InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Camino de Nochebuena y Navidad

25.12.25

Luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero

La tradición navideña de poner el Belén para celebrar la Natividad -  Iglesia en AragonEsperaba Israel

que una luz naciera,

fuerza entre las naciones

para expulsar las legiones.

Esperaba Israel

una espada desenvainada,

una sangre adelantada.

Esperaba Israel

con certeza absoluta

lo que había sido dicho,

siglos ha, por el profeta.

Y llegó aquel día,

como dijera Isaías,

momento principal

de una historia escrita.

Hiciera frío por ser diciembre

o fuera la clara luz

de la primavera,

entre pajas y animales

nació un niño señalado

por la mano del Buen Dios,

como el Amor prometido.

Allí acudieron pastores,

reyes de Oriente venidos

y seguro que se acercaron

algunos de allí vecinos.

Y en el pesebre más pobre

debía nacer el Rey de reyes,

Luz de Dios, de corazón tierno,

claridad de claridades,

verdadero Dios verdadero.

Y dicen las Tradiciones

y cuentan los presentes,

que una extraña luz

iluminó aquella cueva

y que eso era que Dios

soñaba por vez primera.

¡Feliz Navidad!

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Por encima de todo hoy es un día de Esperanza, así, con mayúscula.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (143)

Si, de pronto, Dios se nos configurara, ¿qué le íbamos a dar libremente, si es tan hermoso y arrollador? Con fe nos engrandecemos; en el uso de la libertad nos eternizamos.

……………………………

Para leer Fe y Obras.
Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

24.12.25

Luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero

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Es cierto que Israel esperaba. Lo hacía porque estaba escrito lo que tenía que pasar y ya los profetas lo habían dejado dicho.

Israel esperaba. Sin embargo, la esperanza de Israel no andaba por el buen camino de la voluntad de un Dios misericordioso. Es decir, aquel pueblo elegido por el Todopoderoso para que fuera el suyo, a lo largo de su historia, se había tenido que enfrentar a otros muchos pueblos que se encontraron en el camino de su vida y existencia. Y la sangre (la ajena y la propia) había sido derramada muchas veces.

Israel esperaba. Sin embargo, la esperanza de aquel pueblo tenía mucho que ver, seguramente, con la venganza y con querer ser, de nuevo, un pueblo libre como tantas otras veces y siglos lo había sido.

Los sueños de Israel necesitaban de un Mesías. Pero el Mesías que era ansiado tenía poco que ver con el que iba a nacer.

El caso es que, teniendo en cuenta que todo estaba escrito todo tuvo que deberse a una mala interpretación de las Sagradas Escrituras que, hasta entonces, habían acompañado al pueblo elegido por Dios. Y por eso cuando vino al mundo el Hijo de Dios muchos ni creyeron que tal fuera el momento de la historia en el que eso iba a pasar ni iban a aceptar, como se vio luego, que un Mesías fuera como sería Aquel…

Pero sí, es esta una noche de espera y, a fuerza de serlo, es buena, más que buena… la mejor de todas en las que se ansía lo más prelidecto de Dios.

Es cierto y verdad que nosotros contamos con la ventaja de saber qué es lo que mañana pasará habiendo pasado hace muchos siglos y que aquellos judíos apenas se daban cuenta de la importancia de aquel nacimiento. Sin embargo, eso no nos quita la voluntad de querer que lo que ha de acontecer otra vez apenas dentro de unas horas, sea el reflejo mejor de todo lo bueno que podamos querer y tengamos a bien pedir a Dios.

Una Nochebuena, así con mayúscula porque lo merece y más que merece lo que estar por venir, ha de ser el asiento perfecto para la esperanza, la siembra de buena semilla para que fructifique en nuestros corazones, el aliento que, nuevo, ilumina las palabras y conforma una voluntad de mejorar y de ser mejores.

Una Nochebuena como la de hoy ha de ser como ha sido la de siempre desde aquella primera en la que María esperara con toda esperanza el nacimiento de su Hijo e Hijo de Dios.

Una Nochebuena como la de hoy ha de hacer nacer en nosotros esa luz que ilumine nuestro camino hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo, poco a poco, Navidad a Navidad o, en fin, corazón (de Dios) a corazón (el nuestro)

¡Feliz Nochebuena!

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Noche especial ésta. Noche para soñar con lo que ha de venir porque ya ha venido. Sueño hecho realidad, Reino presente.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (141)

Querer o no querer, es todo un formidable poder de creación, depositado en el corazón del hombre.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

22.12.18

Camino a Nochebuena y Navidad – Nada de suerte, todo Providencia de Dios

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Camino a Nochebuena y Navidad – Nada de suerte, todo Providencia de Dios 

 

Estamos más que seguros que los lectores que, de esto, haya en España, saben perfectamente qué día es hoy. 

Sí, cualquiera sabe que es 22 de diciembre pero eso, en España, supone mucho más. Y es que es el día de la lotería por antonomasia, el día del “Gordo”, llamado así por lo cuantioso del premio más grande que corresponda al número que salga y que es… no sé, mucho, quizá demasiado dinero. 

Pues bien, aquí, en lo nuestro, en materia de fe católica, las cosas van por otro camino muy alejado de toda esta mundanidad y todo este desgaste para el alma que supone el ansia por el tener y la poca preocupación por el ser. 

Esto lo decimos sin querer poner sobre la mesa una dura crítica referida al ansia de bienes que, reconozcámoslo, todos tenemos más o menos acentuada. No se trata de eso sino de decir que, gracias a Dios (y nunca mejor dicho) la Voluntad del Creador va por otros derroteros. 

Hablamos, por eso mismo, sí, de Voluntad, así escrita con capital mayúscula (si se nos permite decirlo así en cuanto primera letra de tal palabra). Y lo hacemos así porque aquí sólo cuenta y sólo ha de contar eso, la Voluntad de Quien todo lo ha creado y mantiene. 

La Providencia de Dios aquí lo dice todo y todo lo establece, si ustedes me entienden (que diría más de un personaje de Tolkien en El Señor de los anillos

Sobre esto, sabemos que a lo largo del mundo existen multitud de formas de tentar a la suerte y de tratar de hacerla compañera de la avidez del ser humano. Sin embargo, hay algo que, siendo mucho más importante, ya nos fue concedido hace mucho tiempo y que no tenemos que buscarlo porque lo tenemos desde nuestra misma concepción: el Amor de Dios y, referido al mismo, las tan ansiadas noches de Nochebuena y Navidad. Y todo ello fruto es de la santísima Providencia del Todopoderoso. 

El caso es que cuando el Padre creó al ser humano dijo aquello muy conocido de que “era muy bueno” lo que había hecho. Luego, el mismo Génesis llevó a cabo el primer “envío”: “creced y multiplicaos” fue lo que dijo. Eso era lo que quería Dios, su Providencia porque Dios proveía eso para el mundo aquel primero. 

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21.12.18

Camino a Nochebuena y Navidad – Lo que supuso la Navidad

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Camino a Nochebuena y Navidad –  Lo que supuso la Navidad

  

En realidad, a todo hijo de Dios que fuese consciente (entonces muy pocos: seguramente sólo José y María, los padres del Niño y, es posible, Isabel, prima de María y, hasta si me apuran, Zacarías, esposo de Isabel) de lo que acababa de pasar se le debieron poner, por decirlo así, los dientes largos. Y es que algo muy bueno acababa de pasar y mucho provecho había de dar lugar… 

Podemos ponernos en situación y, como se nos recomienda muchas veces, casi situarnos en aquellos momentos y en aquellas circunstancias. Y, ciertamente, no es poco lo que acaba de pasar. 

En efecto, ha nacido un niño. Nosotros, sin embargo, sabemos mucho más sobre eso. 

El Niño que ha nacido ha pasado, como todo ser humano, por un proceso que se ha desarrollado en el seno de su Madre, María de Nazaret. Y también sabemos que ha nacido no con el alma limpia sino lo siguiente… que es, al ser Dios hecho hombre, muy por encima, espiritualmente, de cualquier ser humano que haya venido al mundo desde que fue creado, por cierto, por el Todopoderoso  (por Él, por el Niño, pues) y para Él, aquel Niño recién nacido. 

Todo esto ha de suponer mucho o, mejor, supuso mucho entonces aunque pocos supieran qué y, es casi seguro, nadie de los allí presentes supieran hasta dónde iba a llegar aquel Niño que acababa de ver la luz del mundo, siendo Él la misma Luz. Sólo Dios lo sabía, como todo lo demás. 

Estamos más que seguros que el corazón del Creador saltó de alegría (algo así a como lo hizo el Bautista en el seno de Isabel cuando se acercó su tía, la Virgen María, con el Niño en el suyo) y que supo que, en efecto, su voluntad de salvación del ser humano estaba dando un paso de gigante con los pies pequeñitos de su Hijo. 

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20.12.18

Camino a Nochebuena y Navidad -Lo que supuso la Nochebuena

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Camino a Nochebuena y Navidad -Lo que supuso la Nochebuena

Como es más que sabido, la historia de la humanidad, cuando llegó aquel momento en el que iba a nacer el Hijo de Dios, ya había pasado por muchas vicisitudes. 

Esto lo decimos porque resulta obvio que el ser humano hacía muchos siglos que estaba sobre la tierra después de haber sido creado por Dios. Mucho tiempo, pues había pasado desde que Adán y Eva vivieron gozando el Paraíso y cometieron el error de querer ser como su Creador y, haciendo caso a la serpiente (La Beata Ana Catalina Emmerick dice que era una especie de animal con patas quien engañó a nuestros Primeros Padres y, decimos nosotros, eso explica que Dios, para castigarlo, le dijera que se iba a arrastrar sobre el vientre lo cual no hubiera tenido sentido alguno si no hubiera tuviera patas antes. cf Gn 3, 14) se dejaron vencer por el egoísmo y, digámoslo ya, por su torpeza de ciegos del alma. 

Pues bien, Dios que es justo pero también es bueno (siempre se suele decir al revés para que nadie pueda tener por buena la especie de que Dios, como es bueno no es justo y, por tanto, no castiga…) y había estado contemplando la evolución espiritual y material que estaba teniendo su semejanza, no podía quedarse de brazos cruzados. 

Sobre esto de los brazos cruzados (posición, sí, bien cómoda para quien así actúa pero también más que irresponsable) el Creador podemos imaginar que pasaba por no muy buenos momentos. Y no es que pudiera verse afectado, a sí mismo queremos decir, por cómo le iban las cosas al ser humano. No. Y es que Dios es Todopoderoso y ya podemos imaginar que lo que nosotros podamos hacer… en fin… pues que eso poco puede afectar a Él. Pero, sin embargo, si creemos que podía ver no con muy buenos ojos la evolución, como decimos arriba, de su criatura humana. Y contento, lo que se dice contento, no podía estar… 

¿Iba a echarlo todo, otra vez, por la borda? 

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