Los misioneros españoles en América, preocupados por las sectas
Las sectas y los derechos de los indígenas son las principales preocupaciones de los sacerdotes misioneros en América que se han reunido durante cinco días en Brasil en el Encuentro de sacerdotes misioneros de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), organizado por la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la Conferencia Episcopal Española.
Así, en una información que recoge la agencia Europa Press, han indicado la “urgencia” de dar consistencia formativa a la religiosidad popular que subyace en las comunidades con el fin de “contrarrestar la ofertas pseudorreligiosas de las sectas”, de proteger y defender los derechos de los indígenas, entre otros, el derecho a la propiedad de la tierra y de desarrollar una actividad misionera en los grandes núcleos urbanos donde llegan “riadas” de personas procedentes del mundo rural.
Además, los participantes han subrayado la prioridad pastoral en la dimensión familiar, con atención al matrimonio; la dimensión vocacional; la preocupación por la vida humana; la dimensión pastoral educacional “que garantiza la dignidad de las personas y libera a los jóvenes del analfabetismo”; y la dimensión pastoral de la reconciliación ante “tanta violencia que se vive en numerosos países americanos”.

Después de analizar la autodenominada “religión Jedi”, pasamos al segundo caso de actualidad, que está protagonizado por la Iglesia Misionera del Copimismo (o Kopimismo, según las versiones más o menos castellanizadas). Con este término se designa el movimiento creado en el año 2010 por el joven sueco Isak Gerson, estudiante de Filosofía, con apariencia de confesión religiosa, pero que en el fondo no es más que un barniz espiritual para una actividad tan difundida hoy como es la piratería de productos informáticos y culturales, sobre todo a través de la tecnología P2P (redes peer-to-peer, es decir, el intercambio de archivos). Este fenómeno aislado ha pasado a ser noticia en los primeros días del año 2012, cuando Suecia lo ha reconocido oficialmente como religión tras un proceso de solicitud que ha dirigido el fundador.
El cardenal Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona, opina que los niños sin estudios de religión “padecen un analfabetismo de cultura religiosa que incide en su nivel cultural general, más bien bajo” y que al no darles una formación religiosa se fomenta su “atracción por las sectas y los fundamentalismos”.
El fenómeno religioso es un elemento inevitable en la actualidad tal como ésta se muestra en los medios de comunicación. Y entre muchas otras informaciones, a veces tienen una trascendencia exagerada fenómenos como mínimo marginales, cuando no extraños, al ámbito de lo espiritual. Recientemente hemos asistido a la difusión de dos supuestas “nuevas religiones” que llaman la atención por lo estrafalario y lo actual de sus contenidos. Seguro que los lectores han podido conocer algún dato sobre la existencia del “jediísmo” y del “kopimismo”, colocados así por orden de aparición.
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