Los orígenes del Palmar de Troya (3)
Aquí está la tercera entrega de esta serie publicada en 1976 por el diario El País, y firmada por el escritor José Jiménez Lozano, sobre los inicios de la secta del Palmar de Troya. Ver la primera parte y la segunda parte.
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REPORTAJE: El barroco asunto de El Palmar de Troya / 3
Una apoteosis supercatólica
José Jiménez Lozano, 12/05/1976
En El Palmar de Troya se han dado cita los que Mauriac llamaba la «santa fauna de las misas de los días de trabajo», es decir, los fieles de las viejas novenas y sabatinas y las beatas revelanderas de que hablaba el inquisidor Valdés, sin que falten tampoco los puros con talante de secta que irrita. José Jiménez Lozano, describe en el tercer capítulo de la serie de cuatro dedicada al tema los show seudomísticos de los orantes de El Palmar de Troya bajo la luz verdosa del sol que atraviesa el plástico verde y transparente que cubre la armadura metálica que sustituye al antiguo lentisco de las apariciones.
En El Palmar se encuentra la que François Mauriac llamaba, sin ánimo ninguno de superioridad, sino incluso con una admiración secreta por la simplicidad de su espíritu y también por sus virtudes no pequeñas, «la santa fauna de las misas de los días de trabajo», es decir, los fieles de las viejas novenas y sabatinas, las procesiones y el culto a Santa Rita abogada de lo imposible, pero también un colegio de puros muy conscientes de su elección divina y cuya seguridad y talante de secta, irrita un poco.
Y el grupo de visionarias que recuerdan las beatas revelanderas de que hablaba el inquisidor Valdés, cuando advertía contra el peligro de poner al tanto de cuestiones teológicas a «mujeres de carpinteros». Al oírlas hablar con entera familiaridad de Dios, como podrían hablar de la cesta de la compra, sólo que en un lenguaje sostenido en sus metáforas por los viejos cromos de los viejos catecismos e Historias Sagradas o de las novenas misticoides del XIX, se debiera uno de acordar de Voltaire y sonreír benévolamente o de algunas denominaciones psiquiátricas muy obvias y recomendar un tratamiento, pero, inevitablemente, se acuerda uno más bien de esa Santa Inquisición que la Iglesia íntegra de Clemente Domínguez quisiera ver resucitar y se siente escalofrío al pensar en qué hubieran parado estas piadosas dicharacherías en aquellos tiempos inquisitoriales.

REPORTAJE: El barroco asunto de El Palmar de Troya / 2
“Gregorio XVIII, la secta tiene papa”. Así titulaba ayer el diario ABC de Sevilla su información sobre la sucesión en el movimiento cismático del Palmar de Troya. Reproducimos a continuación el artículo firmado por José Manuel Brazo Mena, donde se refiere que tras la muerte del sucesor del fundador de la orden sectaria, los palmarianos ya tienen nuevo pastor.
REPORTAJE: El barroco asunto de El Palmar de Troya / 1
El pasado viernes, día 15 de julio, falleció en la basílica del Palmar de Troya, a los 76 años, el extremeño Manuel Alonso Corral, conocido por sus feligreses como Pedro II, segundo papa apóstata que sucedió al líder y fundador de la Iglesia Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz, Clemente Domínguez (autoproclamado como Gregorio XVII), tras su muerte en 2005, según quedó registrado en la partida de defunción del Registro Civil de Utrera. Así lo cuenta el diario ABC, en un artículo firmado por José Manuel Brazo Mena.




