Un periodista inglés se infiltró en Cienciología: esto es lo que vio
“Lo que vi cuando me infiltré en la Cienciología”. Es el titular del reportaje publicado hace unos días por The Times. “Todo empezó con una mirada fija e inexpresiva y un curso de 35 libras. Pronto me dijeron que una adolescente podía hacer que una persona borracha se recuperara”, es la entradilla del texto que firma Tom Ball y que traducimos a continuación.
Había oído hablar de la “mirada de la Cienciología”, pero hasta que pasé una semana infiltrado en la iglesia no había experimentado por mí mismo el poder inquietante de esa mirada intensa e impasible que exhiben muchos miembros del movimiento.
Haciéndome pasar por alguien que buscaba un nuevo rumbo en la vida, me inscribí en un programa de “superación personal” en la iglesia de Cienciología en Edimburgo, lo que me permitió pasar una semana allí completando el curso (a la izquierda de la fotografía superior, el rótulo en la entrada de dicha sede).
Como recién llegado, pronto llamé la atención de Gillian Brown, quien dirige el departamento de relaciones públicas de la iglesia. Mirándome fijamente, me hizo una serie de preguntas incisivas sobre mí antes de preguntarme qué había leído sobre el movimiento en internet.






