Charles Manson, el icono del mal absoluto
Se cumplen 40 años del asesinato de la actriz Sharon Tate y varias personas más a manos de una secta dirigida por el hombre del que sólo mencionar su nombre hace sentir escalofríos a los norteamericanos, según escribe A. Passenheim desde Los Angeles, en un artículo que hemos leído en el Diario de Sevilla.
Los brutales asesinatos sucedieron hace 40 años, pero siguen ocupando a la opinión pública de Estados Unidos hasta hoy. Con la muerte a sangre fría de la actriz embarazada Sharon Tate y otras víctimas en Los Ángeles, el Mal se encarnó en un rostro en el país el 9 de agosto de 1969: Charles Manson.
La imagen del líder de una secta calificada de hippie, con sus ojos oscuros penetrantes, rodeados de un pelo desordenado, se imprimió en las conciencias de sus compatriotas. El psicópata, encerrado en la cárcel de Corcoran State, en California, encarna para muchos el lado oscuro de Estados Unidos.
Para otros, el criminal que hoy tiene 74 años se ha convertido en un ídolo pop. El negocio florece en torno a este hombre que puso fin en una noche al verano del amor de los 60.

El Foreign Office británico investigó en los años 70 al fundador de la Cienciología, el estadounidense Lafayette Ron Hubbard, y estableció que el doctorado que se atribuía, que le daba una aureola de científico y de persona de alto conocimiento, en realidad era falso. La documentación ahora desclasificada por el Ministerio de Exteriores pone de manifiesto tanto el fraude de Hubbard, como cierta psicosis que entonces la Iglesia de la Cienciología provocó en la Administración norteamericana y en la británica. Esta noticia la ofrece Emili J. Blasco, corresponsal en Londres del diario español ABC, en su edición del 6/08/09.
Una nueva organización denominada “Liberados” ha denunciado el pasado 31 de julio las interpretaciones “muy particulares e interesadas de determinados textos bíblicos” por parte de los testigos de Jehová y los efectos negativos que tienen sobre sus seguidores, como la oposición a las transfusiones de sangre. El pasado 25 de julio una mujer testigo de Jehová, de 61 años, murió en Sevilla por negarse a recibir una transfusión tras sufrir un accidente de tráfico.