León XIV en África, contra brujería y superstición: Cristo no es un gurú ni un amuleto de la suerte

En su viaje apostólico a África, que termina hoy en Malabo, el papa León XIV se ha referido a cuestiones como la magia, la brujería y la superstición, al menos en dos ocasiones. Recogemos a continuación sus palabras más significativas.

El peligro del sincretismo

“Hay que estar siempre atentos a aquellas formas de religiosidad tradicional que, sin duda, pertenecen a las raíces de la cultura de ustedes, pero que, al mismo tiempo, suponen el riesgo de confundir y mezclar elementos mágicos y supersticiosos que no ayudan en el camino espiritual, ha advertido el pontífice en su homilía de la misa celebrada el domingo 19 de abril en la explanada de Kilamba, en Angola, tal como recoge la agencia Fides.

Permanezcan fieles a lo que enseña la Iglesia, confíen en sus pastores y mantengan la mirada fija en Jesús, que se revela especialmente en la Palabra y en la Eucaristía”, ha exhortado el Santo Padre en un país como Angola, donde persisten formas de sincretismo religioso combinadas con elementos de carácter “mágico”, presentes incluso entre quienes se declaran católicos.

Cuando la fe se sustituye por la superstición

Al día siguiente, en su última misa celebrada en Angola, León XIV también se refirió a este tema. En la homilía de la eucaristía que presidió en Saurimo, aludió a los casos en los que “la multitud ve a Jesús como un instrumento para lograr algo más, como un proveedor de servicios”, algo que sucede cuando la fe auténtica se sustituye por un comercio supersticioso, en el cual Dios se convierte en un ídolo al que sólo se recurre cuando nos conviene, mientras nos conviene”.

“Incluso los dones más hermosos del Señor —que siempre cuida de su pueblo— pueden convertirse en una exigencia, un premio o un chantaje, y son malinterpretados precisamente por quienes los reciben. El relato evangélico nos hace comprender, por tanto, que existen motivos equivocados para buscar a Cristo, sobre todo cuando se le considera un gurú o un amuleto de la suerte. También el fin que se propone la multitud es inadecuado; pues no buscan un maestro al que amar, sino un líder al que venerar por interés propio, siguió diciendo.

Frente a esto, subrayó, “muy diferente es la actitud de Jesús hacia nosotros: Él no rechaza esta búsqueda insincera, sino que anima a la conversión. No aleja a la multitud, sino que invita a todos a examinar lo que late en nuestro corazón. Cristo nos llama a la libertad; no quiere siervos ni clientes, sino que busca hermanos y hermanas a quienes dedicarse con todo su ser. Para corresponder con fe a este amor, no basta con oír hablar de Jesús, hay que acoger el sentido de sus palabras. Tampoco es suficiente ver lo que Jesús hace, hay que seguir e imitar su iniciativa.

Algunas muestras de sincretismo angoleño

Según recoge la agencia Fides, las manifestaciones de sincretismo religioso en Angola se remontan a los primeros tiempos de la evangelización del Reino del Kongo –que abarcaba el norte del actual territorio angoleño y algunas zonas de la hoy República Democrática del Congo– entre finales del siglo XV y comienzos del XVI.

A inicios del siglo XVIII, Beatriz Kimpa Vita dio origen al antonianismo, un movimiento tanto religioso como político. En el plano espiritual, se trataba de una fusión sincrética entre el cristianismo y prácticas religiosas africanas.

Kimpa Vita se presentaba como la reencarnación de san Antonio de Padua y sostenía que Jesús era de raza negra y había nacido en el Kongo. Con ello, buscó desafiar la visión eurocéntrica del cristianismo y promover una interpretación más inclusiva, centrada en la cultura africana, rechazando algunos símbolos católicos –como la cruz, considerada un instrumento de muerte– y determinados rituales, como el bautismo o la confesión en ciertos casos, al tiempo que incorporaba prácticas locales, elementos de curación y expresiones proféticas.

Desde el punto de vista político, Kimpa Vita aspiraba a unificar el Reino del Kongo, entonces fragmentado y dividido, que había perdido su antigua cohesión.

Algunas características del antonianismo pueden rastrearse tanto en tradiciones sincréticas de América Latina –como el candomblé brasileño o el palo cubano– como en la Iglesia kimbanguista, surgida en la República Democrática del Congo y extendida también en algunas regiones de Angola.

Por su parte, la Iglesia tokoísta, es de origen angoleño y fue fundada en la década de 1940 por Simão Gonçalves Toko (1918–1984), antiguo alumno de la Sociedad Misionera Bautista. Este movimiento se consolidó como una forma de resistencia y de emancipación espiritual durante el final del período colonial y los primeros años de la etapa poscolonial.

Persisten, además, diversas prácticas supersticiosas vinculadas a creencias “mágicas”, con importantes consecuencias sociales. En algunas zonas de Angola, por ejemplo, los niños son víctimas de acusaciones de brujería.

Resulta paradójico que, en ocasiones, sean precisamente los menores con habilidades o talentos especiales quienes despiertan sospechas dentro de sus propias familias, al ser asociados con la brujería. En ciertos casos, las personas acusadas de ser “hechiceros” son obligadas a ingerir una poción venenosa como supuesta prueba de su inocencia.

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2 comentarios

  
Fer
¿Y la Pachamama?
23/04/26 7:01 PM
  
Católico
Muy bien por el Papa. En la diana.

Estamos de brujos y masones hartos. Son satanistas adoradores del dios cornudo todos.

Los masones son brujos con mandil infiltrados en iglesias protestantes como la anglicana, la metodista, los mormones y los testigos.
25/04/26 1:17 PM

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