Ex-adeptos denuncian abusos sexuales y otros delitos de los Defensores de Cristo

Abusos sexuales, robos, fraudes y hasta obligarlas a comer vísceras de animales con la promesa de alcanzar milagros, fueron algunos de los maltratos que una coahuilense, “Ariel”, y otras mujeres padecieron dentro de la secta denominada Defensores de Cristo. Desde su exilio en algún lugar de Sudamérica, Ariel –nombre ficticio de una mujer originaria de La Laguna (Coahuila, México)-, narra en exclusiva a Vanguardia los abusos que los dirigentes del presunto grupo religioso cometieron contra las mujeres de la secta.

La mujer dijo que no ha obtenido paz en su vida desde hace dos años, cuando huyó de Torreón, donde inició su relación con la secta, que operaba como un negocio de bioprogramación. “Dormí con mi perro en el patio”, recuerda. “Cuando (mi esposo) se metía con prostitutas tenía que estar en la recámara presenciando aquello, y si no lo hacía no había comida, no había baño. Estuve hasta dos o tres días sin comer”.

Contó que desde la captura de la secta liderada por Ignacio González de Arriba, “el Nuevo Jesucristo”, ocurrida el 25 de enero pasado en una finca en Nuevo Laredo, decidió denunciar los hechos. El pasado 12 de febrero, Ariel llegó a la Ciudad de México para interponer su denuncia ante la Fiscalía Especializada en Delitos contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) de la PGR.

Fue Ignacio González de Arriba, relató, quien introdujo la religión al Centro de Bioprogramación que instaló con su esposo, el venezolano José Losanger Arenas Segovia, en 2007, primero en la colonia Paseo de la Rosita, después en el centro de Torreón. Apoyado siempre de Arenas Segovia, y Shoucri Elmernessi, crearon una red de adeptos que se expandió a través de Internet en distintos lugares de Latinoamérica, hasta acumular cerca de 10.000 seguidores en países como Argentina, Colombia y Perú, según explicó Olivia Castillo, otra de las denunciantes.

“¡Claro que nos hacían acostarnos entre mujeres!”, denunció, “él decía que dentro de sus preceptos estaba permitida la poligamia, pero solo de hombres. Las mujeres tenían que ser bisexuales. Ellos podían verte, más no tocarte. Ignacio disfrutaba viendo orgías de mujeres”. Defensores de Cristo prometía la vida eterna, riquezas y el don de hacer milagros, porque aseguraban que Ignacio González había muerto y resucitado; en España se hacía llamar Maestro Fénix.

González les decía que necesitaba tener sexo con tres mujeres al día, pues eso le daba magia, razón por la que pedía a sus seguidoras tener relaciones con él, o que le consiguiera prostitutas. “Papá Dios me dijo que promovamos la poligamia como algo bendito a los ojos de Dios, y la riqueza económica como algo importante”, argumentaba el hombre actualmente detenido.

El 23 de enero de 2013 el Instituto Nacional de Migración y la PGR aseguraron la finca de la secta Defensores de Cristo, en el kilómetro 14 de la Carretera 85 Nuevo Laredo-Monterrey. El grupo plagiaba migrantes de diferentes nacionalidades, a cuyos familiares exigían fuertes cantidades de dinero al que denominaban “pago de diezmo”. Fueron rescatadas 24 personas: 6 españoles, 2 brasileños, 2 bolivianos, 2 venezolanos; 1 argentino, 1 ecuatoriano y 10 mexicanos.

La Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) consignó a tres extranjeros supuestos líderes de la secta: Ignacio González de Arriba, español; José Losanger Arenas Segovia, venezolano; y Tito Schourci Mohammed, colombiano. Los detenidos están en el penal de Matamoros, acusados de abuso contra mujeres y menores, así como trata de personas.

1 comentario

  
pedro de madrid
Quedo alucinado como existen personas tan ignorantes, no sólo en materia religiosa sino en mundología. En estos casos, los que disfrutan son los machos espabilados, ante tanta ignorancia. Lo que digo no le va a gustar a algunos, pero estos les pasa a las mujeres por apartarse de la Iglesia de Jesús
14/02/13 7:34 PM

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