezando por su hermana Lucy que ya llevaba muchos años siendo sus manos y muchos más de sus sentidos. Pero no cejó y, es más, casi todos sus libros están publicados en aquellos años que no veía… En fin, que eso dice más que mucho de Manuel Lozano Garrido, vecino de Linares (Jaén, España) y protagonista de aquella jornada del 12 de junio de 2010.

Aquel día, como decimos, llovía en Linares. Pero eso tampoco hizo que la ceremonia fuera menos lucida pues se trataba de dar oficialidad a lo que todos ya sabían desde hacía muchos años: la fama de santidad que a Lolo lo señalaba como lo que era se iba a confirmar aquel mismo día, 12 de junio, casi llegado el verano en España.

Sí, la ceremonia fue como toda ceremonia en la que se le da un empujón espiritual a un hijo de Dios y se le aúpa a los altares. Y es que en eso la Iglesia Católica tiene la buena costumbre de tener una para cada ocasión y eso se cumple a rajatabla pues las formas nunca dejan de ser las formas y en este tipo de cosas son más necesarias que nunca.

Y Manuel Lozano Garrido devino Beato, el Beato Lolo. Sí, y desde entonces los que nos consideramos amigos de Lolo, y los que iban a serlo a partir de tal momento, gozamos sabiendo que Dios, cuando escoge a sus preferidos, sabe muy bien lo que hace y que con Lolo no se equivocó para nada. Y por eso subió de Linares al Cielo donde mora su alma y donde nos espera para abrazarlo ya para siempre, siempre, siempre, como diría Santa Teresa de Jesús.

Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, ruega por nosotros.

Amén.

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor”(157)

Soles grandes, cálidos y luminosos, no acusamos más que uno, pero dentro de cada hombre irradia un astro de maravillosas y eternas energías.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

23.03.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Dios siempre escucha

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Dios siempre escucha

Nunca será Dios el primero en pestañear cuando dos ojos le interroguen con hambre de verdad.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 17)

Es muy normal que los hijos de Dios, dado como somos a la curiosidad y a querer conocer lo que desconocemos, tratemos de que sea el Todopoderoso quien, en su misma esencia, nos acerque la verdad de las cosas.

Es cierto y verdad que muchas veces lo que queremos conocer es más que posible que, primero, esté lejos de nuestra necesidad y, luego, en realidad no nos interese por mucho que nosotros creamos que sí.

De todas formas, se trate de algo que nos convenga o de algo que esté más allá de esa conveniencia, el caso es que si hay alguien que siempre está dispuesto a escuchar es Aquel que nos ha creado y mantiene en el mundo. En efecto, según nos dice Manuel Lozano Garrido, Dios ni siquiera pestañea cuando le inquirimos.

Pero, en realidad, ¿qué quiere decir eso para nosotros?

Se quiera o no se quiera el pestañeo supone, aunque sea por un breve espacio de tiempo, una mirada que no ve. Es decir, que durante unas décimas de segundo perdemos la realidad visual… Y, sin embargo, a Dios no le pasa eso según nos dice el Beato Lolo.

Que Dios nos nos pierda de vista ni siquiera el escaso tiempo que pasa en un pestañeo ha de querer decir mucho para nosotros.

Quiere decir, por ejemplo, que siempre estamos en el corazón de Quien nos creó,

quiere decir, por ejemplo, que cualquier petición nuestra será siempre escuchada y vista por Dios,

quiere decir, por ejemplo, que el Todopoderoso, con serlo, no deja de ser cercano para sus criaturas a las que creó a su imagen y semejanza,

quiere decir, por ejemplo, que Dios siempre está ahí.

Por otra parte, es también verdad que solemos ser nosotros los que, al pestañear perdemos de vista al Creador. Y ya podemos darnos con un canto en los dientes si sólo lo perdemos de vista un instante tan escaso porque la mayoría de las veces es mucho tiempo más el que miramos para otro lado en vez de mirar a Dios.

Manuel Lozano Garrido, con la típica agudeza espiritual que lo caracteriza, vuelve a dar en el clavo y a advertirnos de algo que es muy importante: al menos deberíamos hacer lo que Dios hace con nosotros y que no es otra cosa que no pestañear cuando le preguntamos ansiosos por conocer la verdad. Y es que el Beato de Linares (Jaén, España) sabe que es cierto que queremos conocer y que por eso tenemos “hambre de verdad”. Y tal hambre no se puede saciar si cuando vamos a ser mirados por Dios nosotros hacemos como si la cosa no fuera con nuestro corazón y con nuestra alma.

Por tanto, a nosotros nos conviene y nos conviene más y mucho adoptar una actitud que sea proclive a mantener toda nuestra atención cuando, por voluntad propia además, queremos mantener una relación fluida con nuestro Padre del Cielo. Y Lolo supo hacer eso muy bien y estamos seguros que ni pestañeaba cuando lo hacía. Y es que nada es mejor que seguir el ejemplo de los santos.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (156)

El corazón es como uno de esos rojos globitos de los niños, que si se llena de hidrógeno -amor- sube y sube, hasta perderse alegremente en el cielo.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

16.03.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Por esto Cristo es Alfa y Omega

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Por esto Cristo es Alfa y Omega

Ya es un hecho significativo que la vida de Cristo se abra con la dependencia de un niño que nace y se cierre con unas manos atravesadas.” (Beato Lolo, de su libro Dios habla todos los días)

Una forma que tiene Dios de hablar es a través de su Yo o, lo que es lo mismo, con cómo fue su vida desde que vino al mundo por primera vez siendo el Hijo y, luego, como terminó la misma. Y esto lo decimos por el título del libro de Lolo del que hemos tomado la cita que hoy da cuerpo a este sencillo comentario que es, como puede leerse arriba Dios habla todos los días.

Decimos que Cristo es Alfa y es Omega porque es el Principio y el Fin, así con mayúsculas porque mayúsculo es el protagonista de tal expresión. Y aquí lo dice muy bien nuestro amigo, el Beato de Linares (Jaén, España)

Ciertamente, es más que conocida la vida de Nuestro Señor y es verdad que supone descubrir ningún nuevo continente decir lo que nos dice el linarense universal pero, como suele ser habitual, siempre aporta más de lo que, en principio, pueda pensarse.

Es verdad que algo ha de significar el comienzo y el final de la vida de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad pues, también es verdad, nada aquí está hecho sin sentido sino, justamente, todo lo contrario porque todo parte de Dios y todo vuelve a Dios.

¿Qué, pues, significa eso?

A nuestro modesto entender quizá Dios nos quiere decir algo y, por tanto, es algo que debemos tener muy en cuenta pues, una cosa es que los caminos de Dios sean inescrutables y otra muy distinta que no queramos hacer caso de tales caminos. Y aquí hay un claro camino hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo. Y lo muestra tanto el principio como el final de una vida, de la Vida.

Dependencia y manos atravesadas. Son pocas palabras pero que, para nosotros, significan mucho o, mejor, significan todo porque todo lo contiene por muy pocas que sean.

Cristo dependió, como un niño cualquiera al nacer, de los que le rodeaban: de su madre, de su padre adoptivo y, en fin, también de aquellos que se le acercaron para adorarlo (desde los humildes pastores hasta los ricos Reyes venidos de muy lejos de aquel lugar pequeño del Imperio Romano)

La dependencia de Cristo es la misma que nosotros tenemos de Él. Es decir, que somos hermanos de Aquel que fue enviado y sin Él nada podemos hacer (Jn 15,5) Y por eso, como hizo el mismo Lolo, debemos acercarnos todo lo posible a su corazón para que, allí, podamos reposar de nuestro camino y de nuestros tropiezos.

Dependencia es, por tanto, acudir a Cristo; dependencia es tenerlo siempre en nuestra mente, amarlo sobre todas las cosas porque es Dios, el mismo Dios, hecho hombre; dependencia es saber en cada momento qué es lo que nos conviene de acuerdo a su santísima Voluntad; dependencia es, en suma, saber quiénes somos y que es del Cristo de quien dependemos al fin y al cabo.

Eso es el Alfa. Pero también hay un Omega: terrible pero liberador fin.

El fin es, como sabemos, la muerte del Hijo de Dios, en aquella Cruz que es algo más que un símbolo, aún siéndolo. Y tal final también está preparado para nosotros y porque, además, es el medio para pasar “al otro lado” de este mundo que es, seguro, mucho mejor que el valle de lágrimas por el que estamos ahora mismo pasando. Y tal fin, con ser el Omega de Cristo es, también, nuestro destino pues estamos hechos, desde el nacer, para morir, así se simple y sencillo. Y, sin embargo, no nos falta la esperanza porque con ella caminamos a sabiendas de que todo está dicho y hecho y que fue Cristo quien lo dijo y quien lo hizo como muy bien supo Manuel Lozano Garrido quien, a sabiendas de todo lo aquí dicho, hizo lo que debía hacer y ahora mismo goza de la Bienaventuranza y la Visión Beatífica.Y bien merecido que lo tiene… vaya que sí.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (155)

El corazón del hombre es como un panal, donde las abejas del amor guardan la miel que hacen con la bondad de las almas en flor que nos rodean.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.