Jesuita boliviano advierte sobre el culto al demonio y el ocultismo
El sacerdote jesuita Miguel Manzanera ha publicado en el medio digital Iglesia Viva, órgano informativo de la Iglesia católica en Bolivia, un artículo titulado “El diablo ronda buscando a quien devorar”, en el que afirma que, al igual que en los tiempos de la primera evangelización de América, actualmente “se siguen haciendo sacrificios no sólo de animales, sino también de seres humanos” en honor del demonio.
Según explica el padre Manzanera, “el demonio quiere que en su honra y servicio se derrame toda la sangre posible”, y da algunos detalles de los ritos ocultos que se celebran en su país, además de alertar contra el ocultismo y las prácticas espiritistas. Reproducimos su artículo a continuación.
El diablo ronda buscando a quien devorar
En una entrevista sobre exorcismos, publicada el 19 de octubre en Opinión, Cochabamba, Sección Informe, la periodista Dayana Flores ponía en duda mi afirmación de que en los tiempos de la colonia los indios hacían ofrendas al diablo para ser librados de amenazas o desgracias. Mencionaba al cronista Guamán Poma de Ayala quien relata que los indios hacían ofrendas a la Pachamama para que fuese bendecida la producción agrícola.

Un vidente cobró 11.000 dólares a unos padres para que los espíritus revelaran el paradero de su hijo desaparecido. Según explica Carmen Rodríguez en el diario salvadoreño La Página, el supuesto vidente aseguró a una pareja que con el pago del dinero podrían saber sobre el paradero de su hijo, que desapareció hace un par de meses. Los detenidos son un colombiano y un salvadoreño.
Acaba de salir al mercado una novedad editorial en torno a la historia del espiritismo:
En estos días pasados hemos publicado varias noticias relacionadas con los videntes. Ahora traemos aquí la relación de este tema con un caso de desaparición muy conocido en España. Antes de que se abriera la última línea de investigación en la finca Majaloba, en La Rinconada (Sevilla), la Policía recurrió a videntes para buscar el cuerpo de la joven desaparecida Marta del Castillo. Lo hizo después de rastrear más de un centenar de lugares de las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva sin hallar rastro alguno que pudiera ayudar a encontrar el cadáver de la adolescente desaparecida, de cuyo asesinato se cumplieron el pasado 24 de enero cinco años, tal como relataba ese mismo día el Diario de Sevilla.