La Justicia condena a una ciencióloga por privar al padre de la relación con su hijo
El Tribunal Supremo (TS) de España ha condenado a una mujer a indemnizar con 60.000 euros al padre de su hijo por el daño moral que le causó al impedir la relación personal entre ambos, a pesar de que el juzgado le había otorgado a él la guarda y custodia del menor. En una sentencia hecha pública el pasado 17 de julio, el Supremo admite así el recurso de Alfredo S.V., rechazado anteriormente por la Audiencia Provincial de Madrid, que en 2004 desestimó la demanda interpuesta contra Rosario C.C. por daños morales, según informa Efe.
Los hechos se remontan a 1991 cuando Alfredo S.V. y Rosario C.C. mantenían una relación sentimental y compartían un hijo, reconocido legalmente por el demandante, aunque no era su padre biológico. El 23 de agosto de ese año la mujer ingresó en la Iglesia de Cienciología y se trasladó con el hijo de ambos a Florida (EE.UU.) sin el consentimiento del padre, que acudió entonces a los tribunales. Un juzgado de primera instancia de Madrid otorgó entonces la guarda y custodia del menor a su padre por existir sospechas de que la convivencia con la madre podría afectar a su personalidad.
En 1995 la Audiencia Provincial de Madrid confirmó esta decisión con el argumento de que al margen de la orientación religiosa de la madre, ésta se había desplazado a EE.UU., privando al padre de forma unilateral e injustificada del ejercicio de los derechos y deberes inherentes a la patria potestad y excluyéndole de toda decisión sobre la educación del hijo.

Según informa Andrés Pérez, corresponsal del diario español Público, el juicio que se acaba de celebrar en París contra la Iglesia de la Cienciología por presunta “estafa", “abuso de confianza” y “ejercicio ilegal de la farmacia", Philippe Ripoche, uno de los ingenieros y expertos judiciales requeridos por la Fiscalía que ha instruido el caso, fue bastante taxativo hace varios días, cuando fue convocado ante el tribunal para explicar sus conclusiones sobre el electrómetro. Se trata del cachivache que los cienciólogos venden obligatoriamente a los adeptos que pretenden medrar en la jerarquía, al precio de unos 4.800 euros en Francia. Según expresó el perito, el aparato efectivamente “mide algo", puesto que reacciona con una variación de resistencias eléctricas. Reconoció que se quedó “sorprendido” al ver que “con la evocación de recuerdos dolorosos, la resistencia eléctrica de las personas caía en proporciones importantes".
El pasado 25 de mayo se inició en París un proceso judicial contra la Iglesia de la Cienciología. Pero no sólo contra algunos de sus dirigentes, como ha pasado en otros lugares y en ocasiones anteriores. Esta vez estaba imputada la misma secta como persona jurídica. El proceso judicial, que queda pendiente de resolución hasta octubre, ha tenido una gran relevancia, sobre todo por la importancia de algunas declaraciones. 




