(379) “Mater Populi Fidelis”: ¿Enseñanza oficial de la Iglesia o pseudo opinión teológica? (y III). Y Voto Mediacionista


Redemptrix

María es Corredentora por su obediencia en la Anunciación, aceptando ser Madre del Salvador; por dar a luz al Redentor y ofrecerlo al mundo; por compartir los sufrimientos de Cristo al pie de la Cruz, uniéndose a Su sacrificio por nuestra salvación”

(S. Alfonso Mª de Ligorio)

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(última parte del Análisis de Mater Populi Fidelis, por Bruno de María)

(Como hemos visto en las publicaciones anteriores) Consta pues, la doctrina de María Corredentora, de manera expresa y formal por el Magisterio de la Iglesia, de los papas y del Concilio Vaticano II, con la correcta interpretación que le da el Papa San Juan Pablo II, de quien citamos a continuación algunos otros textos en que menciona expresamente a María Corredentora (citamos el original italiano):

“Un posto tutto particolare nell’economia della salvezza è la devozione alla Madonna: Mediatrice (Mediadora) di grazia, socia della redenzione e perciò Madre, Avvocata (Abogada) e Regina. In realtà, Alfonso fu sempre tutto di Maria, dall’inizio della sua vita fino al termine (Lettera apostolica «Spiritus Domini» ‑ Città del Vaticano, Roma, nel bicentenario della morte di sant’Alfonso Maria de’ Liguori, Domenica 2 Agosto 1987).

Maria! Io vi saluto e vi dico «Ave»! In questo santuario, dove la chiesa del Brasile vi ama, vi venera e vi invoca come Aparecida, come a lei rivelata e data in modo particolare! Come sua Madre e Patrona! Come Mediatrice (Mediadora) e Avvocata (Abogada) presso il Figlio del quale siete Madre! Come modello di tutte le anime che possiedono la vera sapienza e, nello stesso tempo, la semplicità del bimbo e quell’intima fiducia che supera ogni debolezza e ogni sofferenza! (Nostra Signora Aparecida: vi affido questo popolo la dedicazione della basilica nazionale di Aparecida, Brasile, Venerdì 4 Luglio 1980).

Anche a voi, cari ammalati, giunga la mia parola affettuosa e l’invito a gioire per la nascita dell’Immacolata Madre di Dio. Maria, pur concepita e nata senza macchia di peccato, ha partecipato in maniera mirabile alle sofferenze del suo divin Figlio, per essere Corredentrice (Corredentora) dell’umanità. Voi lo sapete, il dolore se unito a quello del Redentore ha un grande ed insostituibile valore salvifico. Intuite, allora, la preziosità inestimabile della vostra grande missione, sulla quale invoco le consolazioni di Maria, le gioie più profonde che per voi ha preparato il suo purissimo Cuore di Madre. Rapporto tra la sacamentalità della Chiesa e il sacramento più antico: il matrimonio, (Udienza generale ‑ Città del Vaticano, Roma, Mercoledì 8 Settembre 1982.

Alla Madonna ‑ la Corredentrice (Corredentora) ‑ san Carlo si rivolge con accenti singolarmente rivelatori. Dimensione mariana nell’opera del riformatore lungimiranteRecita dell’Angelus dal San Carlone (Arona, Novara, Domenica 4 Novembre 1984).

Maria santissima, Corredentrice (Corredentora) del genere umano accanto al suo Figlio, vi dia sempre coraggio e fiducia! E vi accompagni anche la mia benedizione, che ora di gran cuore vi imparto!  (Sofferenza non come fallimento ma prova di fede e atto d’amoreAd un pellegrinaggio di ammalati ‑ Città del Vaticano, Roma, Sabato 24 Marzo 1990).

Recomendamos con mucho provecho el maravilloso y prolijo trabajo de J. B. CAROL, Mariología, (por una comisión internacional de especialistas bajo la presidencia de este autor), BAC, Madrid 1964, Corredención de nuestra Señora (por el mismo autor), pgs. 760-804 y María, Dispensadora de todas las gracias (por ARMAND J. ROBICHAUD), pgs. 805-837.

- Cuando el papa Benedicto XVI dijo, en abril,  a unos fieles en la Plaza de San Pedro que la Virgen María

“siguió en silencio a su Hijo al Calvario, tomando parte con gran dolor de su sufrimiento y así cooperando en el misterio de la redención y convirtiéndose en madre de todos los creyentes”,

la mayoría de los que le escuchaban, muy probablemente no notaron nada extraordinario en su afirmación.

Después de todo, la devoción a María es un elemento muy penetrante de la fe católica y uno de los aspectos que más claramente la distingue del Protestantismo.

Aun así, para algún  grupo de devotos, la afirmación de Benedicto XVI fue todo un hito, un signo de que él se ha aproximado un poco más a satisfacer un deseo general para promulgar un dogma nuevo sobre la contribución de María a la salvación de la humanidad.

Al menos siete millones de católicos de más de 170 países, incluyendo cientos de obispos y cardenales, según se informa, han firmado hojas de petición apremiando al papa para que proclame a María como “la Madre Espiritual de Toda la Humanidad”, la corredentora junto con Jesús el redentor, la intercesora de todas las gracias ante Jesús el único mediador y defensora, junto con Jesús, en favor de toda la humanidad”.

En otras palabras, la Virgen María, aunque siempre está subordinada y depende de la voluntad de Cristo, tiene un papel activo, único e irremplazable para ayudar a su Hijo en la tarea de liberar a la humanidad del pecado y la muerte.

En la enseñanza de la Liturgia, con sus fiestas, sus himnos, etc., se nos revela del modo más claro cuál es la fe de la Iglesia acerca de un determinado punto doctrinal, puesto que lo que la Iglesia predica es siempre perfectamente conforme a lo que practica.

Por dos veces celebra la Iglesia los dolores de María Santísima el viernes  de Pasión y el 15 de septiembre. Surge de aquí espontáneamente la pregunta: ¿Por qué estas fiestas…? ¿Acaso se festejan los dolores…?

La respuesta nos parece obvia: No se celebran los dolores como tales, sino en cuanto que con ellos la Virgen nos ha redimido, o sea, ha satisfecho a la divina justicia por nuestros pecados y nos ha merecido todas las gracias que ahora se nos conceden. Se celebran, pues, las satisfacciones y los méritos de la Virgen Santísima obtenidos a precio de inefables dolores. Nada de extraño, pues, si la Iglesia asocia en su culto las llagas del Hijo y los dolores de la Madre, puesto que unas y otros han sido constituidos por Dios como precio de nuestro rescate:

Summae Deus clementiae-septem dolores Virginis - plagasque Jesu Filii - fac rite nos revolvere (Himno de Laudes de la fiesta de los Siete Dolores).Dolorosa

La Iglesia, en efecto, nos dice expresamente que las lágrimas de la Virgen María han sido suficientes para lavar los pecados de todo el mundo:

Nobis salutem conferant - Deiparae tot lacrymae - quibus lavare sufficis - totius orbis crimina (Idem), etc.

En síntesis María, la humilde sierva del Señor fue elegida por el Padre y sostenida por el Espíritu Santo en cumplimiento del oficio elegido por Dios con su Hijo Redentor como la Corredentora (“co” no significa igual, sino más bien “con”). Ella fue anticipada como la Corredentora ya en el Antiguo Testamento (cf. Gén. 3, 15; Is. 7, 14) y se convirtió en la Corredentora por su obediencia y libre consentimiento en la Anunciación (cf. Lc. 1, 28). La culminación de su papel como Corredentora con el Redentor le fue profetizado por el poder el Espíritu Santo en el Templo (cf. Lc. 2, 35). Y ella que comenzó como María, Virgen de Nazaret, se convirtió en la Corredentora en todo el sentido de la palabra mediante su íntima cooperación e intenso sufrimiento con el Redentor al pie de la cruz (cf. Jn. 19, 26).

Como don a la Corredentora por participar con el Redentor en la redención de la familia humana, María también se convierte en Mediadora y Abogada de sus hijos en el orden de la gracia.

El Papa Juan Pablo II enseña que el papel de María como Corredentora no cesa con la glorificación de su Hijo. (Discurso Papal en el Santuario de Nuestra Señora de la Alborada en Guayaquil, 31 de enero de 1985, LOsservatore Romano, 11 de marzo de 1985.)

De la simple exposición del testimonio de los últimos Papas claramente se desprende:

1º. Que todos enseñan la asociación en María con Cristo en la obra redentora;

2º. Que esta asociación según los últimos papas, es a la redención con Cristo;

3º. Que, según estos mismos Pontífices, esta asociación es divina (por predestinación divina, por la voluntad de Dios, de Jesucristo) y no meramente humana;

4º. Que todos los papas anteriormente citados fundan la distribución de las gracias por María y su gran poder de intercesión, en la cooperación con Jesucristo a nuestra redención;

5º. Que fundan también y deducen la maternidad espiritual de María respecto de todos los hombres de su Corredención, y no al revés, como hacen algunos (además de engendrar junto al Cristo físico al Cristo Místico, de donde se ve clara la maternidad espiritual con todos los hombres por ser el Cuerpo Místico de Cristo).

“Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará”

 

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 Exhortamos, pues, a todos nuestros lectores, a propagar la siguiente oración de S. Pío X, como REPARACIÓN a Nuestra Señora por quienes deberían velar por su mayor honra y mejor culto:

ORACIÓN DE REPARACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Santísima Virgen, Madre de Dios, mira con bondad desde el cielo, donde reinas, a este miserable pecador, tu siervo. Consciente de su indignidad, en reparación por las ofensas cometidas contra ti por lenguas impías y blasfemas, desde lo más profundo de su corazón te bendice y exalta como la más pura, la más bella y la más santa de todas las criaturas.

Bendice tu santo nombre, bendice tus sublimes prerrogativas como verdadera Madre de Dios, siempre Virgen, concebida sin mancha de pecado, como corredentora del género humano. Bendice al Padre eterno, que te eligió de manera especial como su Hija; bendice al Verbo Encarnado, que, al asumir la naturaleza humana en tu purísimo seno, te hizo su Madre; bendice al Espíritu Santo, que te eligió como su Esposa. Bendice, exalta y da gracias a la augusta Trinidad que te eligió y te favoreció tanto que te elevó por encima de todas las criaturas a las más sublimes alturas.

Oh santa y misericordiosa Virgen, implora el arrepentimiento de tus ofensores y acepta este pequeño homenaje de tu siervo, obteniendo también para él, de tu divino Hijo, el perdón de sus pecados. Amén.

(El 22 de enero de 1914, el Papa San Pío X concedió que los fieles cristianos que recen esta oración con corazón contrito y devoto obtengan una indulgencia de cien días, aplicable también a los difuntos. La presente indulgencia es válida a perpetuidad y sin necesidad de breve expedición).

Y de paso difundamos también el hermosísimo voto mediacionista, que se menciona en una placa de la basílica del Pilar:

VOTO DE DEFENSA DEL MISTERIO DE LA MEDIACIÓN UNIVERSAL DE MARÍA

¡Oh Virgen Santísima, Madre de Dios y Madre nuestra!
Yo, N.N., indigno hijo tuyo, postrado ante tu sagrada imagen de (nombre del título mariano), y en presencia de toda la Corte Celestial,profeso, creo y proclamo con todo mi corazón que Tú, María, eres la Mediadora Universal de todas las gracias,
que todas las gracias del Redentor nos vienen por tus manos maternas,
y que nadie puede ir al Padre sino por Jesús y por Ti,
porque así lo has querido Tú, ¡oh clemente!, así lo ha querido Jesús, ¡oh piadosa!,
y así lo quiere el Padre, ¡oh dulce Virgen María!Prometo y juro
defender siempre y en todas partes, hasta derramar mi sangre si fuere necesario,
este inefable Misterio de tu Mediación Universal,
oponiéndome valerosamente a cuantos lo nieguen, lo ignoren o lo disminuyan.Te pido, oh Madre mía, que aceptes este voto como prueba de mi amor filial
y que me concedas la gracia de ser fiel a él todos los días de mi vida y en la hora de mi muerte.

Así sea.(Luego se reza un Padrenuestro, Avemaría y Gloria, y a veces se añade la jaculatoria:)
«¡Viva María Mediadora de todas las gracias! ¡Viva!»

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 XXV EFC de BsAires: “La paz de Cristo en el reino de Cristo”

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10 comentarios

  
Betania in albis
María Virginia, con aprecio y sinceridad te comparto una reflexión que considero clave. Si queremos conocer el sensus fidei de la Iglesia respecto a María, basta mirar con atención las cincuenta letanías que le dedicamos desde hace siglos en la tradición lauretana. Allí se expresa con claridad, belleza y equilibrio lo que el Espíritu Santo ha querido que la Iglesia proclame de la Madre del Señor: títulos singularísimos, profundos, espiritualmente riquísimos —Madre purísima, Trono de la Sabiduría, Rosa mística, Arca de la Alianza, Reina de la Paz— que exaltan su grandeza sin oscurecer en ningún momento la unicidad absoluta de Cristo.
Y sin embargo, no deja de llamarme la atención un hecho teológicamente significativo: entre más de cincuenta invocaciones, jamás aparece “corredentora” ni “mediadora de todas las gracias” en sentido estricto. No es casualidad. No es omisión. Es prudencia doctrinal y fidelidad al Evangelio. La Iglesia nunca ha querido introducir términos que, por más buena intención que tengan, puedan generar confusión en multitud de personas, afectando la claridad de que Cristo es el único Redentor y el único Mediador ante el Padre.
María tiene una participación singularísima, sí, pero siempre subordinada, dependiente y recibida. Forzar títulos ambiguos no ayuda a la fe del pueblo, ni a la unidad interna, ni al camino ecuménico. De hecho, puede dificultar la comunión con otros cristianos, que legítimamente perciben ambigüedad donde debería haber nitidez.

A veces la verdadera devoción a María consiste en respetar la sabiduría de la Iglesia y abrazar la belleza de lo que ya nos ha dado, sin necesidad de agregar lo que podría obscurecer la centralidad absoluta de Cristo.
Si de verdad queremos descubrir el sensus fidei de la Iglesia católica, no necesitamos acudir a frases aisladas, pinceladas devocionales o metáforas espontáneas pronunciadas en discursos —aunque sean de Papas—, porque el sensus fidei no se construye con fragmentos, sino con la vida orante, constante y universal del Pueblo de Dios. Y ahí, la lex orandi lex credendi del Rosario se alza, desde hace siglos, como la expresión más sólida, más estable y más universal de la fe de la Iglesia respecto a María.
En el Rosario —rezado en todos los continentes, por santos, familias, comunidades y generaciones enteras— se refleja lo que la Iglesia cree realmente, no lo que algunos desean que crea. Las letanías marianas, que han acompañado la piedad católica durante siglos, expresan con nitidez el lugar de María en el misterio cristiano: sublime, único, incomparable, pero siempre en relación a Cristo y orientada hacia Él. No hay en ellas exageraciones doctrinales, ni fórmulas ambiguas, ni títulos que puedan oscurecer la centralidad absoluta del Señor.
Esa oración constante, repetida en todos los idiomas y culturas, es donde la Iglesia ha respirado su fe más profunda. Y justamente allí, donde la fe se hace plegaria y la plegaria se hace tradición viva, no aparece jamás un título que comprometa la unicidad de la Redención o la única Mediación de Cristo. No porque falte devoción, sino porque sobra sabiduría.
La Iglesia ora como cree y cree como ora. Y ahí, en la fidelidad del Rosario, está la verdad más segura sobre María: grande por gracia, luminosa por su sí, cercana a nosotros, pero siempre completamente subordinada al Redentor.
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V.G.: Betania, el término Corredentora no opaca en absoluto el papel del Redentor, como de ninguna manera una persona que CO-OPERA claramente se ve que no "opera". Simple y sencillamente se trata de colaboración, explicada hasta el hartazgo. El término Inmaculada suscitó una oposición muy violenta de muchos, y no obstante el dogma fue proclamado finalmente. Pero en este caso es significativo el influjo protestante dentro del esfuerzo pseudoecuménico imperado por el modernismo, y no puede dejar de denunciarse. No es razón de conveniencia para la fe de los católicos, sino para los acuerdos con los NO católicos, y esto no es honesto.
11/11/25 5:53 AM
  
Génesis
Quienes se escandalizan porque el Dicasterio para la Doctrina de la Fe considera inconvenientes los títulos “corredentora” y “mediadora de todas las gracias” parecen olvidar un principio elemental de la vida eclesial: la liturgia es maestra de fe. La Iglesia no formula su doctrina a partir de entusiasmos particulares ni de intuiciones aisladas, sino de un discernimiento secular expresado ante todo en su oración oficial.

Y ese dato, sólido y verificable, es muy iluminador:
los himnos litúrgicos marianos —los del Oficio Divino, las antiguas oraciones, las antífonas clásicas— proclaman a María con una riqueza impresionante, pero jamás le atribuyen funciones que oscurezcan la unicidad del Redentor. La Salve Regina, el Ave Maris Stella, la Alma Redemptoris Mater… todas ellas exaltan a María, la aman, la honran, la suplican, la bendicen; pero todas guardan un equilibrio nítido que jamás se rompe.
Esa es la sabiduría de la Iglesia.
Esa es la voz del sensus fidei verdadero.
Por eso no debería sorprender a nadie —y menos aún indignar— que el Dicasterio, actuando con fidelidad a la tradición orante, advierta que ciertos términos pueden resultar equívocos o doctrinalmente arriesgados para muchos fieles. La Iglesia no corrige la fe: la protege. No rebaja a María: la preserva de interpretaciones que podían deformar su figura o confundir a los más sencillos.
Una teología mariana sólida no necesita títulos que no aparecen en la liturgia universal ni en las definiciones dogmáticas.
La belleza de María brilla más cuando permanece donde siempre ha estado: completamente unida a Cristo, y totalmente subordinada a Él.
Quien se irrita por esa prudencia quizá no ha entendido bien que la fe se expresa con más seguridad en la oración que en eslóganes teológicos.
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V.G.:
Ya se ha dado suficiente respuesta a quien quiera oírla, pero si el testimonio de tantos papas y oraciones de los fieles, que manifiestan la fe de la Iglesia, fundamentada sobradamente desde el punto teológico, no les alcanza, es simplemente porque no se quiere ver. En Argentina y otros países se celebra el 7/11 la fiesta de María Medianera de Todas las gracias, por decreto de la Conferencia Episcopal; no es pura "religiosidad popular".
Pero no parece preocupar que los fieles se "confundan" con el culto popular a un gaucho satanista como el Gaucho Gil???????? A otro perro con estos huesos.
11/11/25 7:44 AM
  
Palermo
En el debate sobre los términos “corredentora” y “mediadora”, es esencial señalar que no se cuestiona el contenido doctrinal que la Tradición y los papas han expresado, sino la oportunidad y claridad de las palabras, especialmente en el contexto actual. La Iglesia reconoce desde siempre la participación singularísima de María en la obra de Cristo, y eso permanece intacto. Lo que se ha venido subrayando —ya desde Benedicto XVI— es que ciertas expresiones, aunque correctas en un lenguaje teológico muy preciso, pueden generar confusión en la comprensión común de los fieles.
Muchos católicos, cuando oyen “corredentora”, entienden —erróneamente— una especie de redención paralela o compartida, como si Cristo necesitara complemento, y no la colaboración subordinada de la Madre. Y con “mediadora de todas las gracias”, en no pocos casos se percibe un conflicto con la única mediación de Cristo, que el Nuevo Testamento afirma sin ambigüedad.
Precisamente por esto, y para evitar interpretaciones equívocas, el reciente documento del Vaticano insiste en que, aunque las verdades que esos términos intentan expresar son valiosas, las palabras en sí resultan inconvenientes por su capacidad de inducir error entre los fieles. No se trata de corregir la doctrina mariana, sino de protegerla; no de minimizar la grandeza de María, sino de garantizarla dentro de la claridad cristocéntrica que siempre ha caracterizado a la Iglesia.
Es un acto de prudencia, no de rechazo.
De fidelidad, no de novedad.
De respeto a la Madre, y de absoluta centralidad del Hijo.
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V.G.: Lo de la "redención paralela" creo que es un dislate, y el peligro de confusión se subsana con doctrina, corrección y enseñanza. Si se tratase de "proteger la doctrina mariana" se acudiría a las fuentes lógicas, como puede ser el empleo y rastreo del término en uso tradicional, y nunca se da en un contexto equívoco, sino demarcando muy bien su alcance preciso, sin opacar en absoluto la figura del Hijo.
¿Por qué nadie se preocupó por corregir y enmendar no sólo la confusión sino el ESCANDALO que provocó la imagen del hereje Lutero en Roma, o un pontífice postrado ante la invocación de la Pachamama?
Por amor de Dios, recuperemos un poco el SENTIDO COMUN en nuestro discurso.
11/11/25 3:46 PM
  
Jordán
De la simple exposición del testimonio de los últimos Papas claramente se desprende:
1º. Que todos enseñan la asociación en María con Cristo en la obra redentora;
2º. Que esta asociación según los últimos papas, es a la redención con Cristo;
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A ver,
Nadie está negando esto; se está afirmando que los términos empleados llevan a confusión a no pocos fieles.


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V.G: A ver, ES MENTIRA.
Las confusiones se resuelven con una explicación católica y comprensible sobre lo que significa cooperación, como se explica lo que significa la Inmaculada Concepción. Pero como no se quiere enseñar doctrina, es más fácil suprimirla o tergiversarla. Ya anda Marcó blasfemando, diciendo incluso la barrabasada de que María Santísima necesita "algún modo" de REDENCION. La ventana de Overton en materia de Fe.
Debería preocuparse por cómo confunde a los fieles seguir manteniendo a un degenerado como Prefecto.
Pero no prevalecerán.
11/11/25 4:30 PM
  
Pacomio
¿No les parece insolente y procaz decir que el término CORREDENTORA lleva a la confusión, cuando los Papas León XIII, PIO X, BENEDICTO XV , PIO XI Y XII, Y JUAN PABLO II lo han utilizado ?
Tal vez haya caído en desuso por la INFILTRACIÓN PROTESTANTE, pero nadie se confunde.
Además el CATECISMO de la Iglesia catolica en el 970 explica my birn e término, sin usarlo.
Lo mismo que el capítulo 8 de la Lumen Gentium.
Lo único INOPORTUNO Y PELIGROSO es querer disminuir los TÍTULOS Y PRIVILEGIOS DE NTRA SRA.
Todo debe ser oportuna y convenientemente explicado, no proscripto y ocultado.
12/11/25 4:39 AM
  
Oscar
Algo elemental e inmediato de entender para el católico, se les hace estragos como si fueran protestantes: fruto de la protestantizacion de la Iglesia desde el CV2. Por estos lares es pecado criticar el CV2, ahora no os quejéis.
12/11/25 7:16 AM
  
Betania in albis
V.G.: Lo de la "redención paralela" creo que es un dislate, y el peligro de confusión se subsana con doctrina, corrección y enseñanza.
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Si nos situamos por un momento en la eternidad —ese punto donde presente y futuro se abrazan— comprendemos que todo depende de cómo sea ese futuro que nosotros no podemos ver, pero que Dios contempla plenamente. Desde esa mirada divina, entendemos por qué el Espíritu Santo guía con tanta prudencia los pasos de la Iglesia: porque conoce los caminos que aún no existen para nosotros, pero que ya son realidad ante sus ojos.
Y si en ese futuro —que Dios ya ve— una gran parte de los católicos, tanto de hoy como de mañana, fueran incapaces de comprender correctamente el término “Corredentora” sin desviarse de la ortodoxia, cayendo en interpretaciones que rozaran la herejía, comprometieran su salvación o, cuando menos, aumentaran no poco su purgatorio y retrasaran la llegada de la Parusía, entonces sería lógico pensar que ese término resulte inadecuado siempre.
Por eso, mientras el Espíritu sigue soplando en la historia, lo nuestro es mantenernos dóciles al momento presente y evitar debates que, más que iluminar, pueden confundir. Porque solo Dios, que ya ve el final desde el principio, sabe cuándo una palabra edifica… y cuándo, aun nacida del amor, puede enturbiar la verdad.

Si pudiéramos mirar las cosas con la calma de la eternidad —donde las palabras se pesan no por emoción sino por verdad— entenderíamos que no todo lo que suena piadoso es teológicamente prudente. “Corredentora” es una de esas palabras que, aunque nacida del amor, puede tropezar con sus propias alas.
No es solo cuestión de futuro o de posibles confusiones, sino de principio. El lenguaje de la fe no puede prestarse a equívocos, y este término, por su estructura, coloca a María en una aparente simetría con Cristo que ningún catecismo podría resolver del todo sin largas notas al pie. La teología es madre, pero también maestra de precisión: y lo que requiere demasiadas explicaciones quizás no deba decirse.
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V.G.: No se trata de aparente simetría, sino de que María Santísima en TODO ha sido asociada a su Hijo; en CADA misterio.
Y no se trata de que "suene piadoso", porque ni los santos ni los papas han usado el título a la ligera. En todo caso, mientras no está definido, el sensus fidei puede seguir expresándose libremente, y en él hay que saber ver también lo que tal vez va inspirando el Espíritu Santo. Nunca ha sido un uso abusivo o prepotente, mientras que este comunicado adolece de cierto apresuramiento incomprensible en este momento de la historia, en que hay tantas, tantas expresiones que generan confusión, y nadie las suprime, que por lo menos, llama la atención.
El dogma de la Inmaculada tuvo, por lo demás, intenso debate entre los fieles, y conocemos posiciones muy encontradas incluso entre los santos, así que no pueden "taparnos la boca" jugando al Cuco de la desobediencia, porque aquí no existe ese peligro.
Los excesivos temores de exageración con el amor y culto a la Madre de Dios ya han sido sobradamente respondidos por el Catecismo, por San Luis María, por S.Alfonso, S. Bernardo...¿por qué tanto miedo?
12/11/25 8:57 AM
  
LJ
Cuanto afán por quitarle títulos a Nuestra Señora. Bajo la apariencia de buenas intenciones y buenos designios. Tanta 'bondad' causa repulsión.
Por más vueltas que le den a sus buenistas comentarios, dicen lo mismo en círculo, con aclaraciones tontas y cambio de palabras.
Se nota la protestantización que se impulsa desde el Vaticano, en múltiples medidas, y la relajación moral, que también se promueve, para lo cual María Santísima es un obstáculo.
20/11/25 9:42 AM
  
María Inés
Qué impresionante argumentación. Muchas gracias.
Respecto de lo de Corredentora:
Aunque yo tenga poca y nada formación teológica, entiendo perfectamente la diferencia entre Piloto y Co-Piloto. Entre Adorar y Venerar. Entre Redentor y Corredentora.
Según ellos, esta movida q empezaron sirve para que "no nos confundamos". La pucha! qué soberbia. Se olvidan que no le fue revelada la Verdad a los sabios y entendidos. Tanta sinodalidad los dejó con "cero calle" diríamos en Argentina.
Nuestra Señora jamás permite que la adoremos, o lo que es lo mismo, q la llamemos Redentora. Ergo, "bajarle el cargo" y llamarla Corredentora no es adorar. No es muy difícil. Realmente parece una discusión con protestantes más q con nuestras autoridades.
Me pregunto que significará para ellos el 5to Misterio Glorioso...No es Reina Consorte eh? Es Reina, qué significará?

Y con el tema de Mediadora de todas.. tenemos el Ave María (nos van a sacar eso también?). Lo de "ruega por nosotros pecadores" no es una mediación? Para qué tenemos a los Santos si no es para que nos obtengan Gracias? Acaso somos protestantes que nos creemos con credenciales para manejarnos siempre "face to face" con el Altísimo?
En fin, reparar y dar gracias.

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V.G.: Muchas gracias por tu comentario, María Inés. El punto clave es la última línea: la tentación "angélica" es demoníaca. No somos ángeles sino hombres, y las mediaciones (del cuerpo en primer lugar!) son queridas por Dios para salvarnos: la interdependencia mutua llama a la humildad, que al demonio le repele, y aquí se disfraza de ángel de luz con pretextos bonitos de presunto celo. Ya les respondió muy bien S. Luis María G.de Montfort en el Tratado de la Verdadera Devoción a la Sma. Virgen; hay que repasarlo!
22/11/25 6:50 AM
  
Antolin
Gracias por su artículo.
María vivió toda la vida de Jesús, y de qué modo. Jesús es redentor. María, siempre a su lado porque Dios lo quiso, es corredentora.
¿Qué le va a quitar María a Cristo si María todo lo recibe de Dios?
No hay dos equipos: de Cristo y de María.
Por favor, no "protestéis", María es, sencillamente, corredentora.
María es y será todo lo que es. Y nadie se lo quitará.
22/11/25 10:06 PM

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