Supervivientes de la Iglesia Cristiana Internacional de París: “buscaban mis debilidades para destruirme”
Exmiembros de la Iglesia Cristiana Internacional en París dan testimonio de la presión psicológica, financiera y emocional que sufren. Reclutados a través de las redes sociales, denuncian un sistema arraigado, ahora bajo escrutinio estatal. Lo cuenta Léa Petit Scalogna en Street Press.
Testimonios de víctimas
Seminarios para convertirse en un “buen esposo”, capacitación en evangelismo callejero, donaciones para construir una iglesia en el extranjero… En 2024, Loris (todos los nombres se han cambiado) vio cómo los fondos recaudados por la Iglesia Cristiana Internacional de París (ECIP), una comunidad religiosa de veinte años fundada por el estadounidense Thomas Waynes, conocido como “Kip” McKean, se esfumaban sin poder contribuir.
Su salario como guardia de seguridad no se lo permitía. “Los miembros de la iglesia me hicieron sentir culpable, así que vendí mis posesiones más preciadas”, dice Loris, quien dejó ECIP hace un año. Su “padre espiritual”, una especie de padrino dentro de la organización, lo animó a vender todas sus zapatillas de colección.
Una vez recibida la suma —aproximadamente 1900 euros—, la comunidad no tardó en exigir más donaciones “divinas”. Dejó la iglesia en diciembre de 2024. Clémence, Emilie, Jean y Joseph dejaron la ECIP. Hablaron con Street Press sobre las presiones a las que se enfrentaron.


