Sectas, ocultismo, satanismo e IA: “Al principio te hacen sentir importante, luego toman el control de tu vida”
Falsos videntes, gurús esotéricos y sectas que se aprovechan del miedo y la fragilidad personal para atraer a nuevos adeptos. El diario italiano Avvenire se ha hecho eco de una alerta y de testimonios de quienes han logrado salir de ellas, en este artículo firmado por Roberta Pumpo.
Charlatanes, supuestos videntes, aprendices de vampiros. Se habla poco de ellos, descartándolos como material de cine, pero, armados con nuevas herramientas, como la Inteligencia Artificial, se aprovechan de un contexto de crisis de fe para engañar a miles de personas. Como Marco y Vittorio (nombres ficticios), que lograron salir de las sectas gracias al GRIS (Grupo de Investigación e Información Socio-Religiosa).
Auge de magia, ocultismo, satanismo… y profanaciones
«Hay que advertir a la gente, hablar mucho de lo sobrenatural y lo preternatural, explicar en los oratorios que no hay que acudir a magos ni brujos, ni participar en sesiones espiritistas. El diablo existe». Así lo afirma David Murgia, presidente del GRIS de la diócesis de Roma, asociación reconocida por la Conferencia Episcopal Italiana que lleva décadas vigilando lo oculto.
Presente en la mitad de las 226 diócesis italianas, forma a agentes pastorales y ofrece apoyo psicológico, jurídico y espiritual a las víctimas de las sectas y a sus familiares. En estos momentos «la atención se centra especialmente en los lugares de culto —precisa—. Una hostia consagrada en el mercado de las misas negras vale hasta 200 euros y, lamentablemente, aumentan los casos de profanación».
300 sectas en el ámbito esotérico
En Italia se han censado «unos trescientos grupos pseudorreligiosos que practican la magia, el esoterismo, el ocultismo y el satanismo ideológico». Y si bien «los que practican el satanismo criminal o psicodélico escapan a todo tipo de control», la verdadera emergencia, para Murgia, «son los grupos que utilizan el miedo al diablo como herramienta de reclutamiento. Nacen y desaparecen en cuestión de unos pocos meses causando daños enormes».






