El Colegio de Psicólogos de Italia rechaza las Constelaciones Familiares: “afirmaciones pseudocientíficas”
En 2016, el portal italiano BUTAC publicó la historia de una mujer que descubrió las Constelaciones Familiares por casualidad. Inicialmente por curiosidad, posteriormente se las recomendó una psicóloga titulada, y acabó siendo víctima de esta pseudoterapia dañina.
Diez años después, el mismo portal ha recibido un nuevo testimonio, que ha decidido divulgar junto con la reciente respuesta que ha dado el Colegio de Psicólogos italiano a esta víctima. Y, además, ha agregado declaraciones de un psicólogo español experto en sectas. Por su interés, lo recogemos a continuación, traducido al español.
Qué son las Constelaciones Familiares (y qué no son)
Las Constelaciones Familiares surgieron en las décadas de los 80 y 90 a partir del trabajo del exsacerdote y psicoterapeuta alemán Bert Hellinger. La idea subyacente es que los conflictos, la culpa y los traumas de generaciones anteriores “viajan” a lo largo del árbol genealógico y se manifiestan en los descendientes como síntomas.
En una sesión, el facilitador pide a los participantes que seleccionen al azar a personas del público y les asigne el rol de un familiar, vivo o fallecido, conocido o desconocido. Los familiares se colocan en el centro de la sala y expresan lo que sienten: opresión en el pecho, la necesidad de distanciarse, ira, frialdad.El facilitador toma estos sentimientos, de personas que en la vida real no tienen ninguna relación con esa familia, y los interpreta como información verídica sobre las relaciones entre familiares reales.
Como ya habrás imaginado, no hay pruebas de que este mecanismo funcione y, de hecho, los términos utilizados para otorgar autoridad científica al método se toman prestados de otros contextos y se utilizan de maneras que quienes los acuñaron no aprobarían.
El testimonio de 2026
En febrero de este año, la persona que nos envió el informe (a quien llamaremos Alfa) fue invitada por su terapeuta —una psicóloga titulada— a participar en un “estudio sistémico”. Es decir, una sesión de Constelaciones Familiares, presentada por la terapeuta como una sesión que podría ayudar a resolver dinámicas de pareja problemáticas que ella atribuía a un “miedo transmitido energéticamente” de un antepasado.
Alfa se mostró escéptica, ya que había tenido conocimiento de Constelaciones en otros lugares, por lo que decidió tomarse dos semanas para informarse mejor antes de aceptar la propuesta. Durante esas dos semanas, encontró y contactó a José Miguel Cuevas, doctor en psicología por la Universidad de Málaga y director del único servicio público de apoyo a víctimas de sectas en España, quien ha publicado varias veces sobre los efectos adversos de las Constelaciones.
Para asegurarse de que no quedara nada sin descubrir, Alfa también investigó plataformas italianas de psicoterapia y encontró en UnoBravo una advertencia que explicaba la naturaleza no científica de la terapia, mientras que Serenis la define como un “método terapéutico, aunque no científico”.
En MioDottore, sin embargo, los profesionales registrados hablan con entusiasmo sobre ella sin ninguna advertencia clara que explique su carácter no científico. Sólo unos pocos profesionales declaran explícitamente —pero de forma individual— la falta de evidencia de su eficacia.
Tras esta investigación, Alfa informó a su terapeuta de que no deseaba participar, alegando la falta de rigor científico de la práctica. La terapeuta, si bien admitió que no existían estudios que demostraran su eficacia, insistió, refiriéndose a otras terapias y metodologías, e incluso recurriendo a una técnica de presión emocional claramente injusta: sugirió que un aborto anterior podría tener consecuencias psicológicas futuras para los niños si se mantenía en secreto. Incluso en sesiones posteriores, la psicóloga, a pesar de prometer no volver al tema, continuó insistiendo en cuestiones que no tenían nada que ver con la terapia que supuestamente estaban recibiendo.
No se trata de un caso aislado
No publicamos el artículo que están leyendo para atacar a un profesional en particular, cuyo anonimato mantenemos, como pueden ver. Lo publicamos porque, a pesar de no haber recibido otros informes en los últimos diez años, hemos recibido varios mensajes agradeciéndonos por publicar ese testimonio de hace diez años; agradecimientos de personas a quienes el profesional registrado les había propuesto el mismo enfoque.
Lo publicamos porque el patrón del psicólogo o psicoterapeuta común que introduce las Constelaciones como un “experimento”, a menudo sin consentimiento informado explícito, a veces continuando con la recopilación de material incluso después de una negativa, es el mismo que describimos hace diez años, y demuestra que nada ha cambiado desde entonces.
Pero también lo publicamos porque Alfa realizó un exhaustivo proceso de verificación que merece ser compartido: comprobó las fuentes, contactó con un académico especializado en este campo, comparó múltiples plataformas y conservó la documentación (que nos envió íntegramente).
¿Qué está haciendo el Colegio de Psicólogos?
Alfa, en su primer mensaje, también nos contó que había escrito a varias personas para informarles de lo sucedido, tanto con la esperanza de que alguien se pronunciaran como porque creía que el Colegio de Psicólogos podría hacer algo. Sin embargo, en ese primer mensaje, nos dijo que hasta ese momento nadie se había puesto en contacto con ella.
Entre abril y junio de 2026, Alfa envió al Colegio de Psicólogos —primero por correo electrónico ordinario y luego por correo certificado para darle carácter formal— un informe, no contra la persona que se había convertido en su terapeuta, sino sobre la presencia en línea de contenido que presentaba las Constelaciones como una práctica clínica sin advertir sobre su carácter no científico, con referencia explícita al contenido publicado por profesionales registrados en la plataforma MioDottore.
En el correo certificado, citó el artículo 8 del Código Deontológico de los Psicólogos, que prohíbe respaldar prácticas engañosas, y solicitó protección explícita para los pacientes, posiblemente mediante el consentimiento informado por escrito.
Tras meses de silencio, salvo para agradecerle su informe, hace apenas unos días el Colegio le respondió de forma mucho más exhaustiva. No puedo revelar el contenido de los correos electrónicos ni el nombre de la persona que los firmó, pero hemos investigado el asunto. En resumen, el Colegio de Psicólogos:
— confirma que las Constelaciones Familiares no tienen una validación empírica reconocida por la comunidad científica, recordando revisiones sistemáticas con una certeza de evidencia “muy baja” según los criterios GRADE;
— define conceptos como “campo morfogenético o mórfico”, “campo akáshico de la física cuántica” y “alma del linaje” como afirmaciones pseudocientíficas, sin fundamento en la literatura;
— señala que la presentación de estas prácticas como clínicamente bien fundamentadas por los miembros del Registro puede constituir un conflicto con los artículos 4, 5 y 8 del Código Deontológico;
— y anuncia que ha remitido los nombres de los profesionales denunciados a los consejos territoriales competentes para la verificación de cualquier posible responsabilidad disciplinaria, de conformidad con la Ley 56/1989 (que regula la profesión de la Psicología).
Lo cual, curiosamente, es una postura clara e institucional, algo que, lo admito, no esperaba; leerla me alegró mucho.
José Miguel Cuevas: “pseudoterapias peligrosas muy populares”
A sugerencia de Alfa, también contactamos con José Miguel Cuevas Barranquero, doctor en psicología por la Universidad de Málaga y experto en adicciones relacionadas con sectas, considerado uno de los principales especialistas en la materia. Le solicitamos su opinión sobre las Constelaciones Familiares y los riesgos asociados a su uso, incluso por profesionales con licencia.
Cuevas respondió haciendo hincapié, en primer lugar, en que el problema no sólo afecta a Italia. “Es un verdadero placer saber que publicáis críticas contra pseudoterapias peligrosas como las Constelaciones Familiares, que lamentablemente son muy populares en España y son desarrolladas y promovidas por diversas asociaciones y, a veces, incluso por psicólogos cualificados inscritos en el Colegio de Psicólogos”.
Uno de los peores riesgos, explicó, proviene de la autoridad atribuida al líder de la secta. El “constelador”, al guiar la práctica y decidir cómo interpretar los sentimientos de los participantes, puede inducir creencias falsas en la persona que se somete a ella.
Además, el participante puede llegar a creer que su familia es la causa de todos sus problemas, lo que lo lleva a distanciarse de sus seres queridos incluso sin necesidad real. Esto, explica Cuevas, es un mecanismo sumamente peligroso, ya que puede fomentar el aislamiento de las personas más vulnerables y hacerlas más susceptibles a la manipulación y el adoctrinamiento.
En la base de las Constelaciones Familiares existen creencias que Cuevas define como arcaicas y peligrosas. Entre ellas:
— la idea de que el sistema familiar nunca debe romperse, hasta el punto de sugerir que una víctima debe aceptar y no rechazar al miembro de la familia responsable del abuso;
— la creencia de que el miembro más joven de la familia debe resolver los conflictos de las generaciones anteriores;
— una especie de justicia “kármica”, por la cual una persona sería llamada a pagar por los errores cometidos por sus antepasados;
— la afirmación de que lo que surge durante la dramatización de la constelación se corresponde con hechos y relaciones reales;
— la idea de que tambén las experiencias traumáticas, incluida la violencia sexual, pueden considerarse necesarias o funcionales para una supuesta “sanación” familiar.
Para comprender mejor los peligros asociados a las Constelaciones, Cuevas nos recuerda algunas afirmaciones atribuidas a la terapeuta de constelaciones Graciela del Campo, según las cuales una mujer violada no es una víctima, sino que ha elegido ese destino como parte de un proceso de sanación familiar.
Esta afirmación, por sí sola, debería bastar para aclarar la incompatibilidad de esta práctica no sólo con la psicología científica, sino también con el respeto que se debería tener a las víctimas.
Cuevas también hizo hincapié en que estas prácticas no están dirigidas por facilitadores individuales, sino por asociaciones organizadas que promueven cursos, emiten certificaciones y trabajan para acreditar las pseudoterapias como opciones terapéuticas auténticas.
El ciudadano, ante lo que parece ser un profesional cualificado o una asociación aparentemente autorizada, puede carecer de las herramientas necesarias para distinguir una terapia basada en la evidencia de una práctica basada en creencias esotéricas.
Cito un fragmento del correo electrónico de Cuevas: “Debemos trabajar seriamente para garantizar que estas pseudoterapias permanezcan fuera de cualquier práctica sanitaria y se presenten por lo que son: pseudoterapias desprovistas de evidencia científica, más cercanas a creencias esotéricas que al conocimiento científico”.
El profesor Cuevas nos ha autorizado a citar su trabajo sobre Constelaciones Familiares, titulado “Constelando inhumanidad”, disponible en el repositorio documental digital de la Universidad de Málaga.
En conclusión
Lo que Alfa describe no es simplemente una diferencia de opinión entre ella y su terapeuta, sino un asunto que el Colegio de Psicólogos y los profesionales que comprenden sus peligros deberían abordar con mayor seriedad y decisión.
El problema surge precisamente cuando un profesional decide recomendar a sus pacientes una práctica sin validación científica, como las Constelaciones Familiares, abusando de la confianza que el paciente ha depositado en él gracias a su rol profesional.
El reconocimiento explícito del problema por parte del Colegio profesional italiano supone un paso adelante, pero, como hemos demostrado, el problema persiste desde hace años sin que se hayan tomado medidas serias al respecto.
Al momento de redactar este informe, las páginas mencionadas en MioDottore siguen disponibles en línea en la misma versión controvertida.
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