Se van de la Iglesia a las sectas… ya volverán ellos solos, ¿no?
Tras plantear con este título una interesante cuestión, el sacerdote mexicano Jorge Luis Zarazúa, perteneciente a los Apóstoles de la Palabra y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) contesta en el portal Aleteia que se trata de una visión ingenua del éxodo de católicos hacia las sectas en Iberoamérica. Reproducimos su reflexión a continuación.
Hay sacerdotes y agentes de pastoral que tienen una visión sumamente ingenua del problema pastoral que representa el éxodo de católicos hacia los más variados grupos proselitistas. Lo comparan al fenómeno de las olas marinas, que van y vienen recurrentemente: “La apologética ya no está de moda. Es una pérdida de tiempo. Es cierto que muchos dejan la Iglesia, pero después de cuatro o cinco años se dan cuenta de su error y regresan. Se parecen a las olas del mar, que siempre vuelven a la playa”.
¿Por qué decimos que se trata de una visión ingenua? Porque parece ignorar las tendencias puestas de manifiesto por diversas investigaciones y confirmadas por los más variados censos de población y vivienda a lo largo y ancho del continente americano.
¿Cuáles son estas tendencias?
a) Crecen exponencialmente los grupos proselitistas por el ingreso de nuevos integrantes procedentes del catolicismo.

Ni gurús ataviados con vestimentas estrafalarias ni reuniones secretas de pequeños grupúsculos aislados. Según cuenta Jessica Mouzo Quintáns en la edición catalana del diario El País, las sectas destructivas han repuntado en Cataluña y se han perfeccionado con nuevas fórmulas de manipulación. Auspiciados por la crisis económica, los antiguos grupos han confluido con las nuevas técnicas sectarias y han conseguido captar, según algunas asociaciones de prevención de manipulación psicológica, a cerca de 60.000 catalanes.
En los días pasados hemos informado en este blog sobre las detenciones de los integrantes de una secta chilena que, en su delirio fanático,
Algunos expertos dicen que en Chile hay más sectas apocalípticas, como la que lideraba “Antares de la luz". Generalmente funcionan en forma clandestina, mezclando religiones y escogiendo a sus miembros cuidadosamente. En Peñaflor hubo una que “enterraba viva” a la gente para hacerlos “renacer”. Critican falencias en la legislación para combatir estos grupos. Así comienza el artículo que firman Patricio Meza S. y Marjory Miranda O. en el diario chileno La Segunda, después de las 




