Una sentencia permite el acceso de los testigos de Jehová a las urbanizaciones de Puerto Rico
Un tribunal estadounidense ordenó que todos los barrios con cercas de protección en Puerto Rico hallen el modo de permitir el acceso de los testigos de Jehová para que puedan hacer proselitismo, según informa Associated Press. Las comunidades con guardias ya tenían que permitirles el acceso. Ahora las que no tienen guardias en las entradas deben facilitarles el acceso para el día 15 de mayo.
La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles dijo en una declaración el pasado 11 de mayo por la noche que el fallo beneficia a todos los grupos religiosos, políticos y sociales. En Puerto Rico, las calles dentro de comunidades cercadas son consideradas vías públicas.
La congregación de los testigos de Jehová en Puerto Rico calcula que a sus miembros no se les ha permitido el acceso a 587 comunidades cercadas en 57 municipalidades. Dicen que aproximadamente la mitad de dichas comunidades en la isla tienen guardias. Puerto Rico cuenta 318 congregaciones de esa secta con un total de unos 25.000 miembros.
Libertad de culto y de expresión
Según informa el medio puertorriqueño El Nuevo Día, permitir la entrada de los testigos de Jehová a las urbanizaciones con control de acceso -como ordena la reciente sentencia del Tribunal Federal- protege los derechos constitucionales de culto y libertad de expresión de esa congregación sin que se coarten, necesariamente, los derechos a la privacidad e intimidad de los residentes.

El pasado día 21 de abril en el programa “Conoce las sectas", de Radio María España, se habló de algunas de las falsedades y mentiras, así como de la historia y confección del libro principal de la secta de los mormones, El Libro de Mormón. Remitimos a
Fragmentos de apocalipsis (12)
El “nuevo Jesucristo” vive en Nuevo Laredo (Tamaulipas, México), según informa el diario El Universal, en un artículo firmado por Thelma Gómez. Se llama Ignacio González de Arriba, es de nacionalidad española y dirige una agrupación bautizada como “Defensores de Cristo”. A sus seguidores les promete enseñarles cómo lograr éxito en la vida, realizar milagros, curar enfermedades y alejar el dolor. Olivia Castillo creyó en estas promesas. Terminó sin dinero, sin familia y destruida sicológicamente. Por eso se atrevió a denunciar a lo que ella reconoce ahora como una secta destructiva que funciona en México desde, por lo menos, hace cinco años.