Los falsos sanadores se aprovechan de las personalidades vulnerables
El pasado 20 de diciembre, en el programa televisivo uruguayo “Calidad de Vida” (Teledoce) hablaron acerca de los falsos gurúes, profetas y sanadores, que se abusan de la ingenuidad y credibilidad de algunas personas, tal como informa el mismo canal.
Los expertos que asistieron al programa manifestaron que muchas personas escuchan con la misma atención a estos “personajes” que a los más distinguidos médicos. Ellos explotan cierto tipo de personalidades vulnerables: de baja autoestima e influenciables. Juegan con las necesidades de las personas en materia de salud, afectos, trabajo y dinero.
Estos falsos sanadores están formados para manipular psicológicamente a la gente y son de personalidad psicopática. Les encanta que sus adeptos cultiven su ego llegando casi a la sumisión. Se dicen elegidos y el objetivo de la enorme mayoría es lucrarse a conciencia con las angustias de la gente.

¿Los jóvenes son más fácilmente captables por las sectas? El portal católico
“El mensajero del apocalipsis que nunca llegó". Así ha titulado el medio Protestante Digital la noticia. El pasado 15 de diciembre falleció Harold Camping a la edad de 92 años, según informó el grupo de comunicación Family Radio, fundado por el predicador, nacido en Colorado (EE.UU.) en 1921. Ya anciano y retirado de la vida pública, Camping sufrió una caída en su casa que le provocó lesiones de las que ya no pudo recuperarse.
El Congreso del Estado mexicano de Quintana Roo dio entrada el pasado 12 de diciembre a una de reforma del artículo 153 del Código Penal de Quintana Roo, para catalogar como delito de fraude el aprovechamiento de la superstición por parte de charlatanes que lucran con la fe, según explica Benjamín Pat en el medio SIPSE.
Un grupo de niños fue encontrado viviendo en una alejada zona de Australia en una “secta familiar” en donde tenían relaciones sexuales entre sí y con todos los miembros de la familia en un paradisíaco y apartado valle de Nueva Gales del Sur (Australia), según informa Terra. Además, los pequeños tenían como practica habitual la mutilación de genitales de gatos y perros que merodeaban el campamento que habitan, que no tenía luz, agua potable ni alcantarillado.