La preocupación por las sectas en México, contenido de una revista monográfica
Secuestro de menores, extorsión, trabajos forzados, persecución, hostigamiento, vidas quebradas… Las sectas destructivas cometen delitos atroces en México, auspiciados por la ausencia del Estado, según explica en periódico mexicano Noroeste Juan Pablo Proal. Según informa, la revista Proceso, en su edición especial número 47 ("Las sectas en México: fe y fanatismo"), presenta de manera detallada casos representativos de conductas criminales perpetradas en nombre de Dios.
En un ensayo introductorio al número, el especialista en asuntos religiosos Bernardo Barranco advierte que el término secta es peligroso, debido a que las religiones mayoritarias lo utilizan para desacreditar a otros credos. A pesar de ello, justifica el empleo del término como una especie de definición operativa.
“Pese a su carácter laico, el Estado no puede sustraerse a este debate. El Gobierno no debe ignorar estas expresiones por la sencilla razón de que establece un diálogo con las instituciones religiosas y vigila el cumplimiento de la normatividad contenida en la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público”, enfatiza Barranco.
El número especial de Proceso desmenuza las entrañas de la Iglesia de la Cienciología, donde se solapó a un líder que abusó sexualmente de una menor de edad, se persiguió a un adepto que intentó salir de sus filas y se negaron servicios de salud a una feligrés enferma de gravedad.

En México existe un lugar en el que si llueve o es tiempo de secas, si hay pan en la mesa o escasea, y si hay buena o mala suerte es sólo por mandato divino. Es la única teocracia en México: La Nueva Jerusalén (Turicato, Michoacán). En 2012, fanáticos de la secta
Con un enérgico apretón de manos, vestidos con guayaberas y de blanco impoluto, como dicta la tradición, los líderes de la principal organización de sacerdotes babalaos y de la mayor “iglesia” santera de Miami sellaron una unión con la que quieren sacar a esta religión de las sombras en Estados Unidos. Lo cuenta la BBC.
El pasado 18 de octubre murió en Pereira (Colombia) Héctor Escobar Gutiérrez, quien se autoproclamó como el “papa negro” y quien fue considerado uno de los precursores del satanismo en Colombia. El poeta y escritor falleció a los 74 años de edad, según informa El Espectador. El escritor nació el 11 de junio de 1941 y ofició en Pereira, ciudad religiosa por naturaleza, la primera misa negra.
Dos de los más conocidos gurúes argentinos enfrentan por estos días situaciones límite, según explica en el diario La Voz del Interior el periodista Sergio Carreras.




