Murió en Japón el fundador de la secta Ciencia Feliz

Ryuho Okawa tenía 66 años y en 1986 había iniciado en Japón un movimiento sincrético de la Nueva Era que se atribuye (con cifras no verificables) 12 millones de adeptos. Entre sus canales de proselitismo figuran también una serie de dibujos animados y un partido político de extrema derecha que niega las atrocidades cometidas en la Segunda Guerra Mundial, según informa Guido Alberto Casanova en Asia News.

Ryuho Okawa, uno de los líderes religiosos más controvertidos de Japón, falleció el jueves 2 de marzo. La noticia no fue anunciada oficialmente por la secta, pero sí por los principales periódicos del país, que citaron fuentes informadas de los hechos. Okawa falleció en un hospital no especificado de Tokio, donde había sido ingresado unos días antes a causa de un paro cardiaco.

El origen y la historia del grupo

Okawa nació en 1956 en una prefectura del oeste de Japón y estudió en la Universidad de Tokio antes de entrar a trabajar en una de las grandes empresas del país. Su cambio religioso y personal se produjo en 1986, cuando dejó su trabajo para fundar una “nueva religión” conocida como Ciencia Feliz, de la que fue presidente hasta su muerte.

La secta fundada por Okawa muestra fuertes influencias de la Nueva Era (New Age) y se presenta como un movimiento sincrético que incorpora elementos espirituales de las principales religiones. Según sus adeptos, Okawa es una deidad reencarnada muchas veces en la Tierra, capaz de comunicarse con el mundo de los espíritus.

Tras su reconocimiento legal en 1991, Ciencia Feliz se expandió gracias a una agresiva campaña de proselitismo, cuyos mensajes se difunden también a través de una serie de dibujos animados. Según la información disponible en el sitio web, la secta está presente en Japón y otros 165 países con más de 10.000 estructuras, entre templos, filiales locales y centros de propaganda.

La organización afirma tener más de 12 millones de seguidores en todo el mundo, pero no existen cifras independientes al respecto. La ex mujer de Okawa afirmó en 2011 que en realidad tenía 30.000 seguidores.

Su pantalla política

En 2009, Okawa dotó a su movimiento de un brazo político fundando el Partido de la Realización de la Felicidad, que desde entonces participa regularmente en las elecciones japonesas. Okawa nunca ha entrado en el Parlamento, como ninguno de los otros candidatos de su partido, aunque en las elecciones de 2016 sus candidatos obtuvieron casi un millón de votos. En las asambleas locales, sin embargo, un puñado de miembros consiguió salir elegido en los últimos años.

El partido del movimiento religioso se sitúa en la extrema derecha del espectro político japonés y reivindica una postura ferozmente anticomunista con tintes de sinofobia. En los temas de defensa y memoria histórica, Okawa nunca ocultó que consideraba necesario revisar el artículo 9 de la Constitución (que rechaza el derecho a la beligerancia y prohíbe al país mantener fuerzas armadas) y que no creía en la historiografía que acusa a Japón de ser culpable de graves atrocidades durante la Segunda Guerra Mundial.

El Partido de la Realización de la Felicidad y Ciencia Feliz crecieron en el mismo lecho del que han surgido en otros países otros fenómenos sociopolíticos como QAnon o el espiritualismo conspirativo. Por eso, incluso sin tener en cuenta las donaciones que los fieles tienen que hacer para ascender en la jerarquía de la secta, el movimiento está en el centro de muchas polémicas. Durante la pandemia, por ejemplo, se ofreció a los adeptos una “vacuna espiritual” contra el Covid. Eso sí, a cambio de un pago.

Otros detalles de la secta

Entre el público japonés, Okawa era quizás más conocido por afirmar ser capaz de canalizar los espíritus de los ricos y famosos, así como por los libros de su autoría basados en lo que afirmaba que los espíritus le decían, según leemos en Infobae.

Entre sus publicaciones más recientes figuran discursos de los espíritus del presidente ruso, Vladimir Putin, sobre su decisión de invadir Ucrania, de Jesucristo sobre la pandemia y del líder de Queen, Freddie Mercury, tras la película “Bohemian Rhapsody”.

Aunque Okawa se mantenía alejado de los medios de comunicación populares, era una presencia constante en los periódicos que publicaban anuncios de sus últimos libros, así como de películas y música ocasionalmente.

Afirmaba haber tenido una epifanía a los 24 años, cuando adquirió la capacidad de comunicarse con los espíritus y se dio cuenta de que su misión era “llevar a la humanidad a la felicidad”.

2 comentarios

  
Joaquín
Pues nada. Ahora verá lo equivocado que estaba. Recemos por su alma.
06/03/23 11:15 AM
  
Chico
Hay que qué ver qué importante es la religión para ganar mucho dinero. Viene un cara dura, con desparpajo, con mucho inventiva, se pone a predicar lo que bien se le antoje, escribe un par de libros, vienen los Demonios que con todo gusto le ayudan, le proporcionan clientela de imbeciles y……. Ala, a ganar dinero, mucho, y a vivir del cuento. Dame pan y dime tonto
06/03/23 3:33 PM

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