Así captaba la secta del “porno yoga” a jóvenes portuguesas para recibir una “iniciación sexual” del gurú
Después de haber publicado en español la primera parte, reproducimos a continuación la segunda y última parte de un reciente reportaje portugués sobre el MISA (Movimiento de Integración Espiritual en el Absoluto), una secta de origen rumano cuyo fundador, Gregorian Bivolaru, está en una prisión en Francia a la espera de juicio. Publicado por el diario Observador, lo han escrito Mariana Marques Tiago y Tânia Pereirinha.
“Desaparecían” de repente y nadie podía hablar de ello
En cierto momento, Vera se dio cuenta de la «desaparición» de varias amigas, algunas de ellas durante varias semanas. «No sabíamos dónde habían estado ni qué habían estado haciendo. Y ellas no podían hablar de ello. Pero luego volvían diferentes, más pensativas, extrañas».
A algunas las enviaban a otros países para hacer lo que en la escuela llamaban «karma yoga», que no era más que trabajo voluntario no remunerado. Se trata de un concepto importado del hinduismo. El objetivo es transformar las tareas cotidianas en «trabajo espiritual», que los alumnos, de forma desinteresada y altruista, donan a la escuela o a la comunidad.
De hecho, tareas como estar en la recepción de la escuela Natha ya se consideraban «karma yoga». Al igual que trabajar en el templo tántrico de Lisboa, como fue el caso de Nuno (nombre ficticio). El templo está situado en el centro de la ciudad, en un apartamento con varias habitaciones.

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