InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Amigo de Lolo

2.11.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Ser hijo de Dios siéndolo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Ser hijo de Dios siéndolo

“Sé que mi nombre no pesará nunca sobre las columnatas de Bernini y hasta que no llegará a torturar los cinceles que trabajan para las hornacinas, pero confío entrar en ese modelo “estándar” que nutre a cada minuto el portalón celestial.” (Beato Lolo, de su libro El sillón de ruedas)

La famosa columnata de Bernini la forman, nada más y nada menos, que 284 columnas y 88 pilastras. Son de unos 16 metros de altura y están dispuestas en cuatro filas paralelas y, como es normal en este tipo de obras, tiene un sentido simbólico que es, más o menos, que vienen a ser como dos brazos abiertos que acogen a los fieles y vienen a representar a la Iglesia católica.

Pues bien, Manuel Lozano Garrido, en este texto de su libro El sillón de ruedas que tenía que ser, y fue, el primer libro que publicó (lo tenía que ser porque dedicarle el título a “su” sillón de ruedas era de esperar) nos dice que nunca estará en ninguna de tales columnatas.

Esto lo dice porque tales columnatas están, digamos, adornadas, con inscripciones como, por ejemplo, una referida a un fragmento del libro de Isaías que dice (4, 6) “y tienda para sombra contra el calor diurno y para abrigo y reparo contra el aguacero y la lluvia” y entendemos que se refiere a que Dios protegerá a su pueblo de una tal manera.

En fin… que lo que queremos decir es que el Beato de Linares (Jaén, España) no cree que él o su nombre o su vida tenga derecho espiritual a estar ahí inscrito.

Es más, nos dice también que su nombre nunca llegará a ser puesto en alguna de las hornacinas que el mismo Bernini utilizó en los muros interiores de la Basílica de San Pedro del Vaticano para colocar estatuas de santos y papas. Es decir, que él, como tal, como Manuel Lozano Garrido no estará ahí puesto nunca…

Lo que aquí pasa es que, al fin y al cabo, a Lolo no le interesaban ese tipo de oropeles que, sí, también son necesarios pero él era un hijo de Dios, digamos, ordinario (aunque fuera muy extraordinario como bien sabemos) y eso le hacía pensar en otro tipo de situaciones y de circunstancias.

Esto lo decimos porque nuestro amigo Manuel se manifestaba hijo de Dios simplemente siéndolo y eso era suficiente para él.

Se manifestaba hijo de Dios teniendo al Todopoderoso como Padre y, por tanto, respetando su santísima Voluntad como debía ser respetado.

Se manifestaba hijo de Dios aceptando su condición sufriente y sufridora y luciendo, porque era una gran luz, una alegría sin medida y a vista de todos.

Se manifestaba hijo de Dios haciendo del “amar al prójimo como a ti mismo” una realidad consta table por todos aquellos que lo conocieron.

Se manifestaba hijo de Dios siendo humilde y manso de corazón con su hermano Jesucristo quería que fuéramos.

Se manifestaba hijo de Dios haciendo rendir sus dones todo lo posible como quiere Dios que hagamos con los que nos entrega.

Se manifestaba hijo de Dios teniendo una profunda vida eucarística hasta tal punto que consiguió que se pudiera celebrar la Santa Misa en su propia casa.

Se manifestaba hijo de Dios, en fin, de todas aquellas formas que todos aquellos que nos consideramos amigos suyos conocemos aunque sea a la gran distancia temporal que existe entre su vida en el mundo y la nuestra.

En fin… todo esto sólo nos puede hacer pensar que el Beato Lolo lo que hizo fue, simplemente, ser hijo de Dios… siéndolo. Y eso, como bien sabemos, no siempre está al alcance de todos aunque también sabemos que, si bien, el nombre de Lolo no está inscrito donde dice él que podría (no por querer sino por simple posibilidad) lo está en el corazón de Dios y, qué quieren que les digamos, eso es infinitamente mejor.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (187)

“Mi niño en mi viejo; mi hombre en mi niño; mi vida, como un cristal, con la inquebrantable fortaleza del diamante de lo santo.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

26.10.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Un ejercicio de amor por el prójimo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.


Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Un ejercicio de amor por el prójimo

“Correr y saltar el listón de la bondad, siempre en pos de una plusmarca para el día que vivimos que supere al anterior.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

Cuando un hijo de Dios que sabe que lo es y, por tanto, también es consciente que es discípulo de su Hijo, se reconoce de tal jaez, no puede hacer otra cosa que tener en cuenta aquello que, a lo largo de sus años de predicación, comunicó como importante al mundo de entonces y, luego, a todo el orbe.

Como bien sabemos, en una ocasión, unos que querían coger a Cristo en un renuncio le preguntaron que cuál era el Mandamiento más importante de la Ley de Dios, contestó que era amar a Dios sobre todas las cosas. Pero luego añadió que había otro que sostenía la Ley y los profetas. Era amar al prójimo como a uno mismo se ama.

Tenemos, por tanto, por algo dicho por la santísima Palabra que cuando amamos al prójimo como nos amamos a nosotros mismos entonces estamos cumpliendo con lo que Dios quiere para nosotros que por y para eso somos hijos suyos hechos a Su imagen y semejanza.

En realidad, aunque pudiera parecer algo sencillo, es cierto y verdad que tenemos una muy buena papeleta con esto…

El Beato de Linares (Jaén, España) nos alecciona, por decirlo pronto (porque es una lección para que la aprendamos) con algo que, siendo fundamental para nuestro desarrollo espiritual, no siempre acabamos de comprender, simplemente, porque muchas veces no nos conviene por lo egoístas que somos…

Lo que nos dice Manuel Lozano Garrido es que no basta con eso, con ser bueno con el prójimo. Eso está bien y, por decirlo pronto, es lo mínimo que debemos hacer. Pero hay algo más, como siempre pasa con las cosas del alma y del espíritu.

Decimos que no basta porque dice que hay que “correr y saltar el listón de la bondad“.

Hacer eso, en realidad, supone mucho más que el simple “cumplir” con el amor al prójimo pues, de otra forma, nos encontraríamos ante el típico “cumpli-miento” que supone que, realidad, no hacemos lo que debemos.

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, que no nos basta con acompañar un rato a quien nos necesite sino que debemos estar ahí siempre que se nos necesite…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, que debemos echar una mano cuando el prójimo tenga necesidad de ella en toda ocasión y no sólo cuando nos pueda convenir por razones de tiempo y las que podamos aducir…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, un amar con misericordia al prójimo. Pero con misericordia de verdad y no puramente fingida…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, tener verdadera compasión por el prójimo y no una mera pose…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, tener siempre la paciencia más allá de la simplemente necesaria…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, comprender la situación del otro en eso que hoy día se llama “empatía” para saber cómo nosotros nos podíamos sentir de estar en su situación…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, desear de verdad y no falsamente, que el otro le vaya bien en la vida sin tener envidia de su situación… ni siquiera envidia sana…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, evitar siempre esos sentimientos de rencor que, por las circunstancias que sean, nacen en nuestro corazón al respecto del prójimo. Pero hacerlo con franqueza…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, tratar al prójimo con verdadera ternura y delicadeza teniendo en cuenta los momentos por los que pueda estar pasando…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, decir siempre la verdad y no tratar de humillar nunca al otro…

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, evitar la murmuración que es un pecado que puede hacer mucho daño..

Correr y saltar el listón de la bondad ha de suponer, por ejemplo, hacer eso que se nos dice y que es, dar de comer al hambriento, de beber al sediento, visitando al enfermo…

Correr y saltar el listón de la bondad, ha de suponer, siempre, mucho y mucho más de lo que de ordinario entendemos.

Ahora bien, tengamos en cuenta las palabras de Lolo. Es decir, dice nuestro amigo eso de “Correr” el listón de la bondad. Y eso sólo puede querer decir que no basta con esperar a que nos llegue el prójimo para echar una mano y cumplir lo que arriba hemos dicho sino que ha de partir, muchas veces, de nosotros mismos, esa forma de hacer las cosas. Vamos, que debemos salir al encuentro del prójimo…

Y todo esto, además, para que el día de hoy, haciendo eso, supere en bondad al anterior. Ahí lo deja Lolo…

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (186)

“Limpio como una mañana de mayo; seguro, como la órbita de un planeta; abierto, como la hora rotunda de la flor; limpio, seguro y abierto como sólo tú, en tu perfección, puedes serlo, hombre.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

19.10.26

Amigo de Lolo – Lolo periodista de vocación obligada

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

Estamos más que seguros que Manuel, aquel joven emprendedor católico de allá por los años 30 y tantos del siglo pasado, quería, para su vida, algo así como una vida, digamos, ordinaria. Seguir su vocación de educador y hacer todo lo posible para que, quien lo conociera, supiera que tal era su vocación.

Sin embargo, ya sabemos que una cosa es lo que nosotros anhelamos y otra, muy distinta, lo que acaba siendo.

Hace unos pocos artículos dijimos que hablaríamos pronto de la voluntad periodística de Lolo. Y ya ha llegado el momento de cumplir con tal expresa promesa. 

Hemos titulado que la vocación de Lolo, la de periodista, fue, en cierto modo, obligada. Y es que fue la enfermedad que empezó a padecer a principios de la década de los 40 del siglo XX la que le llevó por ese camino. Y lo recorrió, sin duda alguna, de la mejor manera posible. Y es que hay obligaciones que acaban convirtiéndose en verdaderas vocaciones. Y tal es el caso de Lolo. Y lo bueno de esto es que se lo tomó tan en serio que ha llegado a ser el primer periodista seglar que ha subido a los altares aunque él no creía que fuera Beato (se lo dijeron una vez en la Guerra Civil y consideró que tal caso no se daría…).

Aunque ya lo hemos utilizado en otra ocasión, vale la pena traer ahora aquí lo que Lolo escribe en su libro “Cartas con la señal de la Cruz” y es donde plasma, a la perfección, su vocación periodística. Y es que después de decir no lo que no pudo ser por su enfermedad, dice lo que sí pudo ser y que es:

“El periodista que quise ser no ingresó en la Escuela; el pequeño apóstol que soñaba llegar a ser dejó de ir a los barrios; pero mi ideal y mi vocación los tengo ahora delante, con una plenitud que nunca pudiera soñar”.

Así, pasó a ser periodista y apóstol porque lo primero lleva implícito lo segundo si se saben hacer las cosas apoyándose en lo espiritual.

Cientos de artículos publicados en la prensa de la época atestiguan que a Lolo le interesaba todo y que no dejaba nada sin tocar.

Y, por cierto, hay una anécdota que lo dice todo acerca de la vocación periodística de Lolo y del sentido que quería que tuviese. Y es que, cuando autorizaron a que se celebrara misa en su casa, dada su enfermedad…, quiso que su máquina de escribir fuera puesta debajo de la mesa que iba a hacer las veces de altar. A esto, su hermana Lucy se extrañó mucho y Lolo le dijo:

“Qué sí, ea; aprisa; te la traes y la metes debajo de la mesa, para que así el tronco de la Cruz se clave en el teclado y eche allí mismo sus raíces”.

Así, “aprisa”, así llegaron sus artículos al Cielo, tocados por el gozo de saber sufrir. Por eso su “Decálogo del Periodista” es, hablando claro, oro puro para quien quiera desempeñar esta labor de forma convincentemente creíble y sana. Y dice esto:

“1, Da gracias al ángel que clavó en tu frente el lucero de la verdad y lo bruñe a todas horas. 

2. Cada día alumbrarás tu mensaje con dolor, porque la verdad es un ascua que se arranca del cielo y quema las entrañas para iluminar, pero tú cuida de llevarla dulcemente hasta el corazón de tus hermanos. 

3. Cuando escribas lo has de hacer: de rodillas para amar; sentado para juzgar; erguido y poderoso, para combatir y sembrar. 

4.Abre pasmosamente tus ojos a lo que veas y deja que se te llene de savia y frescura el cuenco de las manos, para que los otros puedan tocar ese milagro de la vida palpitante cuando te lean. 

5. El buen peregrino de la palabra pagará con moneda de franqueza, la puerta que se le abre en la hospedería del corazón. 

6. Trabaja el pan de la limpia información con la sal del estilo y la levadura de lo eterno y sírvela troceada por el interés, pero no le usurpes al hombre el gozo de saborear, juzgar y asimilar. 

7. Árbol de Dios, pídele que te haga roble, duro e impenetrable al hacha de la adulación y el soborno, pero con tu frente en las ramas a la hora de la cosecha. 

8. Si a tu silencio se llama fracaso porque la luz falta a la cita, acepta y calla. Pobre del ídolo que tiene los pies del barro de la mentira. Pero ojo a su vez, con la vanagloria del mártir cuando las palabras no suenan por cobardía. 

9. Siégate la mano que va a mancillar, porque las salpicaduras en los cerebros, son como sus heridas, que nunca se curan. 

10. Recuerda que no has nacido para prensa de colores. Ni confitería, ni platos fuertes: sirve mejor el buen bocado de la vida limpia y esperanzadora, como es. ”

Quede ahí para quien quiera tenerlo en cuenta. Es palabra de santo.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (185)

“Un ‘no’ cada noche al hombre que quisimos ser y no fuimos, y un ’sí’ rotundo al que seguidamente nos ofrece la esperanza.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

13.10.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Esto, al fin y al cabo, es no creer ni confiar en Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Esto, al fin y al cabo es no creer ni confiar en Dios

“Cruz de esta manera: la superstición, como un enorme murciélago que entolda el limpio firmamento de estas tierras; la ignorancia, el miedo, que exige implacable sus derechos en moneda de sangre humana.” (Beato Lolo, de su libro Las estrellas se ven de noche)

Todos sabemos que, en nuestra vida de hijos de Dios, soportamos y cargamos con muchas cruces. Y también sabemos que, por ser muchas, muchas son las circunstancias que las provocan. Pues bien, digamos que, a modo general, el Beato Lolo nos habla de alguna que otra que podemos identificar perfectamente en nuestras vidas.

Aquí nos habla el Beato de Linares (Jaén, España) de tres cruces que con bien concretas. Y son, a saber: la superstición, la ignorancia y el miedo. Ahí es nada.

Empezando por la primera aunque se pueda pensar que no es para tanto un poco de superstición en nuestra vida es bien cierto que es, justamente, lo contrario lo que pasa. Y es que tal actitud se posiciona en contra del primer Mandamiento de la Ley de Dios. Sí, el que dice “Amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas"…

Lo que pasa con la superstición que, como dice Manuel Lozano Garrido, es un murciélago (por lo oscuro de este) que ensucia el firmamento de nuestro corazón. Y lo es porque cuando sometemos nuestra vida a lo que no sea Dios mismo y su santísima Providencia (la suerte, como decimos; amuletos; loterías sometidas al azar…) lo que hacemos es apartarnos de Aquel que nos ha creado y mantiene y que da lo que cree que debe dar a cada uno de sus hijos. Y así la superstición lo ensucia todo y es, por mucho que creamos otra cosa, una gran cruz que muchos cristianos soportan y bien que lo podemos comprobar con tan solo mirar a nuestro alrededor.

Por otra parte, a nadie le extrañe que diga Lolo que la ignorancia es una cruz. Y es que lo es porque ella nos puede llevar a cometer acciones o a caer en omisiones al no conocer ni el origen de las mismas (una falta de fe, por ejemplo) ni el resultado de las mismas. Y es que no conocer, por ejemplo, lo que deberíamos conocer acerca de nuestra creencia cristiana nos hace caer, seguramente, en más de un error que es, sin duda, una gran cruz para nosotros. ¿A quién no le hubiera gustado conocer esto o lo otro del contenido de nuestra fe antes de hacer esto o lo otro? ¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de actuar o de no actuar por no saber, por no tener conocimiento de algo propio de nuestra creencia?

En fin… bien podemos decir que la ignorancia es una gran cruz que llevamos más que bien puesta.

Y, ya por último el miedo.

El miedo, así dicho, pareciera que es algo connatural a algunas situaciones por las que pasamos. Y sí, ciertamente lo es. Es decir, que tengamos miedo por algo o cuando nos pasa algo es, sí, muy natural. Y es está en nuestra naturaleza pecadora caer el él.

Es cierto y verdad que resulta muy fácil decir que no debemos tener miedo, pero…

En realidad, no debemos tener miedo porque el mismo, aunque no se crea eso, es apartarse de la debida confianza que debemos tener en Dios porque Dios, que todo lo conoce y todo lo sabe tiene más que claro qué es lo que nos conviene. Y aunque no seamos capaces de comprender cómo eso es posible (Ya dice San Pablo que ahora vemos como en un espejo…) lo bien cierto es que dejarse vencer por el miedo es caer en la desesperanza y perder la esperanza es, por decirlo pronto, algo así, como abandonar a Dios a quien se le deja en nuestro lado y sobre el que se piensa, en tal momento, que no nos mira y nos ha olvidado…

Sí, es cierto, que todo esto supone hilar muy fino al respecto de nuestra fe. Pero es que nadie dice que ser hijo de Dios sea fácil y comprenderlo, como el Beato Lolo lo comprendió, es algo más que conveniente. ¿O no?

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (184)

“Ser o no ser feliz es una posibilidad que escalofría mucho más que la inminencia de una angina de pecho.“

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

5.10.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Lo que ve Dios en Lolo y en nosotros

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que mucho. Y, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro “Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Lo que ve Dios de Lolo y de nosotros

“Sólo es hombre el que sonríe al Cielo en su Cruz, aceptada de antemano, con fe y espíritu de acercamiento a Dios.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

¿Quién está en la cumbre?

A esta pregunta, el Beato Lolo responde que Dios. Y por eso, en su libro “Reportajes desde la cumbre” es el Todopoderoso, digamos, quien hace de periodista y hace, eso, reportajes desde la cumbre desde donde todo se debe ver la mar de bien. Por eso, en el último capítulo de este libro (de título “Carta final en propia mano”) dice esto:

“Queridísimo hijo:

Dime con toda franqueza: ¿qué sensación has tenido al leer en el remite de esta carta la palabra ‘Dios’?

Y termina así:

“Adiós hijo. Las últimas palabras no las escribo sobre el papel, sino que las he de grabar en tu alma en el ardor de un mensaje: ‘Tu Padre te espera y, cuando llegues, tuyo será su corazón.

Y ya, firmo,

DIOS’”

Como en muchos artículos sobre textos de Lolo traídos a estas páginas de InfoCatólica hemos hecho referencia a este libro tan especial del Beato de Linares (Jaén, España), a saber, Reportajes desde la cumbre, abundemos un poco en este.

Esta larga carta del Creador a su hijo, Lolo, nos viene la mar de bien porque nosotros también somos receptores de la misma a través de este libro y, por tanto, nos sentimos concernidos por lo que nos dice en las líneas y párrafos que forman esta maravillosa forma de expresión de Su Voluntad.

Estos “Reportajes” abarcan todo el acontecer del ser humano y se refieren a lo malo y a lo bueno que sucede a los hijos de Dios, a sus esperanzas y desvelos, a sus momentos de falta de fe y a los que queremos subir a la cumbre para echar un parrafillo con Quien nos escribe estas más de cuatro letras pero aún no ha llegado el momento ni hemos sido llamados a tal plática.

En este libro, Lolo nos transmite paz. Pero no es la paz del mundo sino, al contrario, la de Dios que es la única que es verdadera y la única que tiene sentido para nosotros, sus hijos.

Según nos dice el Padre en estas páginas, todo está puesto para nosotros, que somos su descendencia y, pues, divina. Y es que quiere el Creador que tengamos el corazón limpio, como en de un niño: “La semejanza en que os insisto del parecido con los niños, es, precisamente, la de su limpia disposición al conocimiento, la transparencia con que lo buscan y la fe con que lo aceptan”. Y eso son palabras más que claras que pone Lolo en boca de su Padre del cielo.

En “Reportajes desde la cumbre”, nuestro Padre quiere enviarnos un mensaje que debemos entender con toda claridad y que Lolo entendió a la perfección y aquí nos lo deja, entre las páginas de este libro: demos pasos hacia Dios en la seguridad de que Él, en su definitivo Reino llamado Cielo, nos está esperando con los brazos y el corazón abiertos. Y por eso, desde la cumbre donde se encuentra desde antes de todos los tiempos, nos mira con Amor y nos envía esta letrilla tan llena de su vida eterna que Lolo ha sabido transmitir tan bien y de forma tan certera.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (183)

“Ni la alegría ni la felicidad valen con cuentagotas.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.