De Satán a la vida consagrada
El diario La Razón ha publicado un breve artículo, titulado “De Satán a la vida consagrada", en el que cuenta cómo una secta encargó a una joven italiana, Michela, matar a la fundadora de «Nuovi Orizzonti», un movimiento eclesial. Reproducimos la información, firmada por J. Cadarso.
Michela tiene ahora 41 años y hace trece que ingresó en la comunidad «Nuovi Orizzonti», después de tener una auténtica vida de película. Cuando era una recién nacida fue abandonada por sus padres en el hospital, y hasta los seis años tuvo que vivir en un orfanato. «Había conocido todo menos el amor, y cuando un niño no conoce el amor, es difícil que de adulto sepa dar amor», comenta Michela.
Llevaba una vida desordenada, hasta que se enamoró de un chico católico. Poco después de empezar con los preparativos de la boda, a Michela se le vendría el mundo encima: su novio había contraído sida en una transfusión. «Ahí pude ver que con dinero había comprado todo. Pero que no podía comprar la vida de Luca», comenta. El joven moriría al poco tiempo.
Renegando de Dios por la vida que le había dado, Michela se marchó, la noche del funeral de Luca, a la playa para hacer un juramento: «Dios, si tú no existes, pasaré toda mi vida diciéndoselo a todo el mundo. Pero si existes de verdad, empeñaré mi vida en destruirte». Decidió entonces hacer psicoterapia, pero nunca pensó que la doctora que la trataría iba a ser en realidad una sacerdotisa de una secta satánica.

Debe de haber sido casualidad. Hace unos días fui al cine a ver la película El rito, dirigida por Mikael Håfström, y que constituye la última novedad en la cartelera sobre el ya conocido subgénero cinematográfico de los exorcismos (con la también sabida denominación de origen que supone colocarle la etiqueta de “basada en hechos reales”, aunque en verdad se trate de hechos interpretados por una novela intermedia). En ella, el veterano actor Anthony Hopkins interpreta a un también veterano sacerdote exorcista italiano, el padre Lucas, que aparece como mentor del joven diácono norteamericano Michael Kovak (encarnado por Colin O’Donoghue). El clérigo más joven se encuentra, cómo no, viviendo una crisis vocacional y de fe, y sus superiores no encuentran ninguna solución mejor que enviarlo a un curso para exorcistas que se imparte en Roma. Algunos espectadores del filme ya saben –porque el tema ha salido en los medios de comunicación de unos años para acá– que este curso existe, y que lo organiza el Ateneo Pontificio “Regina Apostolorum” en la ciudad eterna. Claro que aquí lo importante no es si existe o no el curso, sino la cuestión del ministerio del exorcista en la Iglesia y, en el fondo, si el demonio existe o no. Algo puesto en duda no sólo fuera del pueblo cristiano, sino también dentro, y muy dentro.
Después de la profanación sufrida por la iglesia de Las Salinas en el Cabo de Gata (provincia y diócesis de Almería), que había aparecido estos días con elementos propios de la iconografía satánica, y de la que hemos dado cuenta
Un grupo de satánicos celebran una ‘misa negra’ en las entrañas de la iglesia de Las Salinas de Almería, titulaba ayer, 7 de marzo, el diario Ideal. Según han denunciado los vecinos de la barriada almeriense, los bancos del templo están destrozados y las paredes y el suelo están llenos de figuras e imágenes que evocan al diablo. Lo cuenta el redactor Fran Gavilán.
Ante una poco menos de un millar de jóvenes el cardenal mexicano Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo de Guadalajara, los alertó sobre la circulación de algunas imágenes de una virgen bizantina en donde ’sectas satánicas’ envían mensajes en donde incitan al mal y buscan introducir al demonio. Lo cuenta así Víctor M. Ramírez Álvarez en el portal informativo mexicano Terra.




