Muere desangrada una testigo de Jehová uruguaya tras negarse a una transfusión
Una mujer de 46 años perdió la vida como consecuencia de las heridas sufridas en un accidente de tráfico y su posterior negativa -por ser testigo de Jehová- a ser sometida a una transfusión de sangre en el hospital de Maldonado (Uruguay).
Ángela Sosa resultó lesionada de consideración cuando el Fiat Uno que conducía su marido, y en el que también viajaba sus hija de 13 años, se estrelló contra una columna de bulevar Artigas y Shakespeare tras chocar con otro vehículo que circulaba en el mismo sentido, una camioneta Volkswagen Saveiro, según relata el diario uruguayo El País, en una crónica firmada por Marcelo Gallardo.
El accidente ocurrió en la noche del miércoles 29 de febrero. Ángela Sosa sufrió un fuerte traumatismo de tórax por lo que fue asistida en el lugar del accidente por una unidad de emergencia móvil y luego fue trasladada al hospital de Maldonado. Empero, la mujer, que se encontraba “lúcida y consciente” al llegar al sanatorio, alegó su condición de testigo de Jehová para no recibir la transfusión de sangre que pretendieron efectuar los médicos que la atendieron, informó la emisora local FM Gente.

“Dilma llevó a un obispo al gabinete”. Con este titular encabeza el diario argentino Página 12 su noticia sobre el nuevo ministro de Pesca de Brasil, que es uno de los líderes de la controvertida Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), una secta neopentecostal con gran presencia en Iberoamérica, sobre todo en Brasil, donde posee medios de comunicación y una importante influencia política, que este hecho reciente corrobora. Como ya informamos en su día en
Las sectas y los derechos de los indígenas son las principales preocupaciones de los sacerdotes misioneros en América que se han reunido durante cinco días en Brasil en el
El presidente del Tribunal Supremo de Irlanda ha ordenado que se le puedan administrar transfusiones de sangre a un niño de 3 años de edad durante una operación quirúrgica si el personal facultativo lo cree necesario a pesar de la negativa de sus padres, que son testigos de Jehová. El niño, cuyo anonimato debe preservarse por mandato judicial, necesita que le sean extirpadas las amígdalas por causa de una infecciones repetitivas y porque esto está retrasando el desarrollo del habla. Lo cuenta el diario Irish Times.




