InfoCatólica / Caritas in Veritate / Categoría: Santísima Virgen María

12.10.13

(13) La Hispanidad y Dos Banderas

Cuando hay que descubrir un Nuevo Mundo
o hay que domar al moro,
o hay que medir el cinturón de oro
del Ecuador, o alzar sobre el profundo
espanto del error negro que pesa
sobre la Cristiandad, el pensamiento
que es amor en Teresa
y es claridad en Trento,
cuando hay que consumar la maravilla
de alguna nueva hazaña, los ángeles que están junto a su Silla,
miran a Dios… y piensan en España.

(J.M. Pemán, Poema de la Bestia y el Angel, fragm.)

Yo comprendo que al estar compuesto este portal-familia mayoritariamente por españoles, casi sin querer, crean que no vale la pena insistir en el tema, pues tanto les han censurado de aquí y de allá, que como quien dice, parece que se tratara de soberbia o vanagloria…

Permítanme entonces que alejada de esos sentimientos, y en cambio henchida el alma de gratitud y santo orgullo por haber nacido en esta América Hispana, hoy comparta algunas ideas, que pongo a los pies de Nuestra Señora del Pilar y de Santiago.

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7.10.13

(12) ¡Morir antes que cansarnos!

El nombre de María vivas mieles
Que significa el MAR solemne y santo
Rompió como un mar bravo allá en Lepanto
Y destrozó el poder de los infieles.

Un relente de rosas y claveles
Azulceleste veste y blanco manto,
Pero también el ímpetu y espanto
Contra los viles, contra los luzbeles.

Porque Ella es reina y madre todo junto,
Del poder del amor vivo prasunto,
Y como Reina tiene sus cuarteles.

Como una flor camuflada en flores
Y como Madre tiene sus furores
Cuando le tocan sus hijitos fieles.

("Auxilium Chistianorum", por el Padre Leonardo Castellani)

No quería dejar pasar este día sin compartir al menos, esta imagen que es puro bálsamo, en medio de las fatigas de nuestros días, y en que el peligro supremo es perder la “perspectiva”, creyendo que es todo tan tremendo, que a muchos se les nubla la esperanza y allí es donde se dan cita tantos desvaríos…

Porque seguimos siendo la pequeña grey, David frente a Goliat, y el mar embravecido, como entonces, en Lepanto.

Pero la Reina es nuestro Alcázar, un regazo hecho Madre, y aplasta a la Serpiente.

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21.09.13

(8) Los pobres Desgraciados

María Santísima, tipo, Madre y modelo de la Iglesia, es sin duda Maestra de la fe y de la oración. No podemos entonces dejar de consultarla en nuestros criterios espirituales y materiales de perfección cristiana.

Ahora bien, Ella en Fátima asocia el término “pobres” al de pecadores, es decir, propiamente hablando, a los des-graciados, los sin-gracia, ya sea con o sin bienes materiales.

Hace varios años, un amigo nuestro perdió a un hijo en un trágico accidente, y en una hermosa carta que circuló haciendo un enorme bien, hizo referencia precisa a este tema, poniendo en su justo lugar el término “desgracia”, que nada tenía que ver con lo ocurrido a su hijo, pues él, gracias a Dios, no era de ningún modo un desgraciado.

Últimamente el Papa nos exhorta a ir a las “periferias existenciales”, y nos surge una pregunta: ¿podemos ir realmente allí, cuando primero no hemos llevado, delante, el corazón? ¿Es fecundo ir físicamente adonde no se va con Cristo, es decir, donde no somos conducidos por Su corazón de Rey de cielos y tierra?

Acudir con el Cuerpo -pues somos miembros vivos de Su Cuerpo místico- sin portar el Corazón, sin querer Su voluntad, ¿no será amontonar allí, nuevos cadáveres?…

Porque hay una sola cosa necesaria, y es que Cristo reine, y todo lo demás nos será dado por añadidura…

¿Pero podrá reinar El si nosotros -los que nos creemos fieles, porque hemos sido llamados a ser sus testigos- no somos vehículos de Su Divina Misericordia, vale decir, si le negamos “abonar” con nuestra oración de petición, el camino de nuestros pasos? ¿Cómo hacer que reine su Justicia, por ejemplo, si antes de hablar de ella, no “visitamos” con su Misericordia, a través de nuestra oración sincera, el alma de los injustos?

Y buscando entre los pobres más pobres, he encontrado en las periferias de mi corazón, a los que tal vez debamos confesar que hemos abandonado ya, porque hasta se ha secado nuestra oración por ellos. Entonces participamos, de alguna manera, de sus culpas, siendo luz que no alumbra, y sal que no sala.

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15.09.13

(6) Sufrir como Dios manda

La verdad es que no sabemos sufrir, pero lo más triste es que muchas veces, no tenemos ni la más remota intención de aprenderlo, ni lo creemos siquiera una necesidad imperiosa. Sí es posible que pidamos -los que ingenuamente nos creemos fieles, y nos gusta “hacer” muchas cosas- la gracia de “vivir” como Dios manda. Pero aprender a sufrir… pensamos que es como respirar, que no se aprende, y creo que puede ser un grave error para nuestro progreso espiritual.

Es algo sintomático, en los tiempos enfermos de optimismo o pesimismo –ambos extremos patológicos de la espiritualidad católica- que transitamos, el buscar como fuente de devoción sólo lo que nos causa consuelo espiritual. Así, sin querer casi, la Cruz se va desdibujando del centro de nuestro corazón, y todo el dolor anejo a ella también…

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12.09.13

(5) ¿Puede ser indiferente el Nombre, para un católico?

Quisiera no dejar de recordar hoy el que la Iglesia llama el Dulce Nombre, llamando la atención sobre la importancia que los nombres tienen en nuestra vida cristiana.

Mons. Aguer ha hablado hace poco sobre esto, y honrar nuestro nombre de bautismo es un modo muy sencillo pero fecundo de dar testimonio cotidiano de nuestra fe, sirviendo asimismo a la evangelización de la cultura.

Restauremos los nombres cristianos para las nuevas generaciones.

No despreciemos los gestos pequeños. No retrocedamos.

Con signos, gestos, palabras, se enhebran los actos que reforman o hacen apostatar a una civilización. En el cambio de los signos se ceba la revolución, y la dejamos hacer, subestimando al enemigo, dejando que se bastardeen las palabras, enfatizando ingenuamente las puras “intenciones”. Hay almas en juego en todo ello, y no son meras “formas”, porque Nuestro Señor no hace nada en vano, y no fue vano cambiar el nombre a Abraham, a Pedro, a Saulo.

Siguiendo a San Bernardo de Claraval, rezando y batallando, ¡miremos siempre a la Estrella, miremos a María!

En la preciosa comunión de los santos, aprovecho para pedir a los lectores una oración por un gran poeta argentino, Francisco Luis Bernárdez (*), que La ha tenido siempre presente, lo que se traduce en la belleza de sus obras, como en su

Soneto del Dulce Nombre

Si el mar que por el mundo se derrama
tuviera tanto amor como agua fría,
se llamaría, por amor, María
y no tan sólo mar, como se llama.

Si la llama que el viento desparrama,
por amor se quemara noche y día,
esta llama de amor se llamaría
María, simplemente en vez de llama.

Pero ni el mar de amor inundaría
con sus aguas eternas otra cosa
que los ojos del ser que sufre y ama,

ni la llama de amor abrasaría,
con su energía misericordiosa,
sino el alma que llora cuando llama.

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(*) Escritor con tonos netamente cristianos, participó -al igual que el escritor Leopoldo Marechal y el pintor Ballester Peña- de Convivio, encuentro de artistas cristianos que constituyó el marco para debatir diferentes aspectos y problemas del arte en sus variadas manifestaciones.

En sus primeros siguió los principios del ultraísmo, vinculándose con los poetas postmodernistas, hasta fraguar un barroquismo conceptuoso y original. Desde la publicación de El buque (1935), trató temas de espiritualidad con estilo clásico, como en Cielo de tierra (1937), La ciudad sin Laura (1938) -inspirada en la persona de su propia esposa-, Poemas elementales (1942), Poemas de carne y hueso (1943), El ruiseñor (1945), Las estrellas (1947), El ángel de la guarda (1949), Poemas nacionales (1950), La flor (1951), Tres poemas católicos (1959), Poemas de cada día (1963). Ya en su madurez, su poesía se identificó por un tono lírico influido por los poetas místicos, pero conservando su forma particular de enfocar la belleza de la vida. Bernárdez es uno de los muy escasos poetas argentinos que asumió explícitamente el catolicismo en su creación literaria.

Se caracterizó por la belleza de sus sonetos, por sus poemas de extenso metro (fue creador de un verso de 22 sílabas), y por su profundidad filosófica (por ejemplo, en La noche). Su traducción poética de los himnos litúrgicos del Breviario Romano, que aún hoy se rezan en algunos conventos argentinos,y sus trabajos en prosa, casi todos verdaderamente poéticos, completan la obra de este notable escritor argentino. En sus últimos años quedó ciego, aunque conservó siempre su actitud jovial y entusiasta y su amor por las letras.