InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Defender la fe

24.12.21

Nace Dios mismo hecho hombre

Imágenes del Nacimiento del Niño Jesús

Es más que cierto y verdad que del día de hoy, Nochebuena, y del de mañana, Navidad, mucho se ha escrito desde que en un pueblo de Israel llamado Belén Dios quisiese que su Hijo se presentase al mundo en lo que bien podemos considerar su primera Epifanía pues, antes de la de los Reyes Magos no podemos negar que su nacimiento fue la primera manifestación. 

De todas formas, no por eso vamos a dejar de recordar un momento tan especial de la historia de la salvación que fue cuando Dios, que quería que su criatura humana se salvase, en aquellos llamados últimos tiempos, envío a su Hijo al mundo y se encarnó de María, la Virgen, como se dice con verdad, acierto y gozo. 

Es cierto también que hoy es Nochebuena (será cuando llegue el momento) y, como tal, nosotros estamos esperando que, como tal, lo sea para cada uno de nosotros que también esperamos que nazca el Hijo para que el Padre diga que lo hecho, hecho está. 

Hay quien cree que hace de menos a Dios, a la Virgen María, a Jesucristo y, claro, a su Iglesia, defendiendo que en la Biblia nada se dice del día en que nació el Salvador y que si lo celebramos ahora es porque se recoge una festividad pagana dedicada, algo así, como al Sol o que tiene que ver con una festividad pagana de la época romana llamada Saturnalia… 

El caso es que eso, a los creyentes católicos (y suponemos que al resto de los cristianos) no nos importa ni un bledo o, vamos, nada de nada. En primer lugar porque ya dejó escrito San Pablo eso de que lo examináramos todo y nos quedáramos con lo bueno (cf. 1 Tes 5, 21) de lo que pudiéramos encontrar en nuestro camino aunque ya podemos suponer que no se trata de cualquier cosa buena sino de aquello que acuerde con nuestra fe cristiana… Y si la Iglesia creyó que tal día o tales días, el 24 y el 25 de diciembre eran los aptos para la celebración… ¡miel sobre hojuelas!, como también se dice en la Sagrada Escritura de aquello que supera a lo mejor de lo mejor… 

Pero, en segundo lugar, el caso es que el Hijo de Dios nació un día en un tiempo determinado de la historia de la salvación y eso es lo que a nosotros nos importa y lo que debería importar al mundo todo y entero pues tal acontecimiento no es cosa única de los que tenemos tal fe sino que debería ser tenido en cuenta por la humanidad que quiera salvarse. 

Y sí, Jesucristo vino al mundo hace mucho más de 2.000 años y mucho ha llovido, espiritualmente, desde entonces. Sin embargo, no ha cambiado ni la esperanza de este mismo momento ni todo lo que supone saber que seremos salvados gracias a su sacrificio cuando eso tenga que ser; también que podemos gozar plenamente al saber que ha querido Dios, quiso entonces, entregar a su Único Hijo engendrado y no creado para que diera su vida por todos sus hermanos los hombres y eso no lo va a cambiar nadie por mucho que se empeñe en dañar, sin conseguirlo, una verdad tan grande como ésta: Dios quiso, pudo hacerlo y lo hizo. ¡Eso, exactamente como en el caso de la Inmaculada Virgen María!: quiso, pudo y lo hizo. 

El caso es que nace Dios hecho hombre. ¿Acaso hay mejor noticia?

Eleuterio Fernández Guzmán

  

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Nace Cristo otra gozosa vez. 

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

20.12.21

¿Por qué Cristo vuelve siempre?

Adviento 2021 - ACI Prensa

En efecto. Cada Nochebuena y, luego, cada Navidad, el Hijo de Dios vuelve, en un sentido más que cierto y atemporal, a nacer. Y es esto un gran misterio sostenido por la fe y por la seguridad de que es la Voluntad de Dios que eso así sea y suceda. 

Damos un paso másAhora no nos referimos a nosotros. Es decir, nose trata ahora de cómo vamos a tener el corazón ni tampoco de a dónde queremos llegar. No. Ahora se trata de Alguien, así, con mayúscula, porque es mayúsculo el ser divino al que nos referimos. 

Cualquiera ha adivinado que hablamos del que nacerá el día que celebramos que nació. Sí. Jesús, llamado así porque Dios quiso que fuera Él entre nosotros, nacerá de nuevo, como decimos arriba. Y, como Dios no da puntada sin hilo ni su Hijo ha de venir al mundo sin razón alguna… entonces es que, al contrario de esto, ha de haber una razón y un hilo que todo lo una. 

En cuanto a la razón, podemos llamar causa y, en cuanto a la voluntad de Quien eso permite, verdadero motivo muy personal, el Hijo de Dios vuelve cada año, seguramente, por muchas causas y razones. Aquí, seguramente, no podremos dar sólo una porque sería acotar demasiado la Verdad y eso, ni puede ser cierto ni, además, nos conviene nada de nada. 

Podemos decir, por ejemplo, que Cristo vuelve otra vez (y decimos siempre porque será siempre hasta que venga por segunda vez en su Parusía) porque, al parecer, no acabamos de comprender que vino la primera vez porque quería que nos salváramos. Pero fueron, y somos, duros de mollera… 

También podemos decir, dando otro ejemplo o posibilidad, que Cristo vuelve otra vez porque, siendo también Espíritu Santo-Dios quiere recordarnos lo importante de su existencia, lo santo de su doctrina y, en fin, lo que nunca debemos olvidar. Y, en realidad, nos hace más que falta que así sea. 

Vuelve Cristo, otra vez, a nacer porque nos ama sobremanera y, estamos seguros, que gusta y goza con volver a ver los ojos sorprendidos de los humildes y sencillos pastores que acudieron a Belén a ver cómo sucede lo que el Ángel les ha dicho. Y es que, así, nosotros podemos ser como ellos fueron. 

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13.12.21

En mitad del Adviento

Adviento 2021 - ACI Prensa

Apenas hace unos días, por así decirlo, que comenzó el tiempo de Adviento y apenas faltan otros pocos días para que, de nuevo, la imagen amorosa de un niño nacido del Amor de Dios y de la voluntad de entrega de una joven, vuelva a nuestras vidas.

Por tanto, ahora, en la mitad del Adviento ha de convenir echar una mirada atrás y una hacia el inmediato futuro, para reconocernos en lo que pasó y, más que nada, en lo que hemos de tener en cuenta para nuestra vida porque, siendo el Adviento un tiempo de espera, no podemos olvidar que se hace necesario velar.

En realidad, como dice el evangelista Marcos (13,35) hemos de velar “pues no sabéis cuando vendrá el dueño de la casa”. Por eso siempre hemos de estar en perpetuo estado de revista porque, de no ser así, es muy posible que, cuando regrese Cristo nos encuentre algo alejados de la situación que, en espíritu, hemos de de gozar y disfrutar.

No podemos olvidar, por parta parte, que la labor de Juan, el Bautista, era, por así decirlo, una introducción de la persona de Cristo porque así estaba escrito cuando el naví Isaías dijo “Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino”. Así, el camino que nos prepara es el que lleva al definitivo reino de Dios. No salirse de la senda recta, cumpliendo la voluntad de Dios es, exactamente, lo que Juan venía, vino, a hacer y que hoy día se ha repetir en nuestros corazones.

Por otra parte, nos recuerda San Pablo (en la Primera Epístola a los Tesalonicenses) que nos conviene orar. Tanto en el tiempo que resta para la Navidad como en el que, hasta la eternidad, nos queda por recorrer, no podemos dejar enfriar la relación que, mediante la oración, establecemos con Dios.

Oración familiar para la Tercera Semana de Adviento - La Luz de Maria

Por eso, porque nos reconocemos discípulos no podemos, ni debemos, olvidar lo dicho por Juan en el Jordán: no ser digno ni de desatar la correa de las sandalias del Señor.

Tampoco, por lo tanto, hemos de pretender hacer, de nuestra voluntad, la que lo es de Dios sino, más bien al contrario porque no tener, siquiera, el derecho a desatar las sandalias de Cristo es tener, exactamente, muchas cosas que hacer antes de llevar a cabo tan gran servicio.

Pero si hay una figura, una persona, que nos traza la forma de actuar que tenemos que llevar a cabo, es, sin duda, María, Madre de Dios y Madre nuestra.

¿Cómo nos sirve de ejemplo la Madre del que viene?

Cuando aquella joven, ante la proposición de Gabriel (enviado por Dios) responde, con fe profunda, con su Fiat, nos dijo, en aquel entonces de nuestra historia, que nuestra forma de actuar debía ser, exactamente, aquella.

Es bien cierto que la voluntad de María podría haber sido muy otra porque Dios, en su misericordia, también le concedió a ella que eligiese entre una opción y otra.

Sin embargo, María dijo sí y con aquella respuesta afirmativa dada a Gabriel hizo posible, entre otras cosas, que ahora volvamos a celebrar aquellas divinas fechas.

Ahora, por tanto, nos encontramos en mitad del Adviento.

Catequesis de Galicia

Por eso, ahora que estamos tan cerca del nacimiento de Cristo, tal realidad espiritual nos ha de hacer, sobre todo, despertar. Y, recordando lo que dejó escrito San Pablo, en la Epístola a los Romanos (13,11-12) sobre que

“Ya es hora de despertar de nuestro letargo, pues estamos más cerca de nuestra salud que cuando recibimos la fe. La noche avanza y va a llegar el día. Dejemos, pues, las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz”.

 

Y esto, más que nada, es un aviso para todos aquellos discípulos que ven, en el Adviento y en su lógico final, tan sólo unas fechas a recordar pero, en realidad, no sienten, sobre su espíritu, la llamada de Cristo para que no olviden (ni olvidemos) que su venida fue, sobre todo, por el bien de la humanidad.

Por eso resulta tan gozoso saber que estamos, precisamente, en mitad del Adviento.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Cristo, que está aquí, vuelve a venir…

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

8.12.21

¡Que no tiene pecado!

Esteban Bullrich в Twitter: "Feliz Día de la Inmaculada Concepción de la  Virgen María! Hoy armemos el arbolito!! https://t.co/wbXCwnS2Df" / Twitter

“¿Cuándo se ha oído jamás que un arquitecto se edifique una casa y la deje ocupar por su enemigo?”

San Cirilo

 

Para los que son duros de mollera,

para los que protestan y demás,

para los que ignoran lo que quiere

Dios eterno en su Verdad,

para todos los que ni creen,

ni asienten ni quieren aceptar,

para todos aquellos que conocen,

en el mundo su realidad

y equivocan su mirada,

vamos, que no se enteran de na.

Hubo quien no entendía,

siglos estos atrás,

algunos religiosos que lo eran

de verdad,

algunos que predicaban,

predicaban y predicarán,

que no entendían, suponemos,

o no querían comulgar

con ciertas ruedas, suponían,

de molino y demás.

  

Y un humilde franciscano,

seguramente iluminado

por el Espíritu que es Santo,

es de Dios y Verdad,

quiso explicarlo fácil,

para todos por igual.

  

El hombre que no entendía

ni como algunos querían

por derroteros andar

que no eran los del Padre

sino de los de despistar,

tuvo que haberlas con ellos

y ponérseles a explicar.

  

Aquel religioso humilde,

que creía de verdad

la posible actuación del Padre,

que era más que de esperar,

tuvo que defender con palabras,

santas y fuertes y más

que no había nada extraño,

que todo estaba en pensar

en lo que Dios podía anhelar.

  

Hubo quien no entendía

dónde quería llegar,

dónde estaba su camino,

qué quería demostrar.

  

Y ni perezoso ni corto,

raudo, libre, sagaz,

dijo el franciscano

ya por necesidad

todo bien resumido, corto

y sin alargar:

podía Dios hacer eso,

quiso su Palabra alcanzar

e hizo lo que era cierto,

pureza y hasta verdad,

¿Acaso iba a nacer Dios

de mujer empecatada?,

y ya lo dice San Cirilo

sobre el arquitecto y su obra,

que no es posible entender

y es hasta locura extrema

creer que el Creador de todo

pudiera soportar tal afrenta.

 

Y es Inmaculada María,

su Madre y la nuestra.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Quiso Dios que así fuera… y fue. 

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

6.12.21

Tiempo de Adviento – Ahora también conviene limpiar el corazón

Adviento 2021 - ACI Prensa

Para un creyente católico hay un tiempo, de los llamados “fuertes”, que es por excelencia el que está destinado a la limpieza del corazón y del alma. Y es que en Cuaresma, tiempo anterior a la Pascua y a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, nos disponemos especialmente para ser, en eso, más puntuales que nunca pues estamos seguros de que recibir a Cristo, en un tal sentido queremos decir, como lo hacemos en la Semana Santa, siempre es mejor limpios de toda impureza. Y, bien sabiendo que no siempre vamos a ser capaces de ser absolutamente pulcros, en fin… la intención es ésa. 

Pues bien, también ahora, en este tiempo que también es “fuerte” como es el Adviento debemos limpiar el corazón. Y es que no es cosa extraña que así deba ser cuando ahora, precisamente ahora, es cuando esperamos que nazca Quien será el centro de nuestra limpieza espiritual luego, cuando se entregue y muera por nosotros. Y, en realidad, también conviene que ahora limpiemos el corazón

Es cierto y verdad que los “tiempos” espirituales son bien distintos pues en uno, en Cuaresma, da la impresión de que todo termina (cuando, en realidad, lo que pasa es que empieza) y en otro, así dicho, lo que pasa es que todo va a empezar con el nacimiento del Hijo de Dios. Sin embargo, hay algo que no debe cambiar: debemos recibir a Cristo limpios de corazón lo mismo que ha de estar el mismo limpio cuando sabemos que va a morir por cada uno de sus hermanos los hombres. Y sí, la verdad es que no es lo mismo una cosa como la otra pero lo que sí es lo mismo, o debería ser, es nuestra disposición espiritual.

El gran mensaje del segundo domingo de Adviento: "Preparad el camino del  Señor" - Chateando con Dios - COPE

Entonces… estamos convencidos de tener que limpiar el corazón. Y aún tenemos tiempo pues el acontecimiento de la primera epifanía del Hijo de Dios no será hasta dentro de más de dos semanas. Por tanto, no pretextemos que si esto o si lo otro… sino que apliquémonos a lo que nos corresponde hacer. 

Es cierto que cada cual sabe lo que ha de limpiar. Sin embargo, algunas limpiezas han de ser, por ejemplo: 

- De aquellas ansias de haber antes que las de ser,

 - de aquella voluntad llevada por la ira y no por la comprensión, 

- de no cumplir con los Mandamientos de Dios como debemos,

 - de no acercarnos a Dios con la oración,

 - de no ser capaces, casi siempre por cobardía, de transmitir la Buena Noticia,  

- de mirar al mundo no con ojos divinos sino excesivamente humanos, 

- de ser, demasiadas veces, políticamente correctos, 

- de aplicarnos, otras tantas veces, el respeto humano a lo que hacemos,

 - de mirar para otro lado cuando debemos escuchar los gemidos inefables del Espíritu Santo, 

- de no solicitar más veces el auxilio de nuestro Ángel Custodio, 

- de no querer limpiar, cuando corresponde, el alma, 

- de tener la memoria floja cuando se trata de lo que debemos ser en cuanto hijos de Dios, 

- de no querer llevar siempre nuestra cruz,

 - de no saber siempre dar las gracias ante los dones de Dios, 

- de, de, de…

En fin… como vemos, no es nada difícil que cada cual haga lo que deba de hacer en cuanto a qué es lo que ha de limpiar y cómo ha de ser tal limpieza. Y aquí, es cierto, entra en juego la lucha interior que debemos llevar, sí, contra nosotros mismo y nuestras tendencias, a veces, demasiados humanos y poco divinas… 

Catequesis de Galicia

En efecto, este tiempo en el estamos, que es tiempo de mucha y más esperanza dado lo que sabemos va a pasar, no podemos hacer otra cosa que no sea darnos cuenta, primero, de nuestros errores y, luego, tratar de mitigarlos si ya hemos caído en ellos. Y si esto no es cierto, que tire la primera piedra quien esté libre de pecado…

 

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Cristo, que está aquí, vuelve a venir…

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.