Jesús ¿de Nazaret o del espacio exterior?
Nos habíamos quedado en el artículo anterior avistando los ovnis falsamente presentes en el Antiguo Testamento, y algunos lectores han insistido en que revisemos el lado más extraterrestre del Nuevo Testamento. Pues vamos allá. Y comencemos por el final, por el resultado de esta peculiar exégesis del texto sagrado, para que los que están menos acostumbrados a la lectura puedan quedarse en el primer párrafo sin ir más allá.
Jesús, el del origen tan extraño, el que ha inspirado después al mesías postmoderno llamado Superman, el de un Padre “de otro mundo”… ¿lo adivinan? Sí, por supuesto: Jesús es extraterrestre. Una conclusión que es fácil de inferir, ya que si el Nuevo Testamento está plagado de ovnis –cosa que, veremos ahora, quieren hacernos creer algunos–, y Cristo es el protagonista… lo más sencillo es que venga del espacio exterior. Sumando a esto que, tal como entendemos los cristianos la Biblia como una unidad fundamental, Jesús es el protagonista de la recopilación completa de los libros sagrados, puesto que las escrituras hebreas no hacían otra cosa que anunciarlo y esperarlo, preparando el camino en la historia de la salvación. Si esta historia ha estado repleta de visitas alienígenas, lo más normal del mundo es que su culmen sea un descendimiento extraterrestre en toda regla.
Vayamos a los textos de esta gente. Primer acontecimiento extraordinario en los evangelios: la encarnación del Hijo de Dios. ¿Cómo pudo María quedar embarazada sin haber tenido relaciones sexuales? Aquí la explicación “racional” no consiste en desechar la virginidad de la Madre, sino en afirmar que la joven de Nazaret fue objeto de una operación de inseminación artificial, mediante la cual le fueron implantados los genes del Mesías, como afirman algunos autores de la órbita de la nueva religiosidad ufológica.






