Aparecen restos de ritos esotéricos en Galicia y en México
La prensa diaria refleja en ocasiones la permanencia de ritos esotéricos o brujeriles en diversos lugares. En esta ocasión, traemos dos casos recientes, uno de ellos sucedido en Galicia (España), y otro en Sonora (México).
Restos en Galicia
Un nuevo rito de brujería, invocación al ángel caído o práctica esotérica se puso de relieve el pasado mes de marzo en Muros (comarca del Barbanza, provincia de La Coruña). Según explica J.M. Sandre en La Voz de Galicia, en la encrucijada de caminos de Costa Grande, en el punto conocido como Fonte do Bico, aparecieron signos evidentes de la realización de una práctica de invocación a los espíritus. Así, a ambos lados de una pista forestal, pero en su intersección con la carretera comarcal a Santa Comba, se podían apreciar en la mañana del 19 de marzo dos acopios de elementos utilizados habitualmente en sesiones de brujería.
A un lado de la calzada se habían depositado tres rosas rojas, una botella de cava mediada, una caja grande de cerillas, todas quemadas, y dos cigarrillos, también consumidos. Al otro lado de la entrada en la pista, había una botella de tónica que contenía aguardiente, un puro, una vela roja y una caja grande de cerillas sin usar (en la foto).

Fragmentos de apocalipsis (10)
Policías del municipio de Nacozari (Estado de Sonora, México) detuvieron a ocho miembros de una misma familia que presuntamente realizaba sacrificios humanos en honor a la Santa Muerte,
No era una secta sino un grupo donde se impartían terapias alternativas. Ésta ha sido la conclusión a la que ha llegado un juzgado de lo Penal de Benidorm para absolver de todos los cargos a los siete imputados que se sentaron en el banquillo por estos hechos, según informa José Antonio Martínez Alicante en el diario Levante-EMV. El fallo descarta que los acusados utilizaran técnicas de control de la personalidad o que se buscara una dependencia emocional de la líder del grupo para provocar que los denunciantes continuaran asistiendo a estos talleres. La sentencia relata que algunos de los afectados ya tenían problemas psicológicos antes de su llegada al grupo.