¿Jesús coqueteaba con la samaritana para evangelizarla?

Reproducimos a continuación un artículo escrito por Vicente Jara Vera, laico dominico y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES).

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Este asunto ha sido tratado ya hace unos días. Por ello me remito a lo publicado para dicha ocasión en InfoCatólica: “La presidenta de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales sugiere en el Vaticano que Jesús flirteó con la samaritana”.

La hermana Helen Alford, OP, religiosa dominica y presidenta de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, realizó unas lamentables afirmaciones en el Vaticano, durante un evento por el décimo aniversario de Amoris laetitia el pasado mes de octubre de este año 2026. La hermana Alford aclaró que no era una idea propia, sino una interpretación “útilmente provocadora” del teólogo dominico Michał Paluch, OP, utilizada para ilustrar la primera fase de la evangelización. Podemos escuchar a la religiosa aquí, en Rome Reports.

Recogemos aquí de nuevo sus palabras:

“Uno de mis hermanos dominicos [el fraile Michał Paluch, OP] presenta esta historia como el modelo o paradigma básico de evangelización para la Iglesia. Él identifica cuatro etapas en ella, argumentando que todas ellas son importantes, y que su orden también lo es. De una manera un tanto provocativa, pero creo que esta es una provocación útil, él llama a esta primera etapa ‘coqueteo/flirteo’ [en el original inglés, ‘flirting’]. Una conversación entre una mujer y un hombre que se encuentran solos. Jesús toma el control de la discusión y la va transformando gradualmente a través de sus preguntas en una meditación sobre la felicidad y la realización humana. Durante mucho espacio de tiempo, sin embargo, la ambigüedad persiste. Da la impresión de que las mismas palabras significan distintas cosas para Jesús y la mujer samaritana. Solo cuando ella parece un poco convencida por Jesús, le dice ‘Señor, dame de esa agua, para que nunca más tenga sed ni tenga que venir aquí más a sacarla’ […]”.

Indicar, por su parte, que el fraile citado, fray Michał Paluch, OP, fue rector de la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino, “Angelicum”, de Roma, de los dominicos. El texto referenciado de dicho fraile es “Flirt z zagubiona ludzkoscia”, donde, aunque esté en polaco, la primera palabra ya nos indica el significado claramente: “flirteo”. En español se traduce como “Un coqueteo con la humanidad perdida”, artículo de marzo de 2021 aparecido en el suplemento Plus Minus del diario Rzeczpospolita.

Es claro, como es obvio, que, desde el punto de vista cristiano, flirtear o coquetear un varón soltero con una persona casada es pecado. Por ello, esto es algo totalmente ajeno a Jesucristo, quien es Dios. Es por todo ello que dicha sugerencia del flirteo por parte de Jesucristo es sumamente inapropiada, mucho más viniendo de religiosos. Por todo ello, creemos que lo más cristiano, humilde y adecuado hubiera sido pedir perdón y decir que uno se ha equivocado usando ese término, totalmente incorrecto aplicado a Jesucristo. No tiene cabida bajo ningún concepto, ni contexto, ni en un uso analógico o didáctico.

¿Por qué hemos rescatado este acontecimiento de hace unos días de nuevo ahora? Hemos querido dejar pasar un tiempo para serenarnos y para mejor ponderar la respuesta, esperando en el entretanto una deseada disculpa que no hemos encontrado (esperamos habernos equivocado y ésta se haya dado). Ante ello, replicamos ahora con lo que me vino a la mente nada más saber de dicho suceso, como especialista en sectas. Les comento:

Nos referimos a la secta sexual y depravada de los “Niños de Dios”, luego denominada “La Familia”. Su creador, el perverso David B. Berg, autodenominado Moisés (Mo) David, usaba un lenguaje muy parecido a lo mencionado arriba y sucedido en el Vaticano, porque alentaba, hablando de evangelización y de la primera etapa en el proceso evangelizador, usar la técnica de la “pesca coqueta” (“flirty fishing”, “FF”), que animaba a practicar en su secta.

Esta práctica “evangelizadora” consistía en coquetear, seducir, flirtear, como método de captación de adeptos. Habitualmente se preparaba a las mujeres jóvenes del grupo, a veces menores de edad, para servir de anzuelos a nuevos miembros, en especial hombres con dinero e influencia. Se buscaba adoctrinarlos, hablarles del “amor” de Jesús y, de ahí, atraerlos y “pescarlos” para sacar de ellos dinero, donaciones, respaldo para el grupo, influencia, poder y aumento de la membresía. Este “coqueteo en la pesca”, adulterando el sentido de ser “pescadores de hombres”, fue impulsado por el líder del grupo desde muy pronto y se hacía de manera sistemática en los años 70 y 80 del pasado siglo. Las jovencitas eran vistas como “pececitos”, o mejor, como “anzuelos coquetos”.

Así, el depravado y vicioso líder de la secta decía que Jesús rompió todos los tabúes de su época al acercarse a solas a una mujer perteneciente a una etnia enemiga de los judíos (Samaria) y con un pasado sexualmente activo. Decía que Jesús se acercó primeramente a ella sin juzgarla, no hablándole de religión ni de deberes, sino que hizo uso de un acercamiento casual e íntimo para pedirle agua y entablar una conversación cargada de simbolismo y doble sentido. Berg decía que Jesús estaba atrayendo y cautivando la atención de la mujer de forma similar a como una mujer atractiva capta la atención de un hombre. Afirmaba que si el propio Jesús tuvo que rebajarse, conversar a solas y seducir espiritualmente a una mujer rechazada por la sociedad para ganar su alma, las mujeres de la secta debían estar dispuestas a entregar sus cuerpos y su sensualidad para ganarse a los hombres del mundo.

Vayamos a lo que decían los textos de la secta, en las cartas (“Cartas de Mo”) de su líder:

“¿Acaso no recuerdan cómo el propio Jesús pescó a la mujer samaritana junto al pozo? Él no se acercó a ella con un sermón aburrido ni con religiosidad rígida. Él fue juguetón, rompió las reglas de los religiosos de su tiempo que decían que un hombre judío no debía hablar a solas con una samaritana pecadora. Jesús usó el flirteo divino. Usó la intriga, capturó su atención haciéndose el necesitado (“dame de beber”) y apeló a sus deseos más profundos. Él la atrajo hacia Sí. Eso es exactamente el ‘Flirty Fishing’: mostrar el amor de Dios adaptándonos a la carne y la necesidad de la persona para poder meter el anzuelo de la salvación en su corazón”.

En fin. ¿Quién nos iba a decir que este argumento se usaría durante el décimo aniversario de la exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia del papa Francisco por parte de una religiosa dominica? Así es como estamos.

D. Vicente Jara-Vera, OP

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5 comentarios

  
Jaime
Si eso es coquetear, hoy todo el mundo coquetea. Pero no, no es coquetear. Hay dos posibilidades (esto que sigue hasta el final del párrafo es en parte en tono irónico), el religioso y la religiosa dominicos no saben lo que es flirtear o coquetear porque han sido castos toda su vida, o quizas no lo hayan sido y quieren justificar su comportamiento.

Que hablar con una samaritana estuviese prohibido no convierte aquello en un coqueteo, sino en hablar con un ser humano como todos los demás.

Cristo (Dios y hombre) no estaba subordinado a las costumbres judias del tiempo. Igual que ahora la Iglesia no debe subordinarse a la inmoral sexual de nuestros tiempos.

Dios se dirige a todos, incluyendo los pecadores, sin importarle apenas las normas y usos sociales de una época, sea muy degenerada moralmente o practique una especie de apartheid como el judaismo de aquella época. Es más, rompiendo con ese apartheid, también con las degenaraciones de aquella época como se puede leer en el Sermon de la montaña en relación con los pensamientos adúlteros y en relación con el divorcio.
21/10/26 12:41 PM
  
Jose
Lo que no se atrevieron en su tiempo lo están diciendo ahora ciertas religiosas sin escrúpulos.
21/10/26 3:19 PM
  
Néstor
Es que nadie le explicó a la Hna. A ver, esto es la Iglesia, tenés que tener fe para poder ser miembro y más todavía si querés ser religiosa. Se ve que todo el mundo estaba muy ocupado en otras cosas.

Saludos cordiales.
21/10/26 4:15 PM
  
Francisco de argentina
¡Tú me has seducido, Señor, y yo me dejé seducir! Jeremías 20:7 No es incorrecto decir que Jesús sedujo a la samaritana, como tampoco que Dios sedujo a Jeremías; pero claro, entendiendo seducción de manera correcta libre de toda condicion sexual o inmoral en cualquier sentido
22/10/26 1:28 AM
  
Luis López
Vamos a ver, a cualquier hombre, y Cristo lo era (y es) en sentido pleno y perfecto (sin pecado), nos agrada charlar con una mujer que acabamos de conocer y -se mire como se mire- no lo hacemos exactamente igual que si fuera un hombre nuestro interlocutor. Llamarnos machistas si quieren, pero es así.

Puede ser que sea por flirteo (incluso inconsciente) en nuestro caso, pero en el caso de Cristo es evidente que no, Jesús se mostró con ella tan agradable como cualquiera estaría ante una mujer recién conocida, pero también demostró con ella su autoridad para ponerle delante sus pecados, y lograr su conversión, único fin para el que vino a nosotros, fuésemos hombres o mujeres.

Recordar nuevamente aquello tan grande que proclamó Calcedonia: "perfecto Dios y perfecto hombre; consustancial a Dios por su divinidad, y consustancial a nosotros por su humanidad; en todo semejante a nosotros, salvo en el pecado".
22/10/26 9:02 AM

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