InfoCatólica / InfoRIES / Categoría: Nueva Era

22.11.11

Thetahealing, o el curanderismo vestido de secta (1)

Reproducimos a continuación la primera parte del artículo que acaba de escribir el sacerdote español Julio de la Vega-Hazas, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), sobre el movimiento conocido como “Thetahealing”, después de varias consultas que se han recibido en la RIES sobre su terapia.

Un vendedor ambulante de un mágico elixir que cura todas las dolencias no constituye, desde luego, una secta. Si forma una red de venta del elixir con unos cuantos compinches, tampoco. Pero si su puesta en escena va adoptando tintes religiosos, entonces ya entra en ese ámbito de religiones extrañas que se suelen denominar sectas. Thetahealing, como su propio nombre indica –“sanación Theta”-, es un curanderismo contemporáneo, pues pretende tener la clave de la curación de todos los males al margen de la medicina científica. No se trata, claro está, de un elixir; tiempo atrás, el elixir se presentaba como lo más avanzado, pero ahora lo vanguardista son técnicas complejas que permiten actuar a fuerzas ocultas. Eso es lo que propone la organización creada por la norteamericana Vianna Stibal. Y Stibal se presenta cada vez más nítidamente como una visionaria religiosa, y su grupo como una religión.

En cierto modo esta deriva religiosa resulta inevitable. En otros tiempos el charlatán del elixir podía huir a tiempo en su carromato a otro lugar en donde no le conocían. Hoy el simple poner distancia de por medio no permite escapar de las acusaciones de fraude y las amenazas de acciones judiciales –hay variedad en los distintos códigos penales, pero todos coinciden en considerar delito el intrusismo profesional y la comercialización fraudulenta-, y el refugio que les queda a los pretendidamente milagrosos remedios es transformarse en entidades religiosas, más protegidas por las leyes que las llamadas medicinas alternativas.

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10.11.11

Ejercicios espirituales… y una pizca de reiki

Publicamos a continuación un nuevo artículo de Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), publicado en la revista religiosa En Acción Digital.

No gana uno para sustos. Había dejado en el baúl de los recuerdos (o en su equivalente virtual en el ordenador) un curioso programa de actividad “católica” para el verano que ha quedado atrás, ocupado como estaba en los menesteres de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid. No es nada del otro mundo, pensé yo. Y en la víspera de esa fecha tan redonda del 11/11/11 me ha venido a la memoria por otra cosa que he encontrado.

Y empiezo por la última: mañana se celebrará en una ciudad española una “Gran Fiesta Cósmica. Portal 11:11. El Detonador de la Memoria”. Debajo de una ilustración galáctica, se aclara un poco más el tema para los lectores estupefactos: “El 11 de enero de 1992 tuvo lugar la Gran Activación Planetaria llamada el Portal 11:11, y se cerrará el 11 de Noviembre de 2011. Por este motivo durante esta fecha, en todo el planeta, se realizarán Movimientos, Encuentros Unificados y Meditaciones Mundiales”. Uno de estos encuentros, como digo, tendrá lugar en una ciudad de nuestro país. Hasta aquí, nada extraño, acostumbrados como estamos a las variadas ofertas de las nuevas espiritualidades, algunas de las cuales aprovechan estas fechas simbólicas y atrayentes para sus celebraciones.

Lo más sorprendente aparece después de leer el programa de la actividad, y es precisamente el lugar donde se realizará este evento de trascendencia cósmica: la Casa de Ejercicios Espirituales de la localidad. Sin más apellidos, se puede suponer bien que se trata de la Casa Diocesana de Ejercicios. No digo cuál es la ciudad –aunque gracias a Internet es tremendamente fácil de localizar– porque mi propósito es dar el salto de lo anecdótico de este acto a una llamada de atención sobre un problema serio que, lamentablemente, se repite mucho en tantos y tantos lugares católicos que, estando llamados a ofrecer un espacio de espiritualidad centrada en Cristo y en la fe de la Iglesia, prestan su espacio y su nombre a actividades cuanto menos dudosamente compatibles con el cristianismo (y con una religiosidad seria, sea o no cristiana).

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9.09.11

Raúl Berzosa contrapone la espiritualidad carmelitana a la Nueva Era

La mística carmelitana posee una clave que, “por sí sola, rompe con la pseudo-mística de la New Age: el nexo intrínseco entre la Trinidad y todos los demás misterios humanos”. Lo afirmó el obispo de Ciudad Rodrigo, monseñor Raúl Berzosa, en su intervención, el pasado 4 de septiembre, en el segundo congreso internacional teresiano, según informa la agencia Zenit.

“En el cristianismo, en la mística carmelitana, no se puede aplicar el término ‘autorrealización’, porque ni siquiera el hombre y la mujer más desarrollados en su existencia pueden alcanzar por sí mismos la plenitud. Todo es don y tarea, gracia y libertad”, afirmó. Monseñor Berzosa, autor del libro Nueva Era y Cristianismo. Entre el diálogo y la ruptura, indicó que “en el libro Camino de Perfección de Santa Teresa, podemos entresacar algunas claves o antídotos para salir al paso de los engaños místicos del New Age”.

Propuso un texto del capítulo 16 de la gran obra para rebatir el panteísmo de la New Age: “¡Oh Señor! que todo el daño nos viene de no tener puestos los ojos en Vos, que si no mirásemos otra cosa sino al camino, presto llegaríamos; mas damos mil caídas y tropiezos y erramos el camino por no poner los ojos -como digo- en el verdadero camino”. Y ante la pretensión de salvarse uno mismo, recogió un fragmento del capítulo 17 de Camino de Perfección: “Dejad hacer al Señor de la casa. Sabio es, poderoso es, entiende lo que os conviene y lo que le conviene a Él también”.

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28.07.11

La moda del hinduismo light a la carta

Sucedáneos religiosos para escapar al interrogante sobre Dios

Reproducimos esta nueva aportación de la columna sobre jóvenes y nuevas religiosidades, coordinada por la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) y publicada de forma quincenal por la agencia católica de noticias Zenit.

El autor de este artículo es Julio de la Vega-Hazas Ramírez, sacerdote español, doctor en Teología y licenciado en Derecho, miembro de la RIES y autor, entre otros, de los libros El complejo mundo de las sectas (2000), El mensaje social cristiano (2007) y Educar en la templanza (2009).

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En los años 60, a raíz de la independencia de la India y la traumática separación de Pakistán, hubo un verdadero revival religioso en la India. La corriente llegó a Occidente, dejando el recuerdo de los llamados Hare Krishna canturreando por las calles, o de carteles de personajes como Maharishi (Meditación Trascendental) o Rajneesh –ahora conocido como Osho– invitando a apuntarse a sus cursos de meditación.

Hoy todo aquello se ha transformado bastante. Los llamados ashrams, que entonces eran unas comunidades semimonásticas donde se vivía –o se pretendía vivir, según los casos– una vida austera de separación del mundo y meditación, se han convertido en acogedores hoteles que dan cursos de meditación y yoga. La oferta puede ser más compleja, incluyendo cosas como masajes y tratamientos médicos que al menos en un caso llegan a la radioterapia. Están repartidos por toda India, y los mejor instalados son parte de la oferta turística del país. Su principal clientela, de todas formas, no son los extranjeros, sino la clase media india que crece con pujanza a causa del desarrollo económico, y que vive con la misma agitación que la occidental. Por supuesto, los grupos más conocidos en Occidente tienen su moderno ashram, y figuran entre los más lujosos: ISKCON (el Hare Krishna) en Vrindavan (el principal, pues tiene varios), Osho en Puna, Meditación Trascendental en Rishikesh, y el más reciente Arte de Vivir del llamado –siempre se trata de pseudónimos laudatorios– Sri Sri Ravi Shankar se ha instalado en las afueras de la ciudad más tecnológica y prometedora de la actual India, Bangalore.

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7.07.11

¿Qué es la Nueva Era?

Según explica Carlota Sedeño Martínez en un reciente artículo publicado en Forum Libertas, la New Age (Nueva Era) no es una secta religiosa ni, propiamente, un movimiento. La New Age es un sincretismo de elementos esotéricos y seculares que se presentan como alternativa al cristianismo. Reproducimos el artículo a continuación.

Hablar de la New Age (Nueva Era) es volver la vista atrás. Aunque este término se haya popularizado hace pocos años, hay que remitirse a los años setenta. Entonces se identificaba con la “contracultura” y, ahora, todo este movimiento ha sido asimilado por las tendencias dominantes. La Nueva Era se presenta como una falsa utopía para responder a la sed de felicidad del corazón humano, insatisfecho profundamente de la cultura y modo de vida actuales.

No es una secta religiosa ni, propiamente, un movimiento. Se trata de una visión, de un deseo de cambio que agrupa a distintas teorías. A la New Age se han enganchado muchas ideas que no tienen una conexión explícita con el llamado “cambio de era” preconizado por los astrólogos. Es un sincretismo de elementos esotéricos y seculares que se presentan como alternativa al cristianismo.

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