(215) Mons. Schneider sobre la conducta católica ante las manifestaciones del "orgullo" gay

Hacemos pública una pastoral reciente de Mons. Athanasius Schneider acerca de las manifestaciones de la ideología de género, que se han propagado por todo el orbe cristiano, cada vez más apóstata.
Como de costumbre, íntegramente católico, paternal y definido, sus palabras son consuelo de muchos, que servirán como brújula a quienes por momentos, dudan si la “modernización” (sic) de la Iglesia deberá pasar por la claudicación de sus principios fundamentales ante la avalancha de corrupción en la cultura contemporánea.
Una vez más, ¡Gracias por su fidelidad, Monseñor!
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La respuesta católica correcta a las manifestaciones del orgullo gay
En las últimas décadas han comenzado a difundirse por las ciudades del mundo occidental manifestaciones llamadas del orgullo gay. Este fenómeno, en constante crecimiento, tiene el claro objetivo de adueñarse de los espacios públicos de todas las ciudades de Occidente, y a largo plazo, del mundo entero, con excepción de los países islámicos por temor a las previsibles reacciones violentas.

Agradecemos profundamente a Dios primero, y a los primeros promotores del viaje de Amparo Medina a la Argentina de las provincias de Santiago del Estero y de Santa Fe por la posibilidad que nos dieron de incluir Buenos Aires en su recorrido, y a ella misma, con su absoluta disponibilidad a la defensa de la verdad y de la vida.
Ante lo sucedido en estos días en Argentina, con la media sanción a la ley infanticida de los niños por nacer, más allá del desánimo que hoy a muchos paraliza, quisiéramos compartir algunas reflexiones sobre las actitudes asumidas hasta ahora por muchos católicos, y la que nos cabría en esta hora.
Mientras tratamos de reponer fuerzas ante la náusea por el circo romano vivido anoche en el Congreso otorgando media sanción al infanticidio prenatal, comparto con los lectores lo que creo digno de ser difundido, mientras nos sentamos a esperar ‘alguna alusión’ a las
La lucha es entre la Iglesia y la anti-Iglesia.; entre la Iglesia de Dios y el anti-dios; entre la Iglesia de Cristo y el Anticristo. El ataque moderno no nos tolerará. Es el enemigo, totalmente equipado y apasionado contra la Verdad por la cual viven los seres humanos. El duelo es a muerte. Hillaire Belloc





