InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Un amigo de Lolo

25.10.21

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” – Perdónalos; perdónanos

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Perdónalos; perdónanos

  

“¡Si Dios no pide nada difícil! Si con el vaso de agua ofrecido a un pobre se gana el Cielo. ¿No lo vas a conseguir tú más por un impulso de caridad? 

Perdónanos, perdonando, es lógico y necesario, pero que Tú nos perdones sin vales o visitas del cobrador, por caridad, a secas, madura, jugosa y dulcemente, como es la bondad con que consideras, ¿cómo hacerlo justo? 

Olvídalo todo, Señor, y perdónalos con los brazos abiertos en lo poco de amor que hacen, incluso cuando no saben lo que hacen. “ (Mesa redonda con Dios, p. 221)

  

El apartado que contiene este texto de titula “Cuando pasa el cobrador” y lleva entre paréntesis la expresión “Perdónanos” pues sigue el Beato de Linares (Jaén, España) escribiendo sobre la realidad misma del Padre Nuestro en la vida de su prójimo y, claro, también en la suya. Y ahora le corresponde a un apartado tan especial como es el del perdón. 

Ciertamente que, como dice Lolo, lo que Dios pide a su descendencia no son grandes cosas en el sentido de algo así como actuaciones grandilocuentes. Al contrario es la verdad: en lo sencillo de un acto de amor se encuentra la mismísima salvación eterna. Y por eso habla sobre el vaso de agua que se le puede ofrecer a quien lo necesita. Ahí radica una voluntad misericordiosa y buena que es la que fomenta Dios en sus hijos y la que transmitió su Hijo engendrado y no creado cuando fue enviado al mundo para que el mundo se salvase y no para juzgar al mundo… 

Además, aquí juega mucho la fe que tenemos y que nos impulsa, por caridad (como dice Lolo) a llevar a cabo las acciones mejores en beneficio de aquellos que las necesitan. Y así es como Dios, que conoce todo lo que hacemos, nos acepta como hijos que saben lo que deben hacer y no se dejan dominar por el egoísmo. Y por eso creemos que nuestro amigo de Linares nos dice eso de “por un impulso de caridad” pues esta virtud cardinal nos lleva a hacer lo bueno y mejor que nuestro corazón sabe que hay que hacer. 

Y entonces Lolo se dirige directamente a Dios a quien le pide perdón. Sí, quiere que nuestro Padre del Cielo perdone a todos los que necesitan ser perdonados por aquello que no deberían hacer o pensar en hacer. Pero quiere que su perdón lo sea por caridad, por Amor del Todopoderoso y no a cambio de pedirnos cuentas… 

El caso es que Lolo se pregunta cómo es posible hacer justo el perdón si es por puro Amor de Dios. Y nosotros creemos que lo es por aplicación de la Justicia divina condicionada por el Amor, por la Caridad, que es lo que mejor muestra cómo es el Padre Eterno. 

Es cierto y verdad que, sobre esto, sobre aquello que debe ser perdonado, hay mucho sobre lo que hablar. Es decir, muchas veces caemos en tantas y tantas tentaciones pero hay otras muchas veces en las que no hace falta que nada ni nadie nos tiente porque somos nosotros mismos quienes nos fabricamos las caídas. Y por eso dice el linarense universal, se lo dice y pide a Dios, que nos perdone a pesar de tales comportamientos e, incluso, si es el caso de no saber qué se hace (que también es posible que suceda eso) 

Lolo quiere que se nos perdone por lo mal que tantas veces lo hacemos. Pero estamos seguros (aunque esto nos pueda parecer extraño) que también se refiere a él mismo por lo que pudiera él tener por algo contrario a la Voluntad de Dios. Por eso dice, claro, “perdónanos” y, aunque nosotros creamos que a Lolo poco podía perdonarle Dios por según cómo era y hacía también creemos que él se sabía dentro de una humanidad pecadora y, a lo mejor, en lo muy poco, también caía según pudiera pensar nuestro amigo.

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

18.10.21

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Dios-pan

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Dios-pan

  

“Pan de justicia diaria, de amistad diaria, de caridad diaria, de concordancia diaria y, con el pan, esa hogaza tuya, amasada en un Cielo caliente de verdades, esponjada de ternuras, olorosa de gracia, que es tu vida entre nosotros: Padre de Hostia que Yo soy, la harina que me hago cada mañana en la carne de ellos, antes incluso de que nazca el sol, para que se nutran de caridad, para que se fortalezcan en la esperanza. Pan de vocación en el trabajo, de ilusiones en el amor, de ensueños de santidad, de aliento para el futuro. Pan del Pan que eres en todo lo hermoso, en todo lo noble, en todo lo eterno. “ (Mesa redonda con Dios, p. 219)

 

 

Con este extenso texto terminamos este apartado de título “De qué se amasa el pan” que lleva el subtítulo “Dánosle hoy” y que, en sí mismo, no es que ocupe muchas páginas (sólo una) pero que, en su conjunto muestra más que bien la intención que tiene Lolo de mostrarnos Quién es Dios. 

Entre Lolo está Dios. Y queremos decir con esto que en este texto de su libro Mesa redonda con Dios vemos como se expresa su autor en dos momentos determinados (al principio y al final) para dejar que intervenga el Creador entre tales momentos que es algo así como decir que Dios está en nuestro propio corazón. 

Lo vemos con toda claridad: 

Nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) o, mejor, dice de Dios una serie de realidades con las que estamos totalmente de acuerdo y debe estarlo quien sepa las cosas cómo son. Y es dice que, como pan o, lo que es lo mismo, como alimento, Dios es

Justicia diaria,

amistad diaria,

caridad diaria y, en fin,

concordancia diaria. 

Por tanto, como es la verdad, Dios es justo siempre, nos tiene como hijos pero, también como amigos y con nosotros muestra su amor siempre y, por fin, acuerda con nuestro corazón siempre que queramos que eso sea así. Y todo eso siempre y sin alejarse para nada de su descendencia. Dios, por tanto, pan que nos alimenta, también, el alma. 

No deja, de todas formas, de recordarnos Manuel Lozano Garrido que Dios es la Verdad, que es tierno sobremanera y que su Gracia está con nosotros.  

Pero es que, como si respondiera, Dios confirma lo que nos dice Lolo dirigiéndose a su Creador. Así, por ejemplo, dice Dios que: 

Se hace harina, cada día, para que, como tal, el hombre pueda amasar su caridad y hacer uso de la misma a espuertas, sin límite y sin medida. Y eso lo que Dios quiere que se haga,

Se añade a nosotros para que sepamos lo que hacemos, para tengamos ilusión en el amor que amamos, para que, al menos, soñemos con la santidad y, en fin, para que sepamos que lo que de venir está sometido a su Voluntad pero que a nosotros nos toca dar con el mazo además de rogar que así sea…

Y ya, para finalizar, Lolo añade algo que debemos tener por verdad porque lo es. Y es que Dios, como pan, como alimento que nutre nuestra alma y nuestro corazón, es en todo hermoso, en todo noble y, como no puede ser de otra forma es, en todo eterno pues es la eternidad misma. 

Dios, por tanto, es alimento nuestro pues nuestra corazón es su templo. Así de sencillo y así de verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

4.10.21

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Dios es providente

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Dios es providente

 

 “Cuando surge la lluvia se observa y se sabe de dónde cae y cuando falta el alimento se recuerda el ciclo del grano. Sobre la lluvia y el trigo, sobre la inseguridad del hombre, la confianza del Dios que asiste y provee. El pan, ya nos lo das, si trigo tiene el mundo. Que nos lo den también los hombres que lo guardan, los que lo pueden traducir a jornales y camisas, descanso y escuelas, pluses y montepíos.” (Mesa redonda con Dios, p. 219)

 

Seguimos acercándonos a “Mesa redonda con Dios”, el libro que el Beato Manuel Lozano Garrido regaló al mundo allá por los años sesenta del siglo pasado, el XX. Y lo hacemos con un nuevo capítulo del mismo de título “De qué se amasa el pan” que lleva, por decirlo así, por subtítulo, “Dánosle hoy” pues el mismo pertenece a una parte del Padre Nuestro con la que Lolo, en su saber hacer, nos entrega parte de su corazón y lo hace con las cosas cotidianas, a modo de parábola… 

En este texto de Lolo se entrevén varias cosas que tienen que ven con el hombre y, luego, con Dios… más que nada con Dios y con la confianza que nosotros debemos tener en nuestro Señor y Creador. 

Es cierto que, lo mismo que en una ocasión Jesucristo les dijo a los que le escuchaban que cuando oían tronar sabían que había tormenta al caer (y otra serie de ejemplos) nos dice Manuel Lozano Garrido que cuando suceden determinadas cosas que sabemos traen una consecuencia cierta que siempre se cumple… lo bien cierto es que estamos al cabo de calle, estamos seguros de eso. Pues lo mismo pasa aquí con Dios o, al menos, así debería ser y para nuestros corazones así debería parecer. 

Recordar algo como, por ejemplo, nos dice Lolo con el “ciclo del grano” supone manifestar que hay ese algo que lo tenemos en cuenta y que de tal forma ha calado en nosotros que lo tenemos presente cuando debemos tenerlo presente. Por lo tanto, eso ha de querer decir que lo traemos al ahora porque fue, sucedió, y que tal hacerlo presente supone una actualización de lo que ya sabíamos y que ahora, precisamente ahora, eso, recordamos. 

A nosotros debería darnos un vuelco el corazón al recordar, por tanto, algo que es crucial para nuestra existencia: Dios está siempre presente pero, sobre todo, provee lo que nos es necesario. 

Eso que decimos es una verdad más que cierta (por ser la Verdad de quien hablamos) pero reclama Lolo algo que nunca debería ser olvidado. Y es que eso de “a Dios rogando y con el mazo dando” es algo más que un refrán, una frase bien hecha o, en fin, algo más que expresión de una buena intención. Y es por lo que sigue. 

El ser humano ha de saber que procede de la creación del Todopoderoso y que, por lo tanto, el resto de seres humanos no ha venido de otra galaxia ni mucho menos de más allá aún sino que también ha sido creado por Dios. Y por eso el Beato de Linares (Jaén, España) reclama que hay quien, teniendo, haga lo posible para que tenga quien no tiene… 

Esto dicho así es bien sencillo: tener en cuenta al prójimo como parte fundamental de los Mandamientos de Dios no debería extrañar a nadie sino, al contrario, estar bien presente en el corazón de los hijos de Dios. Y por eso Lolo, que sabe muy bien que siempre no es así, escribe que no sea sólo Dios quien dé sino que también los hombres den de lo que tienen y eso se traduzca en un bien de carácter general. 

Todo, en suma, se resume en que el ser humano, que debe reconocer que Dios provee, no esconda debajo de ningún celemín su amor al prójimo sino que, al contrario, lo haga efectivo. Y sí, seguro que no es fácil hacerlo siempre pero si, al menos, se intentase alguna vez…

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

28.09.21

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro”- Ansiar la salvación

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Ansiar la salvación

 

“Querer lo que quieres al toque del despertador, la firma en la oficina, la subida del ascensor y el contacto de las gentes, para un día cumplir también la otra, la Grande, la Última, la de la Salvación” (Mesa redonda con Dios, p. 18)

 

Continuamos con el apartado de título “Los ojos más hermosos (‘Tu Voluntad’) del libro del Beato Lolo “Mesa redonda con Dios. Y, ciertamente, lo que aquí nos dice nos conviene y más que nos conviene. 

El caso es que nuestro amigo, del que nos preciamos que lo sea, lo tiene, por decirlo de forma popular, más claro y cristalino que el agua limpia. Y es que la Voluntad de Dios en nuestra vida no es algo que debamos tener por bueno y verdad cuando nos conviene sino, exactamente, siempre y siempre; o sea, en toda oportunidad, en toda ocasión y a cada paso. Y sí, eso sabemos que es difícil, pero… 

Quizá podamos parecer exagerados pero no hay más que leer (o escuchar si se nos lee) lo que propone Lolo que es, a saber, que tenemos en cuenta a Dios:

 

1º, desde el mismo momento en el que, tras la noche o el descanso, nos incorporamos, por decirlo así, a la vida ordinaria, a la nuestra, a la de cada día. Por eso habla de “al toque del despertador”.

 

2º, luego en nuestro trabajo labor, pues saber en tal momento qué es lo que Dios quiere para nosotros y qué es lo que no quiere en nuestra vida, es un seguro de existencia que vale la tener contratado…

 

3º, cuando contactamos con aquellos que son nuestro prójimo. Y aquí hay que hacer una distinción que es:

 

-Cuando volvemos a casa y, en general,

 

-Cuando nos encontramos con las personas que forman nuestro alrededor y aunque sea más lejos…

 

En realidad, esto nos hacer ver que siempre, como hemos dicho arriba, debemos hacer que nuestra vida “acuerde” con la Voluntad de aquel que nos ha creado y, no lo olvidemos nunca, nos mantiene y por eso podemos dar ese primer paso cada día que es apagar el despertador o, en todo caso (pues hoy día hay otros medios que cumplen tan función) darnos cuenta de que otro día se abre ante nosotros. 

Este siempre supone, claro está, una obligación más que evidente y ha de conformar nuestra vida a la medida de la que Dios quiere para nosotros. Y sí, repetimos, no siempre va a ser fácil e, incluso, no siempre la vamos a aceptar pero… 

Pero, como no puede ser de otra forma, Manuel Lozano Garrido nos pone, por así decirlo, la zanahoria (¡cuántas veces somos más que “burros” en lo tocante a esto) para que, al menos, nos demos cuenta de que todo esto, todo este ser y este estar acorde con lo que Dios quiere para nosotros, tiene una gracia grande y un don que nunca podemos olvidar y que ha de ser lo que nos guíe: la Salvación, la nuestra, sí, la nuestra.

 El caso es que Dios quiere “nuestra” salvación, la de cada uno de sus hijos. Y por eso nos dice Lolo que hay que cumplir la Suya que es la que decimos: la Grande, la Última y que es la Salvación eterna. Pues se refiere a lo que supone la nunca ya muerte porque estaremos salvados y que, como diría Santa Teresa de Jesús, dura para siempre, siempre, siempre que es una forma decir que no termina nunca, nunca, nunca. 

Todo esto, todo este recorrido que debemos hacer a lo largo de nuestra vida, tal acordar nuestro corazón con el Dios… en fin, que tiene un final, sí, feliz, que no es otro que gozar de la Bienaventuranza y la Visión Beatífica. Y eso, se diga lo que se diga, no es poco sino mucho y más que mucho. 

Ansiar la Salvación, así, con mayúscula. ¿Habrá algo que sea más importante? 

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

21.09.21

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro”- La voluntad y la Voluntad

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

La voluntad y la Voluntad

  

“Las criaturas, al mismo tiempo, testigos de una voluntad grande, común a todos. La del hombre es imprecisa, se rectifica y cambia a cada hora. La otra, la Gigante, se mantiene en su serenidad, como si el tiempo absoluto se redujese a un segundo, en su tono indesmayable, ajeno a la visita de los camaleones. No es difícil de deletrear, porque empieza con V de Verdad, Vida y Victoria, y acaba con D de Dios. Vida el ser. Allí está, en lo que es, y para lo que es, a veces en contradicción con lo que quiere. Por eso es también Verdad, y se llama Victoria, porque ha sido hecha con amor, que es lo que siempre triunfa.” (Mesa redonda con Dios, pp. 217-218)

 

Corresponde este texto del libro de Lolo “Mesa redonda con Dios” al apartado de título “Los ojos más hermosos (‘Tu Voluntad’). Y es que, en efecto, si hablamos de voluntad, en realidad, existen dos: la nuestra y la de Dios. Y bien podemos decir que no son, exactamente, lo mismo. 

En cuanto a la primera o, lo que es lo mismo, a la libertad que Dios dona a cada una de sus criaturas para poder manifestar la voluntad según crea y entienda cada cual, lo bien cierto es que hacemos uso de ella según y cómo. 

Nosotros somo como somos. Es decir, como muy bien dice el Beato de Linares (Jaén, España) la nuestra es “imprecisa” o, lo que es lo mismo, no tiene la precisión que corresponde a quien sabe lo que le conviene y la manifiesta de forma correcta y de acuerdo a lo que la misma debe ser. 

También es cierto que diera la impresión de que no tenemos muy claro qué es lo que queremos. Por eso rectificamos demasiadas veces nuestra voluntad y la hacemos volandera y, según nos convenga, ora hacemos esto ora lo otro sin tener en cuenta que es más que seguro que no acordará con la de Dios. Así de sencillo. 

Eso es lo que en lo tocante a lo que hacemos nosotros con nuestra voluntad. Pero hay otra, como decimos arriba, que es la que debería importar y es la Dios. Y de ella dice Manuel Lozano Garrido que es la “Gigante” pues es, en efecto, las más grande y Todopoderosa. 

Nada en la Voluntad de Dios cambia como sí lo hace en la nuestra, en la de sus criaturas. Y por eso tiene aplicación siempre y siempre la tendrá. Y eso nos viene la mar de bien porque sabemos a qué atenernos y una ayuda así nunca estará bien pagada por nuestra parte.

El caso es que es tan importante la Voluntad de Dios que todo lo que tiene relación con ella es crucial en nuestra vida. Así, por ejemplo, es la Verdad pero también es la Vida y es la Victoria, la del Bien sobre el Mal, la de Quien sabe lo que nos conviene sobre la de quienes, tantas veces, no lo sabemos. 

Dios, con su Voluntad, ansía que la de sus hijos acuerde con aquella y por eso se presente clara y diáfana en el corazón de aquellos que, de cuando en cuando, diera la impresión de que no sabemos qué queremos. 

Y, por tanto, existen dos voluntades: nosotros y la de Dios. Y nosotros sólo deberíamos tener en cuenta la de Aquel que nos creado y mantiene y dejar de ser, como nos dice Lolo, simples camaleones.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.