Los libros de autoayuda no sirven, según varios expertos
Literatura de autoayuda. Se venden millones de ejemplares por año. Las imágenes de sus autores empapelan las librerías. ¿Por qué tanta gente los consulta? Infobae América habló con varios especialistas. “Al principio te gustan porque te sientes identificada con todo lo que dicen, pero al final te das cuenta de que no sirven de nada. Sólo una misma se saca adelante”, aseguró una de las participantes de la encuesta que hizo Infobae América a través de Facebook.
Desde Osho en la India hasta Paulo Coehlo en Brasil, casi todos los países tienen a escritores de este género entre los más leídos. “Difunden la ilusión de que la angustia se va a resolver rápido, aunque sea algo muy complejo. Pueden producir ciertos efectos, pero son superficiales y transitorios. En cualquier momento, las personas vuelven a sentir el mismo u otro malestar. No resuelven la causa de la angustia”, aseguró Enrique Novelli, psicoanalista de APA (Asociación Psicoanalítica Argentina), en diálogo con Infobae América.
¿Por qué tanto éxito?
“Los que más compran esos libros son mujeres divorciadas de más de 40 años y personas con problemas laborales. Los utilizan para solucionar dificultades específicas, que podrían ser afectivas o económicas”, le contó a este medio Gastón Souroujón, politólogo del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, de Argentina) y estudioso de la temática.
Es difícil separar el éxito de esta literatura del aumento mundial de la depresión que registra la Organización Mundial de la Salud. Los malestares psíquicos son vistos cada vez más como problemas que afectan a todos, sin distinción de país o clase social. También influye que la depresión sea considerada una enfermedad, algo que es por lo menos discutible en muchos casos, y que favorece la creencia en que hay que encontrar una solución inmediata.

La red es un baúl lleno de información o deformación, según se mire. No se sabe quién hay al otro lado ni si lo que nos está aportando se trata de realidad o engaño. La cantidad de material que ofrece internet puede unir a personas que se encuentran en diferentes partes del mundo y es de esto de lo que se aprovechan las sectas. Lo cuenta Bea Ruiz Aranda en Estrella Digital.
Se estima que en Estados Unidos hay 20 millones de personas que pertenecen a cinco mil sectas activas. Con esas escalofriantes cifras el productor ejecutivo de “Yo escapé de una secta”, Alan Hall, comienza a hablar del documental que estrena estos días Nat Geo y se enfoca en la historia de dos personas que consiguieron salir de las sectas de las que formaban parte. Así lo cuenta La Tercera en un artículo de Carolina Cerda Maira.
Durante más de una década 70 miembros de una secta vivieron bajo tierra en la república de Tatarstán, en Rusia. Entre ellos había 27 de niños, muchos de los cuales no habían visto nunca la luz solar y se encontraban sucios y en mal estado cuando fueron encontrados. Subsistían sin luz solar, electricidad ni calefacción siguiendo a un predicador musulmán de 83 años, Fairsrajman Satarov, que se autodenomina profeta de Mahoma y se opone a algunos principios del Islam. Así lo cuenta Xavier Colás en el diario El Mundo.
Por decreto del Presidente de la República Francesa con fecha del 1 de agosto de 2012, Serge Blisko (en la foto) ha sido nombrado nuevo presidente de la Misión Interministerial de Vigilancia y de Lucha contra las Derivas Sectarias (MIVILUDES). Con la publicación en el